lunes, 20 de noviembre de 2023

Islay, conflictos sin resolver.

 

Islay, conflictos sin resolver.

Lucas Z. Granda

Islay, una de las ocho provincias de la región Arequipa cobra importancia en la esfera pública por el conflicto socioambiental iniciado el 2007 a causa del Proyecto Minero Tía María y la Tapada por la Compañía Minera Southern Copper Perú en el Valle de Tambo, parte agrícola y ganadera de la jurisdicción, abarcando los distritos de Cocachacra, Punta de Bombón y Deán Valdivia.

Donde la población mayormente a migrado de la sierra sur por mejores condiciones de vida y oportunidades de trabajo. Este conflicto sigue en permanente estado de latencia, guiando la opinión pública y estableciendo tendencias políticas en movimientos regionales y locales para procesos electorales municipales y regionales, sin tocar la ebullición violenta que desencadena el conflicto, teniendo muchos momentos álgidos en el 2011, 2014, 2017 y 2019, Tía María convive con las demandas populares y necesidades ciudadanas atendidas por las municipalidades, porque el departamento de relaciones comunitarias de la empresa minera nunca se fue, como también los dirigentes anti mineros siguen presentes en espacios de participación y ocupan cargos gremiales donde la disputa ideológica en el territorio se combina con la idiosincrasia de la población trasladando las motivaciones y yuxtaposición de intereses a obras de infraestructura, organización en la pandemia, políticas asistenciales distritales, manifestaciones deportivas y protestas continuas a menor escala.  

Haciendo referencia el título del articulo a “conflictos” en plural, porque comenzamos hablando solo de uno. Para poder reflejar un estereotipo dentro del sentido común de la gestión pública, gestión de conflictos sociales y el proceso de la descentralización. Por ejemplo, cuando se conversaba con unos asesores del Gobierno Regional de Arequipa y de la PCM se tenia una mirada reduccionista de mirar toda la Provincia de Islay en relación a un conflicto socioambiental extractivista para insertar la actividad productiva minera, porque su evidencia se basa en momentos donde el conflicto estuvo en estado de crisis y marco los noticieros a nivel nacional, pero no se ha hecho el trabajo de bajar al llano, convivir con las percepciones de la ciudadanía e identificar las lógicas distritales frente a los sucesos que acontecen desde el 2007.

Toda la provincia se mueve en dos lógicas territoriales, una que agrupa a Mollendo-Islay y la otra que gira en torno al Valle de Tambo, no solo está la actividad agrícola como generadora de empleo, sino la pesca de recursos hidrobiológicos, la infraestructura turística, el boom de construcción civil por obras por impuestos que se generan por las industrias y empresas que residen en la jurisdicción, y la impartición de diferentes servicios. Conociendo además que esta el Puerto de Matarani como último tramo de corredor minero que viene desde Cusco, siendo una infraestructura estratégica para el comercio con el mar del pacifico. Y nos quedamos cortos.

Todas las actividades mencionadas tienen conflictos sociales relacionados a la contaminación por actividades industriales posicionadas en la provincia, paralización de obras públicas por una ineficiente gestión pública, agroquímicos en los productos de los mercados locales, trafico de terrenos por dirigentes donde no se encuentra una salida con las familias Vargas Velón y Toalino, problemas de delimitación territorial entre Mejía y Deán Valdivia, Deán Valdivia con Cocachacra, como también la delimitación entre la Provincia de Camaná e Islay en relación a la pertenencia de caletas por la carretera costare, donde no se puede invertir presupuesto público hasta la fecha, donde ya hay problemas de malversación de fondos (una tarea para los consejeros de ambas provincias), entre otros conflictos.

Cuando me toco vivir mas de dos años y medio en el Distrito de Islay, identificas a una población que viene de todo el Perú, pero sobre todo conoce muy los espacios de participación que están devaluados en el Estado, conocen a las autoridades en su quehacer corrupto, como también a quien se inmola por su gente, conocen muy bien lo que necesitan y cuales son los canales para poder obtener un beneficio individual como colectivo. Nunca respire tanta política gremial, partidaria y participativa que, en la Provincia de Islay, se aprende los principios de la negociación, identificación de intereses y mecanismos de concertación desde los espacios públicos, eso no se puede evidenciar en un listado de noticias, ni mucho menos en reportes de hechos de violencia consumada por la Defensoría del Pueblo.

El Estado en Islay ha fracasado para generar institucionalidad y confianza en la ciudadanía, su tarea es garantizar todos los derechos de la población, trabajando arduamente para que la población deje de percibirlo como un agente externo y lejano de la protección de la ciudadanía. Para ello se debe incorporar instancias de diálogo en el primer nivel de gobiernos subnacionales, es necesario para poder lograr un mejor entendimiento entre peruanas y peruanos. Que la violencia no se vuelva una manera de resolución de conflictos cotidiana en la sociedad, como mecanismo para que puedan prestar atención a las necesidades ciudadanas y demandas populares que tiene la sociedad civil organizada.





domingo, 5 de noviembre de 2023

La mirada de la gestión de los conflictos sociales del Estado peruano

 

La mirada de la gestión de los conflictos sociales del Estado peruano

Lucas Z. Granda.

El Estado tiene poca capacidad para coordinar en pleno conflicto social, no puede prevenir el bloqueo de carreteras. Como sucedió en el bloqueo del reservorio que abastece a 5 mil personas en el campamento minero de Cuajone en el 2022, por reclamo de las comunidades campesinas de Tumilaca, Pocata, Coscore y Tala que exigían la reparación civil de 5 mil millones de dólares a la empresa Southern Perú por utilizar sus terrenos durante cincuenta años de explotación. Informando los empresarios de dicha empresa minera que se perdía cinco millones de dólares al día en exportaciones y 8.5 millones de dólares diarios por concepto de impuestos y regalías. Pero, por otro lado, tenemos la situación de trece sanciones por parte del Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) a dicha empresa minera, nueve de ellas en Moquegua, sumando sanciones por más de 30 mil dólares en multas (Convoca.pe, 2022). Evidenciando que se actúa de manera urgente e instrumental en el tratamiento del conflicto social, escalando al nivel de problemática para la esfera pública nacional que debería ser atendida en sus diferentes niveles de gobierno, de acuerdo a su competencia y funciones vinculantes en el conflicto que se esté desarrollando en el territorio, trayendo a la agenda el proceso de descentralización en el Perú y el tratamiento que se ha tenido a los conflictos sociales desde los gobiernos regionales.

El Estado peruano en el 2008 – 2009 empezó a buscar alternativas y espacios de construcción de diálogo dentro del Estado, comenzando en la secretaria de Coordinación de la PCM, donde el sociólogo Víctor Caballero impulsa el tratamiento de los conflictos sociales, organizando en el 2011 en adelante un equipo especializado para dirigir la Oficina de Gestión de Conflictos Sociales en la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), luego pasaría al nombre de Oficina Nacional de Diálogo y Sostenibilidad. En la actualidad se denomina la Secretaría de Gestión Social y Diálogo adscrita a la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), como también diferentes ministerios han logrado conformar sus oficinas de diálogo para afrontar sus respectivos conflictos sociales, por ejemplo se envía personal desconcentrado en regiones de la PCM y el MINEM para la gestión de conflictos sociales; se puede tomar también el caso del Ministerio del Interior a través de la Dirección General de Orden Público, Ministerio de Transportes y Comunicaciones , Ministerio del Medio Ambiente y en particular OEFA tienen equipos que envían cuando hay crisis de conflictos. Los demás ministerios (Vivienda, MIDAGRI, MINEDU, MINSA, MIDIS) también tienen unidades operativas que disponen cuando hay conflictos.

Esta mirada vista desde Lima refuerza la postura centralista de la administración pública, en este caso, en la resolución de conflictos, porque no se impulsa en las regiones, provincias ni gobiernos locales la apertura de oficinas de gestión social y diálogo, bajo un mismo enfoque y metodologías. Siendo siete gobiernos regionales las excepciones, se trata de Arequipa, Ayacucho, Loreto, Puno, San Martín, Tacna y Ucayali. Cayendo en contradicción aquellas regiones donde se concentra el 52.8% del total de los casos de conflictos sociales, que son Loreto (17) Ancash (12), Apurímac (11), Cusco (10), Cajamarca (8) y Pasco (6). Por eso que se propone que la administración pública gire su orden piramidal en el tratamiento de los conflictos sociales en el país, comenzando por el primer escalón de disputas en los espacios públicos, correlacional a las demandas populares insatisfechas en los cientos de municipalidades distritales y provinciales, desde las unidades de participación ciudadana y las gerencias de desarrollo social, para verificar las competencias y actividades planificadas que elaboran los gobiernos locales para involucrar a la sociedad civil organizada, con la idea transversal de generar un tratamiento de conflictos sociales desde la cohesión social y mejorar los canales de representación, legitimidad y gobernabilidad territorial. 

La propuesta tiene que recaer, según el sistema de representatividad y las competencias gubernamentales de cada nivel de gobierno en el país, en la voluntad política de alcaldes, alcaldesas, gobernadores, gobernadoras, consejeras, consejeros, regidores y regidoras para insertar la idea referida de innovación de gestión pública, discutiendo con un trabajo de investigación serio, sistematizando tanto lo funcional como la realidad vinculante a los gobiernos locales para abrir posibles espacios de diálogo y concertación en los niveles de gobierno más accesibles a la ciudadanía, para poder actuar a nivel preventivo y con un acompañamiento sobre necesidades y demandas populares posibles de ser cumplidas en los niveles descentralizados de gobierno que la sociedad civil se organice para exigirlos. Con ello se podrá institucionalizar el rol de los gobiernos locales a nivel provincial en el tratamiento y prevención de los conflictos sociales, construyendo una cohesión social entre ciudadanía y Estado.

Por otro lado, se debe complementar la creación de espacios de diálogo en el gobierno de la Municipalidad Provincial de Islay con el seguimiento del cumplimiento de acuerdos en los espacios de diálogo. Reforzando esta idea el Adjunto de la Oficina de Conflictos Sociales de la Defensoría del Pueblo Rolando Luque, mencionando en el Informe Defensorial N°187-2021-DP que, del seguimiento de acuerdos alcanzados en las mesas de diálogo, el 72.5% de éstos fueron asumidos por el Estado, el 19% por la empresa privada y el 14.4% por la sociedad. Pero el 87% de los acuerdos no se le encargó a ninguna entidad a hacerle seguimiento (Defensoría del Pueblo, 2022). Para ello el Estado debe tener las reglas claras cuando participa en los procesos de diálogo, para ver en qué se puede comprometer y en qué no.

 


Somos una sociedad violenta, ¿lo seremos siempre?

 

Somos una sociedad violenta, ¿lo seremos siempre?

Lucas Z. Granda.

La violencia es estructural, se replica y no tiene vacuna alguna que pueda aminorar la tendencia estadística a nivel urbano, rural, estratos socioeconómicos altos y bajos. La violencia física, sexual, patrimonial, psicológica, verbal y demás, se reinventan a la hora de causar impacto a las personas más vulnerables, sobre todo. Donde la pobreza y la desigualdad recrean contextos perniciosos en la sociedad, siendo problemas endémicos en diferentes contextos territoriales que acompañan una multiplicidad de factores que terminan acabando con el derecho a vivir en una sociedad digna, justa y democrática.

En el documento “Perú: Feminicidio y Violencia contra la Mujer 2015-2022” del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) consolida la narrativa que la violencia es un tema estructural en nuestra sociedad. En el rango de años del documento citado 1045 feminicidios contrastados y validados han sucedido en todo el Perú, y cuando lo dividimos por departamento se logra tener que Lima Metropolitana se sitúan 257 feminicidios, Cusco con 68 feminicidios, Arequipa con 63 feminicidios, Huánuco con 53 feminicidios, Junín con 53 feminicidios y Puno con 51 feminicidios, estos serian los departamentos con mas muertes de mujeres por su condición de genero y sexo, donde han sufrido violencia permanente y sistémica hasta acabar con su vida.

Los feminicidios vienen acompañados con acoso callejero, violaciones sexuales, dependencia económica, poca educación sexual integral en los colegios para no identificar las agresiones por personas que gozan de un rol de poder jerárquico y hegemónico. Entonces la violencia utiliza al miedo para replicarse en diferentes espacios públicos y privados.

Esta ola de violencia que viene azotando a nuestra sociedad, a veces ya no logra ser noticia para los medios de comunicación locales y nacionales, porque se ha interiorizado en el sentido común de la población y con ello la normalización se hace presente, aún peor cuando se rechaza toda lucha y resistencia contra el tratamiento de la violencia en colegios, universidades, operadores justicia e institucionalidad del Estado. Cada vez es a cuenta y riesgo de cada individuo, donde el fortalecimiento comunitario del barrio, de la congregación, vínculos amicales y familiares no chocan con aquello que les incomoda y no logran entender del todo cuando sucede un caso de violencia, siendo el humor y el sarcasmo colaboradores de la complicidad que involucra no alzar nuestra voz de denuncia y protesta contra un caso que involucra a una menor, una mujer, una adolescente, un niño y un adulto mayor cuando sabemos que esta siendo violentado.  

Considerando que la ola de violencia en sus diferentes formas se viene acrecentando, no solo en el grupo de las relaciones familiares, sino en los espacios públicos “seguros”, tomando peso la autodefensa y la utilización de instrumentos para el control y vigilancia de áreas protegidas y con alta percepción de inseguridad, agudizando el circulo de vulnerabilidad, donde la salida no es combatir violencia con castigo, o violencia con violencia, sino entender porque sucede, de donde nace, como se replica, trabajar con los agresores, conversar con las familias, trabajar en colegios, dejar el celular como medio distracción e incorporar la paternidad responsable, entre otras estrategias. 

Hay que tener en cuenta la diferenciación conceptual entre la evidencia que se tiene de la violencia al ser denuncia, donde hay un proceso racional de acudir a una institución como la PNP y visibilizar un delito, y aquellas situaciones donde no se puede obtener evidencia cuantitativa y/o cualitativa de casos de violencia, porque suceden en el fuero íntimo de los hogares, ámbitos laborales y relaciones heterosexuales o homosexuales. Mas aún cuando los operadores de justicia, promoción y tratamiento se concentran en las ciudades y en los centros históricos de los distritos. Poniendo el ejemplo de los distritos de Cerro Colorado y Paucarpata, ambos de la provincia de Arequipa, concentran la mayor cantidad de población migrante, sin acceso a servicios y con patrones culturales que fortalecen comportamientos violentos, donde el miedo paraliza a nuestras familias, el no imaginarse una vida tranquila y libre de violencia en el hogar se hace cada vez mas lejanos. Manifestando que con la estadística solo estamos viendo lo que queremos ver, la punta del cerro, aún a muchas cosas de bajo de la alfombra, que no se sabe si algún día se limpiará.

 

 


sábado, 21 de octubre de 2023

Inercia de la ciudadanía perenniza al gobierno.

 

Inercia de la ciudadanía perenniza al gobierno.

Lucas Z. Granda.

Parece que hemos interiorizado que la presidenta de la República del Perú se va a quedar hasta el 2026 por más ineficiente que sea su gobierno al afrontar problemas como la suba de los precios de los alimentos, la escasez hídrica, paralización de proyectos de infraestructura, una posición débil frente a los conflictos sociales, crisis política permanente que merma la institucionalidad, endeble política internacional y de ayuda humanitaria por la guerra entre Israel y Palestina por grupos paramilitares como Hamas, priorizando momentos de placer y jolgorio personales, como la visita por un instante al papa Francisco, ganándose también las muestras de rechazo de autoridades europeas, que pierden cada día más la credibilidad en el Perú para poder invertir, generar rutas estratégicas y proyectos latinoamericanos. El mundo no olvida los más de 70 fallecidos por protestas ciudadanas y el mundo no olvidará la violación sistemática de los derechos humanos, todo esto cerrará puertas mientras Dina Boluarte se encuentre en el poder.

También es cómodo manifestar que no hay participación ciudadana en los espacios públicos con una agenda reivindicativa y de lucha política si no se puede observar y sentir la articulación de la sociedad civil organizada al interior de las realidades que cada colectivo y persona esta viviendo. Un padre y madre de familia prioriza su empleo, conseguir comida, lucha contra la violencia de genero que vive en su hogar, esta con un sentido de alarma constante porque tal vez su hijo e hija no regrese a casa con vida, tiene que subirse a una combi del transporte público tres horas para llegar a su destino, tiene que soportar actos racistas por sus superiores en ámbitos laborales estresantes, tiene que almacenar agua en rotoplas no solo por los cortes sino porque no tiene el servicio de agua potable las 24 horas, y a veces ni agua tiene. Haciéndonos la pregunta constante ¿porque la gente no se articula?, no se moviliza, no se informa, no lee sobre historia republicana y contemporánea. Parece no haber respuestas dicotómicas, si o no participa por alguna razón, pero encontramos afirmaciones de una sociedad peruana agresiva con la ciudadanía, agresiva de quien piensa diferente, de aquella persona que desea ejercer ciudadanía.

La sociedad peruana en general ha asumido el costo de vivir con pan y circo, hemos hipotecado nuestro pensamiento crítico y nuestra capacidad de indignación a tik tok de marcas y bailes, programas de reality show que conocen muy bien los estereotipos de género, prejuicios sobre la raza y actos morbosos que le garantizan audiencias exorbitantes. El medio de verificación mas latente son las conversaciones cotidianas en los mercados, transporte público, universidades, reuniones familiares, y cualquier acto de socialización en días festivos. Entonces pagar esta cuenta sin reclamar, pero indignarte en la comodidad de nuestra cama, ¿podrá traer consecuencias negativas para nuestra vida? El sentido común contesta delante de un televisor que no.

Lo cierto es que “mientras no nos toque a uno de nosotros” no pasará nada. Mientras toleremos una dictadura congresal que hace lobby con intereses empresariales, religiosos y con privilegios a quienes controlan los medios de producción en el país, nos sentiremos con modelos imitables de como sobrevivir en el Perú. No se criticará las actitudes corruptas, sino se elogiará de como se roba y no lo atrapan.

Las perdidas en el tejido social por la inercia del ejercicio de ciudadanía en los espacios públicos son incalculables, que nuestra percepción de no materializar estos factores negativos no nos nuble la tendencia que se viene en los próximos años. Dando dos síntomas, la desconfianza total en nuestras relaciones interpersonales e institucionales, como por ejemplo en los operadores de justicia (Ministerio Público y Poder Judicial), autoridades electas por voluntad popular y hasta en nuestra propia familia. Y un segundo síntoma, la mercantilización de la política para el copamiento de puestos de trabajo en el Estado, sin recambio de liderazgos políticos, teniendo ejemplos en las y los propios gobernadores de los departamentos, teniendo un papel reducido a ser captadores de presupuestos del gobierno central para obras de infraestructura, condicionando su silencio al dar una opinión respecto a lo que pasa en el país.

El ejercicio de ciudadanía es posible con investigación, trabajo programático y un comportamiento democrático, pero nos tocará entrar a la amargura del oscurantismo de la inercia en el Perú.  

 


domingo, 1 de octubre de 2023

La educación se tiñe de rojo.

 

La educación se tiñe de rojo.

                                                                    Lucas Z. Granda.

La muerte de un congresista en la región Arequipa, Provincia de Islay y Distrito de Punta de Bombón saca a relucir frases como “el sistema de salud está quebrado” “debería ser un llamado de atención al primer nivel de atención de salud” “¿Por qué se descompenso?”, es que recién se enteran que en el Perú y sobre todo en los distritos, que decir de los caseríos y estancias en las zonas rurales y selváticas han interiorizado que está es la realidad de una república que mantiene diferencias estructurales, donde las frases “no somos iguales y ni lo seremos” se fortalecen desde el acceso a los servicios básicos. El congresista se convirtió en una estadística más, como lo somos muchos en el Perú, cuando vivimos el día a día.

Un gran indicador medible en el tiempo para evidenciar las diferencias estructurales, es el acceso a los servicios básicos, siendo la salud, agua, saneamiento, educación y vivienda los prioritarios, ¿sino tenemos estos servicios? Como podemos participar, organizarnos, tener mejor representación política, hacer veedurías a las gestiones de las autoridades electas por elección popular, tener tiempo de ocio, si tenemos que estar en una constante resistencia y clamor de buscar alimentos, trabajo y percepción de seguridad constante de que no nos mataran en un semáforo o en un espacio público, ¿Cómo podríamos hacerlo?

Los medios de comunicación masivos manejan su posición política en relación al tema de salud por la muerte de un congresista, pero dejan de lado al sector educación que esta en constante depredación por intereses conservadores, privados y sufriendo actos de violencia permanentes en todos los niveles de instrucción. Dejando en estas palabras una muestra singular de cómo está la educación en el presente.

La universidad como las escuelas deben ser espacios seguros, sin discriminación, sin actos de violencia y con propósitos claros de ser mejores ciudadanas y ciudadanos, remar en esta corriente es estar a favor de la educación. Con mucha indignación, tristeza y clamor de justicia, Ana Paola fue víctima de un feminicidio, una agustina que estudiaba ingeniería industrial, ya no nos acompañara, lo cual no quiere decir que se convierta en una estadística más de los feminicidios que suceden en la Región Arequipa, nos revela una penosa realidad que la estamos inviabilizando y haciéndonos cómplices, porque no son casos aislados, sino son violencias sistémicas, avaladas y con el objetivo de causar muerte.

El Ministerio de Educación registro entre el 15 de septiembre del 2013 al 31 de agosto del 2023 en la Región Arequipa 3 mil 171 casos de violencia escolar, los cuales incluyen tocamientos, actos de connotación sexual o actos libidinosos en contra de las alumnas. Enfatizando que lo que se registró se denunció, sabiendo que la comunidad educativa siempre quiere menos escándalos, tratar de dialogar, soterrar la violencia y mencionar “solo paso una vez”. Siendo muy diligentes con actos de violencia en nuestros propios entornos, con nuestros propios estudiantes.

Considerando que la situación de violencia se agrava en provincias, como en Camaná, porque la violencia se envuelve en los tradicionalismos, en la cultura del “queda bien”, “es mejor no molestar con la denuncia”. Todo esto empeora cuando el Estado deja canales donde revictimizar a las mujeres, niñas, adolescentes y adultas mayores, como, por ejemplo, en las municipalidades, en la Policía Nacional del Perú (PNP), INPE, en las propias instituciones educativas de la misma provincia.

Donde se manifiesta que el mismo personal no debe construir vínculos con los presos, pero esa norma se rompe, se transgrede, convirtiéndose el personal femenino en sus brazos políticos y sociales con su vinculación al exterior, yendo a los colegios peri urbanos para llevar recados a estudiantes de secundarias, prestándose la infraestructura del Estado para replicar la violencia psicológica, revictimizando a las niñas, con el apoyo moral y ético de vecinas que toman partido por los funcionarios, volviéndose cómplices, sin considerar las consecuencias y el daño que sigue ocasionando a las familias que siguen viviendo en un estado de inseguridad y zozobra.

Considerando que las instituciones educativas deben tener su cerco perimétrico concluido, personal administrativo y pedagógico completo, y una coordinación interinstitucional para velar por la seguridad de las y los estudiantes. Que la desidia y la corrupción no violente a las instituciones educativas, ni a nada.

Esto se está rompiendo y se romperá, porque ya muchas mujeres y jóvenes han empezado a denunciar a estos funcionarios, porque el tradicionalismo y el amiguismo no puede tranzar con la dignidad de las niñas, niños, adolescentes, mujeres y adultos mayores. Porque no habrá eco que resuene en las costumbres y tradiciones de la violencia soterrada por las redes de amiguismos en las instituciones públicas como también en la sociedad civil, no habrá llamadas atemorizantes que paralicen acciones frontales de lucha contra la violencia sistemática, con posiciones mas fuertes en provincias, como en Camaná.

No podemos ser diligentes, permisivos ni mucho menos tontos al no darnos cuenta de las situaciones sistemáticas de violencia que esta pasando en la actualidad, no podemos no ser autocríticos de nosotros mismos. Ana Paola estará siempre en la lucha, resistencia y sentencias de justicia, porque no hay perdón ni olvido, sino lucha.

 


miércoles, 16 de agosto de 2023

Debate en relación al poder de los feminismos y sus obstáculos.

 Lucas Z. Granda. 

La justicia social se puede volver discriminadora de quien ejecuta un cierre de brechas y la dotación de igualdad de oportunidades a la sociedad, sino antes ha distribuido el poder hegemónico y deconstruido los roles imperantes en relación a los géneros, razas y clases. No solo se tiene que buscar la acción estratégica para mitigar un problema, todo tiene que ir articulado desde una ideología y forma de interpretar la realidad.

Las reflexiones y el contenido de este documento giran en torno a los feminismos tomando en cuenta el texto “Una aproximación a las teorías feministas” de Samara de las Heras Aguilera, publicado en el 2008, con la motivación de gestar el debate sobre la construcción e imposición de los silencios de manera estructurada a las mujeres. Por eso se entiende que el mundo esta cambiando y gira en razón de las libertades, las resistencias que genera el conservadurismo, los dogmas y el autoritarismo en los sistemas democráticos solo retrasan aquello que es inevitable, la supremacía y defensa de los derechos humanos por la sociedad civil organizada, donde las mujeres tiene un papel determinante en estas luchas sociales, guardando hitos históricos desde la primera revolución industrial.

Un primer análisis, es tomar consciencia de como se restringen libertades y en que grado afecta a los diferentes grupos, entre ellos los más vulnerables. Poniendo ejemplo a los feminismos, comienzan su articulación desde los propios espacios públicos, desde las relaciones de subalternidad minuciosamente estructurados como cotidianos por un sistema patriarcal, capitalista y postmoderno. Esa consciencia tiene como objetivo terminar las situaciones de opresión de las mujeres, logrando una sociedad mas justa, garantizando la igualdad de todos los seres.

Los feminismos se han convertido en una red de apoyo y en el mayor musculo de movilización de las mujeres, porque se ha interiorizado que la privación de la vida de muchas de ellas, son por razones de género. Muchos gobiernos no quieren poner el dedo en la llaga de un problema social ramificado y con raíces muy profundas en nuestro básico sentido común de entender como funcionan las relaciones entre pares y entre géneros. Es por eso que “si tocan a una responden todas” se hace cada vez presente en los espacios laborales, académicos, judiciales, políticos y cotidianos.

Como también nace el reconocimiento de privilegios de hombres que intentamos deconstruir el machismo y las relaciones heteropatriarcales que imperan en nuestros entornos mas convencionales, muchas veces imperceptible al ojo humano ni observable para las ciencias sociales. Donde las nuevas masculinidades, aún de manera incipiente se convierten en un espacio que reducción de la violencia, donde evalúa su presencia en las configuraciones globales, aún inciertas.

Un segundo análisis, es plantear la relación de poder asimétrica entre hombres y mujeres, donde los primeros no solo poseen privilegios, sino roles de dominación en la estructura social, donde se ha ideado una división sexual del trabajo, para la explotación de un género sobre otros. Prevaleciendo una narrativa contemplativa con el sistema, en relación a la meritocracia que podría ser un camino para acortar las distancias entre los géneros, discurso establecido por los grupos de poder y económicos, donde el esfuerzo pasa por la masculinización de la mujer para tener cargos de representación tanto en el sector privado como en el público. Reforzando la supremacía de un género sin importar el sexo de la persona.

Las libertades pasan por un reconocimiento de lo establecido como normal, tanto en el conocimiento como en nuestras relaciones interpersonales, entender que son prácticas que han sido impuestas, pero son ataduras que cada vez son mas flexibles, donde un ejercicio de la ciudadanía, la política desde un intercambio intergeneracional y luchas que se basan en lo colectivo y no en mesianismos, podrían darnos saltos importantes en esta era de crisis e incertidumbre.

 



miércoles, 15 de febrero de 2023

La prensa en el Perú de hoy

La prensa en el Perú de hoy

Lucas Z. Granda.

En el último párrafo del artículo 14° de la Constitución Política del Perú de 1993 se menciona: “Los medios de comunicación social deben colaborar con el Estado en la educación y en la formación moral y cultural”. Dice la constitución.

En una sociedad que cada día retrocede institucionalmente --lo cual requiere decir que la reglamentación, el orden social y el ejercicio de autoridad se hace a criterio propio de quien tiene las riendas del poder político, aquel hijo e hija de papi que puede pagar para obtener algo, zurrándose en todo el escalamiento meritocrático y burocrático que cuasi administrativamente se ha ido construyendo en doscientos años de República en este territorio que se denomina Perú-- manifestarse se ha vuelto una necesidad como comer, respirar y beber agua.

Cómo no manifestarse cuando nos dicen medias verdades, cuando omiten fotografías sesgando la realidad, cuando sólo sacan reportajes de las cuantiosas pérdidas económicas en diferentes regiones del país sin investigar a las más de 69 familias enlutadas por las balas que el gobierno Balearte gatilló hacia su pueblo, hacia el Perú profundo que tanto manifiesta cuando habla en quechua, aquel que constitucionalmente menciona defenderlo. No se investiga las dos caras de la misma moneda. Cómo no manifestarse.

En las últimas manifestaciones, tanto en sus tipologías, contextos y diferentes actores a nivel regional y nacional, se han compenetrado diferentes profesiones y puntos de vista para poder determinar el cómo, por qué y los procesos de los hechos sociales que suceden a diario, teniendo que recaer en argumentos sólidos y con una base teórica que no tome las generalizaciones y la indignación como buenas acompañantes para explicar un fenómeno social complejo como el papel de los medios de comunicación en el país. 

Entonces las cuestiones empiezan a construirse en torno a cómo se genera una opinión, cayendo del árbol cuestiones como ¿Quiénes generan diferentes percepciones en la ciudadanía para construir opinión pública en relación a los acontecimientos diarios que suceden? Naturalmente proviene de la información que tenga cada individuo, tomando una postura y fortaleciendo sus preferencias al escoger alguna alternativa política, literaria, etc. ¿Quiénes informan a la ciudadanía? Los medios de comunicación a través de sus diferentes modalidades: radio, televisión, redes sociales y prensa escrita (diarios). ¿Qué informan los medios de comunicación? (Deberían) Informan la verdad de las cosas que suceden en la realidad en todo el territorio nacional y regiones, son independientes en sus líneas editoriales al mostrar los hechos, tomando testimonios de diferentes partes de una misma historia, contrastando la información bruta que les llega, utilizando el filtrado con otras fuentes de información, para entregar a la ciudadanía la verdad. De todo ello podemos concluir que una prensa libre e independiente, el ideal, tiene que respetar la libertad de expresión en todas sus formas, sin etiquetar ninguna preferencia política, étnica, religión o cultural por parte de las diferentes naciones que conviven en un mismo territorio, mostrando su profesionalismo por más poder económico y político que se enfrenten, porque para los medios de comunicación después de la verdad todo es ilusión.

Según la encuesta de opinión sobre medios de comunicación que elaboró el Instituto de Estudios Peruanos (IEP) en mayo del 2021 en plena segunda vuelta de campaña electoral, el 84% de la ciudadanía consideró que los medios de comunicación son importantes, el 54% consideraba que los medios de comunicación favorecen a una candidatura, el 79% de la ciudadanía consideró que hay un favorecimiento por parte de los medios de comunicación hacia la candidata Keiko Fujimori. Ese fue el inicio de la desacreditación total de los grandes medios de comunicación de señal abierta, que hasta la fecha no se pueden recuperar. Justamente son estos peruanos y peruanas que manifiestan -porque es una necesidad manifestarse en el Perú- no coincidir con la labor que cumplen los medios de comunicación, eso manifiestan las estadísticas, en relación a la tercera cuestión que en el párrafo anterior se da respuesta, donde se toma conocimiento que hay mercenarios que venden su micrófono, sus plumas, sus preguntas, sus cámaras, sus reportajes, sus investigaciones periodísticas, sus libros, su voz, su reputación por pesetas, por uno soles, por mercadería barata y reduciendo sus conciencias a la publicidad, a las grandiosas líneas editoriales que son dirigidas por los familiares del dueño del medio de comunicación, sin importar la modalidad donde salga el mensaje comunicativo. La credibilidad de los medios de comunicación en el Perú está en los suelos, es innegable esa realidad, lo peor para este negocio, totalmente lucrativo, porque es lo que está primando. Y la ciudadanía es consciente de esto.  

La coyuntura sobre el papel sesgado que han tomado los medios de comunicación se conversa en cada almuerzo, desayuno y cena, sobre todo en regiones. Un acompañante para poder descifrar y analizar cómo piensan los medios de comunicación, mejor dicho, los dueños de los medios de comunicación, es la novela “Los Últimos Días de La Prensa” de Jaime Bayly (Bayly, Jaime. Los Últimos Días de La Prensa. Editorial Peisa. Lima. 2001). Con el autor y la editorial se hace un ejemplo de cómo se busca referencias en ambos lados de una misma historia, donde la producción literaria tanto en su impresión y su publicación la hace el Grupo el Comercio y la familia Miró Quesada. Teniendo el objetivo de describir la realidad mediática de estos centros de información, veremos que dice entrelineas.

La novela de Jaime Bayly toca diferentes cuestiones y olas de revelaciones que tienen que ser decodificadas para un mayor entendimiento de los actores que llenan los horarios matinales y nocturnos de información, donde a simple vista no se observa la defensa de intereses subalternos y el poder de grandes grupos económicos que quieren mantenerlo, todo ello será explicado en los párrafos que vendrán a continuación. Que seguramente se quedará corto con la realidad circundante que muestra la obra literaria, basada en hechos reales, siendo una prueba fehaciente de lo que pasa en los medios de comunicación.

Los reconocimientos se fabrican por parte del gobierno de turno para poder satisfacer egos periodísticos personales, comprando silencios por alguna investigación consolidada que saldrá a la luz, lo cual da motivo a una posible futura carpeta fiscal por difamación o tráfico de influencias o cualquier delito. Son aquellos aplausos que retumban en la sala, al momento de dar el reconocimiento a la libertad de expresión de algún medio de comunicación, con el adeudo de solapar un régimen autoritario y asesino, que no solamente pasa actualmente, sino que en la historia republicana tenemos muchos ejemplos.

Otorongo no come a otorongo en los medios de comunicación, Jaime Bayly lo menciona implícita y explícitamente en su novela. Mientras vendas tu pluma y tu consciencia vaya en relación a la línea editorial y la indignación de tus palabras muy bien ensayadas pueda generarme algunos ingresos, blanqueando algunas palabras, podrías llegar a ser un gran analista de noticias como Mónica Delga, Nicolas Lukar, Federico Salazar (e hijo), Sol Carreño, Mavila Huerta, Beto Ortiz, Phillip Butters, Milagros Leiva, Aldo Mariátegui, Roxana Cueva, entre otros. Para poder decir “libertad de expresión por siempre con ética y moral”, ¿la democracia va a prosperar teniendo a los referentes mencionados?

Todo está descrito por el alter ego de Jaime Bayly, representado por Diego Balbi, un muchacho de 15 años que consiguió un puesto en el diario La Prensa por las relaciones sociales que tenía su abuela, ferviente devota católica, que fue creciendo, mejor dicho, cobrando más poder periodístico a medida que guardaba más secretos e iba escalando gracias a su relación con los jefes del diario.

También están los personajes “literarios” de Francisco Larragaña, el director del diario, vendido a los intereses del gobierno de turno. Zamorano, un conservador a ultranza que a todos los que estaban en contra de sus puntos de vista los etiquetaba como comunistas, y que para él tenían que morir. Patricia Bustios, secretaria del periódico La Prensa, haciendo y cobrando favores periodísticos de manera sexual entre compañeros, colegas, enemigos y amigos. Una infinidad de personajes que la novela recomienda para que podamos entender cómo son los medios de comunicación. Todos estos personajes, tienen hazañas como, literariamente hablando, modificar cartas y testimonios de los entrevistados, como pasó con Rafael Tudela, abuelo de Diego Balbi, exigiendo el adulto mayor justicia para la restitución de su hacienda que la reforma agraria le había quitado, donde su mismo nieto modificó la carta para hacerla pública en el periódico, complaciendo a sus jefes y generando el caldo de cultivo para futuros ascensos.

Se encuentra en la obra literaria una mención del personaje de Zamorano: “esto de ser periodista es el deshueve, tenemos más poder que los diputados”. La tarea del periodismo debe ser inquietar a quienes ostentan el poder mediante una elección popular y un mercado monopólico ganado, porque la investigación de las redes de corrupción en las compras públicas debe ser el horizonte de la verdad, como para dar un ejemplo, de inquietar al poder político. Pero el periodista no puede ver como adversarios a aquellos que fiscaliza e intriga como contrincantes que impidan hegemonizar el poder absoluto, y allí es cuando la verdad se vuelve un instrumento para los medios de comunicación, ya no un principio.

En un episodio de la novela se menciona con bombos y platillos la incorporación de una flamante reportera estrella para un suplemento dominical, la cual era enamorada del hijo del dueño del periódico, Francisco Larragaña, quien la palmeaba siempre en las piernas y glúteos en presencia de los compañeros de trabajo en diferentes ocasiones. Sin dejar de mencionar el orgullo y el mérito que cree tener la periodista, que nunca estudió para serlo. Es importante este punto porque nos muestra cómo se van construyendo la deformación de la formación periodística, convirtiendo un modelo replicable en los grandes medios de comunicación de señal abierta, teniendo horizontes de ambición que los llevan hasta el Congreso de la República, sin respetar parámetros de izquierdas y derechas, una doctrina que guie su profesionalismo, ni mucho menos un bagaje cultural-histórico.

En otro instante Zamorano menciona una frase, que particularmente caracteriza a muchos periodistas que defienden a grandes intereses económicos inconscientemente y conscientemente, “el único rojo bueno, es el rojo muerto”, mencionándolo repetitivamente en la novela. Recordemos que muchos periodistas tienen unos juicios adelantados, sin desplegar los equipos de investigación, basando todo su argumento en sentido común y prejuicios muy bien elaborados por las líneas editoriales.

En la página 102 de la novela, se manifiesta los conflictos internos entre periodistas, provocando muertes, altercados, corrupción de las líneas editoriales y demás, los cuales se manejan con códigos para que no se convierta en noticia, en la comidilla. Otorongo no come a otorongo en los medios de comunicación. En la novela se reunían los directores de periódicos y pactaban acuerdos sobre la meza, porque no se podía pisar el poncho entre colegas.

En la página 164, se menciona que toda la culpa del decaimiento de la línea editorial y las pérdidas cuantiosas en las finanzas del periódico La Prensa se debe a la familia propietaria. Es esta familia quien ostenta el poder, sangrando al diario por parte de los hijos, las nueras y amistades. Convirtiendo a grandes presentadores y “periodistas” en tontos útiles, defendiendo una política mercenaria y mercantilista por parte del dueño empresarial, con argumentos donde se embandera la libertad de expresión y la ética periodística, pero sin darse cuenta que siguen yendo como carne de cañón, mientras los dueños desangran a la empresa.

En la página 173, se habla sobre una nueva tipificación de periodista, el rosadito, el pasadito por agua tibia, el que quiere la reducción del Estado y no su aniquilación total, para que el hombre se rija por las reglas del mercado y privatice todo lo que se pueda, aire, agua, mares, calles, parques y empresas. Los rosados son los que se mueven de acuerdo a las calles, complacientes con los poderes fácticos, con el Estado y la ciudadanía. Siempre complacientes.

En la página 216, se encuentra la experiencia de un senador, que también es periodista del periódico, mencionando una frase épica de recordar, no hay que creer todo lo que dice el periódico, joven Balbi. Los periódicos están llenos de mentiras. Por eso me gusta leer el Hola porque las fotos no mienten”, otra frase, “no hay como ser periodista y senador. Es el deshuevé. Te pasas la vida dando discursos y escribiendo articulitos y cobrando en dólares. (…) qué rica es la democracia, joven Balbi”. Ya defender un régimen y un statu quo a costa de tu consciencia poniendo un precio a tu pluma significaría una pérdida de libertad de expresión, pero vanagloriarse de ello, es no tener vergüenza.

En la página 248, el abuelo de Balbi, un ex hacendado, le confesó que mantenía a más de 50 familias y que había violaciones consentidas a cambio de jornal, comida, agua y vivienda. Esa situación se normalizó, eso nunca se publicó en ningún medio de comunicación. Por otro lado, cuando el abuelo quiso una devolución de su tierra, mandando una carta al diario La Prensa para que la hiciera pública, el mismo director le pidió a Balbi, su nieto, que la modificara para que saliera algo más acomodada y acondicionada a la línea editorial que se acostumbraba. Entonces, no son traiciones por parte de los medios de comunicación al no sacar determinada información, sino solamente se les denomina inconveniencias, esto en el lenguaje codificado de los centros de información.

Se piensa que, con un reportaje, una columna o una entrevista se puede sepultar a un funcionario público, pero con claros intereses económicos detrás, envueltos en la gracia y al amén de la libertad de expresión.

Se tiene que decir también que está la prensa que hace su chamba. En nuestra realidad le pasa a Carlos Cornejo, Patricia del Río, Juan Carlos Tafur, Pedro Salinas, Josefina Townsend, Paola Ugaz, Gustavo Gorriti, Cesar Hildebrandt, entre otros, porque obviamente hay excepciones a la regla, pero siguen siendo minoría y sus mensajes no tienen un gran alcance en comparación a los medios que si tienen la disponibilidad de la señal abierta. Pero no se puede negar que hay plumas inquebrantables como la de Cesar Hildebrandt y Gustavo Gorriti, que mantienen sus líneas editoriales en relación a la investigación y da vida a la verdad.

Hay medios de comunicación que luchan contra la desinformación y la post verdad. Hay medios de comunicación independientes en redes sociales como Sudaca, El Foco, La Mula, Sálvese Quien Pueda, La Encerrona, etc., pero el mayor logro que se pueda sacar de la crisis de los grandes medios de comunicación, que le pusieron un precio a su profesión, es que la ciudadanía sabe que todo lo tiene que verificar, contrastar, esperar para dar su opinión y construir un mensaje con base en la verdad, y poco a poco que la investigación se vuelva un hábito para la ciudadanía y no solamente para la academia.