Me preguntaron
en la radio ¿Dónde está la juventud que no se hace escuchar en las calles?
¿Dónde están los José Carlos Mariátegui? Es que el sistema neoliberal
capitalista neocolonial desigual y mercantilista representado en las elites
poder (político, económico y religioso) hizo sus tareas de manera programática
muy bien, el pensamiento crítico y complejo se muere cada día cuando se censura
la libertad de expresión, adelantando siempre opinión, antes de analizar los
discursos de las personas que están dialogando.
Muchos de los
jóvenes venimos de voluntariados, en mi caso vengo de la Red Interquorum
Arequipa, soy migrante radicando en Arequipa, militó en las ideas de izquierdas,
el paradigma de la social democracia, con una posición demócrata y siempre construyendo
institucionalidad desde el Estado. Y hay que luchar contra algunos prejuicios,
decir que uno es rojo, no es sinónimo de terrorista, sino los combate en el
mundo de las ideas, uno paga sus tributos a la SUNAT, y no come caviar.
Desde la
Universidad la juventud no tiene que estar de acuerdo con el proceso de
enseñanza aprendizaje, teniendo que aprender a criticar con evidencia y con
fundamentos teóricos la educación tradicional y vertical, pero sobre todo
generar propuestas programáticas, no pragmáticas. No buscar un titulo
universitario para mercantilizar la mano de obra calificada profesional, sino
aportar a que la sociedad pueda resolver sus problemas históricos como la
desigualdad, corrupción, vulnerabilidad, la pobreza, la descentralización y la idea
de nación.
La juventud
tiene que entrar y cerrar etapas en diferentes espacios de articulación
ciudadana, siempre con una postura crítica y con pensamiento complejo hacerse presente
en cualquier militancia, sin importar la trinchera política, evidenciando que
el activismo, voluntariados y acciones de caridad tienen sus limitaciones. No
busquemos ser mano de obra barata y explotada, no busquemos la foto con el
gobernador, no busquemos conseguir un cargo político y cuando lo asumas, solo
saber hacer lo que los dinosaurios de la política te dicen, me entristece
aquella juventud, de corazón cerrado y de sonrisas vacías.
Algunos
abrazan la academia como refugio y formación, como sinónimo de libre
pensamiento y preparando cuadros para seguir tejiendo la cohesión social que
hace falta en nuestra clase política, y algunos fracasamos en ese camino. Empezando
a identificar que la universidad no resuelve los problemas de la gente, no
tiene interés por el estudiante, no le importa, y se convierte en un reino de
la gerontocracia. Luego viene el estadio de la melancolía y el conformismo del
grado de “doctor”, quedando solo dos caminos, ser un militante legitimo del
congreso actual en donde te toque estar y tu dicho es “dejas hacer y dejas
pasar”, o el otro camino, generar posiciones con la voluntad de politizar todos
los espacios y tener el coraje de morir con tus ideas, sim importar a donde te
lleve.
La pluma, los discursos
y la posición política programática con una ideología clara y que se sigue
retroalimentando territorialmente tienen que guiar las herramientas, para
luchar contra la cultura del espectáculo, el circo televisivo y la alienación
de nuestra juventud, aquella que encuentra tibieza, personas eclécticas y
claudicantes, y se adaptan y se rinden, se alienan, donde el neoliberalismo y
el sistema capitalista no tiene que ser cuestionado, porque me garantiza un
plato de lentejas. Esa es la juventud que no sale marchar, aquella que ni
escribe un post critico en ninguna red social virtual en contra de este pacto
mafioso en los poderes del Estado.
Uno tiene que
respirar y hacer sentir sin miedo a morir sus ideas, lo que manifiesta, su
coherencia, con la única convicción de transcender nuestro mundo terrenal, para
el juzgamiento de la historia, tener una mirada intercultural de resistencia
latinoamericana, entendiendo que los fracasos son naturales, y el cambio
radical de nuestro sistema de acumulación, producción, relaciones
interpersonales, nuestra tecnología y nuestro sentido de comunidad ya
no son cosas lejanas.
No hay
referentes para la juventud actualmente, la solución está en construirlos nosotros
y nosotras. Como manifestaba Enrique Dussel, tenemos que regresar a la
curiosidad, regresar a mirar nuestros horizontes culturales, todo hacia adentro.
También lo dice Pepe Mujica con visión de austeridad, regresemos y
capitalicemos a esa juventud de corazón abierto, que lo entregaba todo sin
esperar nada a cambio.
Nada esta
consumado, mucho menos para la juventud.

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