viernes, 18 de julio de 2025

Me preguntaron donde están los jóvenes en el APEC.


Me preguntaron en la radio ¿Dónde está la juventud que no se hace escuchar en las calles? ¿Dónde están los José Carlos Mariátegui? Es que el sistema neoliberal capitalista neocolonial desigual y mercantilista representado en las elites poder (político, económico y religioso) hizo sus tareas de manera programática muy bien, el pensamiento crítico y complejo se muere cada día cuando se censura la libertad de expresión, adelantando siempre opinión, antes de analizar los discursos de las personas que están dialogando.

Muchos de los jóvenes venimos de voluntariados, en mi caso vengo de la Red Interquorum Arequipa, soy migrante radicando en Arequipa, militó en las ideas de izquierdas, el paradigma de la social democracia, con una posición demócrata y siempre construyendo institucionalidad desde el Estado. Y hay que luchar contra algunos prejuicios, decir que uno es rojo, no es sinónimo de terrorista, sino los combate en el mundo de las ideas, uno paga sus tributos a la SUNAT, y no come caviar.

Desde la Universidad la juventud no tiene que estar de acuerdo con el proceso de enseñanza aprendizaje, teniendo que aprender a criticar con evidencia y con fundamentos teóricos la educación tradicional y vertical, pero sobre todo generar propuestas programáticas, no pragmáticas. No buscar un titulo universitario para mercantilizar la mano de obra calificada profesional, sino aportar a que la sociedad pueda resolver sus problemas históricos como la desigualdad, corrupción, vulnerabilidad, la pobreza, la descentralización y la idea de nación.

La juventud tiene que entrar y cerrar etapas en diferentes espacios de articulación ciudadana, siempre con una postura crítica y con pensamiento complejo hacerse presente en cualquier militancia, sin importar la trinchera política, evidenciando que el activismo, voluntariados y acciones de caridad tienen sus limitaciones. No busquemos ser mano de obra barata y explotada, no busquemos la foto con el gobernador, no busquemos conseguir un cargo político y cuando lo asumas, solo saber hacer lo que los dinosaurios de la política te dicen, me entristece aquella juventud, de corazón cerrado y de sonrisas vacías.

Algunos abrazan la academia como refugio y formación, como sinónimo de libre pensamiento y preparando cuadros para seguir tejiendo la cohesión social que hace falta en nuestra clase política, y algunos fracasamos en ese camino. Empezando a identificar que la universidad no resuelve los problemas de la gente, no tiene interés por el estudiante, no le importa, y se convierte en un reino de la gerontocracia. Luego viene el estadio de la melancolía y el conformismo del grado de “doctor”, quedando solo dos caminos, ser un militante legitimo del congreso actual en donde te toque estar y tu dicho es “dejas hacer y dejas pasar”, o el otro camino, generar posiciones con la voluntad de politizar todos los espacios y tener el coraje de morir con tus ideas, sim importar a donde te lleve.

La pluma, los discursos y la posición política programática con una ideología clara y que se sigue retroalimentando territorialmente tienen que guiar las herramientas, para luchar contra la cultura del espectáculo, el circo televisivo y la alienación de nuestra juventud, aquella que encuentra tibieza, personas eclécticas y claudicantes, y se adaptan y se rinden, se alienan, donde el neoliberalismo y el sistema capitalista no tiene que ser cuestionado, porque me garantiza un plato de lentejas. Esa es la juventud que no sale marchar, aquella que ni escribe un post critico en ninguna red social virtual en contra de este pacto mafioso en los poderes del Estado.

Uno tiene que respirar y hacer sentir sin miedo a morir sus ideas, lo que manifiesta, su coherencia, con la única convicción de transcender nuestro mundo terrenal, para el juzgamiento de la historia, tener una mirada intercultural de resistencia latinoamericana, entendiendo que los fracasos son naturales, y el cambio radical de nuestro sistema de acumulación, producción, relaciones interpersonales, nuestra tecnología y nuestro sentido de comunidad ya no son cosas lejanas.

No hay referentes para la juventud actualmente, la solución está en construirlos nosotros y nosotras. Como manifestaba Enrique Dussel, tenemos que regresar a la curiosidad, regresar a mirar nuestros horizontes culturales, todo hacia adentro. También lo dice Pepe Mujica con visión de austeridad, regresemos y capitalicemos a esa juventud de corazón abierto, que lo entregaba todo sin esperar nada a cambio.

Nada esta consumado, mucho menos para la juventud.





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