sábado, 19 de julio de 2025

El circo del baby lagarto.


Cuando los apodos no te incomodan sino te nutren, cuando las injurias no te molestan sino las transformas, cuando evidencias que la política peruana no importa las medidas y propuestas para resolver problemas profundos sino la ridiculez que puede significar generar tendencias comunicacionales, ya eres precandidato para la lógica del exvicepresidente Martín Vizcarra.

La tercera semana de mayo del 2025, Vizcarra estuvo en la ciudad de Arequipa con la algarabía de jugosas billeteras de las y los supuestos candidatos a diputados, alcaldes, Sergio Dávila y otros que fueron al aeropuerto. Nadie puede negar que la organización, la planificación del itinerario y la línea comunicacional del caudillo es orgánica. Sin duda el pionono es un buen caballo de arrastre electoral, vale la pena que muchas guari poleras pragmáticas se hagan sus préstamos financieros, ansiosos de sentarse en un cargo público marchan al compás de la música que ponga el bebito.

El mitin ocurrido en la Plaza España tuvo respuesta de la población al asistir al evento de proselitismo político, porque el lagarto se ha convertido en una figura del show político, no es un orador apoteósico cuando habla con el pueblo, no genera emociones cuando tiene gestos con la población, no es un técnico que viene de la ingeniería civil por mas que egrese de la Universidad Nacional de Ingenieras, no es un académico programático con investigaciones publicadas, no es un político militante en un pensamiento ideológico que entienda los vaivenes del mundo, Latinoamérica y el Perú, ¿Qué es Martín?, es un showman, un transmutador de pieles, es un artista, es un candidato fujimorizado en pleno 2025. Hasta cerro el congreso igual que el dictador. Conoce muy bien lo que quiere la población, y no necesariamente es salir de la pobreza o reducir la desigualdad por cada clase socioeconómica.

¿Estar en contra del pionono es estar a favor de los 41 partidos políticos en carrera? No, al ser un año electoral todos vienen a proponer circo, payasadas, confeti, serpentina, cerveza en fiestas costumbristas y promesas populistas, con la venia de todos nosotros, porque sabemos cómo es el menú electoral cada 5 o 4 años. Es nuestra endeble democracia representativa, debiendo migrar a una democracia participativa, tendremos que esperar unas décadas para ello, pero podemos comenzar ahora si queremos estar vivos para ver cambio en nuestro país.

 


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