La educación se tiñe de rojo.
Lucas Z. Granda.
La muerte de un congresista en la
región Arequipa, Provincia de Islay y Distrito de Punta de Bombón saca a
relucir frases como “el sistema de salud está quebrado” “debería ser un llamado
de atención al primer nivel de atención de salud” “¿Por qué se descompenso?”,
es que recién se enteran que en el Perú y sobre todo en los distritos, que
decir de los caseríos y estancias en las zonas rurales y selváticas han
interiorizado que está es la realidad de una república que mantiene diferencias
estructurales, donde las frases “no somos iguales y ni lo seremos” se fortalecen
desde el acceso a los servicios básicos. El congresista se convirtió en una estadística
más, como lo somos muchos en el Perú, cuando vivimos el día a día.
Un gran indicador medible en el
tiempo para evidenciar las diferencias estructurales, es el acceso a los
servicios básicos, siendo la salud, agua, saneamiento, educación y vivienda los
prioritarios, ¿sino tenemos estos servicios? Como podemos participar,
organizarnos, tener mejor representación política, hacer veedurías a las gestiones
de las autoridades electas por elección popular, tener tiempo de ocio, si
tenemos que estar en una constante resistencia y clamor de buscar alimentos,
trabajo y percepción de seguridad constante de que no nos mataran en un semáforo
o en un espacio público, ¿Cómo podríamos hacerlo?
Los medios de comunicación masivos manejan
su posición política en relación al tema de salud por la muerte de un
congresista, pero dejan de lado al sector educación que esta en constante
depredación por intereses conservadores, privados y sufriendo actos de
violencia permanentes en todos los niveles de instrucción. Dejando en estas palabras
una muestra singular de cómo está la educación en el presente.
La universidad como las escuelas deben
ser espacios seguros, sin discriminación, sin actos de violencia y con propósitos
claros de ser mejores ciudadanas y ciudadanos, remar en esta corriente es estar
a favor de la educación. Con mucha indignación, tristeza y clamor de justicia, Ana
Paola fue víctima de un feminicidio, una agustina que estudiaba ingeniería
industrial, ya no nos acompañara, lo cual no quiere decir que se convierta en
una estadística más de los feminicidios que suceden en la Región Arequipa, nos
revela una penosa realidad que la estamos inviabilizando y haciéndonos cómplices,
porque no son casos aislados, sino son violencias sistémicas, avaladas y con el
objetivo de causar muerte.
El Ministerio de Educación registro entre
el 15 de septiembre del 2013 al 31 de agosto del 2023 en la Región Arequipa 3
mil 171 casos de violencia escolar, los cuales incluyen tocamientos, actos de
connotación sexual o actos libidinosos en contra de las alumnas. Enfatizando que
lo que se registró se denunció, sabiendo que la comunidad educativa siempre
quiere menos escándalos, tratar de dialogar, soterrar la violencia y mencionar “solo
paso una vez”. Siendo muy diligentes con actos de violencia en nuestros propios
entornos, con nuestros propios estudiantes.
Considerando que la situación de
violencia se agrava en provincias, como en Camaná, porque la violencia se
envuelve en los tradicionalismos, en la cultura del “queda bien”, “es mejor no
molestar con la denuncia”. Todo esto empeora cuando el Estado deja canales
donde revictimizar a las mujeres, niñas, adolescentes y adultas mayores, como,
por ejemplo, en las municipalidades, en la Policía Nacional del Perú (PNP),
INPE, en las propias instituciones educativas de la misma provincia.
Donde se manifiesta que el mismo personal
no debe construir vínculos con los presos, pero esa norma se rompe, se
transgrede, convirtiéndose el personal femenino en sus brazos políticos y
sociales con su vinculación al exterior, yendo a los colegios peri urbanos para
llevar recados a estudiantes de secundarias, prestándose la infraestructura del
Estado para replicar la violencia psicológica, revictimizando a las niñas, con
el apoyo moral y ético de vecinas que toman partido por los funcionarios, volviéndose
cómplices, sin considerar las consecuencias y el daño que sigue ocasionando a
las familias que siguen viviendo en un estado de inseguridad y zozobra.
Considerando que las instituciones
educativas deben tener su cerco perimétrico concluido, personal administrativo
y pedagógico completo, y una coordinación interinstitucional para velar por la
seguridad de las y los estudiantes. Que la desidia y la corrupción no violente
a las instituciones educativas, ni a nada.
Esto se está rompiendo y se romperá,
porque ya muchas mujeres y jóvenes han empezado a denunciar a estos
funcionarios, porque el tradicionalismo y el amiguismo no puede tranzar con la
dignidad de las niñas, niños, adolescentes, mujeres y adultos mayores. Porque
no habrá eco que resuene en las costumbres y tradiciones de la violencia
soterrada por las redes de amiguismos en las instituciones públicas como también
en la sociedad civil, no habrá llamadas atemorizantes que paralicen acciones
frontales de lucha contra la violencia sistemática, con posiciones mas fuertes
en provincias, como en Camaná.
No podemos ser diligentes,
permisivos ni mucho menos tontos al no darnos cuenta de las situaciones sistemáticas
de violencia que esta pasando en la actualidad, no podemos no ser autocríticos
de nosotros mismos. Ana Paola estará siempre en la lucha, resistencia y
sentencias de justicia, porque no hay perdón ni olvido, sino lucha.
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