lunes, 8 de julio de 2024

HACER MILITANCIA POLITICA PROGRAMATICA NOS SALVARA, NO LA ELECTORAL.

 

HACER MILITANCIA POLITICA PROGRAMATICA NOS SALVARA, NO LA ELECTORAL.

Lucas Z. Granda

Escuchaba en una reunión de investigación que convoco el Instituto de Estudios Peruanos (IEP) en Arequipa la indignación que nos produce tener una hegemonía partidocracia gobernando en el poder legislativo en comunión con el ejecutivo, pisoteando los derechos humanos, manipulando instrumentos de gestión pública para la conveniencia de los intereses más mercenarios y asquerosos que se hacen dentro de la administración del Estado peruano, claro ejemplo es con Majes Siguas II, Proyecto Tía María y Puente Arequipa-La Joya; pero consideremos la variable tiempo. Esto viene sucediendo, como lo citan en la investigación, una superposición permanente y crítica de crisis políticas, económicas y sociales permanentes, encontrando un punto de quiebre en la asunción al poder por Dina Boluarte, considerando la forma en que se hizo con fuego y derramamiento de sangre.

Aquellas personas que hemos acompañado la indignación, la lucha en las calles y la difusión de contenido político crítico-complejo vemos los discursos contemporáneos vacíos, románticos, mucha indignación con poca organización programática, pero sobre todo voces dispersas que no encontramos puntos de encuentro. Revelando que el pueblo organizado ya no es punto equilibrado para poner freno a la mercantilización del Estado por organizaciones criminales que hacen política desde el congreso de la república.

En otro espacio, en la misma ciudad de Arequipa, la sociedad civil organizada, se tendrá que mencionar que ya muchas décadas se organiza, tendríamos que evaluar sus acciones y estrategias para reclamar hacia coyunturas adversas o solo tienen una mirada complaciente de los hechos que suceden dentro de nuestras coyunturas locales, regionales y nacional. De todas maneras se logró reunir, claro, hubo diálogo genuino y explicación de la crisis desde la literatura y las mega tendencias mundiales, pero aún las acciones son difusas, porque no se entiende que la perspectiva de política ciudadana no es suficiente, se tiene que pasar a militar en políticas partidarias, sentar posiciones, se tiene que enfrentar férreamente a la demagogia y al populismo, porque la lucha es cultural y dentro de nuestros sentidos comunes, no ver eso, es cerrarnos a la posibilidad de construir un territorio que garantice nuestra integridad como seres humanos.

No está mal diagnosticar nuestro panorama político, siempre y cuando se evidencia el proceso político, pasando a la etapa estratégica del "que hacer", las acciones, la organización, la militancia política y alzar nuestra voz contra todo lo que consideremos injusto y corrupto. En este estadio hay mucho miedo, desinformación y aprovechamiento político de las izquierdas y derechas, porque no apostamos por un pensamiento propio, un pensamiento peruano latinoamericano, y eso debe guiar nuestro actuar, sino siempre repetiremos, siempre seguiremos al rebaño, siempre estaremos con miedo de decir lo que pensamos y hacer el Perú que queremos.

No busquemos una opción política para ir a las urnas el 2026 (academia, empresas privadas, Estado y sociedad civil), construyamos una posición política y militemos con nuestras ideas en ella, porque las crisis no acaban con un proceso electoral.

#Militancia #Sociología #Política #Perú



Un país donde los Cuevas son los convocados

 

Un país donde los Cuevas son los convocados

Lucas Z. Granda

La meritocracia a muerto, ha sido desterrada de nuestro sentido común, ganando la improvisación al tomar decisiones, imponiéndose la remediación inconsistente en vez de apostar por la construcción de un nuevo modelo. Nuestras oraciones no van en relación a que haya menos sacerdotes que violen a las niñas y niños, sino que puedan ser cambiados de prelatura o que no se haga escándalo por el miedo "al que dirá la gente".

Han muerto los canales institucionales para ascender socialmente, conocidos como disciplina, educación permanente, preparación física, experiencia profesional, habilidades adquiridas; imponiéndose el modelo Cueva de ascenso social, el pendejo que puede divertirse hasta beberse la última gota de whisky, cerveza o lata hasta la madrugada, después de una derrota o victoria de la selección peruana y equipo de liga que se desempeñe.

El modelo Cueva se ampara en un jugador de fútbol peruano nacido en Huamachuco, siendo una promesa del fútbol peruano que fracaso, pero que, a pesar de las diferentes acciones de indisciplina, bohemia permanente y ninguna consideración por ser un atleta, es convocado a la selección nacional del Perú. Concluyendo en un fracaso más, en una estrella que perdió su brillo, sin equipo por cual competir (porque todos los botaron por indisciplinado), pero ejerciendo un autoritarismo convencional (ya acostumbrado en nuestro país) en el imaginario de la población, se ha manifestado un claro mensaje que dice: No te esfuerces tanto por destacar, sólo consigue un Fossati que te convoque, consigue a un Fossati que te haga jugar, consíguete un padrino y júntate con quienes dan la oportunidad para que a través de intercambio de favores puedas conseguir lo que quieras.

¿Cuál es el mensaje para los jugadores de categorías menores en diferentes clubes de fútbol? ¿Cuál es la lección que interioriza los chicos de las canteras del Melgar que fueron desconvocados por llevar a un juerguero sin equipo, sin pena ni gloria a la Copa América? La respuesta es dura, pero ya acostumbrada, que ni en el fútbol se puede ser honesto y coherente, la pelota se ha manchado con eses y alcohol, trayéndonos a un terreno donde la temperatura se encuentra a 10 grados centígrados, similar al salir de una discoteca a las tres de la mañana, donde las canchas de deporte se encuentran pegajosas y melosas por toda la vergüenza que tenemos al cerrarnos en el modelo Cueva, en este modelo que solo les dice a la juventud disfruta de tus defectos o vete a otro lado, porque para ser bueno en lo que haces no necesitas ser disciplinado o esforzarte, sólo necesitas un Fossati (padrino) y estar en escándalos mediáticos.





Liderazgos de fotos y sonrisas vacías

 

Liderazgos de fotos y sonrisas vacías

Lucas Z. Granda

Agradecer a las personas que nos abren las puertas, sobre todo para dejarlas abiertas, siempre es vital para construir procesos de articulación a largo plazo, en una sociedad que carece de organización y presume todo en base a la desconfianza y el individualismo. Por eso nuestros maestros y maestras que nos forman fuera de las universidades tienen un doble reconocimiento, porque luego de enseñar se pasa a articular, luego se consolida la discrepancia constante y por ultimo la camaradería.

Justo fue un viernes por la mañana cuando mi maestro me invito a una entrevista de algunos investigadores de ciencias sociales que vienen recorriendo las regiones del sur, para poder entender dos cosas, como se esta reconfigurando los liderazgos regionales y determinar las acciones programáticas luego de las protestas y asesinatos cometidos por el gobierno de Dina Boluarte. Cobrando relevancia el encontrar los cuellos de botella de la inercia ciudadana, porque la capacidad de indignación de la ciudadanía se ha reducido a miserables miradas de costado y hombros afligidos por el miedo, sin generar curiosidad y pensamiento crítico de los sucesos de perdida de derechos humanos cotidianos que pasa en nuestro entorno peruano. Justo en ese momento comienza la idea de este articulo de opinión, la temática giro en base al liderazgo y como se posicionan nuevos actores.

Desde el 2015 hasta el 2019 se articuló desde las juventudes representada en voluntariados, y fue una fase denominada “los activismos”, vital para la formación humanística, estando a favor de temáticas como el enfoque de género, derechos humanos, descentralización, vigilancia ciudadana, medio ambiente, campañas anticorrupción, movimiento por las diversidades, entre otras. Allí hubo un montón de actores que queríamos cambiar el mundo a punta de organización, queríamos transformar nuestro sistema republicano, anhelamos el desarrollo, reconociendo contemporáneamente que había mas ganas que ideas programáticas. También nos topamos con oportunistas que se camuflaban con los cánones de amistad, hasta la actualidad, siempre con agendas subalternas individuales y con apetitos egocentristas en redes sociales, difícil de confrontarles, porque desde el núcleo orgánico de la organización segregan pus e incoherencias que solo pueden tapar al momento de aparecer en fotos con sonrisas falsas y sin ninguna ideología, ni mucho menos pensamiento complejo.

El gran problema de los liderazgos de aquella generación que nos nutrimos y construimos mucho desde el ámbito público y privado, era que cuando se ponía a debate como ejercer nuestra posición política ciudadana y actuar en base a convicciones ideológicas los activismos se espantaban, porque se declaraban apolíticos, sabiendo que es tautológico, porque todo es político y todo tiene un vínculo con el ejercicio del poder. Dando como resultado una baja formación política al momento de afrontar grandes crisis de gobernabilidad, protestas por conflictos medioambientales y saber como proteger el espacio del voluntariado frente a una coyuntura electoral, ya sea de gobierno locales, regionales y hasta el mismo congreso de la república.

Por eso se observa que aquellos que compartimos luchas por el medio ambiente, asesoran actualmente a congresistas que están a favor de los monocultivos de la palma aceitera en la amazonia, solo para dar un ejemplo, porque aquellas que luchaban para la reivindicación del papel de la mujer y los feminismos, siembran a sus adversarios inventándoles denuncias de acoso y violencia de género. Y esa es la formación política que tienen los nuevos liderazgos regionales en la esfera pública, acompañado de muchas fotos que reflejan figuras vacías, inertes de ideas, que piden consejos a políticos tradicionales, es más, se vinculan emocionalmente para usufructuar de aquellas personas, y cuando aquellas personas piensan equivocadamente que utilitariamente no les sirven las multiplican por cero, y eso se conoce en los entretelones.

Me equivoco, no son la mayoría, solo son aquellas personas que salen en fotos, exigen entrevistas porque creen que se merecen la pleitesía y los aplausos de la ciudadanía por la envergadura del cargo que tienen, y no es cierto, se deben y sirven al pueblo, no están por encima de nada ni de nadie, eso se llama servicio público, eso se llama integridad, eso se le denomina formación política.

Por eso cuando me consultaban crees que tales jóvenes que están en la consejería, regiduría, medios de comunicación pueden ser los futuros gobernadores, alcaldes y congresistas, si seguimos pensando en caras bonitas, quien sale en fotos más seguido, quien se apega mas a las autoridades de turno, de repente cumple el perfil del político tradicional, aquel que algún día dijo que erradicaría, ahora tiene que actuar y sobrevivir en los cánones del populismo, la mentira, los banquetes del poder y los dobles discursos.

Si seguimos pensando solo en lo básico, tendremos liderazgos de fotos y sonrisas vacías.



 

Flores Galindo y el circuito comercial para Arequipa en la historia.

 

Flores Galindo y el circuito comercial para Arequipa en la historia.

Lucas Z. Granda

La endeble institucionalidad que se vive en nuestro país en pleno siglo XXI nos hace escarbar en nuestros archivos y actores que hicieron trabajos académicos para poder entender nuestros cimientos republicanos y coloniales para evidenciar la teoría de la dependencia en los circuitos económicos, comerciales y geopolíticos, enganchando siempre el debate a quien posee los medios de producción, las clases dominantes que se reconfiguran constantemente y las condiciones endebles de nuestra ciudadanía.

En el siglo XIX el sur se convierte en una economía predominantemente exportadora de lanas. En el aspecto comercial entre Arequipa (que aún era sujetada por el dominio de los clericós) y Puno disminuyo notablemente, como el comercio del Cusco se redujo a la coca y Moquegua era como ir a vivir al fin del mundo. Era la época de las plazas grandes porque fueron los primeros mercados de los asentamientos humanos que fueron creciendo, luego lo que serían las ciudades. Aquí nacen los primeros indicios de reconcentración de los asentamientos humanos para albergar distintos servicios relacionados al comercio y las primeras casas de intercambio relacionadas a las finanzas.

Hay que mencionar el caso de los Goyeneche, como marcaron y se trasladaron del comercio a la agricultura, fenómeno que se repetiría constantemente en la clase alta arequipeña, como sucedía con las familias Tristán, Romaña y Bustamante y Barreda. Las cuales controlaban los medios de producción y disponían de los recursos para meterse a la política local y nacional, manejando los hilos de como se conducía Arequipa.

Importante mencionar la categorización que representaba el poder en el siglo XIX, el gamonalismo como posesión del poder económico por parte del hacendado, que conllevaría también un poder político, siendo designado autoridad en la localidad, movilizando hasta tropas para impartir coacción en el territorio. Lo que fue permitiendo la desarticulación regional entre la propiedad de la tierra y el poder político, así apareció el gamonalismo. Considerando que el gamonal carece de interés por incrementar su producción.

Con respecto al comercio lanero aún la sociedad persistía dentro de los modelos tradicionales. Por otro lado, no solo se exportaban lanas por Arica e Islay, en referencia al año 1838, se exportaba adicional a la lana, la quinina, pieles de chinchilla, cuero, estaño, mineral de cobre, platería, oro en polvo amonedado, entre otros, considerando que los puertos rivales del pacifico estaban en el Callao y Valparaíso.

Se articula Puno como la mayor dispensa ganadera del Perú, y por toda la comercialización se empiezan a organizar las ferias del sur como Tungasuca y Vilque, pero aún la fabrica y su proceso de industrialización aparecía artificialmente en medio de una sociedad tradicional y muy atrasada en el interior de un mercado restringido.

La hegemonía arequipeña comenzó en todo el sur, logrando su consolidación solo con la construcción del ferrocarril, a pesar de los conflictos de clase cotidianos la consolidación del poderío arequipeño se acentuó en el sur del Perú, apareciendo la oligarquía en el escenario regional.

La región empieza a aparecer manteniendo una relación de independencia de los procesos nacionales, pero Arequipa no fue un caso único. Por eso nuestra Región Arequipa contemporáneamente es el eje articulador económico, social, político, cultural y hasta electoral en el Perú, entender a Alberto Flores Galindo desde su libro “Arequipa y el Sur Andino”, muestra del artículo, nos empieza a dar señales de como preparar medidas reales, acciones estratégicas vinculantes y evaluar con indicadores sistematizables en un Perú que se va cada día mas al fondo del pozo, dentro de una oscuridad y un silencia ciudadano incomparable en la historia.



El niño y la garza trata de prevenir el suicidio

 

El niño y la garza trata de prevenir el suicidio

Lucas Z. Granda.

En Japón, donde se realizo la producción cinematográfica, se tiene desde el 2020 un promedio de 55 personas que se suicidan por “día”, donde la tasa de suicidios masculinas es dos veces mayor que la femenina [1]. Convirtiéndose en uno de los problemas estructurales de la juventud japonesa, a raíz de ello se han ideado muchas estrategias para capturar la atención de la juventud, y construir un plan de vida que trascienda las exigencias familiares y el costo de vida de la sociedad de dicho país, que prácticamente esta segregando con la muerte a aquellas personas que no construyen las cosas materiales a determinados espacios de tiempo que obedecen a etapas de vida dentro de la sociedad japonesa. 

La película de Hayao Miyazaki estreno la película “el niño y la garza” en julio del 2023 y se ha convertido en la mejor película animada en el tiempo presente, manifestando hechos para el análisis social que motivan la reflexión a problemas dentro de la salud mental que nos aqueja silenciosamente, por ejemplo, la depresión, el autismo, riesgo de suicidio, el stress, TDH, baja autoestima y violencia comunitaria como psicológica. Y porque se evidencia condiciones mentales en la pantalla grande, considerando al mismo nivel de problemas estructurales como puede ser la pobreza, la desigualdad, la corrupción y la permanente crisis política, entiendo que como especie estamos pasando por un momento de reconfiguración del sentido común al tolerar hechos de perdida de ética y perversión de los valores democráticos, teniendo miradas transversales de distintas generaciones que crecieron, se apropiaron de valores culturales y tuvieron diferentes procesos de enseñanza-aprendizaje. 

El titulo original de la cinta es “¿Cómo vives?, siendo un titulo sugerente al momento de reflexionar en silencio y con un té de canela. Justamente iba en el taxi en Arequipa la semana que se fue, conversando siempre con el chofer, me manifestaba que conoció la estadística por la radio que ya son 110 personas que se han suicidado del Puente Chilina desde su construcción, lo cual es muy preocupante si nos dejamos llevar por soluciones que manifiestan el enmalle del puente, el problema no es el puente, sino las personas que se lanzan de él, y si seguimos escarbando vamos encontrando la ramificación de problemas mentales en el núcleo duro de la población, como por ejemplo, la migración como cambio cultural del campo a la ciudad en la niñez, familias disfuncionales y reconstituidas, una permisividad de la violencia de genero entre los integrantes varones hacia las mujeres, y así podemos seguir invariablemente de las ciudades y los territorios.

Justamente el actor principal, Mahito, un niño que sobrevive a la segunda guerra mundial se resiste a la perdida de su madre en un incendio provocado por un bombardeo, donde la historia gira entorno a como son las fases de negación, silencio y rencor que se puede tener por no sanar heridas mentales que nos condicionan nuestra vida cotidiana, donde la ayuda externa por un profesional sino es deseada a nivel personal cae en un saco roto permanente. No me imagino aceptar la perdida de mi madre, debe ser uno de los dolores mas fuertes que un ser humano puede tener en su vida, seguro nos llegara algún día.

Otra parte de la película que llama la atención es el cuidado de las personas ancianas a los más jóvenes, ejerciendo la función de un traslado intergeneracional de conocimientos y fabulosas historias a aquellas personas que creemos saber lo suficiente para sostenernos en la vida, la cual nos debe tocar humildemente el discernir y comparar con nuestro espacio y tiempo-histórico. En este espacio siempre es recomendable escuchar y ver el material videográfico de Pepe Mujica ex presidente de Uruguay, manifiesta muchos postulados de su teoría de la austeridad para construir la felicidad, nutriéndose de la organización, la solidaridad comunal, pero, sobre todo, ser consciente que nuestro tiempo debe condicionarse a las cosas que queremos hacer en la vida, y hay que guardarle un buen capitulo de vida a nuestros anhelos mas genuinos que tenemos.

Cierro estos párrafos con lo que me dijo mi amigo Marco Astete de Apurímac en una exposición de investigaciones en Cusco, “uno tiene que regresar a ser feliz donde es libre, mayormente es en tu tierra, con tu gente”. Considerando que los momentos amargos de la vida vienen en cualquier momento, nuestra salud mental tiene que fortalecerse, esperando que tenemos sueños que cumplir y la vida es hermosa, hay que vivirla a tope siempre.




[1] Datos macro del 2020 (https://datosmacro.expansion.com/demografia/mortalidad/causas-muerte/suicidio/japon)


Yana-Wara elimina el romanticismo andino neocolonial

 

Yana-Wara elimina el romanticismo andino neocolonial

Lucas Z. Granda.

Esta obra cinematográfica sienta la postura de no romantizar los escenarios y cultura andina, tejiéndola de una corriente realista, genuina y cotidiana que sucede en nuestro Perú. A mi percepción, corta la mamadera a personajillos que fácilmente viven hablando de la vulnerabilidad, pobreza, desigualdad en los diferentes grupos poblacionales dispersos en el área rural, no con el clamor de sensibilizar a la ciudadanía sobre las diferentes problemáticas flagelantes, sino para engrandecer egos personales y mercantilizar la victimización con fines lucrativos y necesidad de reconocimiento, cayendo en causas incoherentes en su verdadero modo de pensar.

Yana-Wara es aquella película que da una cachetada de peruanismo a Tudela y al pollito de la bancada de Avanza País, porque demuestra que los fondos del Ministerio de Cultura, obviamente no por la gestión del gobierno sino por la movilización organizada de los cineastas regionales, financian la transmisión de mensajes autóctonos, reales, generando un rostro humano desconocido para las ciudades intermedias costeras de nuestro Perú, pero sobre todo nos representa como una ciudadanía diversa, chauvinista en búsqueda de una identidad perdida y con diferentes contextos que obedecen a un espacio-tiempo-histórico.

La película ataca directamente el romanticismo andino, Don Evaristo de ochenta años fue el asesino de su nieta de trece años, que la única palabra que dijo al morir fue “gracias taita”. Aquella nieta que fue violada por un docente de educación secundaria en una escuela rural, aquel profesional que debería representar la ética; también fue obligada a vivir con su agresor décadas mayor que ella, fue excluida por su misma comunidad, y poco a poco se fueron cerrando caminos que significaron la sobrevivencia bajo las condiciones agrestes del campo. Dejando la pregunta al salir de la sala del cine ¿las personas con alguna discapacidad y/o condición mental se adaptan y son incluidas en la vida cotidiana de las áreas rurales y selváticas? ¿Cuáles son las instituciones públicas y privadas que dan el soporte en salud, educación, servicios públicos, empleo y seguridad para que las personas con discapacidad sean incluidas en una sociedad que las “reconoce”? ¿con que ojos se está mirando el campo, serán los citadinos?

Son preguntas reales y terrenales que nos increpan como humanidad y como ciudadanía, porque creer tener empatía y tener grados de superioridad por sobre aquellas personas que no han tenido la oportunidad de conocer el campo ni de sentir sus vicisitudes no los deja excluidos del problema público, mucho menos arroparse con la verdad absoluta. Debemos de hacer la creación heroica que hicieron Tito Catacora y Oscar Catacora, trasladar la crudeza de como pasan las cosas en el campo, no plasmar lo bello de la cultura milenaria, ancestral e histórica que podría significar una afluencia de turistas que se tomen muchas fotos y se compren muchos toors vivenciales, no, se tiene que hacer sentir lo que pasa y lo que sufre la gente en el país, pero sin el sesgo del “final feliz” y las posiciones de quienes son los malos y quienes los buenos, hacer cine regional.

Yana-Wara nos hace una última advertencia implícita de aquellas personas que romantizan el campo y recogen aplausos por un manejo del humo en auditorios muy elocuente, nos dice que hay que tener cuidado con el petulante ego hablando sobre la verdad absoluta, su verdad, sometiendo diferentes percepciones a la exclusión sino toman en cuenta su único punto de vista. La manipulación y la instrumentalización hecha carne, observando a las personas como pequeños engranajes de un juego de pura conveniencia individual, obviamente vendiendo humo colectivo, lucha de clase y solidaridad genuina para los auditorios que se ufana caminar. Recibiendo duras críticas de las personas que lo han rebelado como el vil ser humano que es, pisando cabezas para sentirse mejor cualitativamente que los demás. Sin ningún tipo de reconocimiento a las personas que caminan a su alrededor, apropiándose de labores hechas por los verdaderos héroes del campo, que siguen luchando, sin romantizar nada, sino con lucha y coherencia, y sin auditorios.



Pensamiento complejo contra el facilismo.

 

Pensamiento complejo contra el facilismo.

Lucas Z. Granda

Las permanentes noticias con temáticas geopolíticas armamentistas, avances científicos, desastres naturales a causa de una ebullición climática inminente, el programa farándula de la Foca farfán, pelea entre Yaco y la hija de Gisela combinado con los rolex y pulseras de Dina Boluarte agobian a la gente en su día a día, cada quien decide el público que quiere ser, donde cada persona se aferra a cosas muy lineales y comunes, efímeras como diría Pepe Mujica. Estableciendo su ámbito de intervención donde operativiza su vida cotidiana entre su celular y sus obligaciones (estudiar, trabajar y cuidar), donde la monotonía se interioriza, volviéndose una compañera durante muchas décadas, dejando ir a amistades como es el sueño y la aspiración, y casi siempre con una resignación basada en el libertinaje del derroche en dinero, la algarabía como paliativo de no reconocer nuestros problemas y los festejos que van cercenando el pensamiento crítico, complejo y la curiosidad, menciona Enrique Dussel, que como seres humanos nos llevó a obtener un conocimiento que hoy se denomina “evolución”.

Todo esto solidifica la filosofía del ser humano, el pragmatismo como un enfoque solido en la mente de la gente que basa su comportamiento en tener todo fácil, instantáneo, el querer pagar para saltarse la parte administrativa por un beneficio individual, teniendo una mirada antropocéntrica que se sigue centralizando en nuestro ego y nuestro bienestar propio, a costa de malestares colectivos y daños contra la naturaleza. La sociedad esta cambiando conjuntamente con nuestras tradiciones y culturas, las generaciones que están creciendo desconocen por opción personal el pasado y la historia, identificándose de manera autoritaria en el tiempo presente y prospectiva a futuro de los hechos sociales.

Manifestar estas ideas es terrorífico para nuestra vida en comunidad, para generar iniciativas de organización y para sostener el equilibrio de reciprocidad entre individuos que vivimos en un mismo planeta, pero esto explica porque mas de cincuenta muertes de manera extrajudicial en las protestas al inicio del gobierno de Dina Boluarte no convulsionaron el juicio ético y moral de la ciudadanía en su conjunto en el Perú, y si lo ha hecho escándalos de corrupción por unos relojes de 25 mil dólares y pulseras de 50 mil dólares adicionales, nuestro sentido de humanidad a cambiado, las cosas como se denominaban la década pasada se están reconceptualizando.

Y en este punto la croqueta del pensamiento se desmorona en nuestros valores democrático, relaciones de confianza, naciendo posiciones de alinearse a sistemas gerontocráticos por migajas que caen de la mesa del poder y resignarse a tener un miedo inherente a poder organizarse para decir “basta”. Aquí citaremos al maestro Edgar Morin filósofo y sociólogo francés, a quien se trata de rendir un pequeño reconocimiento en estas palabras. En su obra “Introducción al Pensamiento Complejo” en su octava edición publicada en el 2005, imprimiéndose en Barcelona, manifiesta una tesis contestaria al pensamiento simplificante, como el denomina.

Es que estamos eludiendo como seres humanos la complejidad de las cosas, la interdisciplinariedad de entender el porque de los hechos sociales, no todo es blanco y negro, siempre hay una escala de grises en la interpretación de la realidad. La disgregación como menciona Morin, es el mal endémico que tenemos como sociedad, la constante desintegración de las especializaciones, problemas y responsabilidades no llegan nunca a converger en un pensamiento complejo efectivo para el ser humano, tomando el reduccionismo como un habito cotidiano, imprimiendo nuestro parecer simplista como verdad absoluta y creando el dogma del pensamiento, siendo peligroso para la replicación por mentes jóvenes que escuchan estas estupideces.

En la actualidad el progreso de la humanidad esta ligado a sectores que la van a destruir, como armas termonucleares, manipulaciones en todo orden en la esfera pública-política y desarreglos ecológicos, enterrando la auto-eco-organización como un sentir autónomo como especie humana, dejando de percibir el objeto y el sujeto como parte de un mismo ecosistema que se retroalimenta en la vida que nos rodea.

El camino esta en observar diferente, en regresar a concebir nuestras raíces como propias, no incorporarnos a ideas hegemónicas y neocoloniales del saber y mucha menos de sentir, a decirle no al consumismo y si a la diversidad en toda su complejidad que nos ofrece el universo.  



¿Joven ubicas tu estrategia en un contexto incierto y sin sentido crítico?

 

¿Joven ubicas tu estrategia en un contexto incierto y sin sentido crítico?

Lucas Z. Granda.

Concluyendo una entrevista de análisis político en el Perú con la abogada Alenka Núñez de Huánuco, nos quedó muchas reflexiones que deberían fertilizar las convicciones ideológicas de los futuros liderazgos que se visibilizaran en las próximas elecciones del 2026. Primero, tener en consideración la coherencia entre lo que se dice y las acciones que acompañan nuestro quehacer ciudadano y convicciones políticas, porque debemos de hacer una autocritica a la inacción de la sociedad civil organizada provocada por una perdida de credibilidad de nuestros propios dirigentes y representantes que han quedado devaluados por manejar dobles discursos, encubrir acciones delictivas y apropiarse de la voluntad popular sin previa consulta. Segundo, la construcción comunicativa para hacer conocer propuestas serias, planificadas y que resuelven problemas se acoplan a una estructura de intereses partidarios y económicos que se juegan en la esfera pública, lo cual debemos romper con la ingenuidad, sobre todo de aquellas personas que tienen mucho entusiasmo, porque no hay un mesías, un líder autoritario que nos salve, no romanticemos los espacios, hay una estructura política que favorece a algunos grupos económicos y perjudica a otros. Tercero y último, la esperanza de cambio debe permanecer en las mentes jóvenes sin respetar grupos etarios, la esperanza debe construirse desde la ciudadanía, con acciones coherentes con el medio ambiente y con un enfoque de género transversal, lo cual no ejemplifica una timidez o sobriedad con los problemas profundos que tenemos como república, pero nos enseña a sobrellevar el pesimismo como una carga que cada vez pese menos.

Empezamos con estas tres reflexiones para saber cómo ubicar nuestra estrategia como ciudadanía en un contexto incierto y sin sentido crítico. Un maestro que aprecio mucho me presto el libro “Estrategia” de Lawrence Freedman, un historiador inglés que escribe sobre las diferentes guerras en el mundo. Venciendo las 800 páginas que atemorizan en una primera impresión, el autor hace un recuento histórico sobre las diferentes estrategias que aplicaron jefes de gobiernos, militares, personalidades de la sociedad civil, todos con el objetivo de obtener victorias, fortalecer el imaginario de su gente, potencializar los escasos recursos disponibles en un espacio y tiempo-histórico, pero sobre todo, imperando la razón en una análisis lógico colectivo en pro de salvaguardar cánones socioculturales indispensable para la reproducción de la vida en comunidad, teniendo como finalidad ultima el obtener poder.

El autor especifica que hay que tener estrategias colaterales entre el núcleo interno de articulación y el externo de difusión, lo cual conlleva plantear un proceso de planificación racional con el entorno, acompañado de individuos cohesionados que generen un compromiso con la trascendencia de lo que se quiere hacer, quedar impreso en la historia de las futuras generaciones. Allí es cuando se empieza a estructurar la estrategia institucional del equipo de trabajo, que es muy difícil de alcanzar, y aún mas de dar sostenimiento, sino hay que preguntarle a Pedro Castillo y Keiko Fujimori como no subieron manejar las oportunidades políticas para transcender en la historia republicana del Perú, sino se contentaron con ahogamientos del poder, el dinero y los clasismos.

Actualmente ubicarse políticamente en el Perú, siendo joven, con ideología que es estigmatizada por la gerontocracia, sin compartir egos de personajes que nunca tuvieron una victoria propia, ni mucho menos se atrevieron a plantear y escoger sus batallas para discutir el poder, sino que se acoplan a la incoherencia desdichada de su talento, provoca que la brújula que mira al norte sea ambivalente en la participación ciudadana, liderazgos políticos, académicos que combaten el poder desde las universidades, convirtiéndose el escenario en velas que se apagan lo suficiente para plantear la estrategia y esperar la gesta del momento correcto.



Derechos humanos extraviados en el Perú

 

Derechos humanos extraviados en el Perú

Lucas Z. Granda

Se debe partir que no hay un reconocimiento a los derechos sociales, económicos y culturales de parte de los Estados-Nación, dejando una desprotección a la ciudadanía como individuo y a la sociedad civil como colectivo. Por eso quiero dejar sentado en estas palabras que la configuración de la nación en un territorio es un trabajo complejo, más aún si hay muchas culturas aplicando la interdisciplina en sus formas de vivir y pensar, siendo como único canal para ponerse de acuerdo la legitimación de un poder supremo que es el Estado, imponiendo el imperio de la ley.

Teniendo el Estado un significado de legitimar la violencia para la distribución de los servicios públicos e intermediación para la regulación del mercado, no en el control de precios, sino para impartir justicia transversalmente. Teniendo al hombre y la mujer como el centro de referencia de la vida social.

Se cree que hay al menos dos tipos de aportes provenientes de los sistemas internacionales de protección de los derechos humanos que hay que tomar en consideración. Refiriéndose al Sistema Interamericano de Derechos Humanos como al Sistema Universal.

Partiendo de esa premisa se debe considerar el concepto de “garantías sociales”, eran puramente programáticas, es decir, que eran normas dirigidas a habilitar la actuación de los legisladores y de la administración, pero que no facultaban a los titulares de esos derechos a formular un reclamo ante la justicia en caso de incumplimiento.

Dicho de otro modo, una precondición importante para desencadenar la maquinaria del reclamo judicial es saber sobre la base de qué estándares estoy demandando en la violación de un derecho, cuál es la conducta que debía haber asumido la autoridad pública en el caso y cuál es la reparación que se pretende.

Para lo cual el derecho que se reconoce internacionalmente, pero que no tiene un mecanismo de protección, es un derecho imperfecto, ya que no existe ningún proceso que garantice y reivindique su cumplimiento. La Organización de los Estado Americanos-secretaria ejecutiva para el Desarrollo Integral establece un trabajo cohesionado para analizar y sistematizar los “Indicadores de Proceso para la Medición de Derechos Contemplados en el Protocolo de San Salvador. OEA.2011”, con el motivo de verificar la protección del Estado en un territorio sobre los derechos sociales, económicos y culturales.

Los indicadores para los derechos humanos apuntan a verificar el nivel de cumplimiento y efectividad de tales derechos y no se restringen solamente a recaudar información sobre la situación económica y social de un Estado. Estando los tipos de indicadores: estructurales, proceso y resultado. Los estructurales se ramifican en los instrumentos jurídicos internacionales básicos para facilitar la realización de un derecho humano fundamental. En cambio, los de proceso buscan medir la calidad y magnitud de los esfuerzos del Estado para implementar los derechos a través de las mediciones de alcance, la cobertura y el contenido de las estrategias, planes, programas o políticas.

Esta información tendría que promover espacios de diálogo, sensibilización, debates y difusión, trabajando con alianzas, involucrando a una red de actores entre los que destacan: los gobiernos locales que contribuyen, a través de la ley de transparencia, con los datos anuales para mantener actualizado el observatorio; las universidades y otras organizaciones que colaboran con la calidad de los datos y el análisis de información.

Otras organizaciones de la sociedad civil y los medios de comunicación que se involucran en los procesos de difusión e incidencia. Los indicadores deben ser de conocimiento público, para evidenciar y fomentar una ciudadanía activa.

Se debe desconfiar de la inteligencia y de la conciencia, y poner toda nuestra fe en los instintos, bueno así piensa un sentido común construido en la realidad que son ambivalentes en su posición con respecto a los derechos humanos. Por eso comprender una proposición o un comportamiento humano significa (incluso etimológicamente) contenerlo, ponerse en su lugar, identificarse con él. Pero sin dejar de desconfiar, pues, de quien trata de convencernos con argumentos distintos de la razón, es decir de los jefes carismáticos: hemos de ser cautos en delegar nuestro juicio y nuestra voluntad. Puesto que es difícil distinguir los profetas verdaderos de los falsos. Es por eso que en Latinoamérica los caudillismos primaron mucho en 1980 con los gobiernos dictatoriales, manejando masas y promoviendo el miedo.

Por eso una persona sin importar la profesión que tenga debe adquirir algunas facultades para vivir con civismo, democracia, respeto a los derechos humanos, justicia social y velar por un desarrollo sostenible en la sociedad.

El Estado ha venido a constituirse en un requisito indispensable para el avance del individualismo, cercenando los derechos (el gobierno de Dina Boluarte es el mayor ejemplo en el Perú), incorporando el principio de legalidad para la primacía del poder sobre la sociedad, agregaría hasta el mercado. Ejerciendo la violencia legitima a los integrantes que viven en un territorio soberano. En una vertiente estatal, nace el liberalismo, que conduce a la vertebración de un Estado limitado en sus poderes (Estado de Derecho), así como en sus funciones (Estado mínimo), y concede un lugar central a la protección de los derechos individuales y al ejercicio del poder en el marco de la ley.

Para lo cual se necesita una sociedad civil organizada que haga incidencia ciudadana en el espacio público, estableciendo una relación de poder equitativo con el Estado, haciendo vinculante la agenda pública con los gobiernos de turno, pero sobre todo ciudadanos y ciudadanas que se informen, apostando por una cultura científica y de conocimiento, construyendo metodologías de fortalecimiento del colectivo de la sociedad civil, y sobre todo luchando por las reivindicaciones sociales que hacen falta en la región más desigual del planeta tierra.



¿Democracia en el Perú?

 

¿Democracia en el Perú?

Lucas Z. Granda

Escuchar a todos y todas significa un esfuerzo enorme de quien coordina la reunión o está generando el consenso, cumplimiento un rol articulador e interlocutor entre las partes que están reunidas, y están participando en un espacio para poder resolver un problema o exigir alguna demanda al Estado. La democracia no solo se caracteriza por establecer un contrato social de convivencia pacifica y social entre pares, sino garantiza un modo de desarrollo que debe generar bienestar en los territorios, en la distribución de servicios públicos accesibles y de calidad, pero sobre todo garantizando los derechos humanos.

Como diría un amigo, del dicho al hecho hay mucho trecho, es cierto. El concepto de democracia se ha construido a partir de diferentes convulsiones sociales, golpes de estado militarizados y oligarquías monopólicas que ocuparon el gobierno. En el presente el concepto teórico tiene una línea histórica consecuente y coherente con los diferentes hechos sociales que se tuvo en Latinoamérica, pero la praxis de los principios democráticos ha cambiado de acuerdo a los fenómenos sociopolíticos en la región, siendo maleable en los diferentes países.

La democracia esta cambiando, como al inicio de los párrafos con la tipología participativa del concepto, el último escalón para poder establecer una cohesión social entre el Estado, mercado y la sociedad civil organizada es una democracia participativa. Pero cae de maduro explicar la democracia representativa que nos involucra a Latinoamérica y conjuntamente a las crisis de legitimidad en la región.

Comenzaremos diciendo que la democracia necesita vincular los derechos humanos a los diferentes procesos políticos. Para poder establecer la solidez de la evaluación, integridad y legitimidad de los regímenes democráticos, amparados en la justicia social. Poniendo el ejemplo de los Estados Unidos, con la declaratoria de independencia: "todos los hombres son creados iguales, que han sido dotados de ciertos derechos inalienables, que entre ellos se hallan la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”. Aquí se establece una vinculación reciproca entre los derechos humanos y la democracia, pero también hay que darnos cuenta en la estructura desencadenante que tiene cada país para que las reglas de juego obedezcan a intereses colectivos del pueblo y no a interés subalternos o particulares de elites de poder. Utilizando el mismo ejemplo, particularmente “la búsqueda de la felicidad” conlleva una carga ideológica del Estado que esta naciendo, porque el Estado no garantiza la plenitud del individuo como visión y fin social, sino establece las rutas progresistas para que el individuo encuentre lo que necesite y no obtenga las oportunidades que merece.

En el Perú se tiene una democracia representativa, hasta se podría decir que los procesos electorales son por delegados de partidos políticos que cada cinco años se presentan a los comicios electorales, después de una ausencia funeraria de la opinión pública. Esta es una gran falencia que tenemos dentro del sistema de electoral, representativo y democrático del país, porque no garantizamos la legitimidad de las nuevas autoridades que ocuparan un cargo público en los diferentes niveles de gobierno, donde no hubo debate, no se construyeron alianzas, ni mucho menos se tuvo una agenda multipartidaria.

Entonces no se debería de apuntar a dar la legitimidad al proceso electoral en curso o futuros, sino a los espacios de participación vinculantes a la política ciudadana y partidaria, allí esta el problema de legitimidad, porque la empatía representativa de la ciudadanía con el candidato nace de una agenda pública, consensos con cabildos abiertos sobre demandas sociales claras y con propuestas articuladas en varios sectores de la sociedad, con un trabajo programático por etapas, consiguiendo victorias a partir de diferentes campos de incidencia.

Partimos que se tiene el derecho de elegir y ser elegido en sufragio universal y con igualdad de oportunidades para el desempeño de funciones públicas. Así ha sido el proceso de elecciones generales 2021 a presidente, vicepresidentes, congresistas y parlamentarios andinos en el Perú, con principios democráticos en las normas de manera clara y transparente, todo ello resguardado por las instituciones del proceso electoral. Garantizando el principio de legalidad y el Estado de derecho.

Justamente el proceso electoral revelo que la democracia representativa peruana pende de un hilo, porque desde los grupos de poder minoritarios pero que controlan diferentes actividades económicas y de comunicación social en el Perú, no tienen la necesidad de tener una agenda inclusiva para las regiones sino son bajo sus términos, no están dispuestos a reconocer la diversidad de sujetos, pueblos, orígenes y contextos que reflejen la variedad y riqueza de etnias, lenguas, perspectivas y culturas que constituyen el Perú en provincias.

 


La batalla perdida de la descentralización.

 

La batalla perdida de la descentralización.

Lucas Z. Granda

Terminando de escuchar “Discuerdos” un programa del “Circulo de Estudios Voces” que trataba sobre la reproducción de las clases privilegiadas en el Perú según los colegios donde se estudió, sin importar la ideología, derechas y/o izquierdas, se forman para gobernar el mundo. Confluyendo con la declaración de la sociedad civil organizada de la Provincia de Caylloma de manifestar “PERSONA NO GRATA” al gobernador Rohel Sánchez por delegar el proyecto de irrigación Majes Siguas II al gobierno central. Se verifica que ambos hechos sociales relatados se integran para quienes es útil la centralización, y quienes renuncian a procesos reformistas históricos, como el proceso de descentralización. Explicando a continuación que el proceso de descentralización, no solo es delegar grandes proyectos de inversión pública al gobierno central, sino es perder autonomía regional, tanto en competencias y funcionabilidad de la burocracia.

El proceso de descentralización como una demanda del interior del país desde 1990, con miras de largo plazo, permanente, por etapas y vinculante. Por lo que se entiende una política de Estado que fortalece la unidad de la nación al democratizar el poder y potenciar los territorios, ámbitos regionales y locales, dinamizando los seis espacios territoriales que se configuran en el país: macro norte, amazónico, macro sur, macro centro, centro andino y el de Lima y el Callao (Secreataría de Descentralización de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), 2016).

En el Perú este proceso inicia formalmente en el 2002 en el gobierno del presidente Alejandro Toledo, en el cual se estableció como una política de largo plazo y gradual. Así empezó en muchos países de Latinoamérica y del mundo. 

Empezando la discusión en que la participación de una red descentralizada es de mucha utilidad para mejorar procesos en la gestión pública, siempre y cuando no se convierta en un proceso difuso de agentes heterogéneos, con sus respectivas tácticas e instrumentos no exentos de contradicción entre sí (ministerios, agentes del gobierno regional, partidos políticos, empresas inmobiliarias, prensa local, grupos corporativos vinculados con el desarrollo inmobiliario, expertos locales, etc.) (Ganter & Matus Madrid, 2020).

El proceso de descentralización tiene que abarcar, lo que denomina Castells, la identidad, como funcionalidad de entender el entorno. Tiene su origen en la cultura y es reproducida, modificada y resignificada a través de ella (Silva e Sousa, 2011). Es un juego de ida y vuelta, dialectico capaz de dar sentido al mundo, de interpretarlo, y, a partir de tales interpretaciones, relacionarse con él.

El desplazamiento desde zonas rurales a la ciudad obliga a redefinirse socialmente en un nuevo contexto de interacción, tanto en los referentes culturales usados en la vida cotidiana como en los marcadores identitarios que son activados u ocultados en función del contexto de interacción impersonal de las relaciones, la sensación de inseguridad, el tráfico, las dificultades de acceso a la vivienda (Valcuende del Río, Vásquez Andrade, & Hurtado Landy, 2016). Se convierte como el primer alcance primogénito que tiene en sus manos el proceso de descentralización, el uso y distribución de la tierra. 

Entendiendo que hay una transformación de lo tradicional sobre todo en el migrante del campo a la ciudad, que progresivamente se va transformando en un traje de gala, por lo que se usa en los momentos de reafirmación identitaria (Valcuende del Río, Vásquez Andrade, & Hurtado Landy, 2016). Pasando por procesos de alienación y aculturación citadina, entonces la misma población sufre cambios en estos flujos poblacionales que pasan en el territorio.

La centralidad también se refiere a las funciones simbólicas, de gobierno, intercambio social, comercial y cultural que se desarrollan en el espacio (Delgadillo, 2012). En cierto sentido, la centralidad tiene que ver con el derecho a participar, dentro de un espacio polivalente, de la relevancia urbana (Pino Andrade, Mauricio Andrés, Aguirre Déleg, & Salazar Vintimilla, 2019). Justo es allí donde ya se van tocando ideas del derecho a la ciudad, donde se reclama la libertad de transformación del espacio urbano no solo como una acción sobre el espacio construido sino como una manifestación de la vida urbana y de la capacidad de organización social de sus habitantes (Hiernaux, 2013). De esta forma, existe una relación socio-espacial inmanente en donde es el sujeto (individual y colectivo) quien tiene la posibilidad de apropiarse del espacio y transformarlo material y subjetivamente. La producción del espacio urbano, entre materialidad y subjetividad (Pino Andrade, Mauricio Andrés, Aguirre Déleg, & Salazar Vintimilla, 2019).

Con el ánimo de ver procesos institucionalizados, citamos el país de Colombia, donde se fortalecen la fluidez de vías de conectividad y comunicación que permite la interacción entre sus gobiernos locales. Los municipios gozan de cierta autonomía, y es ahí de donde surgen los planes orientados a proteger sus bienes culturales (Nuñez Coronel, 2018). El gobierno respalda estas políticas y decisiones, permitiendo así que se realicen más planes de trabajo locales que, al mismo tiempo, estén dentro del Plan Nacional de Desarrollo. Esta descentralización del poder dinamiza el proceso de mejora de los centros históricos. En gran medida, el éxito de las gestiones realizadas en los centros históricos colombianos responde a la vinculación del ordenamiento territorial y el patrimonio cultural por encima de sus conflictos internos, siendo procesos vinculantes, no solo declarativos como es en el Perú.

También hay voces disonantes con el proceso de descentralización, citando a la historia, como el investigador Canedo (2019, p. 178) donde define que la municipalización de poblaciones sucedía en las provincias rioplatenses –alrededor de la década de 1850– implicó la asunción o delegación de funciones y prerrogativas al ámbito local al mismo tiempo que generó nuevas o reformuladas jurisdicciones en diversas esferas (territorial, poblacional, fiscal, educativa y sanitaria (Kozul, 2022). Donde la idea de municipalización del territorio quitaba poder en la administración de recursos en los niveles subnacionales primarios. Hasta hubo movimientos políticos de izquierda que no vieron estas reformas como alternativa de redistribuir el poder, porque en el siglo XX se tenía una izquierda estatista y no valoró la dispersión del poder; más bien, receló de la descentralización como un instrumento oligárquico al servicio de latifundistas que, mediante el clientelismo, controlaron los municipios. No obstante, los parlamentarios de centro (radicales y demócratas cristianos), al igual que muchos izquierdistas, calcaron las prácticas liberales-conservadoras de “gestionar proyectos” para “sus comunidades”, sin una visión de descentralización y creación de fondos autónomos (Valenzuela, Penaglia, & Basaure, 2016).

Volviendo a las grandes discusiones del proceso de descentralización, qué se tenía que descentralizar, bajo qué condiciones y reglas políticas. Como consecuencia de lo anterior, en las regiones crece un malestar social que se traduce en protestas y estallidos sociales, fenómenos que se han gestado en territorios postergados por el poder central (crisis de expectativas entre lo nacional y lo regional).

La descentralización no solo es un proceso para mejorar la administración pública de manera desconcentrada en los departamentos, sino es un forma de redistribuir el poder y empoderar a las autoridades de los gobiernos subnacionales, pero eso no sé mira, ni se quiere mirar, porque el brillo del dinero y la mercantilización de los recursos naturales opaca el verdadero debate en la agenda pública.

 


La construcción de espacios públicos garantiza seguridad ciudadana.

 

La construcción de espacios públicos garantiza seguridad ciudadana.

Lucas Z. Granda

El espacio público tiene entre sus características el sentido de pertenencia, identidad y de confianza tanto personal como colectiva. La ciudadanía refleja que el espacio público le da alegría, cariño, orgullo, paz y tranquilidad. Pero hay un imaginario que el espacio público es peligroso, que a nadie le interesa y que ya no se usa.

Por un lado el espacio público es el espacio sometido a una regulación específica por parte de la administra pública, propietario o que posee la facultad de dominio del suelo, que garantiza su accesibilidad a todos y fija las condiciones de su utilización y de instalación de actividades. Teniendo como fin satisfacer las necesidades urbanas colectivas que transcienden los límites de los intereses individuales, en base a dominio público, uso social colectivo y diversidad de actividades. Convirtiéndose en un excelente termómetro para determinar los grados de integración social, los alcances de sentido de pertenencia, las capacidades de apropiación de los público y los niveles de democracia obtenidos en un barrio, una zona o una ciudad (RAMÍREZ KURI, 2015).

Los espacios públicos constituyen territorios sociales y culturales; por tanto, gestionar el espacio público se vuelve una prioridad en el esfuerzo por controlar la inseguridad. También hay una postura de ver el espacio público como enemigo y resguardarse en un espacio doméstico, dando como consecuencias el hacinamiento y convivencia forzada. Encontrando una contradicción entre el espacio público y privado, donde el primero es inseguro y hostil, y el segundo seguro y acogedor. Dependerá del rol fundamental que jugará el estado, para democratizar los espacios públicos, donde la ciudadanía se apropie de estos. “Ya que el espacio público es un elemento articulador de la ciudad y como estructurador para la movilidad urbano sostenible” (SEGOVIA & JORDÁN, 2005) .

Conceptualizando el espacio público es un territorio visible, accesible y con marcado carácter de centralidad, es decir, reconocido y reconocible, que en primer lugar se asignan un uso irrestricto y cotidiano al ciudadano. Es un espacio de construcción social donde los sujetos manifiestan sus prácticas, significados, lenguajes, etc.

Llegando a la terminología teórica que: “El espacio es un hecho social en el sentido que es un hecho histórico, en la medida en que lo reconocemos como un elemento de un conjunto y realiza así una doble función que le asegura, efectivamente, la condición de hecho histórico: de un lado, se define el conjunto; es a la vez productor y producto determinado; un revelador que permite ser descifrado por los mismos que revela; y al mismo tiempo, cuando adquiere un significado auténtico, atribuye un sentido a otras cosas. El espacio es un hecho social, un factor social y una instancia social” (Santos, 1990; 146).

Entonces la pérdida del espacio público significa la privatización de la vida cotidiana y social, que se tiene que construir y preservar el tejido social en la ciudad. Donde también se reflejan inequidades como la distribución entre hombres y mujeres. En la mayoría de los casos, los varones hacen uso más intenso del espacio público. Las mujeres perciben los espacios como menos seguros que los varones, tanto en el tiempo y en los usos. Es así donde se innovan programas de Parques Urbanos: profundizar el avance de las metodologías participativas, que incorporen a la comunidad en el diseño y en la gestión de los parques y fortalecer la vinculación con los proyectos, garantizando que la sociedad civil organizada se inmiscuya en la defensa de lo público (MUNICIPALIDAD PROVINCIAL DE AREQUIPA, 2019).

El ideal del espacio público en su diseño, uso y gestión participativa tienen una mayor diversidad: los espacios de mayor calidad acogen usuarios de diferentes sexos y edades, personas solas, en pareja o en grupos; que intercalan y desarrollan actividades diversas, dinámicas y pasivas: juegos y deportes, conversación, paseo y descanso. Promover un uso más intensivo, más diverso y más heterogéneo de los espacios públicos supone fortalecer el desarrollo de actividades de animación (artística, cultural y social).



El derecho a la ciudad combate la inseguridad.

 

El derecho a la ciudad combate la inseguridad.

Lucas Z. Granda.

Se debe estructurar estrategias de intervención en los espacios públicos en la provincia de Arequipa, para la recuperación de la seguridad pública y garantizar la protección de la ciudadanía fuera de su casa, considerando a la ciudad como el espacio donde los ciudadanos y ciudadanas pueden ejercer libremente sus derechos, para cual se debe coordinar interinstitucionalmente previniendo la inseguridad ciudadana en determinados sectores de la ciudad, para combatir el delito, y donde el desorden reine, le corresponda recuperarlo.

Citando a Borges, el menciona: “ La ciudad actual, es tridimensional: su faceta compacta recuerda la ciudad histórica, lo local, la ciudad del imaginario y del autogobierno; su faceta metropolitana recuerda en la periferia la herencia de la sociedad industrial, donde la ciudad pierde a veces su nombre y cuya deuda histórica se paga hoy con infraestructura, transporte y espacio público; la última, su faceta regional, indica el propósito de una ciudad de ciudades, articulada  por los medios de transporte y comunicación. En este contexto, las ciudades, y más específicamente las políticas urbanas, tienen actualmente otros restos: el de contrarrestar la exclusión social, impedir la hiperespecializaciòn territorial y evitar las desigualdades entre los lugares y las personas que la habitan”.

La ciudad tiene que reivindicarse políticamente y culturalmente, de modo que pueda responder eficientemente a las necesidades de expansión implique. Esta debe ser entendida como una institución en donde no sólo tiene lugar el goce efectivo de los derechos, revelando una responsabilidad compartida entre gobernantes y gobernados.

Para ello es necesario, además, contar con políticas públicas coherentes que trasciendan las esferas de lo público en todos los niveles, que impliquen cambios estructurales en la forma de gestionar el desarrollo urbano y local. Teniendo en cuenta el papel que deben jugar las ciudades en la garantía a todos sus habitantes, el goce colectivo de la riqueza, la cultura, los bienes y el conocimiento. Este es el reto principal, para que la ciudad deje de ser una noción política, se debe de adquirir una forma jurídica que integre en su interior obligaciones justiciables y exigibles.

Después el derecho a la ciudad es parte de la consolidación de la modernidad con la expansión de las nociones de progreso y de ciudadanía universal (Devalle, 2004). Esa formulación implica el reconocimiento de la existencia de un derecho al asentamiento. Esto es, insertarse dentro del conjunto de soportes materiales que permiten la vida social aglomerada en referencia a la reproducción de la población en las condiciones adecuadas de tiempo y lugar.

Entonces en la ciudad converge en distintos tipos de derecho: derecho a disponer y disfrutar de estos espacios; el derecho al tránsito y movilidad de los transeúntes, residentes, turistas, entre otros; el derecho al trabajo de la población de escasos recursos que utilizan dichos espacios para el comercio informal. Enfatizando la recuperación de espacios públicos antiguos, dándole su mantenimiento y aprovechamiento económico, social y cultural. Construyendo el ideal de la vida social colectiva e identidad, mejorando la calidad de vida, alejando la desconfianza y la inseguridad de la convivencia cotidiana.

Por eso el derecho a la ciudad, como un derecho humano emergente: ¿puede ser reconocido como un derecho fundamental dentro del sistema jurídico, con el objetivo de promover el fortalecimiento del Estado de derecho constitucional, democrático y de justicia social, inserta en un sistema político liberal e igualitario? Ante este cuestionamiento, entrar en estado de emergencia que piden los alcaldes de Arequipa es irracional, pragmático y no ataca el problema de fondo.

Seguiremos investigando y retratando la problemática de inseguridad ciudadana, con un enfoque territorial, con un enfoque de derecho a la ciudad de toda la ciudadanía.


Camaná- Ocoña y la irrigación de Pampa Colorada.

 

Camaná- Ocoña y la irrigación de Pampa Colorada.

Lucas Z. Granda

Mi tierra siempre me nutre de nostalgia, es una eterna melancolía no estar cerca de sus playas, tierras agrícolas y gente tan cálida en su trato, pero a cada llegada no encuentras cambios significativos en el desarrollo de la ciudad, no encuentras rutas de desarrollo estratégicas que se impulsen desde las municipalidades, obras de infraestructura que no solo se reduzcan a veredas y asfaltado en el cercado de la villa hermosa, autoridades que solo están para las primeras piedras y sonrisas falsas, un pensamiento a corto plazo de cuatro años en personajes políticos que ya piensan en donde irse a mudar, no hay una reconversión de las matriz agropecuaria, solo estamos como una provincia subsidiaria de servicios, sin inyectar ciencia y tecnología a nuestros procesos lógicos productivos de nuestros recursos naturales, menos con un enfoque de sostenibilidad. Considerando que muchos coterráneos podemos sumergirnos en la construcción de alternativas para la prosperidad de la Provincia de Camaná.

Por lo cual se propone una agenda pública con temáticas de desarrollo provincial, con un enfoque territorial e interdistrital para desempolvar proyectos de impacto hacia la ciudadanía, gestando rutas dentro del ámbito público para poder designar presupuesto y construir un valor público.

Comenzando con el “Proyecto de Irrigación Pampa Colorada” situado en el Distrito de Ocoña. Comienza su construcción en 1980, abarcando 10 223.36 Ha de tierras eriazas donde no existe agricultura, proyectando irrigar 5 302.5 Ha., teniendo como fuente de abastecimiento hídrico el Río Ocoña. Posibilitando la incorporación de mano de obra calificada y no calificada local, garantizando una asistencia técnica y crediticia, la cual debería marcar un hito de desarrollo para calendarizar la producción agrícola en base a nichos de mercados regionales y nacionales.

El proyecto también abarca las minicentrales hidroeléctricas de 2100 Kw para tener la posibilidad de ampliar 1900 Ha adicionales, donde el sistema de distribución de riego tendrá tres canales principales (A, B y C.). Teniendo como las células de cultivo 28% arroz, panllevar 68% y 4% frutales en 1980 como inicio, por lo cual se debe contextualizar los precios de mercado, las variables sociodemográficas y la interconexión de servicios públicos contemporáneamente. Pensando ya en la agricultura de precisión, con el regreso de sistemas hidráulicos en andenerías, sistema de compuertas computarizado, con abonos orgánicos y registros sanitarios por SENASA para impulsar la agroexportación. Ocoña y Camaná deben adaptarse a las nuevas tecnologías, sin perder el cuidado ecosistémico.

El Proyecto de Pampa Colorada se encuentra dormido más de 40 años sin ejecutarse, teniendo como objetivo principal ampliar la frontera agrícola, pero garantizando la mayor rentabilidad posible con un enfoque de sostenibilidad, teniendo una proyección de conformar una ciudad rural con asentamiento rural a 462 familias agrícolas, donde los terrenos tienen que ser lotizados y vendidos bajo subasta pública, 525 empleos eventuales, con 408 404 jornales/año en un periodo de 7 años y 3345 empleos permanentes con 778 447 jornales/año. Con un costo total de 57 millones de soles en 1980, según el expediente técnico de la Autoridad Nacional del Agua (ANA).

En el Distrito de Ocoña, donde está ubicado el proyecto de Pampa Colorada, cuando se elabora el expediente técnico tenía una superficie de 1520 km2, representando el 34.7% de la superficie de la Provincia de Camaná. Donde en 1981 se tiene una densidad demográfica de 2.44 habitantes por Km2, inferior a la provincial con 6.84 y Arequipa con 11.1. Pudiendo ganar tierras agrícolas solo con la apertura de canales de irrigación. El 28.8% de la población era urbana y el 71.5% de la población era rural. En pleno 2024 el conjunto entre lo urbano y lo rural se ha invertido, siendo parte de las mega tendencias del despoblamiento del campo y la migración constante a la ciudad por las zonas dispersas rurales.

En el Distrito de Ocoña al no conformarse Sociedades Agrícolas de Interés Social (SAIS), comunidades campesinas ni grupos campesinas, la conducción jurídica de los productores recae en la persona natural. Donde en 1980 el 41.4% de las tierras les pertenecía a sus propietarios, el 32% a feudatarios, 13.2% arrendatarios y el resto en otras modalidades. Donde la propiedad de la tierra era individual, necesaria la asociatividad para mejorar la producción, abaratar la compra de los insumos y mejorar el cronograma de cultivos.

Hace 40 años en el Distrito de Ocoña la producción de las unidades agropecuarias era de economía campesina de subsistencia, hoy puede convertirse en una irrigación con miras a la agroexportación de productos como arándanos, paltas y pitajayas; porque hoy no se necesita autoridades, se necesita estadistas con una mirada geopolítica inductiva, desde el primer nivel de articulación local que puede ser un caserío hasta la conjugación de ciudades intermedias.










Necesitamos un reinicio en el Perú.

 

Necesitamos un reinicio en el Perú.

Lucas Z. Granda.

Corremos tras los tanques de agua con nuestros baldes hasta las primeras horas de la madrugada, distribuimos nuestros baldes en la preparación de los alimentos y para la limpieza del baño, no hay aseo ni lavado de ropa. La incomodidad de poder trabajar es intensa debido a los olores desagradables que se siente en los ambientes al no tener agua con la cual se logre limpiar. Este corte no fue programado, las lluvias ocasionaron la activación de las quebradas “Mata Gente” y “Teleférico”, buenos nombres para la radiografía sintomática que tenemos como territorio, pero considerando que todos los años llueve, y la mayor intensidad de las lluvias son en febrero, y siempre se desborda una torrentera, siempre hay damnificados, siempre hay cortes no programados, siempre se les olvida o no quieren hacer nada más las funciones mecánicas que les pertenece a las instituciones estatales y privadas que conocen la problemática. Por eso no es un problema de activación o desactivación de quebradas, esa es la narrativa que justifica la inoperancia de un Estado que hace agua por todo lado, y ya no soporta mas desastres. Ya no soporta la inercia de todas y todos.

La situación anterior pasa en la ciudad de Arequipa, en otras partes del país se registran olas de calor mayor a los 33°C, las intoxicaciones en piscinas por la baja salubridad por parte de la administración, huaycos permanentes que penetran los asentamientos humanos rurales (en mayor medida) y urbanos, la inseguridad ciudadana deja sangre, dolor y balas en todos los departamentos del Perú. Solo para contabilizar las urgencias tangenciales que sufrimos como ciudadanía. Agregaría la crisis de confianza e institucional profunda, la cual no nos garantiza ninguna protección estatal, donde prevalezca el individuo como sobreviviente y no como parte de una comunidad ciudadana que se integra y no sé cohesiona con las autoridades.

¿Acaso hay capacidad de respuesta por Dina Boluarte?, acaso alguien cuerdo o loco se atrevería solo pensar en el susurro que Dina Boluarte tenga las estrategias para paliar, ojo, para paliar una problemática mencionada. No conciudadanos y conciudadanas, estamos solos. Otarola ni Baliarte vendrán a mejorar las cosas, siendo dignos representantes que este modelo organizativo entre ejecutivo, legislativo, judicial y niveles subnacionales a concluido una etapa de nuestra vida republicana como país. No podemos seguir viviendo de pan y circo de los medios de comunicación, no podemos no darnos cuenta como vivimos, como nos destrozan multidimensionalmente desde la problemática del transporte hasta los condicionamientos de la liberta de expresión. No podemos seguir caminando sin esperanza y cabizbajos, con el consuelo que todo cambiara algún día.

No tomemos la coyuntura de la escasez del servicio de agua para no ver los problemas de fondo. Julio Velarde el presidente del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) manifestaba semanas atrás que la reforma política y cambios constitucionales se tienen que dar para dejar de reproducir todas las prácticas corruptas y antidemocráticas que se nos ha hecho costumbre, “roba, pero hace obras”, “trabaja con su 10%”; se esta articulando un consenso en el reinicio de la República del Perú. Volver a comenzar con una nueva carta magna, donde ya no tengamos más dinastías Fujimoris que mermen el desarrollo de los departamentos y no prioricen agendas elitistas.

¿Seguiremos recordando cada febrero de cada año con cortes de agua no programados, corriendo con nuestros baldes? ¿seguiremos con la inercia ciudadana en relación a los grandes debates de la agenda pública? ¿seguiremos diciendo “mientras no me afecte a mí, no me importa?