El 24 de junio de cada año se
celebra el día del campesino, “campesino, el patrón ya no comerá más de tu
pobreza”, famosa frase que enarbolo la reforma agraria en el gobierno de Juan
Velazco Alvarado, haciendo libre a una clase explotada y oprimida por grandes
familias terratenientes del siglo pasado en el Perú. Sin animo de reivindicar
ningún modelo autoritario ni totalitario, si, con la representación de luchas
sociales que se venían construyendo en movimientos agrarios, centrales
sindicales, movimientos estudiantiles y derechos inalienables de las
comunidades campesinas. Justamente por ello la sociología en Arequipa firma su
acta de nacimiento hace 62 años un día como hoy.
Cuantas sociólogas y sociólogos
que siguen exigiendo desde sus trincheras mayores entendimientos entre grupos,
clases y estratos sociales en una sociedad peruana que superpone crisis tras
crisis como la económica, política, ambiental, ilegal-informal, inseguridad
ciudadana y racial. Considerando que los problemas de la pobreza y la
desigualdad son insuficientes para la explicación de los fenómenos
multicausales de la exclusión y la vulnerabilidad de las grandes mayorías del
famoso desarrollo que se aspira desde un Estado corrupto, neoliberal,
neocolonial y centralista.
La sociología no se queda en los
diagnósticos, genera propuestas programáticas en el largo plazo, incluyendo a
los que menos tienen, restaurando la confianza en las instituciones y generando
canales de transparencia y control político a través de una democracia cada vez
mas participativa. La sociología nos hace humanos y vehementemente ciudadanos.
Como lo planteaba el historiador
y sociólogo Hugo Neira en el documental “la revolución y la tierra” sino se
hacia la reforma agraria Sendero Luminoso ganaba la guerra.
La tarea de la sociología no es
insertarse al mercado, sino el entendimiento polisémico de la libertad en la
amplitud de la palabra. Hoy la humanidad esta bajo ataque, la ciencia, las
culturas y la razón. Cada día se refuerza los fascismos en el mundo, al tomar cargos
de elección popular para imprimir agendas que desprecian la modernidad y la
educación, regresando a los tradicionalismos y conservadurismos de hace siglos.
Nuestra tarea desde la sociología
es hacer la lucha ideológica a las ideas dogmáticas mágico religiosas que
vienen desde las elites, empresariado, multinacionales y diferentes grupos de
poder que quieren restringir el pensamiento crítico y complejo de nuestros
pueblos latinoamericanos.
La sociología no es una profesión
sino un modo de vida. No tiene un horario, no tiene neutralidad, no tiene
tecnocracia, no tiene amos, no tiene dogmas, no tiene cadenas ni grilletes; lo
que si tiene es razón, moral y libertad.
Feliz día a la sociología.

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