viernes, 18 de julio de 2025

Somos analfabetos en ciudadanía digital


Se vive en una crisis multidimensional centro periferia en Arequipa, donde la pobreza y la desigualdad parte de una mirada neocolonial, condicionado por la pérdida de institucionalidad en el Estado, la mercantilización de la educación universitaria y la elevada aceptación a la violencia de género dentro de nuestras relaciones cotidianas dentro de los claustros universitarios, como en nuestra ciudad metropolitana.

Revelando que los mecanismos de organización de la sociedad civil organizada, sindicados y centros de estudiantes tienen nuevas dinámicas de articulación y manifestación a la opinión pública, incidencia ciudadana, defensa de los derechos humanos y contextualizar los deberes; considerando que la publicación de UNESCO “La ciudadanía digital como política pública en educación en América Latina” se centra en enseñar el funcionamiento y los principios del ecosistema digital, así como las implicaciones de las nuevas tecnologías. Reglamentando la big data, la inteligencia artificial y el internet de las cosas.

El mundo cambio, y es digital, no entenderlo en sus complejidades y sistematizar el pensamiento para ser crítico de las cosas que pasan, nos está dejando analfabetos en nuestra propia participación. Reconociendo que somos un país subdesarrollado.

Según el Decreto Supremo 157-2021-PCM la ciudadanía digital es la capacidad de las personas para desarrollarse a nivel integral en el entorno digital, lo que involucra desarrollar competencias digitales, realizar trámites con entidades públicas y organizaciones del sector privado, realizar operaciones financieras, vender o comprar productos o servicios a través del comercio electrónico, realizar actividades de entretenimiento, comunicarse mediante diversas plataformas o aplicaciones, buscar y obtener información en Internet.

El entorno de comprender las noticias como los hechos sociales desde cualquier parte del mundo, analizar los impactos económicos y políticos, producir contenido que influya en el morbo y en el humor con una mirada crítica y/o sentido común dogmático, todo se hace en base a la utilización del entorno digital de manera crítica, ética y creativa.

Considerando las habilidades que debe tener la ciudadanía organizada para no ser discriminada ni excluida en los espacios de participación contemporáneos, es indispensable plantear propuestas actuales, contextualizadas, sin olvidar el contenido de los procesos históricos de los fenómenos sociales que ameritan una explicación a través de la evolución del tiempo.

Mitchell Baker plantea la alfabetización digital, partiendo del consumo elegante, sumando al análisis el 42.1% de la población en el Perú no tiene ninguna capacidad para ejercer ciudadanía digital según la Encuesta Nacional de Hogares 2023 (ENAHO). Considerando que tenemos objetivos estratégicos dentro de la política como: Garantizar la disponibilidad de servicios públicos digitales inclusivos, predictivos y empáticos con la ciudadanía; y fortalecer el talento digital en todas las personas. Comprobando una incipiente, pero presente reglamentación de la alfabetización digital.

No entrar en el mundo de redes de información modernas no garantizara el impacto en los espacios públicos para hacer incidencia política, reclamar por la inseguridad ciudadana tenga efectos positivos, obligar al ministro del interior Santivañez (más incompetente que recuerde) a que renuncie y que Dina Baliarte sea expectorada 



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