Se vive en una crisis
multidimensional centro periferia en Arequipa, donde la pobreza y la
desigualdad parte de una mirada neocolonial, condicionado por la pérdida de
institucionalidad en el Estado, la mercantilización de la educación
universitaria y la elevada aceptación a la violencia de género dentro de
nuestras relaciones cotidianas dentro de los claustros universitarios, como en
nuestra ciudad metropolitana.
Revelando que los mecanismos de
organización de la sociedad civil organizada, sindicados y centros de
estudiantes tienen nuevas dinámicas de articulación y manifestación a la
opinión pública, incidencia ciudadana, defensa de los derechos humanos y
contextualizar los deberes; considerando que la publicación de UNESCO “La
ciudadanía digital como política pública en educación en América Latina” se
centra en enseñar el funcionamiento y los principios del ecosistema digital,
así como las implicaciones de las nuevas tecnologías. Reglamentando la big
data, la inteligencia artificial y el internet de las cosas.
El mundo cambio, y es digital, no
entenderlo en sus complejidades y sistematizar el pensamiento para ser crítico
de las cosas que pasan, nos está dejando analfabetos en nuestra propia
participación. Reconociendo que somos un país subdesarrollado.
Según el Decreto Supremo
157-2021-PCM la ciudadanía digital es la capacidad de las personas para
desarrollarse a nivel integral en el entorno digital, lo que involucra
desarrollar competencias digitales, realizar trámites con entidades públicas y
organizaciones del sector privado, realizar operaciones financieras, vender o
comprar productos o servicios a través del comercio electrónico, realizar
actividades de entretenimiento, comunicarse mediante diversas plataformas o
aplicaciones, buscar y obtener información en Internet.
El entorno de comprender las
noticias como los hechos sociales desde cualquier parte del mundo, analizar los
impactos económicos y políticos, producir contenido que influya en el morbo y
en el humor con una mirada crítica y/o sentido común dogmático, todo se hace en
base a la utilización del entorno digital de manera crítica, ética y creativa.
Considerando las habilidades que
debe tener la ciudadanía organizada para no ser discriminada ni excluida en los
espacios de participación contemporáneos, es indispensable plantear propuestas
actuales, contextualizadas, sin olvidar el contenido de los procesos históricos
de los fenómenos sociales que ameritan una explicación a través de la evolución
del tiempo.
Mitchell Baker plantea la
alfabetización digital, partiendo del consumo elegante, sumando al análisis el
42.1% de la población en el Perú no tiene ninguna capacidad para ejercer
ciudadanía digital según la Encuesta Nacional de Hogares 2023 (ENAHO).
Considerando que tenemos objetivos estratégicos dentro de la política como: Garantizar
la disponibilidad de servicios públicos digitales inclusivos, predictivos y
empáticos con la ciudadanía; y fortalecer el talento digital en todas las
personas. Comprobando una incipiente, pero presente reglamentación de la
alfabetización digital.
No entrar en el mundo de redes de
información modernas no garantizara el impacto en los espacios públicos para
hacer incidencia política, reclamar por la inseguridad ciudadana tenga efectos
positivos, obligar al ministro del interior Santivañez (más incompetente que
recuerde) a que renuncie y que Dina Baliarte sea expectorada

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