Regresaba de
Quequeña, uno de los distritos del cono sur de la Provincia de Arequipa,
repleta de invasiones, poca iluminación y graves problemas de agua, considerando
una pista que está carcomiéndose poco a poco donde los vehículos se acercan
cada vez más al centro, haciendo inminente los accidentes de tránsito. En ese
trayecto, sientes que hay dos ciudades, la de los malls donde acompaña el
centro histórico y en el otro extremo los asentamientos humanos que sobreviven
con condiciones deplorables, considerando los ineficientes servicios públicos
que tienen a la mano. Eso cala muy profundo, entristece, pero sobre todo
indigna que la narrativa centro-periferia se a solidificado en nuestro
departamento arequipeño, no podemos llenarnos la boca del discurso centralista,
manifestando la relación de Lima con las demás regiones, porque se repite el
modelo en los niveles subnacionales, como municipalidades y gobiernos
regionales.
Este viaje a
Quequeña se hizo por las avenidas mas transitadas y comerciales, imaginemos los
accesos que hay al interior de los asentamientos humanos, las grescas por libar
licor diariamente en los espacios públicos, niñas y mujeres que no pueden
sentirse seguras porque saben que lo único que tienen para protegerse son a
ellas mismas. Por eso cuando surge la pregunta, sobre todo de una tecnocracia,
clase política y personas academicistas ¿Por qué no salen a protestar los
asentamientos humanos por todo lo que hace Dina Boluarte? Les diríamos,
imbéciles, no saben que las personas que viven en asentamientos humanos no
saben si comerán ese día, serán violados al llegar a casa, los atropellará un
bus cruzando la calle para ir a trabajar a las cinco de la mañana o si tendrán
agua para que sus hijas e hijos puedan asearse para ir al colegio. No se trata
de romantizar la pobreza ni la desigualdad, porque aquí no se hace una alusión
a algún modelo teórico del pensamiento hegemónico, ni derechas ni izquierdas, el
hecho social es el que prima, nuestras condiciones materiales son las que se
muestran.
El pueblo sabe
sus limitaciones actualmente, como es humillado permanentemente por un sistema
que lo oprime y ni siquiera puede tener libre albedrio, sino que coaccionan sus
acciones a que lo regule el mercado, quien mas tiene es a quien mejor le va, el
dios dinero. Mostrando perversamente como los pragmatismos, el facilismo y lo
inmediato es el que reina, donde nuestro pensamiento complejo y critico se
diluye por aquellas alcantarillas donde las ratas ya no se encuentran, porque
están gobernando desde los legislativos congresales y consejos regionales.
Y sale con voz
enérgica el reclamo, ¡donde están nuestros representantes políticos que las y
los hemos elegido!, ¿saben dónde están?, están rompiendo veredas para hacerlas
de nuevo, pavimentar avenidas que no necesitaban ser pavimentadas, están
tomándose fotos porque la adulación y la belleza es el opio de nuestro tiempo.
Piensan que con fierro y cemento se soluciona nuestros problemas estructurales,
valgan verdades, ni saben donde poner mas o menos cemento.
Llegando a la
conclusión de estos párrafos, justamente en una reunión donde me invitaron a
participar con dirigentes barriales (en lo cual me sentí muy honrado), la cual
fue convocada por el Instituto de Estudios Peruanos (IEP), se discutió los
liderazgos regionales y perspectivas de cambio en nuestro país. La gran lección
es que los cambios tienen que ser instituciones y radicales, en cristiano,
tendrán que ser procesos que se construyan desde la raíz, acompañados con una
movilización y legitimidad popular, donde desterremos los mesianismos y nos
adherimos a tener un pensamiento propio como naciones en un territorio
soberano.
Teniendo
cuidado de los oportunismos que quieran hacer claudicar los movimientos que
construyen los cuadros generacionales, como también salió en la reunión, porque
lo menciono una consejera, la cual fue rechazada por las dirigentas mujeres,
manifestando la autoridad que integra el consejo regional que acoplarse a la
corrupción y a la ineficiencia de una manera pragmática, que hay que subirse a
la ola porque el tiempo pasa y necesita sus minutos de fama, ¡no compañera!, se
equivoca. No hay que doblegarse por una inauguración, no hay que doblegarse por
una foto con el gobernador entregando regalitos, no, figurar en las fotos y
tener posturas pragmáticas condiciona consciencias, lamentablemente a veces se
pasa la vida sin entender cosas básicas de lucha. Esos son las repeticiones de
papel, ni llegan a ejercer un liderazgo, porque repiten lo que el jefe
menciona, olvidando que su labor principal es “FISCALIZAR”; pero a veces nos
preguntamos les exigimos tanto a nuestros representantes que, a la menor
amenaza del poder, corren y se escoden o peor se les unen.
Este proceso va
a costar y demorará, pero se están viendo brisas de cambio en el amanecer, y se
seguirá luchando para las brisas se conviertan en tornados.

No hay comentarios:
Publicar un comentario