Es difícil
escribir sobre temas culturales y de introspección con un proceso electoral en
marcha con mas de 41 partidos políticos inscritos en el Perú, una tasa de
homicidios por encargo y extorciones triplicada y dispersa en los 25
departamentos, considerando los propios avatares citadinos. Con los años uno va
aprendiendo que tiene que tener espacios que se integren entre sí, en la
idoneidad, ética, coherencia programática y lucha, como también debe tener
barreras para la disposición de tiempo, ocio, viajes, cocina, jardinería,
momentos familiares y mucha lectura. Tenemos que separar las cosas que nos
indignan, impresionan y las que disfrutamos, caso contrario la predisposición a
no observar nuestros entornos y lo que esta sucediendo en ellos nos recreara
una ceguera mental severa de nublara continuamente lo maravillo que es la vida.
Cumplí
treinta, una vuelta al sol más, cada cumpleaños, es para analizar y reflexionar
que hiciste en el año que se fue, oportunidades, tendencias y riesgos que se
han ido gestionando a nivel profesional, amical, emocional, familiar, académico
y político; pero el cumplimiento de una década, obviamente no es la década
perdida de los ochenta con las crisis económicos y de gobernabilidad en Latinoamérica,
pero sígnica la culminación de un estadio, un escalón más (no sé si va para
arriba o para abajo la escalera), también dependerá de cómo se distribuye los peldaños,
como es el sistema de evaluación personal y cuál es la idea de éxito, que es
muy efímera y cíclica, retroalimentándose constantemente.
Considero que
la edad es solo un número de transición, no es una regla que dicta nuestra
conducta ni nuestros hechos sociales, pero si refleja la fisiología del cuerpo,
el dicho que “los años no pasan en vano”, hace referencia como la fuerza
motora del cuerpo humano cada vez se va apagando, pero solo eso. El tiempo no
es un verdugo sino un acompañante sincero y atento a las metas planteadas por
cada ser humano. Lo manifiesto, porque la preocupación generacional por ser
viejos, no culminar proyectos en los rangos de tiempos previstos, la
predisposición al fracaso en el reflejo presente que no se está logrando,
sugestiona mucho a la juventud, hace que no se disfrute el proceso, sino el
momento de haber llegado a la meta.
Me logré dar
cuenta que cuando se conjuga las lecturas, la experiencia laboral y la academia
se recrea un espacio filosófico sobre el hacer y pensar que determina nuestro
enfoque complejo y crítico de ver los hechos, siempre recae en destapar verdades
y divulgarlas, pero no siempre son escuchadas ni aceptadas, en su mayoría son
rechazas por un sentido común basado en el dios dinero y reflejos de estatus
falsos, prefiriendo la mentira por la comodidad que genera.
Cuando te
preguntan que has conseguido en los años que llevas vivo, la mayoría piensa en
títulos universitarios o técnicos, trabajos, remuneraciones, propiedades,
activos, familia, todo ello y mucho son sentidos comunes imprimidos por una
nula consciencia del entendimiento de la funcionabilidad del ser humano. Esto
alcanza a todas las clases sociales, niveles socioeconómicos, niveles de
instrucción y académica, pero sobre a aquellos que no tienen las condiciones
para generarse esas oportunidades. El dinero es la peor meta y proceso que uno
debe conseguir, abonar y perseguir durante toda su vida.
El mundo sigue
girando y cambiando, entendiendo algunas lecciones. Se aprende que las canas
uno se las puede pintar, porque pueden estar de adorno. El poder administrativo
representado en una secretaria o secretario logra ser más molestoso y arribista
que el poder político y económico si se sabe utilizar (casi siempre se fracasa
en este ámbito), la manipulación viene a raíz de la instrumentalización de la
academia y el conocimiento, el poder hegemónico nadie lo profundiza, la
gerontocracia es cada vez mas irracional pero mantiene su poder, uno tiene que
aprender a dejar espacios para dar paso a las nuevas generaciones, la lucha
programática no solo se hace en las calles sino en nuestros entornos más cercanos,
la familia no son los vínculos de sangre sino los lazos que se construyen
continuamente, la austeridad no es una opción de vida, sino es la finalidad
humana para la coexistencia en las próximas décadas.
Terminé la
serie Breaking Bad justo cuando cumplí este número de edad, y uno aprende que
el proceso se disfruta siempre y eso origina la pasión por lo que hacemos, las
mentes con sentido reduccionista solo querrán fama y dinero, pero habrá otras metas
que nunca se llegan alcanzar, pero abonar acciones para conseguirlas a uno le
da vida y no le alcanza el tiempo para tenerlas, pero no importa el fin, sino
el camino.

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