Lucas Z. Granda.
La justicia
social se puede volver discriminadora de quien ejecuta un cierre de brechas y
la dotación de igualdad de oportunidades a la sociedad, sino antes ha
distribuido el poder hegemónico y deconstruido los roles imperantes en relación
a los géneros, razas y clases. No solo se tiene que buscar la acción estratégica
para mitigar un problema, todo tiene que ir articulado desde una ideología y
forma de interpretar la realidad.
Las
reflexiones y el contenido de este documento giran en torno a los feminismos
tomando en cuenta el texto “Una aproximación a las teorías feministas” de Samara
de las Heras Aguilera, publicado en el 2008, con la motivación de gestar el
debate sobre la construcción e imposición de los silencios de manera
estructurada a las mujeres. Por eso se entiende que el mundo esta cambiando y gira
en razón de las libertades, las resistencias que genera el conservadurismo, los
dogmas y el autoritarismo en los sistemas democráticos solo retrasan aquello
que es inevitable, la supremacía y defensa de los derechos humanos por la
sociedad civil organizada, donde las mujeres tiene un papel determinante en
estas luchas sociales, guardando hitos históricos desde la primera revolución
industrial.
Un primer análisis,
es tomar consciencia de como se restringen libertades y en que grado afecta a
los diferentes grupos, entre ellos los más vulnerables. Poniendo ejemplo a los
feminismos, comienzan su articulación desde los propios espacios públicos,
desde las relaciones de subalternidad minuciosamente estructurados como cotidianos
por un sistema patriarcal, capitalista y postmoderno. Esa consciencia tiene
como objetivo terminar las situaciones de opresión de las mujeres, logrando una
sociedad mas justa, garantizando la igualdad de todos los seres.
Los feminismos
se han convertido en una red de apoyo y en el mayor musculo de movilización de
las mujeres, porque se ha interiorizado que la privación de la vida de muchas
de ellas, son por razones de género. Muchos gobiernos no quieren poner el dedo
en la llaga de un problema social ramificado y con raíces muy profundas en nuestro
básico sentido común de entender como funcionan las relaciones entre pares y entre
géneros. Es por eso que “si tocan a una responden todas” se hace cada vez presente
en los espacios laborales, académicos, judiciales, políticos y cotidianos.
Como también nace
el reconocimiento de privilegios de hombres que intentamos deconstruir el
machismo y las relaciones heteropatriarcales que imperan en nuestros entornos
mas convencionales, muchas veces imperceptible al ojo humano ni observable para
las ciencias sociales. Donde las nuevas masculinidades, aún de manera
incipiente se convierten en un espacio que reducción de la violencia, donde evalúa
su presencia en las configuraciones globales, aún inciertas.
Un segundo análisis,
es plantear la relación de poder asimétrica entre hombres y mujeres, donde los
primeros no solo poseen privilegios, sino roles de dominación en la estructura
social, donde se ha ideado una división sexual del trabajo, para la explotación
de un género sobre otros. Prevaleciendo una narrativa contemplativa con el
sistema, en relación a la meritocracia que podría ser un camino para acortar
las distancias entre los géneros, discurso establecido por los grupos de poder
y económicos, donde el esfuerzo pasa por la masculinización de la mujer para
tener cargos de representación tanto en el sector privado como en el público.
Reforzando la supremacía de un género sin importar el sexo de la persona.
Las libertades pasan por un reconocimiento de lo establecido como normal, tanto en el conocimiento como en nuestras relaciones interpersonales, entender que son prácticas que han sido impuestas, pero son ataduras que cada vez son mas flexibles, donde un ejercicio de la ciudadanía, la política desde un intercambio intergeneracional y luchas que se basan en lo colectivo y no en mesianismos, podrían darnos saltos importantes en esta era de crisis e incertidumbre.