viernes, 18 de julio de 2025

Desarrollo ¿con o sin? Ambiente.


En la configuración de países desarrollados y los que están en vías de desarrollo se determina los modelos de acumulación, valor agregado y políticas económicas para la subsistencia y calidad de una población. Considerando que el Perú no es un país desarrollado amparado en el modelo económico primario exportador, anteponiendo la misión de extracción de recursos naturales y la mercantilización de su endeble institucionalidad para dar el soporte al capitalismo exógeno, mintiendo a los sentidos comunes de la población que con la gran minería y la agroexportación nos llevaran al primer mundo de la innovación y la tecnología.

Nuestra forma de entender el desarrollo a depredado nuestros innumerables ecosistemas, los cuales han sido modificados por las actividades productivas, condicionando un desborde y desorden popular en los asentamientos humanos que luego se convertirían en ciudades intermedias. Aquella gran problemática, compleja e interdisciplinaria, encuentra su núcleo en considerar la historia humana desde una mirada antropocéntrica, un entendimiento del nacimiento y la creación de la vida donde comienza y concluye con el ser humano, partiendo de la falacia que el único animal importante en el mundo es la mujer y el hombre. Considerando este modelo mental de la depredación de los recursos naturales comenzó su apogeo desde la revolución industrial en el siglo XVIII, ocasionando cambios sociales y climáticos donde muchas especies vegetales y animales se han extinguido.

Eduardo Galeano manifestó muy bien la cultura extractiva de los recursos naturales por parte de los colonizadores a grupos de nativos en Latinoamérica en su libro “las venas abiertas de América latina” (1971). Arrastrando una memoria histórica colectiva latinoamericana de depredación de recursos naturales sin ningún impacto en la colonia e incipiente en la época república del esperado desarrollo.

Convergiendo que el medio ambiente y su sostenibilidad en el Perú es tema público y prioritario, no solamente por ser la gallina de los huevos de oro para el cambio de nuestra matriz productiva sino porque allí residen nuestros conocimientos ancestrales y raíces culturales como Wari, Chimú, Puquina, Churajón, muchas otras más que se posicionaron como grandes horizontes culturales, fácilmente pudiendo explicar por qué estamos en una permanente crisis política en nuestra historia contemporánea.

Con el reto de anteponer una agenda ambiental mancomunada dentro de la infraestructura gubernamental del Estado, se pudo conversar con Nicole Verde Ing. Ambiental y forestal de la Universidad Nacional de Tumbes, donde se manifestaba que los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) en el número trece, que observa el cambio climático, estamos al 25% de avance según el Instituto de Estadística e Informática (INEI), una cuarta parte a menos de seis años de que se cumpla la temporalidad asignada, y eso que es una valla mínima. Nos comentaba que nos están ganando la lucha por el cuidado de la biodiversidad y las reservas naturales los capitales subterráneos como la minería ilegal, la tala indiscriminada y los monocultivos en plena ceja de selva, donde las reglas legislativas favorecen este tipo de economías, claro ejemplo es la elección del presidente del congreso de la república el Sr. Salhuana, quien lo pone allí son los capitales de la minería ilegal fluvial en Madre de Dios. Ya no hay un doble discurso, sino una pérdida de vergüenza y miedo al escrutinio público.

El tema ambiental siempre ha sido la cola de la agenda pública, siempre con la intención de regular, sin poner la competencia de fiscalización para darle dientes a la institucionalidad ambiental para que mantenga a raya los capitales económicos que depredan nuestra amazonia y biodiversidad.

No hay una reglamentación clara en materia ambiental, medios de comunicación comprados por estos capitales formales e informales que no evidencian los derrames de petróleo, muertes de lideres indígenas que mueren defendiendo su territorio, la no promoción de una economía circular, no hay cambio de consciencias, concluyendo en una lejana gobernabilidad ambiental, la cual no existe en el Perú.



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