viernes, 18 de julio de 2025

La rabia se tiene que transformar en propuesta desde la juventud.

 

En el Perú la esperanza se ha perdido desde la endeble institucionalidad que nos acompañaba en la década del 2010 al 2020, la desconfianza interpersonal se consolida y se concentra cada vez más en las ciudades sin un ordenamiento territorial y empieza a contaminar las áreas rurales que se despueblan y depredan los recursos naturales por capitales extranjeros, por otro lado, el capital humano se aliena desde las juventudes y las generaciones que integran la educación básica regular, adoptando con beneplácito la doctrina y dogmas del conservadurismo, la coacción de un mercado laboral individualista y sin derechos, dando pase al pragmatismo amparado en lo simple e instantáneo de entender los modos de vida en nuestra geografía y la mercantilización hasta de la propia vida familiar. Determinando una lucha cultural y política en el pensamiento hegemónico en disputa.

Con lo manifestado, los horizontes de aymi, cohesión social y libre pensamiento se acaban, aún desde las universidades de Arequipa, mi departamento, donde la gerontocracia no quiere y no puede investigar para resolver los problemas de la gente y del territorio, solo lucha para mantener el statu quo de una clase trabajadora universitaria que pelea por canastas navideñas e incentivos económicos. Anunciando la muerte del pensamiento critico y complejo que manifestaba Aníbal Quijano, Rita Segato y Enrique Dussel; porque la universidad debería ser un espacio seguro y libre desde una mirada horizontal no solo de ver los hechos sociales, sino de vernos entre personas, garantizando desde el derecho a opinar hasta el derecho a hacer política universitaria sin ningún tipo de amedrentamiento, donde muchos profesores y colegas jóvenes que ingresan a la vida universitaria, con ideas revolucionarias de pensamiento claudican, se acoplan, y aquel corazón abierto lleno de esperanza se pierde en un interés supremo por lucrar y solo desea que el sueldo en la cuenta del banco se incremente cuando pase a nivel de docente auxiliar, asociado y principal, aun cuando le tome treinta años llegar y hacer favores de todo tipo, no con el interés de enseñar sino de tener su parcela de poder y oprimir como excluir a todo libre pensamiento que se cruza en el camino de la universalización de las ideas.

Todo lo expuesto no debe amilanarnos, ni me acopla a una forma de ver las cosas (sistema), solo debe fortalecer nuestras lecturas y mis ganas de seguir en la línea de investigación y académica. Entonces, en los relatos de las diferentes coyunturas y mega tendencias que atraviesa Arequipa, Perú, Latinoamérica y el mundo, solo reafirma el compromiso por seguir en la línea académica compleja-crítica, investigación desde los problemas tangenciales e inmateriales que afectan directamente a la población y para poder generar acciones estratégicas programáticas para incidir dentro de las reformas que debería hacer un Estado democrático, en lo económico, social, cultural, institucional, comercio, territorio, ciudades, nueva ruralidad y en nuestra ciudadanía.  

Aquí es donde debe nacer nuestra intención genuina de buscar otros modelos, constructos, teorías y análisis sociológicos con una visión programática de entender el desarrollo del pensamiento latinoamericano y lo que esta pasando en el mundo, porque la educación no solo libera la mente humana sino la hace creativa desde una mirada divergente de entender nuestros entornos, nuestros quehaceres y nuestros sentires culturales, determinando el bienestar de la persona. Siempre mostrando la entrega de poder escuchar, entender, analizar, construir y estar dispuesto a vivir el proceso de enseñanza aprendizaje que se inculca en los diferentes ambientes.

Solo es el inicio de un barco que debe girar de rumbo, y juventud tiene que ser el soporte epistemológico, línea histórica de construcción de proyectos teóricos y sobre todo establecer una gran de red de retroalimentación constante que no se va a romper desde de cuatro años.

El Perú tienen muchas similitudes en su historia, hay que darle otro sendero a nuestra ciudadanía, y estoy seguro que se conseguirá.

 


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