viernes, 18 de julio de 2025

Juventudes sin reconocer la política como instrumento de incidencia pública.


Para la próximas elecciones presidenciales y congresales al 2026 la juventud abarcara más del 33% de la población electoral, corroborando la tendencia en el censo de población y vivienda aplicado el 2017, donde las y los jóvenes entre 12 a 29 años a nivel nacional abarcan el 31% de la población, en Arequipa esto es el 30%. La inserción de las juventudes en la política partidaria es endeble y mirada desde lejos, a veces bajo una posición de privilegios, considerando que las reglas para ser candidatos en una lista a regidores deben ser el 30% tanto de hombres como de mujeres, 20% por personas menores de 29 años y un mínimo de 15% de representantes de comunidades nativas, pero aún hay cobro de cupos y clientelismo que obstruyen las reformas quedando solo en el papel.

Según el “Consenso de Montevideo sobre la población y desarrollo” en el 2013 publicado por la CEPAL se acordó garantizar un mundo sin discriminación y violencia como pilares estructurales de paz social; garantizar la participación efectiva en el debate público y en la toma de decisiones por las juventudes; invertir en la educación pública, universal, laica, intercultural, gratuita y de calidad para enfrentarse a los retos del siglo XXI; inserción laboral con derechos óptimos para el ocio, trabajo y estudio; implementar programas de salud integral para la sexualidad desde la primera infancia, reconociendo la afectividad, entre otros. Esta agenda Latinoamérica joven fue hace once años.

En el pleno 2024, la problemática juvenil maneja una propia agenda arraigada en los nativos digitales, el internet de las cosas, la incorporación de situaciones negativas como el acceso a una educación de calidad, empleo digno, salud especializada, un gobierno abierto para hacer fiscalización, vivienda digna para las familias aún más jóvenes, tiempo para la recreación, medio ambiente con recursos humanos sostenibles, participación social y política con voz y voto. Hay pendientes más estructurados, pero los problemas de construir proyectos políticos programáticos desde las juventudes aún no encuentran consensos.

Conversando con Denett Pinto Subsecretaria del Consejo Regional de la Juventud de Arequipa manifestaba que los voluntariados y las asociaciones juveniles se fortalecieron con la pandemia, sobre todo las sociales y las animalistas, pero sin discutir posibilidades de cambio de la estructura hegemónica política y económica que prima hoy en el país.

Llegando a la conclusión en el debate, las juventudes escuchan estás disputas ideológicas dentro de los intercambios de ideas rehuyendo, por eso las personas que están más cerca a los veinte años no consideran que la política sea un instrumento de incidencia pública cercanos a su grupo etario, en contraposición a jóvenes que se acercan a los treinta años que si manifiestan su posibilidad de hacer política partidaria, pero aún sin construir un gran paradigma ideológico teórico moderno que involucre un recuento histórico de la problemática real de nuestras sociedades peruanas y una memoria histórica colectiva que hay que reconocer. 



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