Caminan
mirando hacia arriba, porque nadie es digno de recibir una mirada frontal de su
persona, nadie debe interrumpir su paso, porque eso quitaría su valioso tiempo,
perjudicando los cambios estructurales que está creando en un proceso de
investigación científica aplicada interdisciplinariamente, nadie debe hablar,
ni pestañar, ni mantener ocupado a un “catedrático universitario” porque
colinda con el pecado académico y estaría destinando a que la sociedad no
encuentre soluciones de tan magnificas mentes superdotadas destinadas a la
grandeza. Pamplinas, el mundo esta de cabeza, hay claustros universitarios
llenos de sabios incompetentes, porque no generan pensamiento crítico y
complejo en el alumnado, solo hacen terapia de tan grandiosa que es su vida y
tan mediocre que puede seguir siéndola. El Estado con los impuestos de la
ciudadanía no debe financiar ello.
Uno lucha
siempre por la estabilidad laboral, el salario justo, el respeto de los
horarios, el buen clima laboral, los ascensos, la meritocracia, entre otras
cosas. No se puede estar en un trabajo dándolo todo, teniendo la inseguridad
que tal vez el próximo año no este enseñando y/o laborando en una institución,
las cosas deben estar siempre claras desde la transparencia de la
institucionalidad. Seamos sinceros, la meritocracia, la ética y la defensa
vehemente por un pensamiento disruptivo de las ideas y la razón se ha alejado
de la academia, y actualmente tiene que jugar a las mismas reglas de un
congreso mafioso y que cercena diariamente la irrisoria institucionalidad que
nos queda, ¿Por qué?, por el pensamiento pragmático mercantilista e irracional
que acompaña a los segmentos de poder, no importa si tu chacra es de un topo o
una parcela, es tuya, y quien quiera venir a sembrar y cosechar tiene que ser
bajo tus reglas.
No se crítica
que se luche por una estabilidad laboral de personas que llevan fajándose
décadas en los claustros universitarios sin estabilidad laboral institucional,
manifiesto la institución porque esa “estabilidad” depende de la hipocresía con
una secretaría, los favores con determinados directivos, y lo peor, comerse la
dignidad de cada uno (a) y agachar la cabeza, claudicando a todo lo que
diariamente manifiesta el docente universitario ante los ojos de admiración de
estudiantes, el doble discurso. Siendo clave que un docente tenga convicción
teórica y programática sólida, como un roble, para que el albergue el
conocimiento de deseosos estudiantes que se acercan para aprender, se debe
caminar como John Keating en la película la “Sociedad de los Poetas Muertos”
porque la cuestión no es rebeldía en un cheque en blanco, es poner un alto y
empezar a remar contracorriente, no correr el riesgo no significa que eres
inteligente, sino que eres un cobarde acomodado.
Nos quieren
silenciar, oprimir para obedecer, ordenar para alinear, todo en base a oponerse
a un comportamiento divergente y contestario, el cual se piensa que debe ser
eliminado. Hoy ya no solamente existe un pensamiento convergente en las
personas que hacen o no academia, sino hay un clasismo oportunista que solo
valora el salario, no piensa en la trascendencia de la formación humanística y
social de profesionales y científicos para la sociedad. Se está enseñando a
seguir las instrucciones de se dice, mueren y vivan cuando la ley y el orden
reglamente, hay miedo a salir de la zona de confort
Nos
entretenemos peleando entre nosotros y nosotras por las ideas, por intereses,
por vacas sagradas del futbol y/o la política, mientras que los males que nos
quejamos son sistémicos, son globales, son ideológicos, son epistemológicos,
eso, eso es la lucha universitaria contemporánea latinoamericana, “no hay más”
como diría mi querido Varguitas.
El
mercantilismo de nuestras relaciones más cercanas es valorado de acuerdo que
tanto suman económicamente, en el estatus o en ayuda académicamente para poder
seguir escalando. Los sabios incompetentes ahora no solo se les dice a las
personas que saben mucho en aulas universitarias y congresos internacionales, y
no generan competencias en estudiantes, no abren el pensamiento complejo y
crítico a las mentes de estudiantes deseosos y curiosos de no alinearse,
proponer creativamente soluciones, no hacer infinidad de diagnósticos para
decir que tan mal estamos, generar estrategias divergentes para salir de la
corrupción, para implementar nuevos modelos de desarrollo, haciendo tangible la
teoría a nuestros hechos sociales
La hipocresía
se convierte en la herramienta de tontos y oportunistas que creen que entre mas
silencios individuales y colectivos se den más chance tendrán para alcanzar la
estabilidad laboral universitaria.
Alguna vez le
pregunte a un colega docente universitario cuando regresaba de un congreso en
Uruguay, aparte de llenar su ego con todas las anécdotas y las vacas sagradas
que conoció y dudo que haya criticado, manifestó que tenía la oportunidad de
irse a estudiar un doctorado en Alemania, coincidimos que sería la mejor
oportunidad de su vida profesional y académica, pero claudico a un
nombramiento, claudico a una plaza permanente, claudico al temor y la escasa
protección del conformismo, se contento con el caramelo y rechazo la aventura
de la libertad de pensamiento.
Los caramelos
son sistémicos y se dan a quienes se alinean, a quienes claudican en su
pensamiento divergente, y silencia a docentes con una trayectoria de décadas,
pero sin comprarse los problemas, dejar hacer y dejar pasar es el deporte que
ahora se practica, hasta cariño les nace, parafraseando Adam Smith.

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