viernes, 18 de julio de 2025

¿La estabilidad laboral universitaria sin importar nada?


Caminan mirando hacia arriba, porque nadie es digno de recibir una mirada frontal de su persona, nadie debe interrumpir su paso, porque eso quitaría su valioso tiempo, perjudicando los cambios estructurales que está creando en un proceso de investigación científica aplicada interdisciplinariamente, nadie debe hablar, ni pestañar, ni mantener ocupado a un “catedrático universitario” porque colinda con el pecado académico y estaría destinando a que la sociedad no encuentre soluciones de tan magnificas mentes superdotadas destinadas a la grandeza. Pamplinas, el mundo esta de cabeza, hay claustros universitarios llenos de sabios incompetentes, porque no generan pensamiento crítico y complejo en el alumnado, solo hacen terapia de tan grandiosa que es su vida y tan mediocre que puede seguir siéndola. El Estado con los impuestos de la ciudadanía no debe financiar ello.

Uno lucha siempre por la estabilidad laboral, el salario justo, el respeto de los horarios, el buen clima laboral, los ascensos, la meritocracia, entre otras cosas. No se puede estar en un trabajo dándolo todo, teniendo la inseguridad que tal vez el próximo año no este enseñando y/o laborando en una institución, las cosas deben estar siempre claras desde la transparencia de la institucionalidad. Seamos sinceros, la meritocracia, la ética y la defensa vehemente por un pensamiento disruptivo de las ideas y la razón se ha alejado de la academia, y actualmente tiene que jugar a las mismas reglas de un congreso mafioso y que cercena diariamente la irrisoria institucionalidad que nos queda, ¿Por qué?, por el pensamiento pragmático mercantilista e irracional que acompaña a los segmentos de poder, no importa si tu chacra es de un topo o una parcela, es tuya, y quien quiera venir a sembrar y cosechar tiene que ser bajo tus reglas.

No se crítica que se luche por una estabilidad laboral de personas que llevan fajándose décadas en los claustros universitarios sin estabilidad laboral institucional, manifiesto la institución porque esa “estabilidad” depende de la hipocresía con una secretaría, los favores con determinados directivos, y lo peor, comerse la dignidad de cada uno (a) y agachar la cabeza, claudicando a todo lo que diariamente manifiesta el docente universitario ante los ojos de admiración de estudiantes, el doble discurso. Siendo clave que un docente tenga convicción teórica y programática sólida, como un roble, para que el albergue el conocimiento de deseosos estudiantes que se acercan para aprender, se debe caminar como John Keating en la película la “Sociedad de los Poetas Muertos” porque la cuestión no es rebeldía en un cheque en blanco, es poner un alto y empezar a remar contracorriente, no correr el riesgo no significa que eres inteligente, sino que eres un cobarde acomodado.

Nos quieren silenciar, oprimir para obedecer, ordenar para alinear, todo en base a oponerse a un comportamiento divergente y contestario, el cual se piensa que debe ser eliminado. Hoy ya no solamente existe un pensamiento convergente en las personas que hacen o no academia, sino hay un clasismo oportunista que solo valora el salario, no piensa en la trascendencia de la formación humanística y social de profesionales y científicos para la sociedad. Se está enseñando a seguir las instrucciones de se dice, mueren y vivan cuando la ley y el orden reglamente, hay miedo a salir de la zona de confort

Nos entretenemos peleando entre nosotros y nosotras por las ideas, por intereses, por vacas sagradas del futbol y/o la política, mientras que los males que nos quejamos son sistémicos, son globales, son ideológicos, son epistemológicos, eso, eso es la lucha universitaria contemporánea latinoamericana, “no hay más” como diría mi querido Varguitas.

El mercantilismo de nuestras relaciones más cercanas es valorado de acuerdo que tanto suman económicamente, en el estatus o en ayuda académicamente para poder seguir escalando. Los sabios incompetentes ahora no solo se les dice a las personas que saben mucho en aulas universitarias y congresos internacionales, y no generan competencias en estudiantes, no abren el pensamiento complejo y crítico a las mentes de estudiantes deseosos y curiosos de no alinearse, proponer creativamente soluciones, no hacer infinidad de diagnósticos para decir que tan mal estamos, generar estrategias divergentes para salir de la corrupción, para implementar nuevos modelos de desarrollo, haciendo tangible la teoría a nuestros hechos sociales  

La hipocresía se convierte en la herramienta de tontos y oportunistas que creen que entre mas silencios individuales y colectivos se den más chance tendrán para alcanzar la estabilidad laboral universitaria.

Alguna vez le pregunte a un colega docente universitario cuando regresaba de un congreso en Uruguay, aparte de llenar su ego con todas las anécdotas y las vacas sagradas que conoció y dudo que haya criticado, manifestó que tenía la oportunidad de irse a estudiar un doctorado en Alemania, coincidimos que sería la mejor oportunidad de su vida profesional y académica, pero claudico a un nombramiento, claudico a una plaza permanente, claudico al temor y la escasa protección del conformismo, se contento con el caramelo y rechazo la aventura de la libertad de pensamiento.

Los caramelos son sistémicos y se dan a quienes se alinean, a quienes claudican en su pensamiento divergente, y silencia a docentes con una trayectoria de décadas, pero sin comprarse los problemas, dejar hacer y dejar pasar es el deporte que ahora se practica, hasta cariño les nace, parafraseando Adam Smith.



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