lunes, 21 de diciembre de 2020

¿Cómo te Hubiera Gustado Llegar al Bicentenario en el Perú?

 

La indignación se puede sentir en las calles, en cualquier espacio público, el pesimismo se ha imprimido forzosamente en la ciudadanía, solo basta prender la televisión, escuchar la radio o ver alguna red social, donde te llegue una noticia de un hecho o escándalo que te avergüence como ciudadano,  para que las ideas se junten con las palabras y creen las expresiones de: “más de lo mismo”, “todos roban”, “por algo lo hará”, entre otras. Estas frases han sido muy conocidas por nuestros padres y madres, y mucho antes por los abuelos y abuelas, cada generación se convenció que el poder corrompe, que los que están arriba no ayudan a los que están abajo, el conocimiento sirve a las grandes elites, el pueblo paga siempre los errores de los que mucho tienen, entendiendo la política como sinónimo de corrupción y no como un servicio desinteresado al bien común. Es está indignación que durante 200 años ha apoyado dictaduras, regresos a la democracia, siendo permisivos en algunos momentos a políticos disfrazados, por ejemplo, si había intereses nacionales en juego como el derrocamiento de la dictadura Fujimorista y la marcha de los cuatro suyos liderada por Alejandro Toledo para la recuperación de la institucionalidad en el país. Son estos apasionamientos que nos han tenido como un péndulo desde el 28 de julio de 1821, sirviéndonos para reflexionar a vísperas de llegar al número doscientos.

               Las frases manifestadas han sido muy comunes en noviembre del presente año, en las diferentes marchas que se produjeron para derrocar al usurpador Manuel Merino, donde lamentablemente hubo muertes, secuestros y desproporciones con la fuerza que utilizo la policía. Y es necesario comenzar con este acontecimiento, por el triunfo que le dio a la sociedad peruana, en hacerse presente en las calles y exigir sus derechos ciudadanos, dando un mensaje de rechazo total a la clase política vigente, donde la indignación de diferentes generaciones fueron vomitadas y alineadas en una sola voz, ya no se quedó en la noticia, en la conversación en el almuerzo o la charla con los amigos en una reunión, se marchó y se ganó. Recibiendo la denominación de la “Juventud del Bicentenario”, aquello no quiere decir que solo marcharon jóvenes, fueron diferentes grupos etarios, la política tradicional y las personas que viven de ello se confiaron que la pandemia ocasionada por la COVID-19 sería la cadena necesaria para poder coaccionar y prohibir a la población a que no pueda salir a las calles, bueno, se equivocaron.

               El cumulo de malestar por parte de la ciudadanía no es gratuito, de cara al bicentenario la reflexión es justificada, pero mirar hacia atrás para poder entender el presente de ahora es necesario. Comenzando con los problemas estructurales que tenemos en el Perú, todavía no resueltos que vienen desde la República o mucho antes que ella.

               Comenzar con la identificación de la población con el territorio y la idea de nación es una gran incógnita que tenemos desde 1821. Las grandes olas migratorias por los diferentes procesos históricos y fenómenos sociales acontecidos en toda la república han significado la apropiación de territorios, dinamismos económicos, explosión demográfica, nacimiento de costumbres y la conformación de identidades regionales. No habría problema con la multipolaridad cultural, si se hubiera forjado la interrelación entre estas y logrado una cohesión social para poder desarrollar un turismo sostenible, valores ciudadanos comunes y un enriquecimiento a los saberes ancestrales renovándose de generación en generación, en vez de ello surgieron los chauvinismos, la supremacía de las culturas e identidades regionales unas contra otras, una competencia desmedida basada en que parte del territorio nacional es mejor vivir, era mucho mejor el clima, condiciones laborales, oportunidades de desarrollo familiar, seguridad ciudadana, costumbres, entre otras. El sentido común podría decir: “bueno, nos llevamos mal entre nosotros, pero vamos, eso no ocasiona problemas estructurales”, en este último comentario hay pre-juicios, porque el statu quo de como entendemos el orden social en el cual vivimos y los diferentes roles asignados se entienden desde nuestros diferentes puntos de vista, desde nuestra propia identidad, donde hemos crecido, como nos han educado, cuáles son nuestras banderas, el nivel socioeconómico que representamos y la movilidad social que vamos haciendo en el tiempo que va transcurriendo. Y se vuelve una bomba de tiempo sino toleramos o tenemos empatía con la ciudadanía en una agenda en común, por ejemplo actualmente, la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (CONFIEP), el falso progresismo que embandera Cesar Acuña junto a sus universidades, el bloque moqueguano del expresidente Martín Vizcarra, el club de la construcción y partidos políticos en Lima, aquí había líneas de acción e identidades muy claras, plasmando intereses con un trasfondo cultural, hay que tener una carga valorativa para poder ingresar a estos grupos. Es por ello que la idea de nación es aún lejana.

               La indignación nos hace reflexionar también en el problema de la representación política, autoridades electas en procesos electorales e instituciones que nos gobiernan, es más se podría decir que el modelo democrático ha empezado a repensarse, y si queremos citar la historia, antes de ser llamados Perú discutíamos sobre republicanismo o monarquía como sistema de gobernabilidad. Y el problema de representación se cae del árbol de la identidad, creando conflicto, y hasta hace poco inercia por la ciudadanía, pero se ha pasado de un ciudadanía expectante a una participativa exigiendo espacios de participación donde se puedan legitimar sus derechos, una reforma política plural e igualitaria, donde se propuso de una manera populista en el 2018, llamando a referéndum, pero ahora se debe tomar con responsabilidad ciudadana todos los procesos electores para escoger a las autoridades que nos representaran en los cargos públicos, no podemos darnos el gusto de dejar libre ese campo, para que la improvisación y la corrupción siga replicando los modelos de dominación en la diferentes escalas del sector público.

               La anomia es un estadio de desgobierno, donde la cohesión social de la institucionalidad en un territorio no genera gobernabilidad, teniendo como apoyo a la desigualdad social en una región Latinoamericana la indignación y el pesimismo son las únicas herramientas que se tiene en el Perú para poder marchar y luchar por nuestros derechos. La planificación fallo, porque aún tenemos grandes brechas sociales abiertas,  las transformaciones de los nuevos tiempos se están dando pero de afuera para adentro del país, si estamos forjando una nueva ciudadanía pero lento, son grandes tareas que nos quedan de cara al bicentenario.

               La agenda del bicentenario se enmarca en imaginar, hacer y celebrar, bueno no se han hecho las tres cosas a largo plazo desde hace 200 años, pero coincidimos que ya no podemos dejar todo a las buenas intenciones.

               Si hay mucha indignación y pesimismo, pero como nos hubiera gustado llegar al 2021, como nos hubiera gustado llegar al bicentenario.




martes, 25 de agosto de 2020

Karina

 

No diremos cuanto tiempo ha pasado desde que naciste, sino me cae en casa (jajaja), porque nublaría el mensaje que se trata que quede en la pantalla, sin el ánimo de buscar protagonismo o atención, acostumbrado en redes sociales, lo hago porque la pandemia no me enseño a quererte ni a extrañarte, pero si me negó el derecho a verte. Publicarlo es un acto de rebelión y de lucha, tus palabras favoritas, también porque quiero hacerlo, expresarme en estas letras, estando lejos de ti.

Con 17 años cumplidos, un joven tuvo que salir de su provincia para seguir escalando en la sociedad, la añorada movilidad social que se aprende en sociología, ese momento es imborrable para aquel migrante que deja su terruño. En este caso en particular, ese día no hubo palabras, ese día no hubo nostalgia, podría durar un año o cinco la aventura que comenzaba, lo que dura una carrera universitaria en el Perú tal vez, ya han pasado ocho años y la temporada más larga que he estado contigo después de ese día me la ha proporcionado el COVID-19, ganando algunas cosas en familia, hasta conversaba a medio día con mi viejito más seguido y las emocionantes peleas con el menor de la casa, una dulce compañía en la emergencia sanitaria, ninguna pulmonía me podrá quitar ello. Aquel día, el temple de una mujer en la puerta con la mano alzada, una mano estática, generaba confianza y daba a entender un pronto regreso.

Esa fortaleza es y ha sido coherente desde los primeros mata-moscas y cañas rotas. Podemos empezar justo aquí los debates epistemológicos de la educación coercitiva, dialogante o constructivista, queriendo conceptualizar cada uno de los roles de los miembros de la familia y poder decidir qué es lo mejor para las y los hijos, debates muy conocidos, de tardes enteras con galletas y cebada tostada en la mesa de la cocina, mencionar a una literata, académica o lideresa social opacaría solo la primera idea tuya del primer minuto de nuestra conversación. ¿Elogio? No, conocimiento de causa sí.

La ética y la integralidad no se enseña en las universidades, en la educación básica regular debería formar ciudadanos con valores, principios, identidad y empatía entre hombres y mujeres sin discriminación alguna. Cada vez que te escucho, en silencio y atentamente, observo la dedicación que le pones a cada estudiante que le enseñas en aulas, las pruebas diferenciadas que preparas, los nombres de cada uno y una, en donde han nacido y que piensan ser en la vida, yo, hoy 25 de agosto solo soy un canal de comunicación, que orienta todos los deseos de estudiantes, padres, madres de familia que te agradecen, que te dan las gracias, por todo el trabajo que haces. Porque formas ciudadanos y ciudadanas, exigiendo sus derechos, no discriminando y les enseñas a levantarse cuando la vida golpea. Educas revolucionarios y revolucionarias, ¿prueba de ello? Solo míralos volar.

He sentido el dolor de colegas que han perdido a su madre en esta pandemia, una pérdida irreparable, nos enseña que lo importante no es el dinero, o mucho menos el status que un cargo te puede dar, las personas estamos de paso, lo que importa es la vida y las personas que la acompañan. Soy afortunado porque todavía te tengo, todavía sigues en la tribuna, en primera fila, muy visible, dando ánimos, carajeando, dando las palabras exactas para momentos difíciles, yo creo que no es el papel de una madre hacerlo, pero eso hace una persona que te quiere.

Lo poco que he alcanzado te lo debo a ti madre, estas palabras solo son una brisa para lo que significas para mí, no hay ningún colega, jefe, amigo, funcionario o demás que me allá enseñado tanto como tú, y lo sigues haciendo.  Sé que cuando las chambas fueron cada vez más lejos de casa, nos volvimos más cariñosos, y él te quiero mucho se asoma al acabar cada llamada.

Bueno, hoy no estoy contigo, y tenemos que ser responsables para poder abrazarnos mañana. Hasta pronto ma.


sábado, 27 de junio de 2020

Grupos de Poder PÉ

Grupos de Poder PÉ

            Hay prácticas que hemos normalizado dentro de la sociedad, en el vecindario, la municipalidad, las ciudades, todo en relación a jerarquías de subordinación, antagónicas y tradicionales, considerando una pasividad en el sentido común de la población, sin agregar una carga positiva o negativa a las acciones cotidianas, mientras respete los cánones del conservadurismo y el ocultamiento, pero no para la opinión pública, verdugo de la ética social. Siendo abstracto en la última idea expuesta sobre la normalidad social, es necesario dar a conocer desde el inicio el pensamiento que gira esta opinión. ¿Hay grupos de poder en el Perú? ¿Qué es la variedad estándar? ¿Debemos vivir como nos digan o como queramos? ¿La educación adoctrina o libera?, son muchas interrogantes en nuestra sociedad, convivimos con ellas durante toda la vida y a veces morimos sin resolverlas.

             La polémica comenzó en un programa de “Aprendo en Casa”, haciendo referencia que “los grupos de poder imponen su cultura, su lenguaje y los estratos sociales”, video mostrado para las y los chicos de 5to de secundaria, siendo muy tibio en esa afirmación la plataforma virtual estatal, pero fue el primer paso para la polémica en la esfera pública, generando diversas opiniones a favor y en contra. Antes de entrar a desarrollar la pregunta ¿si existen o no grupos de poder?, siendo la pregunta ofensiva para las personas que sienten la desigualdad, la pobreza y la indiferencia de sus instituciones públicas día a día, debemos hacer el ejercicio de no descalificar a las personas que han elaborado el video, que lleva mucho tiempo por cierto, sin importar el cargo que ocupan, la ideología que tienen o el enfoque pedagógico que practican, la idea es no juzgar sino debatir argumentos científicos y lingüísticos sobre la variabilidad de los castellanos. Esa tarea es por supuesto para la ciudadanía en general, académicos y personas de a pie, porque no esperamos este cruce de ideas en medios radiales y mucho menos en medios televisivos. Marco Aurelio Denegrí, dejo un vacío en la televisión peruana irreemplazable.

            Durante treinta años han sido: el Grupo Romero, Breca, Credicorp, Intercorp (Rodríguez Pastor), Graña y Montero, Gloria (Rodríguez Banda), Telefónica, Cencosud, Falabella y BBVA, son los grupos de poder económico mejor posicionados en el Perú, agrupados por la CONFIEP (Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas). ¿Y han impuesto su cultura y estratificación social? No solo la han impuesto, sino la han transformado de acuerdo a las coyunturas que ha sufrido el país. Solo para citar algunos, en la hiperinflación de 1983 en el primer gobierno del suicida Alan García; la venta de las empresas estatales en 1990 por Alberto Fujimori; el financiamiento de la marcha de los cuatro suyos de Alejandro Toledo; el piloto automático como política de gobierno en el 2012, favoreciendo a las empresas privadas, en el mandato de Ollanta Humala; el financiamiento del plan de gobierno y la campaña presidencial de Pedro Pablo Kuczynski; y el financiamiento de las campañas del 2011 y 2016 de Keiko Fujimori, en plena investigación del Ministerio Público por presunta organización criminal el partido de Fuerza Popular. Nadie aquí duda las intenciones filantrópicas y humanistas que tienen los grupos de poder, transmitidos por su plan anual de responsabilidad social y comunitaria, nadie lo duda, es ironía por cierto. ¿Por qué establecer control y dominación en lo institucional, económico, político, social y cultural? ¿Por qué velan por el bien común? Apoyándonos en Slavoj Zizek, los grupos de poder desean la universalidad hegemónica, y ponen la palabra desean, porque es un anhelo interminable que no tiene límite en las generaciones, en la abundancia de dinero o los bienes que puedas acumular, sino buscan un contenido popular autentico y la distorsión creada por las relaciones de dominación y explotación, que nosotros como ciudadanía hemos normalizado y hasta naturalizado. Para poder cerrar los grupos de poder, Francisco Duran nos hace el alcance de incluir al poder político, agregaríamos la religión, para tener todos los frentes de los grupos de poder.

            Definida la existencia de los grupos de poder ¿Qué problema con los diferentes tipos de castellanos? Escuchaba a la arqueóloga y antropóloga Sofía Chacaltana, en el marco del programa de la historia del Perú, promovido por la Biblioteca Nacional, manifestando que “desde el incanato hubo territorios distintos, por consecuencia identidades diferentes”, son 300 millones de personas que hablan castellano en el mundo y ninguna lo habla de la misma manera, teniendo características propias, solo tienes que miran a los diferentes departamentos de nuestro país. Diferencias en: el vocabulario, la pronunciación, la entonación y la gramática, es más, hay diferencias entre grupos etarios: niños, adultos y ancianos. El castellano como lengua viva que es, dejara de usar algunas palabras prestigiosas e incorporará palabras nuevas.

            El problema es que hemos aceptado desde nuestro nacimiento la normalidad de las cosas que suceden en la sociedad, siendo impuestas por grupos de poder a través de la educación, adoctrinando a la población. La lingüista Liliana Sánchez menciona que “no hay idioma superior lingüísticamente hablando, pero las personas se lo creen y es la educación la que asume este poder homogeneizador, para ello se recomienda una educación intercultural, conociendo la variedad estándar para que sepan los procesos sociales reflejados en las lenguas”.

            Comenzamos esta opinión en el primer párrafo, diciendo que hay un verdugo de la sociedad, y es la opinión pública. Este debate ya se conoce, pero el conservadurismo de algunos periodistas que manipulan, porque eso es lo hacen, dicen que el MINEDU (Ministerio de Educación) envenena a los niños volviéndolos resentidos sociales, creando conflictos, y esa afirmación es una falacia, la educación no debe pintarte pajaritos en el aire sino mostrarte el mundo que te espera y que hay que prepararse para afrontarlo con educación intercultural y con valores ciudadanos.


jueves, 14 de mayo de 2020

La Confianza que Saldremos del COVID


La Confianza que Saldremos del COVID

Uno de los instrumentos habituales para las y los sociólogos son los talleres participativos que se realizan para entidades privadas, públicas, voluntariados y demás, considerando diferentes grupos de la sociedad civil organizada, es concurrente hacer preguntas de manejo de escenario, que te ayudan a conocer las percepciones de los asistentes, algunas podrían ser ¿quién confía en el Estado? ¿Y en el gobierno? ¿Confías en el Congreso de la República?, si la respuesta es un ¡NO!, rotundo, con carga de indignación y molestia. Podemos empezar a perfilar la idea que queremos dar a conocer, la fortaleza institucional de las entidades en el Perú, enfocándonos en algunas, por la coyuntura política y la gobernabilidad que se manifiesta en este estado de emergencia sanitaria, provocado por el COVID-19.

Otro gran instrumento es la matriz de involucrados que tiene cabida en proyectos de desarrollo social, delimitando el área de influencia y de estudio en un proyecto, para conocer actores que están a favor o en contra de una iniciativa. Bajo lo antecedido, es necesario establecer estos dos ejercicios, orientándolos a la educación ciudadana, que son: la matriz de involucrados y el sondeo de la opinión pública. Para poder configurar una visión informada y con argumento de base, sobre nuestra sociedad peruana. Y es en ese sentido que ira el análisis.

No, es la respuesta habitual cuando se conjugan las palabras confianza y Estado. Siendo una disyuntiva giratoria de muchos comportamientos de la población hoy en día, como la cuarentena, la informalidad o no tirar basura en la vía pública, pasamos a dar más luces en la explicación. El Estado es tan amplio y complejo, confluyendo muchas entidades públicas con diferente grado de institucionalidad. El Estado agrupa instituciones como: Congreso de la República, el Gobierno (el poder ejecutivo), el Poder Judicial, el Ministerio Público, la Contraloría General de la República, la Defensoría del Pueblo, el Banco Central de Reserva del Perú, entre otras más. Entonces cuando se dice que no hay confianza en el Estado, debemos conocer el funcionamiento orgánico y las ramificaciones de la estructura de cada entidad, para así poder determinar la confianza, que tiene que estar amparada en acciones verificadas y contrastadas que desacreditan o no, a las entidades públicas. Bueno, esa idea es una utopía en el sentido común de la población, porque la percepción de la coyuntura determina el grado valorativo de cada ciudadano y ciudadana con respecto al otorgamiento de la confianza, con un sesgo habitual, tradicional y transversal de los medios de comunicación de señal abierta.

¡Desconfía y acertaras! ¿Es el dicho no?, comencemos con la información que obtenemos de los diferentes medios de comunicación, esto no quiere decir que los análisis propuestos en los reportajes o notas periodistas estén errados, pero considerémoslo como insumos para definir nuestra percepción de confianza, ya que no podemos determinar esta como un ejercicio de elegir blanco o negro, hay matices, cosas relevantes, dignas de reconocimiento y otras rechazas, felicitando que sean denunciadas. Pondremos un ejemplo, en esta semana que se fue, tomaremos a la entidad del Congreso de la República del Perú.

El Congreso de la República acepto la renuncia de la Vicepresidenta Mercedes Aráoz, decisión respaldada por toda la población, ¿quedo demostrada la eficiencia del congreso? La polémica está presente siempre en política, pero esta vez en el ámbito normativo hay un vacío constitucional interpretativo con diversos escenarios posibles. El presidente no podría salir del país, porque las piezas de recambio se acabaron, y el presidente del congreso solo asume para convocar elecciones (una figura temerosa, si miramos en retrospectiva los últimos acontecimiento), y un funcionario público que no allá sido escogido por el pueblo en elecciones generales, no puede quedarse a cargo del despacho presidencial. Entonces hay muchos matices, ¿cómo determinas la confianza? ¿Y sobre que lo haríamos? El argumento, está bien o él está mal, queda reducido a una práctica que debe ser purgada en esta época de COVID-19.

Ya acercándonos a los sesenta días de cuarentena obligatoria, como país estamos viendo al desnudo la problemática real y diversa de nuestra configuración como país. Las críticas son muchas y vienen de todo lado, en muchos casos sin el ánimo de sumar sino de causar zozobra y temor en la población, pero las propuestas son pocas y no son consideradas, como por ejemplo la consulta a los gobiernos locales en sus acciones para contener las epidemias descentralizadas en el país, han sido silenciadas en un comienzo, ahora está mejorando la coordinación con el gobierno central.

El COVID-19 ha venido para quedarse un buen tiempo, así que nuestra cultura ciudadana tiene que cambiar, acostumbrada a un débil proceso de planificación, con deseo de resultados inmediatos, sin considerar las ventajas comparativas y competitivas de las acciones que se toman a diario por las autoridades. Recayendo en comportamientos como: no querer mantener los 2 metros de distancia, a no respetar la fila en el mercado, transitando sin una necesidad urgente, siendo vectores de contagios, y allí va nuestra solidaridad con nuestros compatriotas del norte, pero también acompañada a que respeten las normas, la institucionalidad del gobierno, confiando en las medidas que se han tomado, procurando que no nos convirtamos en un número más, sino ser parte de las y los que sobrevivimos para contarlo.



martes, 5 de mayo de 2020

Prefiero tus Críticas que tus Cuetes


Prefiero tus Críticas que tus Cuetes

               ¿Qué hubiera pasado si en las elecciones generales de mayo del 2016, justo en la segunda vuelta ganaba Keiko Fujimori para ocupar la presidencia de la República del Perú? Nos hemos detenido a ver en retrospectiva como se hubiera convertido el escenario político, económico y social del Perú. Tal vez si Verónica Mendoza no salía en un post manifestando su apoyo al candidato Pedro Pablo Kuczynski, tampoco se hubiera logrado evitar que la señora K llegue a ocupar el cargo con mayor poder político en el país. Entonces son un conjunto de hechos que no se hubieran vivido con la misma intensidad hasta la pandemia actual que estamos atravesando. Y es este enfoque de mirar atrás para analizar el presente que vamos a plasmar aquí, siendo necesario involucrar una mirada crítica constructiva (apelando a la mirada que nos deja de bueno el COVID-19), reconociendo las acciones eficientes y rechazando las medidas populista de bajo impacto en la problemática real. Poniendo la atingencia que no se realizara una línea de tiempo desde el inicio del gobierno hasta hoy, sino dividir el análisis en tres coyunturas que se interrelacionan: la gobernanza política, la corrupción y la situación del sistema penitenciario.

               Empezaremos por lo último. El sistema penitenciario tiene problemas estructurales, ahora que la población y la opinión pública lo perciba de manera presente a consecuencia de la cobertura de los medios de comunicación estas dos últimas semanas, porque la realidad de este sector muchas veces invisible para el Estado tiene problemas como: la sobrepoblación penitenciaria en las cárceles del país, alta tasa de reincidentes, hacinamiento carcelario, sobre-criminalización, bajos sueldos del personal del INPE, el bloqueo de los sistemas de celulares, la pena privativa de la libertad temporal y perpetua, entre otros.

               De manera particular entra aquí el tema de la corrupción en el país, han sido menos de 50 indultos humanitarias a mujeres con hijos y embarazas que el gobierno ha dado para alivianar la carga de hacinamiento en los penales, medida con poco impacto, más aun para las 30 mil personas que tienen prisión preventiva y siguen esperando para que traten su caso jurídico. Claro, pero hay privilegiadas que las atienden primero, como Susana Villarán y Keiko Fujimori. ¿Se hubiera apresado a la presidenta Keiko Fujimori? ¿Se hubieran revelado los millonarios aportes de campaña del 2011 y 2016 por las empresas privadas? ¿Se hubiera logrado cerrar el congreso obstruccionista de 73 “congresistas”, hablando en hipotético, abarcando al ejecutivo y legislativo (porque el poder judicial con el Consejo Nacional de la Magistratura ya estaba ganado)? Dándonos cuenta, se ha derribado al imperio totalizador mejor montado después del decenio de Alberto Fujimori, prácticamente el regreso al poder de la dinastía Fujimori, pero este triunfo aun inconcluso, no le pertenece a un gobierno o a un sistema de justicia reformado, sino a las sociedad civil organizada y a personas que teniendo el poder lo utilizaron para hacer lo correcto, a pesar del costo político y económico.

               Ahora con la pandemia del COVID-19, están sucediendo motines en todas las cárceles del país, obligados por el temor de contraer el virus, ante ello el presidente Vizcarra  respondió: “este gobierno no va a dejar en libertad a asesinos, violadores y corruptos”, una declaración que muchos estamos de acuerdo, pero hay que considerar que este es el último sector en poder tener instrumentos para fortalecer e implementar los protocolos de prevención e higiene en los penales, tampoco se dispone pruebas rápidas (serológicas) ni las moleculares que permita separar a las personas que portan el virus de las que están sanas, sin mascarillas y con el personal del INPE renunciando no se avizora mejora.

               Sabiendo que el objetico de las cárceles es el tratamiento de los internos en poder resocializar, rehabilitar y readaptarlos a la sociedad, estas son espacios donde prima la violencia, la promiscuidad entre internos, la inmoralidad en los administradores penitenciarios, siendo problemas enraizados y normalizados por todo el aparato gubernamental y el pueblo mismo. ¿Entonces dejamos que se infecte la población penitenciaria, dejándolas y dejándolos a su suerte? Bueno, ese ha sido el debate en las redes sociales, ¿deberían salir de las cárceles los reclusos? ¿Qué nos garantiza que no robaran o harán fechorías en esta crisis sanitaria? ¿Dónde quedaron los derechos humanos de las personas violadas, asesinadas y perjudicadas por los delitos cometidos, por estas personas que están pidiendo auxilio hoy en los penales?

               Infinidad de dudas, interrogantes y respuestas que la ciudadanía ha manifestado exigiendo que no liberen a nadie sin importar su condición, es legítimo, aquellos ciudadanos y ciudadanas deben ser escuchados porque tiene derecho a opinar y disponen de su libertad. Sentando una posición, y apelando al proceso de socialización que hemos tenido a través de la historia, hemos incluido a los derechos humanos como reguladores de la convivencia en democracia, aceptando este modelo con sus particularidades: justicias e injusticias, regulados por una constitución, permitiendo elecciones democráticas y no modelos autoritarias, pero sobre todo apreciando la vida y la dignidad humana como fin último, no podemos hablar por las personas que murieron a causa de un acto delictivo ni tampoco manejar argumento de defensa para las personas que cometieron estos hechos, pero el desarrollo de nuestra civilización nos inclina a tener compasión, respeto por la vida, el cumplimiento de penas y dotar de las condiciones necesarias para mejorar la calidad de vida carcelaria. Opiniones como: ¡Que se mueran a quien le afecta! ¡Están allí por algo, no tienen valor! ¡la muerte será como un descanso para ellos!, miles de personas que no sabemos cada caso de las y los reclusos, pero adelantamos opinión, claro, es un país libre, pero no somos la sociedad que hemos construido.

               Concluyendo con el tema de la gobernabilidad del país. Vizcarra está orientando su gobierno como el que afronta las épocas de crisis, teniendo asidero político y respaldo general en la ciudadanía, cualquier problema social que surge lo redirección a la sociedad sin que se perjudique su gobierno, claro siempre hay patinadas poco perceptibles. El mayor realce que se ha tenido desde el 16 de marzo hasta hoy, en pleno aislamiento social obligatorio, es opacar  la capacidad de respuesta de los gobernadores y alcaldes a nivel nacional, patinando estos con las restricciones tomadas en la adecuación de mercados itinerantes, restringir el ingreso a las plataformas de abastecimiento, y prohibir el transporte público, entendiendo tarde, que las restricciones no educan, menos en los espacios públicos a la ciudadanía, siendo estas medidas de los gobiernos locales y regionales que generará mayor aglomeración, hasta podríamos aseverar que los cargos públicos-políticos que ocupan alcaldes y gobernadores hoy no están asegurados por un proceso de revocatoria.

               ¿Cuál es el mensaje que se analiza? Vizcarra da un encargo implícito, que está siendo interiorizado por la ciudadanía, no hay liderazgo posible ahora en el Perú que el suyo, peligro mensaje si se cree férreamente, porque hemos tenido momentos populistas del presidente Vizcarra, lo cual nos dice que sabe manejar percepciones del pueblo. Y aun con su postura de no postular en el 2021, es una respuesta política,  asechando las elecciones generales rumbo al bicentenario el próximo año.

                                Es Perú un ejemplo de combate a la corrupción en América Latina? | CNN

lunes, 27 de abril de 2020

Fenómeno Contra Cíclico de la Ciudad al Campo


Fenómeno Contra Cíclico de la Ciudad al Campo

               ¿Qué te podría obligar a salir de tu vivienda en plena epidemia y caminar por la carretera? ¿Qué llevas contigo? ¿Quiénes te acompañan en el recorrido? ¿Por qué te expones a que te contagies del COVID-19? ¿De dónde vienes y a dónde vas?, en los diferentes medios de comunicación estamos siendo parte de cientos de compatriotas que se están exponiendo, caminando largas horas bajo el sol, donde falta el agua y la comida, sin muchos puntos de abastecimiento y con escasos recursos para movilizarse. Somos parte de un fenómeno social contra cíclico, la emigración de la ciudad al campo, o de las ciudades intermedias costeras a los lugares más descentralizados del Perú, y es necesario analizar esta cadena social de hechos para poder analizar la vulnerabilidad de grupos poblacionales invisibles por el Estado, quisiéramos decir durante mucho tiempo, pero esta situación fue normalizada y aceptada por todos los actores involucrados. Vamos a ir por partes.

               Cuando se originó la revolución industrial en Gran Bretaña en el siglo XVIII, simultáneamente se expandió en varios países de Europa y luego en las demás regiones del mundo, sucedieron muchos fenómenos, de diferentes dimensiones y características como económicas, políticas y culturales, siendo fundamental el cambio en lo social. Comprometiendo a grandes migraciones del campo a la ciudad, en un mundo donde la población vivía en el espacio rural, se distribuía por aldeas, caserones y haciendas menores a 20 mil habitantes, en menos de un siglo hubo una conglomeración intensificada, con demanda de vivienda, mejor atención en la salud, el servicio educativo y un empleo, y actualmente el 60% de la población vive en las grandes ciudades.

               En el Perú, también hubo motivos para desplazarse del campo a la ciudad, en 1980 por ejemplo, cuando empezó el terrorismo por Sendero Luminoso (SL) y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), hombres, mujeres y niños tuvieron prácticamente que escapar para poder vivir. La hiperinflación en 1987 en el primer gobierno de Alan García movilizo una migración a países de otras regiones, y es así que ocurre la migración a la capital del país. Por miedo o por necesidad te vas y comienzas de nuevo.

               En el Perú del 2020 se encuentran ciudades intermedias como Piura, Chiclayo, Arequipa y Puno, pero es Lima la que se consolida con las actividades productivas, mayor demanda laboral y el mayor nodo migrante del país. ¿Es Lima la que representa la oportunidad de salir de la pobreza?, no lo creo, la centralidad de las instituciones, grandes emporios comerciales, en suma bienes y servicios diversos que podrían generar en la persona cierta movilidad social que lo satisfaga  a su simple percepción en comparación a su ciudad natal o de origen, es una representación cualitativa individual, lo que podría generar desarrollo y calidad de vida en una persona. A nivel general, el desarrollo social es el camino para el cambio de la calidad de vida, garantizando la salud, una excelente educación, un empleo digno y bien remunerado, vivienda y servicios de agua y saneamiento, como una matriz básica.  Entonces, de los 9 millones y medio que viven en la ciudad de Lima, con más del 50% que es migrante, de diferentes olas migratorias, se están yendo a sus regiones, provincias y localidades, ¿Qué paso allí? ¿Quiénes están saliendo de la ciudad, y en su mayoría arriesgando la vida de poblaciones vulnerables?

               El fenómeno social contra cíclico de la ciudad al campo ocasionado por miles de personas que salen a caminar a la carretera, van en busca de ayuda para resguardarse del COVID-19 en sus familias extensas, confiando en la agricultura familiar, el trueque como mecanismo de comercialización local y la ayuda de la comunidad, viviendo tal vez de los recursos naturales que colonizaron las y los abuelos en alguna época, no podrán percibir las riquezas o comodidades que tenían en Lima, pero en su sentido común tendrán la seguridad de afrontan la pandemia. Pero, también es cierto que muchos fueron a la capital a trabajar por temporadas, pudiendo significar un mayor desprendimiento a lo que habían acumulado, pensando que el 16 de marzo la cuarentena los agarro en un mal momento, pero si es la otra cara de la moneda, ya vives 1 año o 8 años en la ciudad, el impacto en la anhelada movilidad social limeña no fue significativa para las familias migrantes, para aguantar la cuarentena (que es de nunca acabar), reconociendo las desigualdades que limitaban su movilidad. Dándole un giro, ¿Qué va ocasionar que puedan salir miles de personas a sus regiones de origen? ¿Cuál es el riesgo epidemiológico?

               Llegar a aquel lugar que te vio nacer, te llena de emociones encontradas, tristeza, alegría, resignación, miedo, histeria, compromiso, entre otras. Para la lucha contra el COVID-19 este fenómeno contra cíclico de la emigración de la ciudad al campo es peligro y alarmante para el gobierno y la ciudadanía en general. Porque, si escasamente lo teníamos geo-referenciado las zonas más propensas a infectarse por el virus, la propagación en masa de una manera descentralizada y con riesgo a que penetre a las comunidades amazónicas y rurales de nuestro Perú profundo son altísimas, donde las regiones han demostrado su incapacidad de gestión, liderazgo, compromiso, infraestructura y organización para combatir sus propias epidemias regionales, no le podemos pedir que contenga olas emigratorias infectadas con COVID-19. Con este fenómeno social contra cíclico no se va reducir o achatar la famosa curva de contagios, sino vamos a tener una ola de defunciones, tal vez podrá ser tu vecino o el mío, en tu propio barrio, en tu propia familia.

               Con la cuarentena se está ganando tiempo, y hay que tenerlo muy presente. Me explico, si salimos mañana y te contagias será igual que salgas en agosto te aglomeres y te contagies, el orden de los factores no altera el contagio, en el espacio y tiempo, entonces la pregunta es: ¿tiempo para qué? La respuesta más pronta es para que no colapse el “sistema de salud” y no mueres en un estacionamiento o en la calle, así de sencilla es la realidad que pasamos compatriotas.   

               Quiero finalizar este pequeño campo de reflexión, en que no hay culpables en esta guerra, sin echar la culpa a gobiernos o autoridades, fue algo inesperado, pero sigamos fiscalizando y denunciando los casos de corrupción. No levantemos el dedo acusador como lo hace el ciudadano Donald Trum, buscando culpables para justificar su torpeza, falta de tino y cero liderazgo, acosta de la muerte de su pueblo.





domingo, 19 de abril de 2020

EL ALCALDE DON MAXIMILIANO PANCHO QUISPE HUAMANI


EL ALCALDE DON MAXIMILIANO PANCHO QUISPE HUAMANI

Siempre guardando las distancias, de un metro y medio a dos, nos proponemos iniciar nuestra vida profesional, laboral o sentimental, con mucho cuidado y cautela, simulando la habilidad que tiene un puma cuando asecha a su presa, viviendo en las pampas y praderas de la sierra profunda. Es el sentido común, nos obliga a guardar distancias para no aventurarnos a tomar la decisión equivocada o coloquialmente a patinar en alguna declaración pública ante los medios de comunicación, pero ¿Qué significa tomar distancia?, frase recurrente en las formaciones escolares antes de la jornada escolar del día, pero no es la razón que se busca, también lo usan los políticos para desmarcarse en las encuestas antes de una contienda electoral y poder ocupar un cargo público. De la distancia que queremos dejar sentada aquí nos hablara Don Maximiliano Pancho Quispe Huamani.

Don Máximo, como lo conocen sus paisanos, es un comunero de cincuenta y ocho años, vive con lo poco que tiene y no pide más tampoco, tuvo tres hijos que viven en la ciudad y casi nunca lo visitan, se dedica a trabajar la tierra y a criar a su ganado, todo para autoconsumo, solo pudo estudiar hasta el nivel primario, y es el motivo que su pueblo tiene para confiar en que hay políticos honestos e íntegros que velen por los intereses del pueblo.

Es que Don Máximo llego a ser alcalde de la Municipalidad del Centro Poblado ¿Qué quieres que haga? En la provincia “Aquí no hay futuro” y de la región “Se Muere Luchando”, ubicado a 4500 m.s.n.m. en el sur del Perú. “Uno no se hace político para ganar dinero o prestigio sino por servicio, y porque los que están de autoridades no los encuentras cuando los buscas” siempre se le escucha cuando empieza un discurso en público esa frase. Es que siendo alcalde logro construir dos colegios, ampliando el nivel secundario e inicial, pensando en la educación que deben tener las y los hijos del pueblo y que ellos no tuvieron. Implementaron una posta de salud, para que no tengan que caminar dos horas en busca de atención médica o por medicinas, el centro poblado pudo tener un establecimiento de partos para las embarazadas. Sentía que mejoraban las cosas, pero en las reuniones diarias que tenía con sus paisanos en el campo, donde pasteaban las vacas, sentía la preocupación del pueblo por el dinero, entonces con un trabajo de reflexión y sensibilización localizaron el problema, la calidad de vida que estaban teniendo, y que aumentar los ingresos podría contribuir a ello, formando asociaciones de productores de ganado vacuno y de tubérculos, estableciendo convenios con empresas privadas e incentivos con el Ministerio de Agricultura y Riego (MINAGRI) pudieron construir una cadena de valor insertada al mercado local y provincial. Con esta demanda de recursos que importaban y exportaban, tuvieron que construir un centro de abastos, y construyeron su primer mercadito, no había mucha mano de obra, así que entre todos los pobladores pudieron levantar la infraestructura. Durante los cuatro años de gestión, estas iniciativas marcaron la vida política y pública de todo el centro poblado, enseñándoles que el pueblo no espera favores sino exige derechos.

Se mira la gestión municipal inherente al pueblo, con un liderazgo cohesionado en la figura de Don Máximo, y pensar que no tentó una reelección o postular a la provincia, ni otro cargo público, pensar que ya sirvió a su comunidad. Sin conocer de leyes, protocolos o instrumentos de planificación, logro replicar en su gestión municipal lo que la comunidad le enseño: transparencia en las acciones y bajo las condiciones del pueblo; y luchar por el progreso de su pueblo. ““Conversando con un presidente de la república, hace años, que llego al centro poblado para supervisar la asociación vacuna que teníamos pude cruzar algunas palabras, un hombre grande y gordo, como los cerdos del pueblo era él. “Me acuerdo que me decía, Maximiliano que utópico eres, el pueblo no sabe lo que quiere”. Se ahora por las noticias del internet libre de banda ancha que tenemos, que hoy 17 de abril hace un año que se suicidó, bueno eso pasa cuando no tomas distancia””. Es esta última frase que ha girado la reflexión y la experiencia de Don Maximiliano. ¿Qué significa tomar distancia?

La sabiduría de lo sencillo y humilde que puede albergar una comunidad campesina o un centro poblado, es tan profundo como la filosofía platónica. Don Maximiliano, no conceptualizo nunca que era lo que significaba “tomar distancia”, pero lo ejemplifico muy bien:

1. No hay que tenerle miedo al trabajo. Como los caballos que patean al caminar y dañan a sus compañeros revolucionarios, no hay que ponerlo al frente, sino separarlo y que cumpla otro rol.

2. Cuando se utiliza una institución que vela por los derechos humanos, goza de la confianza de la gente y la ilusión de muchos jóvenes en los valores democráticos, es pervertida por intereses figurativos, cortoplacistas y egocentristas de una persona funcionaria pública que encabeza aquella institución, poniendo en riesgo la competencia institucional, por una satisfacción personal, hay que tomar distancia.

3. Cuando un hermano comunero insulta mi quechua, y se aprovecha de nuestra condición de vulnerabilidad histórica para obtener el puesto de gobernador regional y pone en riesgo la vida de todo un departamento por sus conflictos personales con el presidente de la república, hay que tomar distancia.

4. Tomar distancia no es alejarte ni mucho menos renunciar a las convicciones que inspiran tu lucha ciudadana o comunera, es un sentido amplio de tu grado valórico, código de ética y transparencia de vida. Hay que saber marcar distancia las veces que se requieran, pero priorizando siempre el colectivo.

¿De qué hay que tener distancia? De la corrupción, improvisación, oportunismo de las autoridades electas, aprovechamiento del dolor ajeno, falta de liderazgo, falta de compromiso con el pueblo, utilizar instituciones democráticos para hacer tus palestras políticas y no sobre guardar los derechos ciudadanos que se deberían de defender, deberíamos tener más Don Máximos, sobre todo  en este Estado burocratizado y jerárquico, que borra las buenas iniciativas con un “no está en la norma, no se puede ejecutar”, bueno eso no es del todo cierto, ¿no? Don Máximo.



Tres Puntos en el Perú y una Reforma o Revolución a su Sistema


Tres Puntos en el Perú y una Reforma o Revolución a su Sistema

En el Perú el encierro puede causar estrés y aburrimiento sino distribuyes el tiempo en actividades diversas, creativas y comunicativas, ya que estamos en un estado de emergencia sanitaria y hay que llevarlo de la mejor manera estos días que nos quedan. La escritura puede ser un medio para ejercer la ciudadanía quedándote en casa, acompañado del habito de la lectura.

Y es así que leyendo algunos artículos y análisis en diarios como: El País, La Republica, El Comercio, The New York Times y por supuesto el diario El Pueblo, buscando claramente el COVID-19 en el mundo, enfocando impactos, acciones, medidas, consecuencias y aceptando errores. Tenemos que englobar las ideas fuerzas que son comunes en los diferentes medios de comunicación y debates realizados, con el objetivo de no perdernos en lo que estamos tratando de encontrar, una lógica a los fenómenos que se están desencadenando, la muerte de dogmas y los paradigmas que se están gestando. Estableciendo el análisis en tres puntos:

En el primero, debemos decir las cosas como están sucediendo, estamos en crisis mundial, poniendo en riesgo a la humanidad como especie, sistema de comercialización capitalista, civilización, y demás estructuras de poder que estaban establecidas en este mundo contemporáneo en el cual cohabitamos con el espacio y la naturaleza, agregando al mercado también. Las preguntas abundan, ¿Qué significa esta crisis mundial? ¿Qué es la crisis? ¿Cómo me afecta como individuo? ¿Quiénes serán los más perjudicados? ¿Volveremos a ser las y los mismos después? Este periodo de tiempo que estamos atravesando no es de vacaciones, sino estamos resguardando la salud y la vida, porque esta crisis está matando a nuestros adultos mayores y en mayor % a los hombres. No es el fin del mundo, ni es el motivo para volverte católico o convertirte a una religión, tampoco hay desabastecimiento de recursos de pan llevar en los centros de abastos, pero evítalos porque son replicadores de contagio, mejor ir a la tienda del barrio o a los mercados itinerantes. Si sigues comprando el papel higiénico por paquetones y no dejas para los demás, te vas a infectar por tu poco sentido de racionar los recursos, ya que la pandemia es un fenómeno que afecta al colectivo y la muerte es para los individuos. Perjudicados, serán los que menos tienen, a ojo cerrado, ¿Quién nos garantiza que las camas de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) se estén tomando sin ningún tipo de discriminación? Es una especulación, lo reconozco, pero habrá que preguntarles a las personas que están muriendo en sus casas porque no los hospitalizaron. Al ser soltero, sin arraigo y sin carga familiar es sencillo volver a mi familia nuclear-extendida, reduciendo gastos, pero las personas de las comunidades indígenas y campesinas que tienen una cadena de valor afectada, en la mayoría de los casos dependiente de la economía informal, con postas de salud a 2 horas de camino a lomo de bestia y 3 horas por sus propios pies, y sin pruebas rápidas o moléculas del COVID-19, ojala con algún medico cerunista, teniendo la radio como único medio de comunicación para poder impartir la plataforma “Aprendo en Casa” por el Ministerio de Educación (MINEDU). No debemos dar gracias de las buenas condiciones que estamos pasando en este estado de aislamiento obligatorio (cuarentena) sino como ponemos el hombro para que llegue a la población desigual de nuestro país.

Como segundo punto. Al escenario expuesto líneas arriba y según lo que coinciden los diferentes medios de comunicación – análisis. Se encamina las acciones realizadas, la planificación estratégica y la disciplina de los valores ciudadanos en cada territorio, coincidiendo en este segundo punto en la respuesta que han tenido los gobiernos frente a la crisis. Cada uno de las y los líderes mundiales ha tenido su proceso de aceptación de la pandemia, evaluando su gestión en su propio contexto nacional, proceso histórico y la afectación de su región. Dando algunos ejemplos: En China, donde germino el COVID-19, hicieron un barrido en la aplicación de las pruebas moleculares y rápidas, para geo-referenciar a los grupos poblacionales que estaban infectados de los que no, pudiendo emprender el tratamiento para que se rehabiliten y la cuarentena social obligatoria (medida más efectiva a nivel mundial).  Hoy en día China empieza a reactivar lentamente sus motores económicos, ayudando a otros países en afrontar la crisis; en Estados Unidos, no quiere tomar el estado de aislamiento obligatorio, es el país más afectado por la crisis. Los medios de comunicación lo tomaron como una histeria social globalizante y como una pequeña gripe; Brasil y México, son los dos países latinos que subestimaron la crisis y lo siguen haciendo, recayendo la firmeza de su decisión en el populismo de sus liderazgos. López Obrador ha pedido 10 mil respiradores artificiales a EEUU, ¿Qué le contestara?, Bolsonaro, propone el debate sobre economía y salud, poniendo en una disyuntiva a su país, usando la palabra flexibilización como la favorita del presidente neoliberal; en Finlandia, me sorprendió, tenían una política de preparación para futuras guerras informáticas, cambios climáticos y pandemias, esta política pública fue planificada desde el siglo XX en plena guerra fría, teniendo suministros suficientes para abastecer a toda su población en la lucha contra el COVID-19; en el Perú, hemos tenido respuestas rápidas en relación a los primeros casos de infectados, en líneas generales encabezamos en la región como uno de los países con mejor respuesta. Pero hay cosas que mejorar, como por ejemplo: el Comando COVID-19 excluyo a los científicos sociales, obligando a recaer en errores de medidas sociales, como el aislamiento por género, pueden salir los hombres (lunes, miércoles y viernes) y mujeres (martes, jueves y sábado) un desastre a la hora de ir a los mercados, sin poder observar los roles matriarcales de poder que tienen las mujeres dentro de los hogares peruanos en todo el territorio nacional. También la cohesión con los gobierno locales en el nivel distrital, provincial y regional, no estaban preparados para una crisis sanitaria, porque los municipios son pequeños feudos, que en muchos casos difieren de la problemática internacional. Conocemos la crisis, se están tomando las medidas de acuerdo con lo que se tenga a la mano el gobierno, pero lo fundamental es que esta situación ha revelado  una situación de vulnerabilidad, que ya la conocía la academia, pero la ciudadanía lo está interiorizando.

Tercer punto. Los puntos antecedidos han revelado la problemática social de varios sistemas administrativos y gubernamentales en los diferentes Estados, con mayor énfasis en el Perú, diremos que no se ha descubierto la pólvora, es claro, porque la academia ya lo ha estudiado y aplicado políticas públicas durante la historia para reducir las brechas de desigualdad, pero la ciudadanía indiferente está sintiendo la ausencia del Estado, una variable importante para el cambio, interiorizando la problemática a su propia realidad, sintiendo la desigualdad entre lo público y lo privado, como pasan la cuarenta los que tienen más y los que tienen menos para comer. Como por ejemplo manifestar por parte del presidente Vizcarra sobre la reforma al sistema de salud, haciendo una referencia a la descoordinación y la creación de islas dentro del propio Estado en: EsSalud, MINSA, Ejercito-Fuerza Aérea-Marina y clínicas privadas, el ciudadano lo siente; en el MINEDU se reclama la infraestructura, la capacitación en informática a las y los docentes, y la adecuación a mejores respuesta en época de crisis sanitaria; la administración fondos de pensiones (AFP) conjuntamente con la Oficina de Normalización Provisional (ONP), se abre la posibilidad aplicar una reforma integral; la oportunidad de erradicar la informalidad y contribuir a la formalización de la economía. En conclusión se vuelve a un antiguo debate entre reforma o revolución del sistema, manifestados aquí, de acuerdo a problemática nacional.

 La reflexión gira en relación a las reformas y revoluciones que puedan darse en el Perú, pero sobre todo que se han intentado desde la conformación de la república. Importante pregunta se hace Eliane Brum (columnista del Diario El País) que menciona ¿Cuál es el mundo que queremos? Todas las dificultades mostradas constantemente en los noticieros que vemos diariamente, se gestan muchas oportunidades de cambio. Los teóricos mencionan que el capitalismo y el comunismo han agotado sus propuestas para el nuevo mundo que está naciendo, muchos grupos de poder se están reuniendo para prender los motores de la economía, la bolsa de valores y el mercado, los ecologistas ven la economía verde como una revolución estructural al sistema dominante, la energía renovable y las practicas eco-sostenibles el futuro cuando acabe la pandemia. Reformas y revoluciones se están poniendo en la mesa.

José Carlos Mariátegui fue un hombre de revoluciones, y así lo plasmo en sus obras, ¿si las condiciones están dadas hoy en día? No se sabe. Aníbal Quijano, mencionaba que América Latina es la región de las pequeñas revoluciones. Como diría el Amauta, necesitamos un frente de amplia base, sin calco ni copia, y de la mano con la población más desigual del Perú. ¿Es el momento de cambio para nuestro Perú? Yo creo que sí.



MARÍA ANTONIETA ALVA


MARÍA ANTONIETA ALVA

Treinta y cinco es un número particular en la historia republicana del Perú. Tuvimos un presidente en 1980, envuelto por una ideología antiimperialista y con un partido político con una disciplina militarizada, que gobernó y tuvo esa edad. Su nombre fue Alan García, dos veces electo democráticamente presidente de la República, teniendo un fatal desenlace, se suicidó por el temor que tuvo de afrontar a la justicia por los casos de corrupción que se le imputaban. En su primer gobierno y con la edad que tenía, manifestaba arrogancia, rebeldía, inmadurez política, entre otras características que utilizaron la excusa de la juventud para encubrirlos o peor aún para normalizarlos, se debe criticar a la persona por sus acciones y que paguen por sus errores, pero no generalizar a todo el grupo etario joven.

La juventud no es sinónimo de inexperiencia, inmadurez, impulsividad, prejuicio ni mucho menos dogma, en esta época de crisis sanitaria y estado de emergencia, sui generis en la historia mundial, estamos revelando muchas debilidades como país y región Latinoamericana, pero también dando a conocer a muchas y muchos baluartes que afrontan cada día al virus, un claro ejemplo contracorriente a este prejuicio a la juventud es María Antonieta Alva ministra de Economía y Finanzas (MEF), no es necesario preguntarle cuál es su análisis sobre el dogma que cargamos todas y todos los jóvenes en los diferentes sectores en su desempeño profesional, cultural y social, las acciones hablan y repercuten por si solas.

María Antonieta Alva, “Toni” como se le conoce en el MEF, fue nombrada en octubre del 2019, siendo desde el 2017 Directora General del Presupuesto Público del MEF, también estuvo en el Ministerio de Educación (MINEDU) ocupando el cargo de Directora de Planeamiento Estratégico, no es por refregar la experiencia laboral sino por la versatilidad de los cargos y la eficiencia del trabajo mostrado en dos gobiernos diferentes desde el 2015 al 2020. Actualmente la ministra tiene una repercusión a nivel internacional por las medidas aplicadas para combatir al COVID-19, como el Programa Reactiva Perú. Las medidas son las más ambiciosa de toda la región, con 90 mil millones de soles y 12 puntos del PBI, para seguir luchando.

Toni en una entrevista mencionaba: “Creo que este país las personas no valemos lo mismo. Y mientras funcione así, no vamos a salir adelante”, saber las desigualdades de su sector e implementar medidas para acortar las brechas es ser coherente. Marco Aurelio Denegrí decía que pasado los cincuenta años ya no puedes hacer grandes cambios ni revoluciones, en tu vida privada y en tu vida pública, porque ya estas enrumbado en un camino, se podría decir hasta mecanizado, con cierta experiencia de campo y con un desenvolvimiento técnico. Pero aquí manifestamos que la edad no debe ser un factor de discriminación ni mucho menos fetiche, debe haber una planificación en los ciclos de vida de acuerdo a tus individuales anhelos.

Se están forjando nuevos paradigmas en todo el mundo, uno de ellos es el expuesto en estas oraciones, María Antonieta en el Perú, Martín Guzmán en Argentina, muchas y muchos jóvenes que tenemos todas las ganas de cambiar las practicas ortodoxas que se han implementado durante décadas en la historia de nuestras naciones. Se está generando una corriente latinoamericana de pensamiento divergente, y estas muestras son solo los primeros pincelados en el lienzo.



domingo, 5 de abril de 2020

¿Cuándo nos hemos Dejado? Luchemos


¿Cuándo nos hemos Dejado? Luchemos

               Muchos gobiernos autoritarios, democráticos, neoliberales, socialdemócratas, le han declarado la guerra a un adversario en común, enemigo que no tiene cuerpo físico, ni armas nucleares, tampoco realizo una carrera armamentista de años, pero está devastando a muchas naciones, obligando a mandatarias y mandatarios a declarar la cuarenta obligatoria en sus territorios, quebrantando sistemas de salud enteros, negando el derecho al libre tránsito a la ciudadanía en el mundo, batiendo record en la historia económica, política y social en las crisis que ha tenido que afrontar la humanidad como especie.

               Son muchos los estragos que podríamos escribir en este espacio, porque para tener ejemplos solo basta prender la televisión. Ya no es momento de problematizar la dimensión de la crisis, menos aún si se busca crear miedo y zozobra en la población. Los diagnósticos se realizan por horas, de ello no hay inconveniente porque no se van a dejar de realizarlos, evaluando las medidas a implementar, sin dejar de lado la investigación científica como brazo derecho para afrontar la crisis, claro que la desigualdad aquí es abismal, considerando a la línea ecuatorial como una referencia de los países que están por debajo y por encima del desarrollo, multidimensionalmente desiguales. A pesar del contexto Latinoamericano y en el Perú, se sigue firme en las medidas preventivas, luchando por la vida.

               Las medidas tomadas por el gobierno son necesarias, es difícil de dirigir las reglas para el sector informal y la ciudadanía en general que vive de las ventas diarias o de lo que produce al día, pero es eso o exponerte a un fallecimiento. Para poder generar algunos ingresos y satisfacer la demanda de tapa-bocas por la población, que ahora puedan ser de tela, se ha aprobado el protocolo para su elaboración por el Ministerio de Salud (MINSA), siendo una buena noticia para los micro-comercializadores y artesanos locales que puedan encontrar un ingreso al no recurrente antes de la cuarentena.

No, no se acaba el mundo, tenemos que seguir firmes. Tal vez las actividades que se puedan recrear en el hogar ya son rutinarias y generan un cansancio emocional, las conversaciones interminables con diferentes miembros del hogar es una trinchera de lucha inacabable. La calle era un desfogue para pensar, socializar y distraerse, ahora hay que adecuar la casa y el espacio disponible, designando áreas de esparcimiento y de descanso. Cada miembro del hogar tenía un ritmo de trabajo, actividades y traslados, ahora utilicemos este periodo de tiempo para reflexionar sobre lo que queremos ser, a donde queremos ir, como queremos vivir, los sueños y las utopías deben ser el resguardo de no salir ni transcurrir los espacios públicos.

               Todas las medidas sanitarias y de higiene se tienen que hacer obligatorias en los hábitos del hogar, este punto en la guerra contra el enemigo es innegociable y tiene que hacerse sin pestañar. Ahora, las actividades de ocio y de esparcimiento es un problema que se puede agravar con los días de la cuarentena social obligatoria, pero tenemos que hacerlo como sociedad, respetar la institucionalidad y obedecer al mandato ciudadano.

               Las campañas publicitarias en todo el mundo se están realizando, con el único fin de concientizar a la población que se quede en casa, a respetar el estado de aislamiento. Por qué hay muchas anécdotas que se están yendo sin ser contadas, porque no hay manos en los hospitales que sujeten a tu ser querido antes de que muera, porque muchos nietos dicen adiós sin que sus abuelos los escuchen, porque no puedes velar a nadie ni recordarlo en reuniones familiares. Nos estamos despidiendo y sin poder hacerlo.

               Que difícil ha de ser estar en una cama sola y sola esperando que tu organismo reaccione al tratamiento. Se puede ayudar a la lucha, todos estamos dentro de la cancha, no sabemos cuánto durará el partido, vamos a seguir moviéndonos dentro de nuestros hogares. #YoMeQuedoEnCasa.