sábado, 17 de febrero de 2024

Pedro Paulet Mostajo un maestro contemporáneo.

 

Pedro Paulet Mostajo un maestro contemporáneo.

Lucas Z. Granda

Pedro Paulet, es un arequipeño que nació en Tiabaya el 02 de julio de 1874, considerado el padre de la aeronáutica que estuvo relacionado a los primeros estudios para que el hombre pueda llegar a la luna, diseñando su propia nave aeroespacial. Inventor del primer cohete de combustible líquido. Una anécdota que se saca del baúl de la historia es que el rector de la Universidad Nacional de San Agustín lo invito a rendir un examen, donde sorprendió a muchos y logro su ingreso a la casa de estudios a estudiar en la Facultad de Letras y Ciencias. Siendo un prolijo inventor, economista, diplomático, escritor, político y científico de talla mundial. 

Una de las variables que sorprende es la profesionalización de diferentes disciplinas científicas puestas a contribuir su rol humano, vanguardista científico y promotor de una sociedad que evoluciona, adelantándose 70 años a su tiempo cuando ideaba su motor-cohete en la Universidad de Sorbona en Francia, el cual permitiría años después que Neil Armstrong y Edwin Aldrin pisaran la superficie lunar, al igual que los misiles A2 alemanes, por un motor de combustible líquido. Donde Pedro Paulet mencionaba siempre que el financiamiento es crucial para dar luz a grandes ideas, pero no debe ser un impedimento para seguir buscando el medio para conseguirlo.

Pedro muestra su coherencia política e ideológica al no unirse a proyectos tecnológicos y aeronáuticos por ética, porque serían utilizados con fines militares, donde la historia le diera la razón, porque la carrera armamentista se intensifico en su tiempo antes y después de la segunda guerra mundial en 1945, donde muchos inventos acabaron con millones de vidas humanas, donde la ciencia no buscaba mejorar la dignidad humana, sino empezó a apagar la vida.

Pedro muestra grandes enseñanzas en no unirse a grandes proyectos de investigación por prestigio, fama y dinero, sino ver el lado humano y propósito que se ciñen en estos avatares, reconociendo el esfuerzo y dedicación en estos párrafos a Álvaro Mejía, que sigue haciendo esfuerzos para que sea reconocido el gran maestro bajo las grandes enseñanzas que nos deja Pedro Paulet. Siempre mencionaba "los arequipeños no le tienen miedo al fuego ni a las explosiones", como un signo de motivación para nunca desmayar ante cualquier vicisitud que se le presentara en sus proyectos de investigación y diplomáticos.

Estas características mencionadas representan a un maestro que no solo refleja coherencia, energía, fuerza sino lucha por su territorio, por su país. Es que hablar de Pedro Paulet Mostajo, tiene una motivación en el Perú presente, que nuestros mayores ejemplos de lideres están muertos, donde la historia que no conoce la ciudadanía los va olvidando, sepultando sus hazañas en la memoria del olvido, porque los personajes presentes decepcionan y se contradicen sobre todo cuando pasan a la esfera pública y política, por eso los maestros del pasado no decepcionan a ninguna generación, fortaleciendo las causas coherentes con ideas correctas.

Los ideales y las ideologías se han mancillado por personas que no encuentran la coherencia como un modelo a seguir después de tener la oportunidad de obtener poder político y económico, los cuales van de la mano. Los maestros contemporáneos han decepcionado a los discípulos y viceversa, donde los maestros no han podido tener la reflexibilidad de entender el entorno de las nuevas de generaciones al formarse políticamente, ya no en las canteras de los partidos políticos ni en los movimientos regionales, sino dispuestos a tener el proceso de enseñanza-aprendizaje desde la academia, el activismo y la articulación de la sociedad civil.

Se ha roto todo tipo de intercambio intergeneracional, mueren generaciones sin luchar, se acomodan a pensamientos plantilleros y simplistas, sin cuestionar el statu quo, sin una estrategia multidimensional para tomar el poder y redistribuirlo para las regiones, para las zonas rurales, para el pueblo que vive olvidado en la pobreza y la desigualdad. Cuanta nostalgia nos hace falta un José Carlos Mariátegui, Víctor Raúl Haya de la Torre y un Pedro Paulet Mostajo.

Pedro no muere el 30 de enero de 1945 a la edad de 71 años, sino lo hará cuando las generaciones futuras no encontremos las lecciones de un maestro contemporáneo nos tiene para la ciudadanía peruana, que hoy por hoy, le toca luchar.  



















La resignación ciudadana no será condescendiente con el poder.

 

La resignación ciudadana no será condescendiente con el poder.

Lucas Z. Granda

La indignación que sentimos como ciudadanía nos perturba en nuestra vida cotidiana al tolerar forzadamente y contra nuestra voluntad a un gobierno que gira en torno a una señora que no gobierna, no entiende de nada de democracia, no protege y resguarda los derechos humanos, ni mucho menos tiene voluntad política de renovar nuestro sistema de representación y legitimidad dando un paso al costado y convocando a nuevas elecciones para que el país pueda reencontrarse con el diálogo entre personas que piensan diferente, pero que necesitan darse mutuamente la oportunidad de llegar a un consenso por la gobernabilidad del país.

El inicio de diciembre, para citar solo algunos casos, nos sorprende con una supuesta red de corrupción en el Ministerio Público encabezada por la fiscal de la nación Patricia Benavides, comprando votos de congresistas a cambio de archivamientos de carpetas ficales de redes de corrupción, narcotráfico y lobby para controlar la Junta de Fiscales Supremos. Por otro lado, después de seis años se activa nuevamente el indulto mercantilista de votos congresales de PPK articulando con Kenyi Fujimori, donde no hay reparación civil, ni mucho menos arrepentimiento por los crimines de lesa humanidad del reo Alberto Fujimori. Y en otra esquina, tenemos un ejecutivo que depreda al Estado con ordenes de servicios hacia amigas del premier Otarola, el hermano de la presidenta Nicanor Boluarte y en general un ejecutivo que hace agua desde lo técnico, político, humano y postura institucional. Causas suficientes que explican la indignación de la ciudadanía, y como efecto rebote mas de 400 mil peruanos que han migrado fuera del Perú.

Así se fortaleció las causas para las manifestaciones del 07 al 09 de diciembre a nivel nacional, donde diferentes gremios sindicales, estudiantiles, campesinos, obreros, académicos y sociedad civil en general acudieron a las calles a hacer sentir su voz de protesta e indignación por todo lo que pasa en el país. Uno de los gremios que destaco en Lima-Metropolitana fue la Coordinadora Nacional Unitaria del Perú, que proponía la renuncia de Dina Boluarte a la presidencia de la república, nuevo congreso y una nueva constitución política del Perú.

Desde regiones se escuchó una voz fuerte de rechazo a todas las redes de corrupción en el Ministerio Público, Tribunal Constitucional, Ejecutivo y Legislativo, pero las narrativas que impregnaron los medios de comunicación al manifestar que eran marchas pacíficas sin fuerza de movilización, enumerando las cuantiosas pérdidas económicas que se estarían produciendo por las paralizaciones y banderas de lucha ridiculizadas por “lideres de opinión” que encuentran los últimos acontecimiento de corrupción como legitimas a los patrones que les pagan la olla de comida. Ha creado mucho divisionismo, una cultura de la desorganización e improvisación y una impresión de resignación de tener una clase política que nos gobierna actualmente.

La seguridad e inamovilidad de su curul que sienten las madres y padres de la patria en relación a las diferentes manifestaciones que se han producido en los espacios públicos en el año 2023 es una constante, mandando un mensaje fuerte y claro para la ciudadanía, que no habrá protesta tan grande para que los saque, que no renunciaran a su curul sin importar el caso de corrupción que se evidencia a la ciudadanía, que los dejemos desinstitucionalizar el país para que primen sus intereses económicos y de poder por encima de cualquiera que no sea un congresista. 

Debemos tener acciones más orgánicas en la articulación de la sociedad civil, que queremos cambiar del modelo de gobernabilidad, económico, social, neocolonial, extractivista, patriarcal y exógeno extranjero, porque lo queremos cambiar, como lo queremos cambiar y con quienes lo queremos cambiar, sobre todo en el tiempo que podría cambiarse. Se asocia muchas propuestas de grupos de izquierdas y seudo derechas para realizar reformas y cambios estructurales desde la propia constitución de 1993, pero lamentablemente se construyen proyectos políticos en la incorporación de una carrera electoral futura. Teniendo mas de 28 partidos inscritos, con la carrera de articular todas las bases regionales y provinciales que se pueda, encontrando militantes hasta debajo de las piedras, pero sin construir un Perú de manera horizontal, descentralizado, mirando las potencialidades de cada región y sin incorporar miradas disidentes de posturas políticas contrarias.

No seamos una sociedad civil mecánica, ni mucho menos partidos políticos con el mismo tinte para ganar procesos electorales. Consideremos los niveles de desaprobación del mas del 90% tanto en el congreso como en la presidencia de la república. No neguemos que necesitamos un nuevo pacto social, porque la resignación de la ciudadanía al tener la clase política actual, no va ser condescendiente.






 

Seamos Escuela para la juventud.

 

Seamos Escuela para la juventud.

Lucas Z. Granda

En los últimos procesos electorales según el JNE (Jurado Nacional de Elecciones) de cada tres electores uno es joven (18 a 29 años). En la última elección regional y municipal del 2022 el voto joven represento el 27.4% de la población electoral. Por otro lado, la militancia de la juventud ha descendido de 15% en el 2010 al 8% en el 2019, como también se menciona que las principales dificultades para poder enfrentar la campaña se tienen en un 84% la falta de recursos económicos, y un 21% por la falta de la organización política como las principales causas según el Jurado Nacional de Elecciones. Evidenciando que hay una problemática estructural en la participación política de las y los jóvenes en las organizaciones políticas que cuentan con la inscripción, pero no se generan procesos constructivos desde la juventud para enfrentar verdades dogmáticas, sino se adhieren como una postura facilista y simplista a las estructuras partidarias de poder.

La construcción de una postura partidaria militante en ideales se hace muy difícil y lejano cada vez en el imaginario de la juventud, obedeciendo a formas tradicionales mercantilistas de los espacios de participación política convencionales, donde la incoherencia ideológica, los proyectos mesiánicos personalizados en un individuo, y la postura de reforzar el modo operante de las estructuras de poder, sin ningún tipo de crítica o cuestionamiento se vive hoy en nuestra clase política. Donde la juventud no genera procesos contrahegemónicos desde los espacios mas cercanos de movilización y de organización de la sociedad civil, sino se acopla en una competencia sin reglas y con el principio “todo vale”.

¿Por qué los proyectos políticos de las y los jóvenes son individuales? El tener pensamiento divergente, cuestionamiento critico y construir narrativas contra hegemónicas contra las estructuras tradicionales y clasistas en la política sígnica negar protagonismos independientes y apostar por un colectivo que proponga soluciones articuladas a problemáticas en el territorio, con una ideología coherente, pero para ello hay que delegar competencias, nutrirse de la sinergia partidaria y cohesionar alianzas en base a la confianza intergeneracional dentro de un espacio de participación continuo. Todo este proceso de crecimiento político articulado y consensuado no cabe en una foto de Instagram, no tiene un enfoque populista, no se puede marketear solo una imagen, y como atestiguamos la era del homo videns, que todo tiene que pasar por las redes sociales sino no existe, entonces los proyectos individuales de la juventud que participa en política se fortalecen, porque hay un problema estructural en la formación, en la construcción colectiva de partido, donde actualmente en regidurías, consejerías y curules en el congreso son proyectos individuales y mesiánicos, sin cuestionar el establishment de la política peruana, sino se busca la cuota de poder que se acumula cada año, compitiendo para ser mas candidatiable a un cargo mayor.

“Se extraña aquella juventud de corazón abierto, que lo daba todo sin pedir nada a cambio” menciona Pepe Mujica. Los ideales que se construían en la juventud desde los movimientos barriales, estudiantiles, sectores productivos y la sociedad civil en general significaban posturas críticas a los gobiernos nacionales, regionales y locales de turno, no solo con posturas criticas de las acciones negativas sino proponiendo soluciones progresivas en el tiempo. Actualmente se ven jóvenes que se perennizan en el poder hasta en voluntariados, siendo un nivel de organización genuino y humilde, pero están siendo instrumentalizados por pequeños cacicazgos juveniles para utilizarlos como trampolines políticos en procesos electorales.

También hay jóvenes que asumen puestos de representación popular en la infraestructura del Estado que se han olvidado de sus banderas políticas que les permitió estar sentados en un consejo municipal, en un consejo regional y en el congreso, como el feminismo y el liberalismo. Se plantearon luchas estructurales con vehemencia, con miras a plantear hitos históricos en cambios generacionales en la política regional, pero apenas entraron fueron adiestrados y apadrinados por las malas prácticas en la política, coludiéndose en temas de corrupción, sabiendo los políticos tradicionales que les encanta la cámara, y se les saca a otras provincias como mascotas para evidenciar un trabajo cohesionado, exigiendo a cambio presupuestos para sus viajes y plata para su provincia, para que no se caiga el discurso ante la población que le dio la confianza en algún momento de descuido.

No se apuesta por la institucionalidad democrática, sino en cercenar los presupuestos públicos por intereses particulares, elefantes blancos con nombres propios de políticos. No se escucha el canto de la población cuando menciona que “esta democracia ya no es democracia”, no reconocemos que somos una sociedad que ha entrado a un estado permanente de anomia, y sino tenemos ese reconocimiento de nuestras problemáticas estructurales y todo lo queremos resolver con millones y primeras piedras de obras de construcción, vamos a caer y a convertirnos en lo que siempre rechazamos, peones de la política convencional y corrupta.

No todo se pierde en el proceso de construir una participación política cohesionada entre iguales, por ejemplo, hay espacios que pueden garantizar oportunidades de cambio en nuestro sistema de representación, dotándolo de nuevos cuadros, como lo es “Seamos Escuela”, sígnica un proceso constructivo, siendo un programa de formación política, creando narrativas alternativas y desarrollando pensamiento crítico de jóvenes de diferentes regiones, complementando problemáticas estructurales, pero también generando compromisos para cambiar nuestra realidad.

La lucha no termina mientras los brazos sigan arriba.