La modernidad
se concibe desde el siglo XVIII con la revolución industrial, la ilustración,
los enciclopedistas, la guía del pensamiento humano a raíz de la razón, el
nacimiento del método científico por Bacon, pilares filosóficos de Descartes y
apertura de los mercados comerciales que traspasan las fronteras de los países.
Acompañado de
un proceso de reducción del imaginario mágico religioso para entender los
fenómenos naturales, como la lluvia o los truenos, ya se tenía una explicación
lógica y coherente con las evidencias que se demostraban a la opinión pública,
dando a la humanidad por consecuencia un análisis critico de nuestros entornos
en un estado de efervescencia creciente, pero el tiempo no acompaño que se
profundicen los debates en los sentidos comunes, solo en entornos académicos, y
con cortes coloniales desde las repúblicas del norte del globo terráqueo.
La modernidad
es un cambio de época, pero no es un cambio cultural en sí mismo, son
características propias de cada territorio según las percepciones de sus
poblaciones al llegar bienes o servicios a cada localidad, sin considerar el
corte transversal de las culturas y sus comportamientos a la llegada de la
radio, televisión, internet, entre otros. La modernidad no subsume de
responsabilidad a los Estados, para atender la precariedad de vida de cada ser
humano que vive en zonas urbanas, y aún más en zonas rurales.
Gran martillo
es el aceleramiento tecnológico, recayendo en una base de fortalecimiento del
sistema educativo para el cambio de matriz energética productiva y un sistema
de salud fuerte en el primer nivel de atención, va a conllevar un crecimiento
cuantitativo en mejorar los ingresos económicos de los hogares, y el salto
cualitativo en el consumo del arte y la participación ciudadana. Allí se podría
evaluar algunos indicadores de modernidad dentro de nuestros localismos.
Por
consiguiente, no podemos leer la modernidad solo con la variable tiempo, se
evidencia que la posmodernidad y el estructural-funcionalismo plantean el
relativismo de las instituciones y todo conocimiento que en algún momento se
evidencio como verdad, pero solo se esta analizando el cambio de época desde la
temporalidad de nuestros puntos de vista, siendo capturados por un
neocolonialismo académico elitista y conservador al no tocar los problemas de
fondo, como es la cultura, el papel del Estado, nuestros modelos económicos
extractivistas dentro del sistema capitalista y los sistemas de gobernabilidad
ortodoxos de dependencia que aspiran a reformas constitucionales y políticas,
como también nuevos contratos sociales.

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