Gustavo Petro
es político, economista y actual presidente de Colombia fue guerrillero desde
1974 hasta 1990, donde participo en elecciones para la Asamblea Constituyente
en 1991, también fue alcalde de Bogotá en el 2012 al 2015. En su tercera
postulación presidencial fue electo presidente constitucional del hermano país
de Colombia, llegando la izquierda por primera vez al poder, con una agenda
medio ambiental, apostando por la diversificación productiva y con la tarea de
generar las rutas de reindustrialización de sus sectores económicos para
contrarrestar el extractivismo extranjero en el territorio. Tarea difícil, pero
necesaria.
Encontrando
percances de las propuestas de campaña en correlación con los hechos mostrados
como gobierno. Estas líneas plasmadas no alcanzan a realizar una critica técnica
ni política de un gobierno de problemas complejos y características
multiculturales en el país cafetero, pero si encuentra el objetivo de
evidenciar la percepción del liderazgo de Petro junto a su gabinete de izquierdas
que apuesta por una autonomía latinoamericana y la autosostenibilidad de los
pueblos Sudamericanos. En prospectiva, lejos de nuestras nacionalidades,
deberíamos pensar como parte de la tierra latinoamericana.
Su abuelo,
como muchos arboles genealógicos en Latinoamérica, provenía de italiana, la
cual tiene la ciudadanía, tenía el seudónimo de Aureliano y el comandante
Andrés.
Jorge Ramos, periodista
acido en entrevistas presidenciales, menciona que Petro se manifestó a favor de
los migrantes y en contra del monstruo de Trump, que lleva a EEUU a su ola más
conservadora en décadas. Pronunciándose el presidente de Colombia por la
criminalización de los migrantes latinoamericanos, porque es eso, no son
delincuentes, son personas que el sistema no les da las oportunidades que sus
territorios y buscan el sueño cliché de EEUU, donde son perseguidos, capturados
y enviados a sus países de nacimiento.
Petro se pronunció
sabiendo que la posición que ha tomado es políticamente incorrecta, porque a
nivel de diplomacia no le beneficia para los acuerdos comerciales y económicos,
ahora, pero justamente esa es la convicción que se tiene que hacer en la
defensa de un pueblo, es el ejercicio de liderazgo que se necesita a nivel
internacional, pero los problemas internos son indispensables tenerlos bien
enrumbados para tener un camino lineal y poder abrir frentes de lucha que se
puedan sostener.
Revisando su
cuenta de Twiter, la cual es muy activo ejerciendo crítica política
internacional y de sus retractores, muestra diferentes narrativas a favor de su
gobierno y en contra de las personas que lo quieren ver muerto, y literalmente
lo ponen en post. Una narrativa que llama la atención, es evidenciar las
mentiras populistas fascistas de los sectores que controlan medios de
comunicación, los mayores ingresos netos por sectores productivos incluyendo a
las familias que gobiernan Colombia y la derecha bruta-achorada que lucha por
la desinstitucionalización de todo el Estado.
Menciona
Petro: “dicen que los presidentes no deben mirar atrás, pero el que no mira
atrás no sabe hacia donde va”, el conocer la historia y manifestarla con
pedagogía hacia el pueblo es necesario para construir ciudadanía, los sectores
económicos solo quieren escuchar millones y obras en infraestructura, el pueblo
no solo quiere escuchar sino sentir que las cosas cambian y entenderlas como
han ido cambiando y retrocedido, ese es el ejercicio político desde un Estado
para gobernar su territorio.
Hay una frase
que menciona: “la tierra y el agua es la vida, es la humanidad”, tenemos que
creer y confiar que la democracia se construye de abajo hacia arriba, y en el
proceso se retroalimenta constantemente, no se da cheques en blanco. Ahora los
tiempos contemporáneos nos piden agregarle un escalón mas a la participación
ciudadana, la agenda política programática, la cual saben los sectores
académicos, pero nuestros pueblos deberían comprenderlas y no es
responsabilidad de ellos que no lo hagan, sino de las instituciones que las gobiernan.
Como también tenemos que advertir
problemas latentes en las izquierdas latinoamericanas, tomando hoy la muestra
del gobierno de Colombia en manos de Gustavo Petro. Debemos rechazar todos los
cantos de sirenas (adulaciones) por las personas que acompañan el poder que
tenemos en ese momento. Segundo, la economía política es territorial y la
macroeconomía es técnica, ambas tienen que converger en un equipo con
experiencias exitosas que generen un entendimiento mancomunado del Estado como
ente regulador y promotor de una economía social de mercado, no podemos seguir
haciendo propuestas programáticas en la política partidaria sin sustento
económico-social.
Y tercero, el
poder se retroalimenta en nuestros ideales y las necesidades del pueblo, no
necesariamente en nuestros puntos personales. Seguiremos conversando más sobre
liderazgos latinoamericanos.

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