sábado, 19 de julio de 2025

Gustavo Petro


Gustavo Petro es político, economista y actual presidente de Colombia fue guerrillero desde 1974 hasta 1990, donde participo en elecciones para la Asamblea Constituyente en 1991, también fue alcalde de Bogotá en el 2012 al 2015. En su tercera postulación presidencial fue electo presidente constitucional del hermano país de Colombia, llegando la izquierda por primera vez al poder, con una agenda medio ambiental, apostando por la diversificación productiva y con la tarea de generar las rutas de reindustrialización de sus sectores económicos para contrarrestar el extractivismo extranjero en el territorio. Tarea difícil, pero necesaria.

Encontrando percances de las propuestas de campaña en correlación con los hechos mostrados como gobierno. Estas líneas plasmadas no alcanzan a realizar una critica técnica ni política de un gobierno de problemas complejos y características multiculturales en el país cafetero, pero si encuentra el objetivo de evidenciar la percepción del liderazgo de Petro junto a su gabinete de izquierdas que apuesta por una autonomía latinoamericana y la autosostenibilidad de los pueblos Sudamericanos. En prospectiva, lejos de nuestras nacionalidades, deberíamos pensar como parte de la tierra latinoamericana.  

Su abuelo, como muchos arboles genealógicos en Latinoamérica, provenía de italiana, la cual tiene la ciudadanía, tenía el seudónimo de Aureliano y el comandante Andrés.

Jorge Ramos, periodista acido en entrevistas presidenciales, menciona que Petro se manifestó a favor de los migrantes y en contra del monstruo de Trump, que lleva a EEUU a su ola más conservadora en décadas. Pronunciándose el presidente de Colombia por la criminalización de los migrantes latinoamericanos, porque es eso, no son delincuentes, son personas que el sistema no les da las oportunidades que sus territorios y buscan el sueño cliché de EEUU, donde son perseguidos, capturados y enviados a sus países de nacimiento.

Petro se pronunció sabiendo que la posición que ha tomado es políticamente incorrecta, porque a nivel de diplomacia no le beneficia para los acuerdos comerciales y económicos, ahora, pero justamente esa es la convicción que se tiene que hacer en la defensa de un pueblo, es el ejercicio de liderazgo que se necesita a nivel internacional, pero los problemas internos son indispensables tenerlos bien enrumbados para tener un camino lineal y poder abrir frentes de lucha que se puedan sostener.

Revisando su cuenta de Twiter, la cual es muy activo ejerciendo crítica política internacional y de sus retractores, muestra diferentes narrativas a favor de su gobierno y en contra de las personas que lo quieren ver muerto, y literalmente lo ponen en post. Una narrativa que llama la atención, es evidenciar las mentiras populistas fascistas de los sectores que controlan medios de comunicación, los mayores ingresos netos por sectores productivos incluyendo a las familias que gobiernan Colombia y la derecha bruta-achorada que lucha por la desinstitucionalización de todo el Estado.

Menciona Petro: “dicen que los presidentes no deben mirar atrás, pero el que no mira atrás no sabe hacia donde va”, el conocer la historia y manifestarla con pedagogía hacia el pueblo es necesario para construir ciudadanía, los sectores económicos solo quieren escuchar millones y obras en infraestructura, el pueblo no solo quiere escuchar sino sentir que las cosas cambian y entenderlas como han ido cambiando y retrocedido, ese es el ejercicio político desde un Estado para gobernar su territorio.

Hay una frase que menciona: “la tierra y el agua es la vida, es la humanidad”, tenemos que creer y confiar que la democracia se construye de abajo hacia arriba, y en el proceso se retroalimenta constantemente, no se da cheques en blanco. Ahora los tiempos contemporáneos nos piden agregarle un escalón mas a la participación ciudadana, la agenda política programática, la cual saben los sectores académicos, pero nuestros pueblos deberían comprenderlas y no es responsabilidad de ellos que no lo hagan, sino de las instituciones que las gobiernan.

Como también tenemos que advertir problemas latentes en las izquierdas latinoamericanas, tomando hoy la muestra del gobierno de Colombia en manos de Gustavo Petro. Debemos rechazar todos los cantos de sirenas (adulaciones) por las personas que acompañan el poder que tenemos en ese momento. Segundo, la economía política es territorial y la macroeconomía es técnica, ambas tienen que converger en un equipo con experiencias exitosas que generen un entendimiento mancomunado del Estado como ente regulador y promotor de una economía social de mercado, no podemos seguir haciendo propuestas programáticas en la política partidaria sin sustento económico-social.

Y tercero, el poder se retroalimenta en nuestros ideales y las necesidades del pueblo, no necesariamente en nuestros puntos personales. Seguiremos conversando más sobre liderazgos latinoamericanos.

 


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