Son 484 años
que festeja la ciudad de Arequipa, donde el alcalde provincial quiso
reivindicar su pésima gestión, imagen, escrutinio público y no lo logro. Antes,
hay que criticar el sentido común de la evaluación de una autoridad municipal
de la ciudad de Arequipa, manifestando que a pesar que no se den obras
emblemáticas para la provincia, los festejos del mes de agosto podrían sepultar
o alargar la popularidad y aceptación de un alcalde de la municipalidad
provincial de Arequipa. Es tarea pendiente de nuestra ciudadanía arequipeña
migrante y pujante cambiar nuestro sentido mental de evaluación y ser más
beligerantes con nuestras autoridades municipales de manera sostenible, los
doce meses del año y sin feriados, no son dadivas es un trabajo.
Ahora, el
árbitro (Víctor Hugo Rivera), aquella persona que se molesta sino le llaman
alcalde, no les contesta preguntas a los medios de comunicación, que le encanta
su feudo provincial y que gobierna para el Centro Histórico a media caña,
postulo al sillón de la Municipalidad Provincial de Arequipa desde el 2010,
perdiendo en tres oportunidades consecutivamente (2014 y 2018 también fueron
elecciones que perdió), recién el 2022 logro alcanzar su sueño, claro, también
postulo a las elecciones parlamentarias extraordinarias a nivel nacional por el
partido político Vamos Perú. En total fueron doce años que tuvo para prepararse
políticamente, académicamente y funcionalmente en la administración pública para
construir un movimiento regional con cuadros interdisciplinarios, pero no hizo
nada, gano las elecciones prácticamente por cansancio de la población al verlo
en la boleta electoral.
Cuando asume
como alcalde no logro concretar ninguna obra estratégica para la ciudad de
Arequipa, hasta ahora y dudo que lo consiga en los próximos dos años, no le da
a una respuesta, nada. Esos doce años que postulo reiteradas veces no pudo
capitalizar ningún aspecto importante para realizar una buena gestión
municipal, hoy por hoy, hay desorden, hay retrocesos en la información en línea,
no consigue respuestas municipales eficientes y vinculantes, y la organización
de su cuerpo de gerentes hace agua por donde lo mires.
Con el Corso
de la Amistad, mucha gente se congrega para disfrutar un día de jolgorio,
cultura (interprovincial, nacional y extranjera) y esparcimiento familiar,
esperando como mínimo que las condiciones de seguridad, transito peatonal,
organización y distribución de los agrupamientos se lleven eficientemente. Víctor
Hugo fallo, no pudo garantizar ni una de las condiciones mencionadas.
Hubo cuatro
agrupamientos en el Corso de la Amistad, debiendo ser divididos por
características similares, poner en resguardo a escolares que llegaron con sus
colegios a participar, pero por ejemplo la Institución Educativa Independencia
América paso cerca a las 9:00 pm de la noche (todo el evento concluyo pasado
las doce de la noche), nos preguntamos ¿será seguro el regreso a sus casas a
menores de edad?; en los agrupamientos no se distinguían cuales habían sido los
criterios para dividir a las municipalidades, clubs, empresas, danzas
culturales, nada. Días antes el lucro estaba garantizado por el metro cuadrado por
donde pasaría el Corso de la Amistad, debió imaginar que si cobraba para la
posición de las sillas estaba reconfigurando el tránsito de los peatones frente
a las y los espectadores, prácticamente pasaban las comparsas y con la gente
pasando y chocándose con ellas.
La
responsabilidad política la asume el alcalde, no es manera de justificar el
comportamiento de la población, como dicen algunos franeleros de la gestión
municipal. Hubo personas que pagaron más de cien soles por una silla para estar
en primera fila, pero su visión fue opacada por el transito constante de la
población por una mala organización municipal.
El árbitro
quiere acallar las críticas a cualquier evento donde toma la palabra y lo
abuchean diciendo “los arequipeños somos respetuosos”, por eso invito a
Dina Boluarte, porque piensa que el sentido critico y la libertad de expresión
lo dejamos en casa, se le notifica que las muestras de desprecio y burla es por
el persistente incumplimiento de las promesas políticas, y esto va en aumento.
Este es un
partido que no se puede poner al medio, si alguna vez lo estuvo, este partido
lo pierde con o sin arbitro comprado.

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