sábado, 19 de julio de 2025

Los fascismos avanzan en Arequipa.


La discriminación, el insulto y el rechazo a la evidencia científica son parte de los principios de derechas radicales fascistas en el mundo, posicionándose en la última década en el Perú y en Arequipa. Como muestra, en la ciudad blanca lo estamos evidenciando en los integrantes que provienen de las áreas de comunicación de las municipalidades distritales de la metrópoli, donde reciben financiamiento en publicidad, considerando que el 90% de su contenido son improperios sin evidencias, sin análisis, sin respetar el espacio tiempo-histórico, posturas xenófobas y vulnerando los derechos de las mujeres públicamente, concluyendo en una ignorancia programática que cautiva a jóvenes profesionales que colindan con conservadurismos y tradiciones, que por contradicciones y falta de construcción de un norte ideológico son atrapados por rancios fanatismos.

Entendemos que hay un cambio de época en el ejercicio político, acompañado de una cultura comunicacional imperante en los sentidos comunes, donde importa más las reconciliaciones del gato cuba que la crisis de la democracia evidenciada en la toma del Ministerio Público por la Junta Nacional de Justicia y Patricia Benavides conjuntamente con satélites que se encuentran en el Congreso de la República. Ya no se quiere hablar, ya no se quiere debatir, solo se quiere imponer por la fuerza las opiniones de las mayorías, dando la espalda a la modernidad, avances científicos y nuestros sentidos más empáticos por las culturas que coexisten en un mismo territorio.

Primero tenemos que evidenciar el problema para gestar las estrategias para poder combatir en el campo de las ideas y la evidencia científica a estas posturas extremistas fascistas, porque se está apoderando de los sentidos comunes, concluyen en una sociedad más pragmática y desinformada, que no ejerce un pensamiento crítico sino acata lo que la moda y el dinero le impone. Entonces la pregunta que surge, ¿Qué es el fascismo y cuales son sus características?

Tomaremos los textos de “UR-Fascismo” de Umberto Eco y “De como la singularidad de la derecha radical populista en América Latina permite repensar a la derecha radical populista global” de Juan Carlos Ubilluz para parafrasear las proposiciones que ejerce este pensamiento sobre los imaginarios de los sentidos comunes en la ciudad de Arequipa.

El fascismo es una corriente de pensamiento ideológico-fanática que preserva dogmas del pasado, donde cree tener un grado de moral superior a las grandes mayorías, y cree tener un bienestar psicológico autosuficiente, pensando que tiene la representación de un héroe de guerra o mitológico que reivindicara las “buenas costumbres” de los localismos de tiempos trasnochados siglos atrás, para salvar a Arequipa, en este caso.

Mantiene una fuerte relación servicial y clerical con todas las religiones e iglesias, utilizándolas para incidir en la manipulación de la educación, recreando modelos de servidumbre y no basados en la libertad de pensamiento. Favoreciendo las dictaduras y modelos autoritarios para gobernar en los territorios, aplicando la famosa “mano dura”, sin importar las muertes de conciudadanos, siempre y cuando, provengan de estratos socioeconómicos pobres y desiguales, donde ahora se les denomina terroristas urbanos.

Manifiestan abiertamente el control de las líneas editoriales de los medios de comunicación de señal abierta, el desmantelamiento de sindicatos, el control del poder legislativo, ejecutivo y judicial, primando el irracionalismo, gritando a viva voz “universidad, guarida de comunistas”. Como lo viene haciendo Donald Trump con Harvard. Basando su actuar político en populismos, hacer lo que demanda el pueblo con cálculos electorales, ejemplo, Rafael López alcalde de Lima Metropolitana.

Sobre todo, los fascistas creen gozar de un elitismo, un aspecto típico de toda ideología reaccionaria, fundamentalmente aristocrática. Concluyendo siempre en un desprecio por los débiles, amparándose en el tradicionalismos y conservadurismos.

Hay que estar atentas y atentos a los contenidos que vemos y analizamos como ciudadanía, no podemos ser reaccionarios sino analíticos con nuestros entornos, siempre triangulando fuentes de información y construyendo posturas políticas e ideológicas que cambian con los avances científicos, basándonos siempre en la razón y la lucha por la erradicación de la pobreza y la desigualdad en las personas que menos tienen.

Consideremos que el proceso electoral ya comenzó, y estas posturas fascistas ya están en Arequipa, caminando y con un micrófono delante.



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