domingo, 25 de julio de 2021

La Sociedad Civil no se Olvida se Construye

 1. Introducción.

Llevar la parte conceptual-teórica a la praxis en una realidad concreta, con relaciones, actores, estructuras y cambios sociales tiene muchos bemoles, el terreno es accidentado y confuso a la hora de transmitir un mensaje a un grupo o individuo especifico. Con esa idea podemos comenzar a masticar a la sociedad civil, porque es intangible al ojo humano, pero tan notoria en el debate público a la hora de tomar decisiones de gran transcendencia para la humanidad.

No se puede vivir con ideas aisladas porque la interconexión de los fenómenos multicausales se debe de explicar en su contexto, aplicando lo aprendido de la historia. Entonces la sociedad civil no es una idea que se reproduce ni se conceptualiza sola, allí tenemos que hablar de democracia, Estado, ciudadanía, ´mercantilismo, espacio público, ciudad, área rural y un sinfín de términos que tendremos que hilar para que los desafíos de la sociedad civil se hagan evidentes.

II. El Contexto de la Formación del Concepto de Sociedad Civil.

Comenzando con la idea de Estado moderno, este debe estar interconectado mutuamente con los derechos humanos en pleno siglo XXI, definido como una forma de organización del poder que ejerce la representación institucional de la voluntad popular. Antes esta voluntad se transmitía o se concentraba en la figura del rey, quien normalmente es la medida de la ley, de la moral, de la justicia e incluso de la religión. Aquí, Santo Tomas de Aquino proponía la vertiente iusnaturalista, donde el poder del rey era divino, avalado y consensuado por la iglesia católica.

Con diferentes modificaciones el Estado ha venido a constituirse en un requisito indispensable para el avance del individualismo, incorporando el principio de legalidad para la primacía del poder sobre la sociedad, agregaría hasta el mercado. Ejerciendo la violencia legitima a los integrantes que viven en un territorio soberano. En una vertiente estatal, nace el liberalismo, que conduce a la vertebración de un Estado limitado en sus poderes (Estado de Derecho), así como en sus funciones (Estado mínimo), y concede un lugar central a la protección de los derechos individuales y al ejercicio del poder en el marco de la ley. La conocida distribución de legislativo, judicial y ejecutivo, velando los tres poderes para la gobernabilidad de una república.

Todo Estado crea y utiliza un derecho, todo Estado funciona con un sistema normativo, pero eso no significa que todo Estado sea un Estado de Derecho. El Estado de Derecho es el Estado sometido al Derecho, el Estado cuyo poder y actividad vienen regulados y controlados por la ley, entonces la legalidad tiene que ir conjuntamente con legitimidad en un Estado constitucional, articulando el binomio gobierno-oposición entre consenso y disenso en una sociedad democrática.

Para ese Estado democrático un contrapeso fundamental es la opinión pública, según Magaly Pérez Campos se establecen requisitos para estos, como:  la libertad de pensamiento, expresión y organización; la existencia de un sistema educativo que difiera cualitativamente de los sistemas de adoctrinamiento; una estructura policéntrica de los medios de comunicación y el Inter juego competitivo de éstos, pues una multiplicidad de persuasores refleja una pluralidad de públicos, lo que a su vez se traduce en una sociedad pluralista.

Y otro contrapeso que se debe mencionar para el fortalecimiento del Estado democrático es la sociedad civil, está se asocia con aquel espacio de la vida social organizada, que se caracteriza por ser autogenerado, independiente y autónomo del Estado y cuyas acciones se encuentran circunscritas por un conjunto de reglas compartidas o, lo que es lo mismo, por el orden normativo. Llevado a los términos técnicos, debe tener fines públicos, no cuenta entre sus objetivos el acceso al poder, pluralismo y diversidad. La sociedad civil pretende arrogarse el derecho a representar la totalidad de los intereses de una comunidad o un individuo.

III.. Espacio Legitimo de la representación de la Sociedad Civil partiendo de las Necesidades sociales.

Tenemos que vincular la idea de sociedad civil y la utilidad que debe tener, coincidiendo en la idea de satisfacer las necesidades humanas en los individuos. Partiendo que estos construyen su hábitat, desarrollan sus derechos humanos y deberes políticos en un espacios-tiempo, la ciudad.

La ciudad está a la merced a la interactividad que en ella se ocasiona entre sus heterogéneos componentes, y esto nos ayuda también a entender como las necesidades conforman un sistema complejo de tal suerte que la satisfacción de cada una de ellas depende de la satisfacción adecuada de las demás. Estas necesidades humanas son pocas, finitas, identificables, clasificables, sinérgicas, para Antonio Elizalde y Manfred Max-Neef el sistema de necesidades combina categorías axiológicas (nueve necesidades: subsistencia, protección, afecto, comprensión, participación, creación, recreo, identidad y libertad) con categorías existenciales (ser, tener, hacer, relaciones).

Hablar cada una de las categorías axiológicas y existenciales seria insulso, por eso nos enfocaremos en la participación y la autonomía crítica (derecho a comunicar, a proponer, a disentir, a decidir, a compartir), en definitiva, capacidad para participar. Entonces la participación debe ser genuina, para ser una necesidad que se satisface adecuadamente debe tener, ser, hacer y relacionar en un proceso: transformar, reflexionar, implicar, articular, construir, reconocer, aprender, comunicas y comunicarse.

La participación, en consecuencia, es el nexo que asocia lo público (diversidad de actores) y lo político (estrategia de puesta en común entre los actores). La ciudad es entonces una síntesis construida por la fusión entre la forma física y la cultura, entre el entorno y el medio social, donde el espacio público es siempre un espacio colectivo donde se encuentran los diferentes, los actores diversos, las partes que comparten el espacio y que al hacerlo lo elevan a la categoría de público y colectivo.

El espacio público, se construyen los acuerdos y limitaciones entre los distintos grupos sociales e intereses, en permanente construcción, pero en el que siempre se garantiza la identidad. En primer lugar, es necesaria una nueva cultura política fundamentada en la habilitación de los ciudadanos para que puedan acceder a la información y el análisis de sus condiciones de vida; en el segundo lugar, una nueva cultura política, precisa desarrollar procedimientos que combinen adecuadamente los principios de solidaridad interterritorial y la subsidiariedad,

IV. Desafíos Políticos y Públicos de la Sociedad Civil.

Se conoce la incapacidad de las oligarquías por romper las viejas estructuras del clientelismo y paternalismo con el Estado, conformando una relación utilitarista dentro de las elites de poder, estableciendo un contexto de anomia solapado en la región Latinoamericana. Es allí donde aparece los nuevos movimientos sociales, justificando la necesidad de una redefinición teórica de la ciudadanía, que no se refiere con sinónimo a la sociedad civil, porque esta última es entendida como la capacidad de acción colectiva.

En su nacimiento la ciudadanía tenía un carácter discriminatorio, imponiendo la identidad de un varón blanco de clase media a la multiplicidad de las identidades reales, ¿es, entonces, la ciudadanía un sinónimo de la sociedad civil? La sociedad civil se desliga de la utopía autolimitada (Arato y Cohen, 1999) y se presenta como el sustituto ideal para el Estado opresor, o por lo menos como un actor capaz de sustituir la racionalidad estratégica del Estado por la racionalidad comunicativa de la sociedad civil.

La sociedad civil son las “asociaciones y públicos, estabilizados por los derechos fundamentales (de asociación, reunión, expresión, prensa y privacidad) que operan de acuerdo con una lógica normativa de coordinación de la acción comunicativa”. Esta no existe si se elimina la pluralidad de identidades, incluyendo las no reconocidas por el Estado, las públicamente no existentes, ignoradas o incluso desautorizadas por el Estado.

Los desafíos que presenta la sociedad civil organizada en un Estado Latinoamericano tradicional, oligárquica y de privilegios muestran muchas tareas que tiene este poder, muchas veces volátil, pero vigilante en la sombra, la sociedad civil tiene mucho por hacer.

Por ejemplo, con buscar el compromiso político de la sociedad civil y la ciudadanía en una importancia teórica, empezar a construir nuevos individualismos en relación al colectivo.

Por otro lado, apostar por las instituciones que le dan una cohesión a la sociedad civil, estableciendo una estabilidad sobre la base de los derechos, que clasifican en tres conjuntos: los concernientes a la reproducción cultural (libertad de pensamiento, de prensa, de expresión, de comunicación); los que aseguran la integración social (libertad de asociación, de reunión), y los que aseguran la socialización (protección de la privacidad, intimidad e inviolabilidad de la persona).

Se necesita una sociedad civil organizada que haga incidencia ciudadana en el espacio público, estableciendo una relación de poder equitativo con el Estado, haciendo vinculante la agenda pública con los gobiernos de turno, pero sobre todo ciudadanos y ciudadanas que se informen, apostando por una cultura científica y de conocimiento, construyendo metodologías de fortalecimiento del colectivo de la sociedad civil, y sobre todo luchando por las reivindicaciones sociales que hacen falta en la región mas desigual del planeta tierra.

 

Bibliografía

Alguacil, J. (2008). Espacio Público y Espacio Político. La Ciudad como el lugar para las estrategias de la participación. Santiago: Revista de la Universidad Bolivariana.

Ochman, M. (2004). Sociedad Civil y Participación Ciudadana . Maracaibo: Universidad de Zuila.

Perez Campos, M. (2009). Los Derechos Humanos en la Definición de la Política Democratica. Universidad Metropolitana.





sábado, 24 de julio de 2021

La Democracia Representativa Hoy en el Perú

 1.      Introducción

Escuchar a todos y todas significa un esfuerzo enorme de quien coordina la reunión o está generando el consenso, cumplimiento un rol articulador e interlocutor entre las partes que están reunidas, y están participando en un espacio para poder resolver un problema o exigir alguna demanda al Estado. La democracia no solo se caracteriza por establecer un contrato social de convivencia pacifica y social entre pares, sino garantiza un modo de desarrollo que debe generar bienestar en los territorios, en la distribución de servicios públicos accesibles y de calidad, pero sobre todo garantizando los derechos humanos.

Como diría un amigo, del dicho al hecho hay mucho trecho, es cierto. El concepto de democracia se ha construido a partir de diferentes convulsiones sociales, golpes de estado militarizados y oligarquías monopólicas que ocuparon el gobierno. En el presente el concepto teórico tiene una línea histórica consecuente y coherente con los diferentes hechos sociales que se tuvo en Latinoamérica, pero la praxis de los principios democráticos ha cambiado de acuerdo a los fenómenos sociopolíticos en la región, siendo maleable en los diferentes países.

La democracia esta cambiando, como al inicio de los párrafos con la tipología participativa del concepto, el último escalón para poder establecer una cohesión social entre el Estado, mercado y la sociedad civil organizada es una democracia participativa. Pero cae de maduro explicar la democracia representativa que nos involucra a Latinoamérica y conjuntamente a las crisis de legitimidad en la región.

2. Fundamento de la Democracia Representativa.

Comenzaremos diciendo que la democracia necesita vincular los derechos humanos a los diferentes procesos políticos. Para poder establecer la solidez de la evaluación, integridad y legitimidad de los regímenes democráticos, amparados en la justicia social. Poniendo el ejemplo de los Estados Unidos, con la declaratoria de independencia: "todos los hombres son creados iguales, que han sido dotados de ciertos derechos inalienables, que entre ellos se hallan la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”. Aquí se establece una vinculación reciproca entre los derechos humanos y la democracia, pero también hay que darnos cuenta en la estructura desencadenante que tiene cada país para que las reglas de juego obedezcan a intereses colectivos del pueblo y no a interés subalternos o particulares de elites de poder. Utilizando el mismo ejemplo, particularmente “la búsqueda de la felicidad” conlleva una carga ideológica del Estado que esta naciendo, porque el Estado no garantiza la plenitud del individuo como visión y fin social, sino establece las rutas progresistas para que el individuo encuentre lo que necesite y no obtenga las oportunidades que merece.

En el Perú se tiene una democracia representativa, hasta se podría decir que los procesos electorales son por delegados de partidos políticos que cada cinco años se presentan a los comicios electorales, después de una ausencia funeraria de la opinión pública. Esta es una gran falencia que tenemos dentro del sistema de electoral, representativo y democrático del país, porque no garantizamos la legitimidad de las nuevas autoridades que ocuparan un cargo público en los diferentes niveles de gobierno, donde no hubo debate, no se construyeron alianzas, ni mucho menos se tuvo una agenda multipartidaria.

Entonces no se debería de apuntar a dar la legitimidad al proceso electoral en curso o futuros, sino a los espacios de participación vinculantes a la política ciudadana y partidaria, allí esta el problema de legitimidad, porque la empatía representativa de la ciudadanía con el candidato nace de una agenda pública, consensos con cabildos abiertos sobre demandas sociales claras y con propuestas articuladas en varios sectores de la sociedad, con un trabajo programático por etapas, consiguiendo victorias a partir de diferentes campos de incidencia.

Partimos que se tiene el derecho de elegir y ser elegido en sufragio universal y con igualdad de oportunidades para el desempeño de funciones públicas. Así ha sido el proceso de elecciones generales 2021 a presidente, vicepresidentes, congresistas y parlamentarios andinos en el Perú, con principios democráticos en las normas de manera clara y transparente, todo ello resguardado por las instituciones del proceso electoral. Garantizando el principio de legalidad y el Estado de derecho.

3. La Democracia en el Perú de Hoy.

La campaña ya culmino, se tuvo la fiesta democrática ejercida por la ciudadanía responsable a la hora de votar en las urnas, los resultados de las actas contabilizadas al 100% dan como vencedor al profesor rural Pedro Castillo, para ocupar la presidencia de la República del Perú para el quinquenio 2021-2026. Evaluar la representación democrática que tiene el candidato electo es crucial para el sostenimiento de los derechos humanos en un ambiente de paz social.

Justamente el proceso electoral revelo que la democracia representativa peruana pende de un hilo, porque desde los grupos de poder minoritarios pero que controlan diferentes actividades económicas y de comunicación social en el Perú, no tienen la necesidad de tener una agenda inclusiva para las regiones sino son bajo sus términos, no están dispuestos a reconocer la diversidad de sujetos, pueblos, orígenes y contextos que reflejen la variedad y riqueza de etnias, lenguas, perspectivas y culturas que constituyen el Perú en provincias.

La vocera a deslegitimar el proceso electoral es Keiko Fujimori, lapidando el sistema de representación democrática que tiene el país, desprestigiando a las instituciones que han resguardado el proceso electoral, con un discurso de odio y desde el terrorismo mediático del grupo El Comercio, intentan promover un golpe de Estado empresarial violando todo orden constitucional. Sembrando diferentes bombas de tiempo para el futuro gobierno, rompiendo con todo tipo de compromiso o carta que firmo en la campaña electoral, visibilizando una vez más la postura mercantilista y populista que tiene el Fujimorismo con la política peruana desde 1990.

Justamente hay que reconocer la crisis en la que el Perú se encuentra, para poder fomentar espacios de participación ciudadana, con una agenda programática y que está sea vinculante a la que tienen las autoridades electas. Para que la legitimidad se renueve constantemente en las y los tomadores de decisión.

Bibliografía

1.      Mozina, J., & Pérez , C. (1995). Participación Política y Derechos Humanos . Caracas : Universidad de Zulia.

2.       Thompson, J. (2002). Participación, Democracia y Derechos Humanos: Un Enfoque a partir de los Dilemas de America Latina. . Italia: Coferencia Internacional.