lunes, 8 de marzo de 2021

La Camanchaca Eterna de Martín Vizcarra

 

                Martín Vizcarra nació en Moquegua hace más de cinco décadas. Se hizo gobernador regional de su departamento por el movimiento “Integración Regional por Ti”, acompañado de su hombre de confianza Ivan Manchego, se tuvo los logros importantes, como que siete niños de diez de segundo grado de secundaria comprendieran lo que leen, estando por encima del promedio latinoamericano y nacional. Fueron peldaños para construir la famosa muralla Moqueguana que gobernaría el país con Karen Roca, William Flores y Oscar Vásquez. Vizcarra se parece a Fujimori, porque se interesaba en ver en campo el avance de las obras, meticuloso y obsesivo, con entrevistas y cámaras. Empezamos.

               La tranquilidad a las doce del día era una sensación que percibían muchos hogares, en plena pandemia, a partir del 16 de marzo del 2020, donde comenzó la cuarentena en el Perú, sonaba a programa de radio “al medio día con Vizcarra”, parecía broma en aquel presente, pero ahora parece un guion muy bien escenificado. ¿Qué capitalizo Martín Vizcarra? ¿Por qué empezó a quererlo la gente? ¿Por qué los casos de corrupción se vieron más rápido en la opinión pública? Muchas preguntas, pero pocas respuestas.

               El ejercicio de la descripción nos puede ayudar a desmenuzar la realidad de un hecho social o descifrar los intereses más oscuros de un actor, revelando los objetivos principales y primogénitos del político, pero sobre todo de un traidor, sobre todo si ha corrompido los valores que construyo en campaña y defraudado a sus colaboradores de confianza que lo acompañaron en el gobierno, sobre todo si humillo a médicos, serenos, personal de parques y jardines, intensivistas, policías, bomberos, adultos mayores, utilizando la investidura del cargo de presidente de la república para beneficio propio, vacunándose en la clandestinidad, callando por frascos de inmunidad para su compañera y hermano mayor, dando la espalda a aquellas personas que le dieron su apoyo en las diferentes crisis políticas que tuvo que pasar su gobierno, ya no te creemos Martín.

               “Un error fatal que no volverá a suceder”, son aquellas frases que salen a relucir por parte de la ciudadanía, motivadas por la rabia y la desesperación de conseguir un balón de oxígeno, estar a la espera de una vacuna, una cama hospitalaria o que un familiar pueda entrar a la unidad de cuidados intensivos. La participación ciudadana en la agenda pública tiene estas frases debido a la emotividad del electorado a la hora de manifestar su voto en las urnas, de la misma manera en la percepción de aprobación o desaprobación del gobierno de turno, está volatilidad en la confianza que ofrece a sus autoridades electas tienen mucho romanticismo, coyuntura, circo y poco argumento. De esto se valió el ciudadano Vizcarra para tomar las decisiones más importantes en las diferentes coyunturas políticas, sin mencionar a sus supersticiones claro está, notándose chispazos fujimoristas en su actuar, moviéndose al copas de las encuestas, populismo puro y duro en la marea de la incertidumbre.

               El ciudadano Vizcarra siempre polémico, pero recurrentemente se le preguntaba sobre su plan para la gobernabilidad del país, la reducción de brechas, como se llegaría al bicentenario o cual es el norte del barco del gobierno, no había ancla fija, podía encallar en cualquier agua turbia o mansa, según le convenga.

               Vamos a diagnosticar la decepción más grande del bicentenario, ayudando a la población a pasar el trago amargo de la traición, sintiendo la ciudadanía la puñalada, no en el pecho, sino por la espalda, la ciudadanía en su mayoría se identificaba no con una persona, líder, político o mucho menos con el ciudadano Martín Vizcarra, así lo denominaremos ahora, sino por el significante que había capitalizado desde el ascenso al poder, la manera como encaro a una mayoría fujimorista con 73 escaños en el congreso, con una postura obstruccionista con el único objetivo de ver arder el país, empuño la bandera de la lucha contra la corrupción creando la Comisión de Alto Nivel para la Reforma Política conocida como la comisión Tuesta, planteando los pilares para refundar la política, dándole niveles de popularidad y aceptación jamás antes visto en un funcionario público. Esa película que vendió a la población término siendo aburrida, falsa y sobre todo decepcionante al final. 

               Sello su popularidad con el cierre del Congreso de la República, claro, este hecho según la historia ha significado un redito político, obteniendo la confianza ciudadana en todo su esplendor, poco a poco se van sintiendo los calambres de inmortalidad en esta vida terrenal. Pero Vizcarra no fue la excepción, siempre cuando el avión logra despegar la turbulencia del emborrachamiento del poder hace que se desplome lo que demoro mucho en levantar el vuelo. Y aún sigue cayendo Martín.

               Cuando lo vacaron el 09 de noviembre del 2020, la ciudadanía salió a las calles, sobre todo los jóvenes del bicentenario, pero no marcharon por Martín, que quede claro, sino por la crisis de representatividad que ya se tenía desde que fue elegido PPK en el 2016, ocasionada por el fujimorismo y partidos políticos que veían intereses propios, mientras el pueblo moría en hospitales a causa de la COVID-19. Vizcarra nos había dotado de una desconfianza total en las instituciones, en lo que dicen, en lo que hacen, en lo que escuchamos, en los chismes, donde lo único que nos puede dar la verdad son las investigaciones, empezar a leer ciencia y construir argumentos cohesionados con la realidad en la que vivimos.

               La indignación nos lleva a sugerir un castigo para el máximo funcionario público de la República del Perú, debería renunciar a su candidatura al congreso por Somos Perú, y no volver a laborar en el sector público para que pueda limpiar su nombre, hasta que las investigaciones puedan concluir.

               En la saga de Star Wars: Episodio III, “La Venganza de los Sith” no podría describirlo de la mejor manera en una conversación de Obi Wan a Anaki para hacer alusión a la decepción que significo Martín Vizcarra: “Tú eras el elegido, debías destruir a los sit no unir a su fuerza, ibas a darle equilibrio a la fuerza no a dejarla en la oscuridad” “Eres mi hermano Anakin, yo te quería”. La decepción Vizcarra.

               El ciudadano defraudo, se convirtió en aquello que juro destruir. Ahora estaremos vigilante del pillo Martín, como lo hacemos con Keiko, para que puedan pagar por los casos de corrupción y el daño que le han hecho al país, tesoro público, salud mental de las personas, lucha contra pandemia de la COVID-19 y la crisis política.

               Lo bueno es que empoderaste a muchos jóvenes a no creer en lo que las personas puedan decir, sino antes verificarlo, formar un argumento propio, con ciencia y en base a líneas claras de grandes pilares como derechos humanos, desarrollo sostenibles, participación ciudadana, democracia, gobernabilidad, política, ética y filosofía.

               La camanchaca es conocida en Moquegua como el único momento del año en que la ciudad se nubla. Al parecer será el estado político por un largo tiempo del ciudadano Martín Vizcarra. El Perú no estuvo primero para Martín Vizcarra.



El Oportunismo no Perdona Pandemias

 

               El esfuerzo que puedes dar en un proyecto educativo, para forjar nuevos paradigmas o reforzar corrientes teóricas que no necesariamente tiene un beneficio individual sino colectivo, aquello que vive en las comunidades campesinas, el aymi y la minka, explicado desde la reciprocidad entre la población y la solidaridad para afrontar crisis de todo tipo. Es aquel esfuerzo que involucras en un proyecto donde no hay tintes políticos, no hay aprovechamiento, no hay objetivos subalternos y no debería haber oportunismo.

               Como hoy, al acabar una reunión de funcionarios públicos, donde se pedían explicaciones por no haber alcanzado las metas propuestas del año pasado, ¿no recuerdo si eran explicaciones o solo querían conocer como estaban las diferentes áreas?, bueno, la improvisación y la poca preparación son buenos aliados para un fracaso seguro. Justamente aquella reunión con figuras ausentes, conflictos internos por el poder, niñerías en la investidura del puesto, trabajadores seguros de la confianza que le tienen en el cargo, solo son hechos que se suman a la ecuación de la incertidumbre. Presentándose el oportunismo en aquellas personas que viven y vivirán del trabajo de otros.

               Se hace más pesada la carga en los hombros de las personas que hacen su chamba, teniendo como obligación que poner a flote el barco, no por intereses económicos, de hecho no son los mejores incentivos en los gobiernos locales, sino dar la lucha, porque tienes responsabilidades que asumiste desde el principio, para mejorar los servicios públicos, reducir brechas, cumplimiento de metas o compromisos con las autoridades políticas. Pero hay una frase con la cual se culminó la reunión, ya cuando en los pasadizos había muchos murmullos, que puede perder la utopía de la sinergia organizacional por mejorar los valores de la institución, haciendo reflexionar al trabajador, pensando y dudando mucho, tomando en consideración la redacción de una carta de renuncia: “Lo que algunos tienen de ingenuos, otros lo tienen de pendejo”.

               En la interpretación de la frase, no hace alusión a la criolla peruana de infringir las normas o aprovechar el poder para influir en algunos beneficios individuales, sino converge en la idea que hay trabajadores que trabajan a toda máquina sin descanso y hay aquellos que venden las mercancías a terceros, sin consultar, y teniendo un beneficio propio. Es el oportunismo, el beneficio propio sobre el trabajo de otros.

               El oportunismo que se asoma y se apropia del trabajo de los demás, negando la participación de los demás, solo dejando participar a aquellas personas que saben que lo harán mal, prácticas de reírse cuando se interviene, son motivaciones de inseguridad, mantener una confabulación con un agente de poder o que goza de cierta popularidad en un espacio de desarrollo profesional no es garante de los conocimiento e ideas que puedes aportar, si puede darte un plato de comida a futuro, pero no te da el derecho de apropiarte de un espacio construido con fines académicos, profesionales, colectivos, mucho menos si se tiene una idea política a futuro.

               Así se camuflan las y los que buscan hacerse un nombre, cuando en la universidad no pudieron destacar por sus investigaciones, intervenciones, militancia política y mucho menos por la rigurosidad por el conocimiento. Ahora lo quieren hacer a costa de otros. Oportunismo.



Ana Estrada puede Saltar

 

                En este mes se inauguró una obra de infraestructura, un puente peatonal, había dormido más de un año sin terminarlo, era conocido por la población como las “escaleras al cielo”, porque prácticamente subías hasta el final y luego no había nada, solo veías el cielo. Lamentablemente dentro de los gobiernos locales es costumbre no terminar las obras del gobierno pasado a él, pero son gestos de desprendimiento que quedan en la cancha de la escasa voluntad política terminar aquello que algún día se empezó.

               Justamente en este puente peatonal, poco utilizado estos días, porque la gente prefiere correr antes de que le alcance algún vehículo, arriesgando su vida, motivado por la imprudencia y lo inmediato que produce cruzar la calle de la Av. Arequipa, produciendo un estado de inercia a la obra de infraestructura, tentando a la muerte y susurrándole al oído.

               Una mañana antes de las siete del día el puente peatonal estuvo en el centro de la opinión pública de la región Arequipa, el sur y un poco a nivel nacional, había un varón de treinta seis años que estaba en el techo del puente, buscando tirarse al vacío, decidido a terminar con su vida, evaluando tal vez si lo mataría la caída o algún vehículo que pasaría sobre de él.

               Hablar sobre el hombre o las circunstancias que llevaron a tomar esa decisión son parte de la noticia y los intereses subjetivos de la ciudadanía al darle realce al acontecimiento, pero nos ayuda a reflexionar sobre los sucesos que podrían orillar a una persona a tomar la fatal decisión de quitarse la vida, solo para sentar la pregunta: ¿el ser humano es libre de hacer lo que quiera con su vida?

               En la otra orilla esta Ana Estrada, mujer de cuarenta y cuatro años que padece de polimiositis, enfermedad rara y degenerativa. Hace poco salió el fallo a favor de su demanda para que el Estado le reconozca su derecho a la muerte, ella menciona que se siente tranquila y contenta al tener el derecho de una muerte digna, lo que ha ganado Ana es autonomía sobre sus decisiones, porque lleva sufriendo mucho tiempo por un mal que la aqueja, sentando un precedente para que la excepción a la regla se vuelva una alternativa para aquellas personas que han decidido acabar por su vida libremente.

                Ambos casos tienen que ver con la vida y la muerte de un ser humano, en el primer caso la policía rescato al individuo, pero se encuentra en depresión. En el segundo caso, gano el derecho a una muerte digna, estando la persona con muchas ganas de emprender nuevos proyectos hasta que la fuerza le alcance y pueda utilizar su última carta de un permanente adiós. 




domingo, 21 de febrero de 2021

Hasta Pronto Scooby

                Ser estudiante agustino implica hacer universidad, con cajón y guitarra, no solo en las aulas, sino también en los espacios públicos dentro y fuera de los claustros universitarios. Se tiene que romper la educación básica regular que se hereda gratuitamente, hasta autoritariamente en la secundaria, queriéndola replicar en la universidad, llegando temprano para que no te cierren la puerta cuando hay catedra libre que debes hacer respetar, levantando la mano cuando llaman asistencia, venerar al docente por encima del conocimiento mismo, pero sobre todo negarse la oportunidad de sacarse la venda de los ojos, viviendo y sintiendo la realidad de la sociedad misma, eso represento Scooby para agustinos y agustinas, seamos de provincia, vivamos en la capital o seamos del extranjero.

               Mi primer vinculo contigo fue hace ocho años cuando concurría al comedor universitario, donde a la semana podíamos vivir con trece soles, un perro robusto con mirada fija al frente y tratabas a estudiantes como tus iguales, no entendía aún la dinámica universitaria, pero Scooby conocía las tres áreas de la universidad (biomédicas, sociales e ingenieras) como sus patas, incluyendo el rectorado por supuesto. Recuerdo que concurría como casero, no solo a las cocineras del comedor, sino también a los quioscos, tal vez a ello obedece el problema de colesterol que siempre sufrió, porque nunca le falto alimento al agustino más querido.

               Sus críticos y opositores preguntaban ¿Quién es ese perro feo que no tiene ni color? Mencionan los que no conocen, los que pasaban por la universidad por instrucciones para vivir y no por conocimientos por descubrir, los que pensaban en la zapatillas de 200 soles y en las fiestas de fines de semanas con marihuana negando su situación socioeconómica, apellido Mamani o Quispe y la carga familiar en casa, enajenados por el consumismo y la moda, renegados por no estudiar lo que querían sino a lo que pudieron alcanzar, matriculándose paralelamente a una universidad privada que podía complacerlos en sus caprichos ególatras, sintiéndose superiores a las personas que teníamos utopías de mejorar los servicios colectivos de nuestra universidad pública y gratuita, seguíamos peleando para que sea de calidad. Aquellos estudiantes en promedio leían 30 copias por semestre, por eso mencionamos al inicio que se tenía que hacer universidad, muchos estudiantes ingresan y nunca lo hacen, pero luego se arrepienten. Podríamos decir que es el legado de Scooby, aquellos que no fueron al comedor, los que no participaron en las manifestaciones, los que no tuvieron tertulias interminables debatiendo la realidad nacional y sobre todo no para cumplir una tarea, no compartieron noches culturales en los estacionamientos o losas deportivas, se arrepiente con la perdida de Scooby. Porque cuando ladro para que despertadas seguías pensando en la billetera de marca.

               En las primeras elecciones electorales que te enfrentas, en tu vida como ciudadano, son las universitarias, pero vas a ciegas, porque la política en pregrado era nula, la federación universitaria había sido disuelta, los referentes eran asociados como vagos o dinosaurios enquistados en la cúpula del poder universitario, teniendo como cereza del pastel la política nacional llena de casos de corrupción, desigualdades y centralismo, siendo una región del sur lo debemos de mencionar, entonces no había opción o afinidad por algún candidato. Pero cuando nos fijamos en las bambalinas, mosquitos (afiches de bolsillo) y campaña publicitaria en redes sociales, mencionaban a un candidato que nunca se presentaba, pero las encuestas lo daban como ganador indiscutible, postulando a consejero universitario o hasta al mismo puesto de rector, era nuestra causa Scooby.

               Algunos grupetes de izquierda como Juventud Socialista se colgaban de su fama para promover el voto nulo y viciado, tan ciego no estábamos para no darnos cuenta y poder distinguir las propuestas de los alarmistas y sensacionalistas sin argumento. El perro que nos acompañaba al comedor, dormía con nosotros en el parque de los asmáticos (solo un agustino sabrá el significado), estaba con nosotros en las pichangas, aniversarios de escuelas o facultades, eventos académicos internacionales (no fue ponente, pero tenía mucho que enseñar), cuando FBC Melgar fue campeón por segunda vez (faltaba que levantes la copa, nada mas), pero sobre todo en las huelgas y marchas en la defensa de los intereses de las y los estudiantes, siempre estuvo en primera línea, igual que un intensivista en la lucha contra la COVID-19, allí estaba Scooby. Moviendo su cola al compás de los tambores, vigilante siempre en las noches desde el edificio de Héroes Anónimos en la Av. Independencia con la Av. Paucarpata. Siempre fiel, siempre presente, hasta la muerte. 

               Ese era Scooby, no solo el candidato del pueblo agustino, sino el protector de sus intereses, referente de la política universitaria. Tenemos que recordar a Scooby como un símbolo de rebeldía ante la inercia y la injusticia, pero sobre todo a luchar por tus convicciones.

               Scooby y la UNSA son uno ahora, siempre recordare cuando visite tus cenizas, la utopía que mostrabas al romper las cadenas del statu quo, el poder seguir tus sueños que alguna vez tuviste, y que siempre habrá un tambor que suene para que te levantes y sigas luchando, porque las y los agustinos seguiremos tocando los tambores para puedas acompañarnos al frente ladrando.

Hasta siempre amigo.




La COVID se Lleva tu Recuerdo Abuelo

                Es difícil no sentir dolor por la provincia de Camaná, porque aquellas personas que migraron y regresaron después de 20 años siguen encontrando los mimos problemas que dejaron, solo utilizando el sentido común, sin utilizar instrumentos para comprender el estado real de la Villa Hermosa, no se ha generado una matriz productiva diversificada en los diferentes recursos hidrobiológicos, agropecuarios, flujos comerciales, formalización de la pequeña y mediana minera, infraestructura recreativa y de ocio, pudiendo explotar con responsabilidad social, sostenibilidad y sustentabilidad amigable con el medio ambiente.

               Y no son palabras bonitas en un manifiesto escrito aquí y ahora, sino hubieron horizontes de crecimiento económico no aprovechados para generar condiciones de desarrollo por las autoridades en distintos periodos de gestiones municipales, no hay una visión a mediano y largo plazo de planificación estratégica, no se ha logrado gestionar o cohesionar alianzas interprovinciales (por las identidades locales y chauvinistas). Todo lo positivo que se ha mencionado es realizable, la pregunta es ¿de quién parte el interés para poder gestar el cambio?

               Conversábamos con la promoción que egreso el 2011 de la I.E. Faustino B. Franco (El Agropecuario), cinco o seis personas que nacieron o migraron a Camaná y aprendieron a amarla, pero sobre todo en esta etapa de la vida, a luchar por la tierra que te vio crecer y le dieron tiempo para conocerla. Aquellas impresiones individuales conforman un proyecto político a largo plazo, con variedad de profesionales expertos en cada campo necesario para hacer las reformas que necesita la provincia. Sabiendo muy bien que las expectativas económicas que se tendrá de resultado no contribuirán a su erario personal y que tendrán que esperar la llegada de las canas para poder darle lo mejor a la Villa Hermosa.

               Se busca aquel reconocimiento que las y los abuelos tenían, a causa de su filantropía, oficio con el pueblo y sencillez al momento de conversar con cualquier poblador, será uno de los últimos suspiros que se anhela llevarse a la tumba, justo en aquel cementerio donde se manejaba bicicleta, querrán inmortalizar su nombre, no por lo que dirá la gente, sino por el bienestar que sentirán por las acciones y las obras realizadas.

               El verano para Camaná es la mejor época del año, la familia extensa se reencuentra para charlar, sacar a flote otra vez el dejo que se había perdido por la lejanía que estuvieron fuera de su tierra, el sonido de las gaviotas a cualquier hora, la música en las casas con la puerta abierta a causa del calor o fuera de la casa compartiendo sandias y regresa el acostumbrado “premo” a cualquier conocido, se vuelve otra vez tan coloquial la estadía, recreando un sentido de pertenencia.

               El turismo de verano se incrementa, dinamizando los circuitos económicos, sobre todo a los servicios relacionados con la playa, alquiler de sombrillas, venta de chupetes, ceviches, chilcanos en el mercado central y las personas que vienen a des estresarse.  

               Esta es una idea de la costumbre camaneja que ha transcurrido durante varias generaciones. Puede ser un progresismo inerte o felicidad complaciente en la consciencia del colectivo citadino que se establecieron en las personas que fueron llegando a hacer colonia en Camaná, hoy en día esta idea se está muriendo.

               Se desmorona la historia de Camaná, se pierde al final del túnel, reflejada en las personas adultas mayores que se van y mueren por la COVID-19, no quiero hablar de tecnicismo de la falta de pruebas rápidas, moleculares, antigénicas, balones de oxígeno, equipos de protección personal, camas hospitalarias, recursos humanos, infraestructura de salud y gestión territorial por las autoridades locales, sino mencionar lo que está muriendo en Camaná con el virus que nació en Wuhan (China). Aquello que muere en Camaná, hoy febrero del 2021, es aquel progresismo inerte, no se tiene las armas para luchar contra el enemigo invisible, el verano que llegue con la vacuna, será uno triste, porque no podremos festejar como se hacía antes, porque ya no habrá alguien que nos enseñe.

              

                                                                          A las y los abuelos de Camaná que ya no volverán a la playa a jugar con sus nietos.




Un Día en lo Público

                 Fue un mensaje que llego al imbox del Facebook una noche, estando en plena acción laboral en el distrito de Andagua, tierra de volcanes y tranquilidad, siendo la vida profesional tan efímera en algunos lugares o perenne en otros, llegan los retos y las decisiones no se hicieron esperar. Considerar el cambio de contexto rural, tranquilo, democrático y con una cohesión social, claro, dentro de las limitaciones que la accesibilidad a los servicios en la sierra y el territorio nacional significa, trasladarse al área urbana-costera, conflictos sociales con once años transcurridos, dirigentes oportunistas que no les interesa las causas comunes sino quien pague mejor por su silencio, una cultura de dadivas constituidas a partir del posicionamiento de las empresas privadas en los distritos de la provincia, cobrando valor el morbo más que la propuesta y las medidas equivocas que se toman para corregir los fenómenos sociales.

               Escoger el clima laboral dentro de un centro de trabajo es complicado, partiendo de que no lo escoges y si el contrato es para solucionar problemas que tengan que ver con el tema en discusión, aún peor, las cabezas no tienen la mínima voluntad de poder hacer caso a las recomendaciones técnicas o las habilidades blandas para poder solucionar temas personales, trascendiendo a lo institucional, ocasionando que la confianza se vaya perdiendo a medida que avanza la gestión del gobierno local de turno.

               Lo público tiene muchos encantos, entendiendo lo público, como las diferentes instituciones que están adscritas al Estado, la “hermosa” burocracia que debería generar eficiencia y eficacia en los procesos gubernamentales, pero genera lentitud y desconfianza. El encanto del sector está en el fin de los múltiples procesos, lo que en términos técnicos se conoce como valor público y lograr el cierre de brechas, en sencillo es mejorar la calidad de vida de la ciudadanía en los diferentes servicios públicos que les sea de utilidad a la sociedad, teniendo las oportunidades de acceder a una buena educación, teniendo una salud plena y generar bienestar social.

               El hecho de pasar tal vez no un día, pero si una temporada en el sector público te puede orientar a tomar dos caminos, a querer el espacio o aborrecerlo, el trabajo mecanicista y administrativo no cuenta en esta reflexión. Cobrando mayor preponderancia de los liderazgos, las llamadas cabezas que estén al frente, porque las reformas, cambios o revoluciones se darán por la famosa voluntad política, indispensable para definir con qué lado de lo público te quedas.

En aquel día que pases por lo público, no se debe reaccionar emotivamente a un conflicto personal, tienes que saber que las disputas entre poderes obedecen a una mala relación con los trabajadores subalternos, saber la jerarquía entre las diferentes gerencias, llamar la atención-sanción acabando con un consenso y reconciliación es mucho mejor que poner memorándum, aplicar descuentos o despedir personal, dependerá mucho de la falta administrativa en el centro laboral, pero tendrás que tener “muñeca” (aplicar instrumentos de diálogo político colaborativo), la habilidad de crear un espacio de consenso propicio para que la gestión se fortalezca con cada conflicto que pase, donde la política tendrá que ser utilizada para el bien común. 

               Guárdate tus pensamientos y prejuicios que podrían desequilibrar tu imparcialidad a la hora de servir a la ciudadanía en el puesto que te toque estar, y ahora ponte a trabajar.



viernes, 19 de febrero de 2021

La Facilitación Tarea de Todos

 

    Una persona sin importar la profesión que tenga debe adquirir algunas facultades para vivir con civismo, democracia, respeto a los derechos humanos, justicia social y velar por un desarrollo sostenible en la sociedad. Y en esta mirada estará nuestro comentario.

               La facilitación orienta las energías a reflexionar, la acción, promueve el encuentro en la persona misma, recupera y fortalece la identidad colectiva, nos enseña a vivir en comunidad, dotando las condiciones de un dialogo, en su diseño, generando compromisos en los diferentes encuentros donde se manifiestan relaciones de paz o de conflicto, pero sobre todo aplicando metodologías para poder llegar a acuerdos y conclusiones, ese es el proceso de la facilitación.

               Un facilitador tiene como función ser un académico, acercar a las partes, crear puentes de comunicación, cuidar la construcción de las relaciones, pero sobre todo no deben ser jueces, no reemplazar a las partes ni mucho menos dar soluciones. El facilitador invita a conocer las creencias profundas, los supuestos y los paradigmas de la pluralidad de las partes. Pero hay un función antes que debe hacer el facilitador, autocalificarse, diagnosticar sus virtudes-defectos, inconsistencia-coherencia, siendo el camino para mostrar un trajo ético e integral en el espacio de dialogo.

               Y justamente en el dialogo se manifiesta Paulo Freire, refiriéndose que no solo es el intercambio de ideas, sino tiene que haber amor en el mundo y por los hombres para que el dialogo se lleve a cabo. Donde los actores buscan un entendimiento por los objetivos, compartir conocimientos, relaciones, construir y fortalecer la confianza, el dialogo es de carácter polisémico es necesario conocer sus alcances, características, límites y atributos.

               Es por ello que el espacio de dialogo son procesos y funciones que permiten interactuar paradigmas, pensamientos, emociones y manifestaciones. Partiendo de la utopía del espacio, pero en el accionar no pueden ser solo un sueño.