En este mes se inauguró una obra de infraestructura, un puente peatonal, había dormido más de un año sin terminarlo, era conocido por la población como las “escaleras al cielo”, porque prácticamente subías hasta el final y luego no había nada, solo veías el cielo. Lamentablemente dentro de los gobiernos locales es costumbre no terminar las obras del gobierno pasado a él, pero son gestos de desprendimiento que quedan en la cancha de la escasa voluntad política terminar aquello que algún día se empezó.
Justamente
en este puente peatonal, poco utilizado estos días, porque la gente prefiere
correr antes de que le alcance algún vehículo, arriesgando su vida, motivado
por la imprudencia y lo inmediato que produce cruzar la calle de la Av.
Arequipa, produciendo un estado de inercia a la obra de infraestructura,
tentando a la muerte y susurrándole al oído.
Una
mañana antes de las siete del día el puente peatonal estuvo en el centro de la
opinión pública de la región Arequipa, el sur y un poco a nivel nacional, había
un varón de treinta seis años que estaba en el techo del puente, buscando
tirarse al vacío, decidido a terminar con su vida, evaluando tal vez si lo
mataría la caída o algún vehículo que pasaría sobre de él.
Hablar
sobre el hombre o las circunstancias que llevaron a tomar esa decisión son
parte de la noticia y los intereses subjetivos de la ciudadanía al darle realce
al acontecimiento, pero nos ayuda a reflexionar sobre los sucesos que podrían
orillar a una persona a tomar la fatal decisión de quitarse la vida, solo para
sentar la pregunta: ¿el ser humano es libre de hacer lo que quiera con su vida?
En la otra orilla esta Ana Estrada, mujer de cuarenta y cuatro años que padece de polimiositis, enfermedad rara y degenerativa. Hace poco salió el fallo a favor de su demanda para que el Estado le reconozca su derecho a la muerte, ella menciona que se siente tranquila y contenta al tener el derecho de una muerte digna, lo que ha ganado Ana es autonomía sobre sus decisiones, porque lleva sufriendo mucho tiempo por un mal que la aqueja, sentando un precedente para que la excepción a la regla se vuelva una alternativa para aquellas personas que han decidido acabar por su vida libremente.
Ambos casos tienen que ver con la vida y la muerte de un ser humano, en el primer caso la policía rescato al individuo, pero se encuentra en depresión. En el segundo caso, gano el derecho a una muerte digna, estando la persona con muchas ganas de emprender nuevos proyectos hasta que la fuerza le alcance y pueda utilizar su última carta de un permanente adiós.

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