lunes, 8 de marzo de 2021

El Oportunismo no Perdona Pandemias

 

               El esfuerzo que puedes dar en un proyecto educativo, para forjar nuevos paradigmas o reforzar corrientes teóricas que no necesariamente tiene un beneficio individual sino colectivo, aquello que vive en las comunidades campesinas, el aymi y la minka, explicado desde la reciprocidad entre la población y la solidaridad para afrontar crisis de todo tipo. Es aquel esfuerzo que involucras en un proyecto donde no hay tintes políticos, no hay aprovechamiento, no hay objetivos subalternos y no debería haber oportunismo.

               Como hoy, al acabar una reunión de funcionarios públicos, donde se pedían explicaciones por no haber alcanzado las metas propuestas del año pasado, ¿no recuerdo si eran explicaciones o solo querían conocer como estaban las diferentes áreas?, bueno, la improvisación y la poca preparación son buenos aliados para un fracaso seguro. Justamente aquella reunión con figuras ausentes, conflictos internos por el poder, niñerías en la investidura del puesto, trabajadores seguros de la confianza que le tienen en el cargo, solo son hechos que se suman a la ecuación de la incertidumbre. Presentándose el oportunismo en aquellas personas que viven y vivirán del trabajo de otros.

               Se hace más pesada la carga en los hombros de las personas que hacen su chamba, teniendo como obligación que poner a flote el barco, no por intereses económicos, de hecho no son los mejores incentivos en los gobiernos locales, sino dar la lucha, porque tienes responsabilidades que asumiste desde el principio, para mejorar los servicios públicos, reducir brechas, cumplimiento de metas o compromisos con las autoridades políticas. Pero hay una frase con la cual se culminó la reunión, ya cuando en los pasadizos había muchos murmullos, que puede perder la utopía de la sinergia organizacional por mejorar los valores de la institución, haciendo reflexionar al trabajador, pensando y dudando mucho, tomando en consideración la redacción de una carta de renuncia: “Lo que algunos tienen de ingenuos, otros lo tienen de pendejo”.

               En la interpretación de la frase, no hace alusión a la criolla peruana de infringir las normas o aprovechar el poder para influir en algunos beneficios individuales, sino converge en la idea que hay trabajadores que trabajan a toda máquina sin descanso y hay aquellos que venden las mercancías a terceros, sin consultar, y teniendo un beneficio propio. Es el oportunismo, el beneficio propio sobre el trabajo de otros.

               El oportunismo que se asoma y se apropia del trabajo de los demás, negando la participación de los demás, solo dejando participar a aquellas personas que saben que lo harán mal, prácticas de reírse cuando se interviene, son motivaciones de inseguridad, mantener una confabulación con un agente de poder o que goza de cierta popularidad en un espacio de desarrollo profesional no es garante de los conocimiento e ideas que puedes aportar, si puede darte un plato de comida a futuro, pero no te da el derecho de apropiarte de un espacio construido con fines académicos, profesionales, colectivos, mucho menos si se tiene una idea política a futuro.

               Así se camuflan las y los que buscan hacerse un nombre, cuando en la universidad no pudieron destacar por sus investigaciones, intervenciones, militancia política y mucho menos por la rigurosidad por el conocimiento. Ahora lo quieren hacer a costa de otros. Oportunismo.



No hay comentarios:

Publicar un comentario