Economía que se resiente con el gobierno.
Lucas Z. Granda.
Como país nos hemos contraído
económicamente, estamos dentro de una recesión económica, y sino podemos
transformar como reactivar motores económicos no convencionales entraremos a
una depresión económica, agravando aún mas los bolsillos de la ciudadanía con
el encarecimiento de la canasta básica familiar, la reducción del empleo
público, el espanto de la inversión privada y el sumergimiento aún mas profundo
de la pobreza multidimensionalmente.
En nuestra economía peruana tenemos
problemas estructurales, diferenciándose según la ubicación geográfica, el
nivel socioeconómico y la formalidad del empleo que se posea, estos problemas
se organizan en relación a la desigualdad territorial, impacto del cambio
climático y una dinámica económica de extracción de recursos naturales. Sin
considerar aún que estamos siendo golpeados por una escasez hídrica y un
fenómeno del niño que está por llegar.
Sin olvidar que le primer trimestre
del año 2023 tuvimos convulsiones sociales en todo el Perú, arrastrada la
economía por una crisis política que perdura en el tiempo, donde masacraron a
más de 70 personas en diferentes departamentos del país, donde el panorama
económico estuvo en promedio a -0.4 del PBI (Producto Bruto Interno) según el INEI
(Instituto Nacional de Estadística e Informática), donde se desplomaron las
importaciones en -2.1 y la oferta y demanda global estuvo en -0.8. Entonces no
olvidemos cuales son las causas estructurales del año fiscal, porque la crisis
no es responsabilidad de la ciudadanía que dignamente salió a protestar ante
una clase política indolente y que no escucha las reformas políticas que se
proponen desde la calle, la crisis obedece a un ejecutivo que no tiene rumbo,
que mercantiliza al Estado hacia intereses subalternos de grupetes políticos
para seguir sosteniendo el poder.
Para el segundo trimestre del 2023
crecimos en -0.5 del PBI según en BCR (Banco Central de Reserva), las
importaciones estuvieron bajas con un 0.8 y la oferta y la demanda global con
un 0.7. Donde los motores que nos están manteniendo es el agropecuario con 7.4,
minería e hidrocarburos con 12.6, manufactura 12.6 y comercio 10.8 siempre con
el flujo primario exportador, no hay ningún proceso de transformación ni valor
agregado a nuestros recursos económicos, agravándose la situación donde no hay
inversiones externas e internas en nuestro país. Considerando que la estrategia
“con punche Perú” de reactivar a las pequeñas y medianas empresas (PYMES) no
esta funcionando sino articulamos interinstitucionalmente con SUNAT, con una
lógica descentralizada hacia las regiones, y procesos de formalización a
actividades que no tributan ni son percibidas por el Estado.
En una entrevista el 22 de octubre
en Latina con Mónica Delta se encontraban los exministros de economía Alfredo
Thorne, Alonso Segura y David Tuesta, manifestando a una sola voz que el
gobierno de Dina Boluarte no tiene propuestas económicas, no trae inversiones
al Perú, no genera seguridad jurídica y mucho menos confianza. Últimamente se
menciona el cambio del ministro de economía y el presidente del consejo de
ministros para refrescar el gabinete, pero son paliativos de un gobierno que
solo quiere quedarse hasta el 2026, cueste lo que cueste.
La crisis económica seguirá agravándose por
este gobierno que no resuelve ningún conflicto social en regiones, donde se
merma diariamente a la Juntan Nacional de Justicia (JNE), dando señales de cero
políticas institucionales del respeto al Estado de derecho, entrando a unas
fiestas de fin de año que van a coludir la ineptitud de Dina Boluarte para
hacerse cargo de los motores económicos.
Cerraremos este 2024 entre demandas
populares insatisfechas y sin un norte para caminar el próximo año.




