La democracia funciona como un
instrumento de dominación en beneficio de las minorías, aquellas que no
encuentran representación como las comunidades campesinas, los grupos
afroperuanos, comunidades indígenas, colectivos LGTBIQ, entre otros. Este
sistema de representación ha logrado llevar procesos de elección de autoridades
públicas en diferentes niveles de gobiernos a través del voto libre y
consciente, dejando las armas o procesos autoritarios que violan los derechos
humanos. Hemos aprendido a convivir con las reglas que han ganado
institucionalidad en la sociedad, respetando ideas, llegando a consensos y
cediendo posición argumentativa por un interés común.
Podríamos
decir que la democracia ha primado su poder sobre ideologías y posiciones
políticas radicales, pero también está tiene matices, por ejemplo, quisiéramos que
el Perú deje de optar por un modelo representativo, apostando por uno de
participación directa, para que la ciudadanía cumpla un rol fiscalizador,
promotor de temas de interés público y generar un equilibrio real de poderes
del Estado.
Lo
democrático tiene que ver con la soberanía del pueblo y lo liberal con la
limitación del poder del Estado. Por ejemplo en la democratización
latinoamericana, hallaremos un primer momento en la lucha anti-oligárquica y
los regímenes nacional-populares de la primera etapa; un segundo momento en las
transiciones a la democracia, que suceden a las dictaduras militares; y un
tercer momento en el giro a la izquierda que transcurre tras el fracaso de las
transiciones e intenta un camino democrático alternativo a las mismas.
La
democracia es el respeto básico de las personas y los derechos políticos de los
ciudadanos, incluidas las libertades de asociación, reunión y expresión,
mediante el imperio de la ley protegida por los tribunales. También es la
separación de poderes entre el ejecutivo, legislativo y judicial recibiendo la
delegación del poder por la ciudadanía. Se establecen las condiciones de
convivencia en armonía entre ciudadanos y ciudadanas.
Actualmente la democracia se ha
renovado con el proceso electoral del 11 de abril del 2021, los resultados
pueden o no simpatizar con los diferentes sentimientos que tenemos en todo el
territorio nacional, pero es un resultado que representa la polarización por
alternativas políticas. Tenemos el punto de vista occidentalizado costero del
sur del Perú, manifestando zozobra y oscurantismo para el próximo quinquenio de
gobierno, sea la señora K o Castillo quien ocupe el sillón de Pizarro, pero no
solo debemos de interpretar los resultados como una fórmula matemática o
pragmática de cálculo político, sino las características de la población que ha
votado por estas dos alternativas.
En
comparación de muchos académicos sociólogos y politólogos, hay que ver matices
en cada territorio del Perú, sea urbano o rural, pobre o rico, nivel
socioeconómico, grupo etario, y diferentes indicadores que involucran un
análisis profundo, para no ver los resultados de una elección popular, sino
esclarecer los sentimientos de las personas con respecto a nuestro sistema
político, nadie puede negar la crisis del sistema de representación, pero
tampoco no podemos cerrarnos en dogmas o reposteos de medios de comunicación en
las redes sociales que mal informan y no contribuyen al debate nacional basado
en propuesta que nos ayuden a superar, no solo la crisis de salubridad actualmente,
sino de visión de Perú al 2050.
La
ciudadanía tiene la oportunidad de implantar temas públicos como agenda para el
próximo quinquenio, por ejemplo, la calidad de la educación universitaria, las
desigualdades entre los diferentes estratos socioeconómicos, plan de
ordenamiento territorial, derechos humanos, diversificación productiva,
descentralización, reforma de la policía, el sistema de pensiones y la reforma
política, tenemos coincidencia como masa crítica ciudadana, ambos candidatos no
deberían tener el famoso cheque en blanco, no deberían tener el camino libre
para hacer lo que les plazca, tienen que respetar el Estado de derecho y las
conquistas del pueblo ya ganadas.
La
democracia siendo la condición básica para que todas las personas tengan
igualdad de derechos y oportunidades, este proceso es a través de la
adquisición de derechos políticos y económicos, mayor acceso a la educación y
libertad de expresión. Tenemos que seguir luchando por ello.
Entonces
la democracia debe ser entendida como un régimen político y una forma de
gobierno, con una cultura que se adhiere a la arquitectura institucional del
Estado, fortaleciendo por consecuencia su gobernabilidad. Es aquella que
problematiza las relaciones con el conflicto, populismo y ciudadanía organizada
bajo un sistema y luchas por el poder, estableciendo la mediación de las
relaciones entre la sociedad y el Estado, agrupados en diferentes intereses y
grupos sociales, intentando encontrar un consenso y unidad.
Ni
la señora K ni Pedro Castillo, la ciudadanía tiene que plasmar su agenda
pública.






