El esfuerzo que puedes dar en un
proyecto educativo, para forjar nuevos paradigmas o reforzar corrientes
teóricas que no necesariamente tiene un beneficio individual sino colectivo,
aquello que vive en las comunidades campesinas, el aymi y la minka, explicado
desde la reciprocidad entre la población y la solidaridad para afrontar crisis
de todo tipo. Es aquel esfuerzo que involucras en un proyecto donde no hay
tintes políticos, no hay aprovechamiento, no hay objetivos subalternos y no
debería haber oportunismo.
Como
hoy, al acabar una reunión de funcionarios públicos, donde se pedían
explicaciones por no haber alcanzado las metas propuestas del año pasado, ¿no
recuerdo si eran explicaciones o solo querían conocer como estaban las
diferentes áreas?, bueno, la improvisación y la poca preparación son buenos
aliados para un fracaso seguro. Justamente aquella reunión con figuras
ausentes, conflictos internos por el poder, niñerías en la investidura del
puesto, trabajadores seguros de la confianza que le tienen en el cargo, solo
son hechos que se suman a la ecuación de la incertidumbre. Presentándose el
oportunismo en aquellas personas que viven y vivirán del trabajo de otros.
Se
hace más pesada la carga en los hombros de las personas que hacen su chamba,
teniendo como obligación que poner a flote el barco, no por intereses
económicos, de hecho no son los mejores incentivos en los gobiernos locales,
sino dar la lucha, porque tienes responsabilidades que asumiste desde el
principio, para mejorar los servicios públicos, reducir brechas, cumplimiento
de metas o compromisos con las autoridades políticas. Pero hay una frase con la
cual se culminó la reunión, ya cuando en los pasadizos había muchos murmullos,
que puede perder la utopía de la sinergia organizacional por mejorar los
valores de la institución, haciendo reflexionar al trabajador, pensando y
dudando mucho, tomando en consideración la redacción de una carta de renuncia: “Lo que algunos tienen de ingenuos, otros lo
tienen de pendejo”.
En
la interpretación de la frase, no hace alusión a la criolla peruana de
infringir las normas o aprovechar el poder para influir en algunos beneficios
individuales, sino converge en la idea que hay trabajadores que trabajan a toda
máquina sin descanso y hay aquellos que venden las mercancías a terceros, sin
consultar, y teniendo un beneficio propio. Es el oportunismo, el beneficio
propio sobre el trabajo de otros.
El
oportunismo que se asoma y se apropia del trabajo de los demás, negando la
participación de los demás, solo dejando participar a aquellas personas que
saben que lo harán mal, prácticas de reírse cuando se interviene, son
motivaciones de inseguridad, mantener una confabulación con un agente de poder
o que goza de cierta popularidad en un espacio de desarrollo profesional no es
garante de los conocimiento e ideas que puedes aportar, si puede darte un plato
de comida a futuro, pero no te da el derecho de apropiarte de un espacio
construido con fines académicos, profesionales, colectivos, mucho menos si se
tiene una idea política a futuro.
Así
se camuflan las y los que buscan hacerse un nombre, cuando en la universidad no
pudieron destacar por sus investigaciones, intervenciones, militancia política
y mucho menos por la rigurosidad por el conocimiento. Ahora lo quieren hacer a
costa de otros. Oportunismo.






