lunes, 8 de julio de 2024

El niño y la garza trata de prevenir el suicidio

 

El niño y la garza trata de prevenir el suicidio

Lucas Z. Granda.

En Japón, donde se realizo la producción cinematográfica, se tiene desde el 2020 un promedio de 55 personas que se suicidan por “día”, donde la tasa de suicidios masculinas es dos veces mayor que la femenina [1]. Convirtiéndose en uno de los problemas estructurales de la juventud japonesa, a raíz de ello se han ideado muchas estrategias para capturar la atención de la juventud, y construir un plan de vida que trascienda las exigencias familiares y el costo de vida de la sociedad de dicho país, que prácticamente esta segregando con la muerte a aquellas personas que no construyen las cosas materiales a determinados espacios de tiempo que obedecen a etapas de vida dentro de la sociedad japonesa. 

La película de Hayao Miyazaki estreno la película “el niño y la garza” en julio del 2023 y se ha convertido en la mejor película animada en el tiempo presente, manifestando hechos para el análisis social que motivan la reflexión a problemas dentro de la salud mental que nos aqueja silenciosamente, por ejemplo, la depresión, el autismo, riesgo de suicidio, el stress, TDH, baja autoestima y violencia comunitaria como psicológica. Y porque se evidencia condiciones mentales en la pantalla grande, considerando al mismo nivel de problemas estructurales como puede ser la pobreza, la desigualdad, la corrupción y la permanente crisis política, entiendo que como especie estamos pasando por un momento de reconfiguración del sentido común al tolerar hechos de perdida de ética y perversión de los valores democráticos, teniendo miradas transversales de distintas generaciones que crecieron, se apropiaron de valores culturales y tuvieron diferentes procesos de enseñanza-aprendizaje. 

El titulo original de la cinta es “¿Cómo vives?, siendo un titulo sugerente al momento de reflexionar en silencio y con un té de canela. Justamente iba en el taxi en Arequipa la semana que se fue, conversando siempre con el chofer, me manifestaba que conoció la estadística por la radio que ya son 110 personas que se han suicidado del Puente Chilina desde su construcción, lo cual es muy preocupante si nos dejamos llevar por soluciones que manifiestan el enmalle del puente, el problema no es el puente, sino las personas que se lanzan de él, y si seguimos escarbando vamos encontrando la ramificación de problemas mentales en el núcleo duro de la población, como por ejemplo, la migración como cambio cultural del campo a la ciudad en la niñez, familias disfuncionales y reconstituidas, una permisividad de la violencia de genero entre los integrantes varones hacia las mujeres, y así podemos seguir invariablemente de las ciudades y los territorios.

Justamente el actor principal, Mahito, un niño que sobrevive a la segunda guerra mundial se resiste a la perdida de su madre en un incendio provocado por un bombardeo, donde la historia gira entorno a como son las fases de negación, silencio y rencor que se puede tener por no sanar heridas mentales que nos condicionan nuestra vida cotidiana, donde la ayuda externa por un profesional sino es deseada a nivel personal cae en un saco roto permanente. No me imagino aceptar la perdida de mi madre, debe ser uno de los dolores mas fuertes que un ser humano puede tener en su vida, seguro nos llegara algún día.

Otra parte de la película que llama la atención es el cuidado de las personas ancianas a los más jóvenes, ejerciendo la función de un traslado intergeneracional de conocimientos y fabulosas historias a aquellas personas que creemos saber lo suficiente para sostenernos en la vida, la cual nos debe tocar humildemente el discernir y comparar con nuestro espacio y tiempo-histórico. En este espacio siempre es recomendable escuchar y ver el material videográfico de Pepe Mujica ex presidente de Uruguay, manifiesta muchos postulados de su teoría de la austeridad para construir la felicidad, nutriéndose de la organización, la solidaridad comunal, pero, sobre todo, ser consciente que nuestro tiempo debe condicionarse a las cosas que queremos hacer en la vida, y hay que guardarle un buen capitulo de vida a nuestros anhelos mas genuinos que tenemos.

Cierro estos párrafos con lo que me dijo mi amigo Marco Astete de Apurímac en una exposición de investigaciones en Cusco, “uno tiene que regresar a ser feliz donde es libre, mayormente es en tu tierra, con tu gente”. Considerando que los momentos amargos de la vida vienen en cualquier momento, nuestra salud mental tiene que fortalecerse, esperando que tenemos sueños que cumplir y la vida es hermosa, hay que vivirla a tope siempre.




[1] Datos macro del 2020 (https://datosmacro.expansion.com/demografia/mortalidad/causas-muerte/suicidio/japon)


Yana-Wara elimina el romanticismo andino neocolonial

 

Yana-Wara elimina el romanticismo andino neocolonial

Lucas Z. Granda.

Esta obra cinematográfica sienta la postura de no romantizar los escenarios y cultura andina, tejiéndola de una corriente realista, genuina y cotidiana que sucede en nuestro Perú. A mi percepción, corta la mamadera a personajillos que fácilmente viven hablando de la vulnerabilidad, pobreza, desigualdad en los diferentes grupos poblacionales dispersos en el área rural, no con el clamor de sensibilizar a la ciudadanía sobre las diferentes problemáticas flagelantes, sino para engrandecer egos personales y mercantilizar la victimización con fines lucrativos y necesidad de reconocimiento, cayendo en causas incoherentes en su verdadero modo de pensar.

Yana-Wara es aquella película que da una cachetada de peruanismo a Tudela y al pollito de la bancada de Avanza País, porque demuestra que los fondos del Ministerio de Cultura, obviamente no por la gestión del gobierno sino por la movilización organizada de los cineastas regionales, financian la transmisión de mensajes autóctonos, reales, generando un rostro humano desconocido para las ciudades intermedias costeras de nuestro Perú, pero sobre todo nos representa como una ciudadanía diversa, chauvinista en búsqueda de una identidad perdida y con diferentes contextos que obedecen a un espacio-tiempo-histórico.

La película ataca directamente el romanticismo andino, Don Evaristo de ochenta años fue el asesino de su nieta de trece años, que la única palabra que dijo al morir fue “gracias taita”. Aquella nieta que fue violada por un docente de educación secundaria en una escuela rural, aquel profesional que debería representar la ética; también fue obligada a vivir con su agresor décadas mayor que ella, fue excluida por su misma comunidad, y poco a poco se fueron cerrando caminos que significaron la sobrevivencia bajo las condiciones agrestes del campo. Dejando la pregunta al salir de la sala del cine ¿las personas con alguna discapacidad y/o condición mental se adaptan y son incluidas en la vida cotidiana de las áreas rurales y selváticas? ¿Cuáles son las instituciones públicas y privadas que dan el soporte en salud, educación, servicios públicos, empleo y seguridad para que las personas con discapacidad sean incluidas en una sociedad que las “reconoce”? ¿con que ojos se está mirando el campo, serán los citadinos?

Son preguntas reales y terrenales que nos increpan como humanidad y como ciudadanía, porque creer tener empatía y tener grados de superioridad por sobre aquellas personas que no han tenido la oportunidad de conocer el campo ni de sentir sus vicisitudes no los deja excluidos del problema público, mucho menos arroparse con la verdad absoluta. Debemos de hacer la creación heroica que hicieron Tito Catacora y Oscar Catacora, trasladar la crudeza de como pasan las cosas en el campo, no plasmar lo bello de la cultura milenaria, ancestral e histórica que podría significar una afluencia de turistas que se tomen muchas fotos y se compren muchos toors vivenciales, no, se tiene que hacer sentir lo que pasa y lo que sufre la gente en el país, pero sin el sesgo del “final feliz” y las posiciones de quienes son los malos y quienes los buenos, hacer cine regional.

Yana-Wara nos hace una última advertencia implícita de aquellas personas que romantizan el campo y recogen aplausos por un manejo del humo en auditorios muy elocuente, nos dice que hay que tener cuidado con el petulante ego hablando sobre la verdad absoluta, su verdad, sometiendo diferentes percepciones a la exclusión sino toman en cuenta su único punto de vista. La manipulación y la instrumentalización hecha carne, observando a las personas como pequeños engranajes de un juego de pura conveniencia individual, obviamente vendiendo humo colectivo, lucha de clase y solidaridad genuina para los auditorios que se ufana caminar. Recibiendo duras críticas de las personas que lo han rebelado como el vil ser humano que es, pisando cabezas para sentirse mejor cualitativamente que los demás. Sin ningún tipo de reconocimiento a las personas que caminan a su alrededor, apropiándose de labores hechas por los verdaderos héroes del campo, que siguen luchando, sin romantizar nada, sino con lucha y coherencia, y sin auditorios.



Pensamiento complejo contra el facilismo.

 

Pensamiento complejo contra el facilismo.

Lucas Z. Granda

Las permanentes noticias con temáticas geopolíticas armamentistas, avances científicos, desastres naturales a causa de una ebullición climática inminente, el programa farándula de la Foca farfán, pelea entre Yaco y la hija de Gisela combinado con los rolex y pulseras de Dina Boluarte agobian a la gente en su día a día, cada quien decide el público que quiere ser, donde cada persona se aferra a cosas muy lineales y comunes, efímeras como diría Pepe Mujica. Estableciendo su ámbito de intervención donde operativiza su vida cotidiana entre su celular y sus obligaciones (estudiar, trabajar y cuidar), donde la monotonía se interioriza, volviéndose una compañera durante muchas décadas, dejando ir a amistades como es el sueño y la aspiración, y casi siempre con una resignación basada en el libertinaje del derroche en dinero, la algarabía como paliativo de no reconocer nuestros problemas y los festejos que van cercenando el pensamiento crítico, complejo y la curiosidad, menciona Enrique Dussel, que como seres humanos nos llevó a obtener un conocimiento que hoy se denomina “evolución”.

Todo esto solidifica la filosofía del ser humano, el pragmatismo como un enfoque solido en la mente de la gente que basa su comportamiento en tener todo fácil, instantáneo, el querer pagar para saltarse la parte administrativa por un beneficio individual, teniendo una mirada antropocéntrica que se sigue centralizando en nuestro ego y nuestro bienestar propio, a costa de malestares colectivos y daños contra la naturaleza. La sociedad esta cambiando conjuntamente con nuestras tradiciones y culturas, las generaciones que están creciendo desconocen por opción personal el pasado y la historia, identificándose de manera autoritaria en el tiempo presente y prospectiva a futuro de los hechos sociales.

Manifestar estas ideas es terrorífico para nuestra vida en comunidad, para generar iniciativas de organización y para sostener el equilibrio de reciprocidad entre individuos que vivimos en un mismo planeta, pero esto explica porque mas de cincuenta muertes de manera extrajudicial en las protestas al inicio del gobierno de Dina Boluarte no convulsionaron el juicio ético y moral de la ciudadanía en su conjunto en el Perú, y si lo ha hecho escándalos de corrupción por unos relojes de 25 mil dólares y pulseras de 50 mil dólares adicionales, nuestro sentido de humanidad a cambiado, las cosas como se denominaban la década pasada se están reconceptualizando.

Y en este punto la croqueta del pensamiento se desmorona en nuestros valores democrático, relaciones de confianza, naciendo posiciones de alinearse a sistemas gerontocráticos por migajas que caen de la mesa del poder y resignarse a tener un miedo inherente a poder organizarse para decir “basta”. Aquí citaremos al maestro Edgar Morin filósofo y sociólogo francés, a quien se trata de rendir un pequeño reconocimiento en estas palabras. En su obra “Introducción al Pensamiento Complejo” en su octava edición publicada en el 2005, imprimiéndose en Barcelona, manifiesta una tesis contestaria al pensamiento simplificante, como el denomina.

Es que estamos eludiendo como seres humanos la complejidad de las cosas, la interdisciplinariedad de entender el porque de los hechos sociales, no todo es blanco y negro, siempre hay una escala de grises en la interpretación de la realidad. La disgregación como menciona Morin, es el mal endémico que tenemos como sociedad, la constante desintegración de las especializaciones, problemas y responsabilidades no llegan nunca a converger en un pensamiento complejo efectivo para el ser humano, tomando el reduccionismo como un habito cotidiano, imprimiendo nuestro parecer simplista como verdad absoluta y creando el dogma del pensamiento, siendo peligroso para la replicación por mentes jóvenes que escuchan estas estupideces.

En la actualidad el progreso de la humanidad esta ligado a sectores que la van a destruir, como armas termonucleares, manipulaciones en todo orden en la esfera pública-política y desarreglos ecológicos, enterrando la auto-eco-organización como un sentir autónomo como especie humana, dejando de percibir el objeto y el sujeto como parte de un mismo ecosistema que se retroalimenta en la vida que nos rodea.

El camino esta en observar diferente, en regresar a concebir nuestras raíces como propias, no incorporarnos a ideas hegemónicas y neocoloniales del saber y mucha menos de sentir, a decirle no al consumismo y si a la diversidad en toda su complejidad que nos ofrece el universo.  



¿Joven ubicas tu estrategia en un contexto incierto y sin sentido crítico?

 

¿Joven ubicas tu estrategia en un contexto incierto y sin sentido crítico?

Lucas Z. Granda.

Concluyendo una entrevista de análisis político en el Perú con la abogada Alenka Núñez de Huánuco, nos quedó muchas reflexiones que deberían fertilizar las convicciones ideológicas de los futuros liderazgos que se visibilizaran en las próximas elecciones del 2026. Primero, tener en consideración la coherencia entre lo que se dice y las acciones que acompañan nuestro quehacer ciudadano y convicciones políticas, porque debemos de hacer una autocritica a la inacción de la sociedad civil organizada provocada por una perdida de credibilidad de nuestros propios dirigentes y representantes que han quedado devaluados por manejar dobles discursos, encubrir acciones delictivas y apropiarse de la voluntad popular sin previa consulta. Segundo, la construcción comunicativa para hacer conocer propuestas serias, planificadas y que resuelven problemas se acoplan a una estructura de intereses partidarios y económicos que se juegan en la esfera pública, lo cual debemos romper con la ingenuidad, sobre todo de aquellas personas que tienen mucho entusiasmo, porque no hay un mesías, un líder autoritario que nos salve, no romanticemos los espacios, hay una estructura política que favorece a algunos grupos económicos y perjudica a otros. Tercero y último, la esperanza de cambio debe permanecer en las mentes jóvenes sin respetar grupos etarios, la esperanza debe construirse desde la ciudadanía, con acciones coherentes con el medio ambiente y con un enfoque de género transversal, lo cual no ejemplifica una timidez o sobriedad con los problemas profundos que tenemos como república, pero nos enseña a sobrellevar el pesimismo como una carga que cada vez pese menos.

Empezamos con estas tres reflexiones para saber cómo ubicar nuestra estrategia como ciudadanía en un contexto incierto y sin sentido crítico. Un maestro que aprecio mucho me presto el libro “Estrategia” de Lawrence Freedman, un historiador inglés que escribe sobre las diferentes guerras en el mundo. Venciendo las 800 páginas que atemorizan en una primera impresión, el autor hace un recuento histórico sobre las diferentes estrategias que aplicaron jefes de gobiernos, militares, personalidades de la sociedad civil, todos con el objetivo de obtener victorias, fortalecer el imaginario de su gente, potencializar los escasos recursos disponibles en un espacio y tiempo-histórico, pero sobre todo, imperando la razón en una análisis lógico colectivo en pro de salvaguardar cánones socioculturales indispensable para la reproducción de la vida en comunidad, teniendo como finalidad ultima el obtener poder.

El autor especifica que hay que tener estrategias colaterales entre el núcleo interno de articulación y el externo de difusión, lo cual conlleva plantear un proceso de planificación racional con el entorno, acompañado de individuos cohesionados que generen un compromiso con la trascendencia de lo que se quiere hacer, quedar impreso en la historia de las futuras generaciones. Allí es cuando se empieza a estructurar la estrategia institucional del equipo de trabajo, que es muy difícil de alcanzar, y aún mas de dar sostenimiento, sino hay que preguntarle a Pedro Castillo y Keiko Fujimori como no subieron manejar las oportunidades políticas para transcender en la historia republicana del Perú, sino se contentaron con ahogamientos del poder, el dinero y los clasismos.

Actualmente ubicarse políticamente en el Perú, siendo joven, con ideología que es estigmatizada por la gerontocracia, sin compartir egos de personajes que nunca tuvieron una victoria propia, ni mucho menos se atrevieron a plantear y escoger sus batallas para discutir el poder, sino que se acoplan a la incoherencia desdichada de su talento, provoca que la brújula que mira al norte sea ambivalente en la participación ciudadana, liderazgos políticos, académicos que combaten el poder desde las universidades, convirtiéndose el escenario en velas que se apagan lo suficiente para plantear la estrategia y esperar la gesta del momento correcto.



Derechos humanos extraviados en el Perú

 

Derechos humanos extraviados en el Perú

Lucas Z. Granda

Se debe partir que no hay un reconocimiento a los derechos sociales, económicos y culturales de parte de los Estados-Nación, dejando una desprotección a la ciudadanía como individuo y a la sociedad civil como colectivo. Por eso quiero dejar sentado en estas palabras que la configuración de la nación en un territorio es un trabajo complejo, más aún si hay muchas culturas aplicando la interdisciplina en sus formas de vivir y pensar, siendo como único canal para ponerse de acuerdo la legitimación de un poder supremo que es el Estado, imponiendo el imperio de la ley.

Teniendo el Estado un significado de legitimar la violencia para la distribución de los servicios públicos e intermediación para la regulación del mercado, no en el control de precios, sino para impartir justicia transversalmente. Teniendo al hombre y la mujer como el centro de referencia de la vida social.

Se cree que hay al menos dos tipos de aportes provenientes de los sistemas internacionales de protección de los derechos humanos que hay que tomar en consideración. Refiriéndose al Sistema Interamericano de Derechos Humanos como al Sistema Universal.

Partiendo de esa premisa se debe considerar el concepto de “garantías sociales”, eran puramente programáticas, es decir, que eran normas dirigidas a habilitar la actuación de los legisladores y de la administración, pero que no facultaban a los titulares de esos derechos a formular un reclamo ante la justicia en caso de incumplimiento.

Dicho de otro modo, una precondición importante para desencadenar la maquinaria del reclamo judicial es saber sobre la base de qué estándares estoy demandando en la violación de un derecho, cuál es la conducta que debía haber asumido la autoridad pública en el caso y cuál es la reparación que se pretende.

Para lo cual el derecho que se reconoce internacionalmente, pero que no tiene un mecanismo de protección, es un derecho imperfecto, ya que no existe ningún proceso que garantice y reivindique su cumplimiento. La Organización de los Estado Americanos-secretaria ejecutiva para el Desarrollo Integral establece un trabajo cohesionado para analizar y sistematizar los “Indicadores de Proceso para la Medición de Derechos Contemplados en el Protocolo de San Salvador. OEA.2011”, con el motivo de verificar la protección del Estado en un territorio sobre los derechos sociales, económicos y culturales.

Los indicadores para los derechos humanos apuntan a verificar el nivel de cumplimiento y efectividad de tales derechos y no se restringen solamente a recaudar información sobre la situación económica y social de un Estado. Estando los tipos de indicadores: estructurales, proceso y resultado. Los estructurales se ramifican en los instrumentos jurídicos internacionales básicos para facilitar la realización de un derecho humano fundamental. En cambio, los de proceso buscan medir la calidad y magnitud de los esfuerzos del Estado para implementar los derechos a través de las mediciones de alcance, la cobertura y el contenido de las estrategias, planes, programas o políticas.

Esta información tendría que promover espacios de diálogo, sensibilización, debates y difusión, trabajando con alianzas, involucrando a una red de actores entre los que destacan: los gobiernos locales que contribuyen, a través de la ley de transparencia, con los datos anuales para mantener actualizado el observatorio; las universidades y otras organizaciones que colaboran con la calidad de los datos y el análisis de información.

Otras organizaciones de la sociedad civil y los medios de comunicación que se involucran en los procesos de difusión e incidencia. Los indicadores deben ser de conocimiento público, para evidenciar y fomentar una ciudadanía activa.

Se debe desconfiar de la inteligencia y de la conciencia, y poner toda nuestra fe en los instintos, bueno así piensa un sentido común construido en la realidad que son ambivalentes en su posición con respecto a los derechos humanos. Por eso comprender una proposición o un comportamiento humano significa (incluso etimológicamente) contenerlo, ponerse en su lugar, identificarse con él. Pero sin dejar de desconfiar, pues, de quien trata de convencernos con argumentos distintos de la razón, es decir de los jefes carismáticos: hemos de ser cautos en delegar nuestro juicio y nuestra voluntad. Puesto que es difícil distinguir los profetas verdaderos de los falsos. Es por eso que en Latinoamérica los caudillismos primaron mucho en 1980 con los gobiernos dictatoriales, manejando masas y promoviendo el miedo.

Por eso una persona sin importar la profesión que tenga debe adquirir algunas facultades para vivir con civismo, democracia, respeto a los derechos humanos, justicia social y velar por un desarrollo sostenible en la sociedad.

El Estado ha venido a constituirse en un requisito indispensable para el avance del individualismo, cercenando los derechos (el gobierno de Dina Boluarte es el mayor ejemplo en el Perú), incorporando el principio de legalidad para la primacía del poder sobre la sociedad, agregaría hasta el mercado. Ejerciendo la violencia legitima a los integrantes que viven en un territorio soberano. En una vertiente estatal, nace el liberalismo, que conduce a la vertebración de un Estado limitado en sus poderes (Estado de Derecho), así como en sus funciones (Estado mínimo), y concede un lugar central a la protección de los derechos individuales y al ejercicio del poder en el marco de la ley.

Para lo cual se necesita una sociedad civil organizada que haga incidencia ciudadana en el espacio público, estableciendo una relación de poder equitativo con el Estado, haciendo vinculante la agenda pública con los gobiernos de turno, pero sobre todo ciudadanos y ciudadanas que se informen, apostando por una cultura científica y de conocimiento, construyendo metodologías de fortalecimiento del colectivo de la sociedad civil, y sobre todo luchando por las reivindicaciones sociales que hacen falta en la región más desigual del planeta tierra.



¿Democracia en el Perú?

 

¿Democracia en el Perú?

Lucas Z. Granda

Escuchar a todos y todas significa un esfuerzo enorme de quien coordina la reunión o está generando el consenso, cumplimiento un rol articulador e interlocutor entre las partes que están reunidas, y están participando en un espacio para poder resolver un problema o exigir alguna demanda al Estado. La democracia no solo se caracteriza por establecer un contrato social de convivencia pacifica y social entre pares, sino garantiza un modo de desarrollo que debe generar bienestar en los territorios, en la distribución de servicios públicos accesibles y de calidad, pero sobre todo garantizando los derechos humanos.

Como diría un amigo, del dicho al hecho hay mucho trecho, es cierto. El concepto de democracia se ha construido a partir de diferentes convulsiones sociales, golpes de estado militarizados y oligarquías monopólicas que ocuparon el gobierno. En el presente el concepto teórico tiene una línea histórica consecuente y coherente con los diferentes hechos sociales que se tuvo en Latinoamérica, pero la praxis de los principios democráticos ha cambiado de acuerdo a los fenómenos sociopolíticos en la región, siendo maleable en los diferentes países.

La democracia esta cambiando, como al inicio de los párrafos con la tipología participativa del concepto, el último escalón para poder establecer una cohesión social entre el Estado, mercado y la sociedad civil organizada es una democracia participativa. Pero cae de maduro explicar la democracia representativa que nos involucra a Latinoamérica y conjuntamente a las crisis de legitimidad en la región.

Comenzaremos diciendo que la democracia necesita vincular los derechos humanos a los diferentes procesos políticos. Para poder establecer la solidez de la evaluación, integridad y legitimidad de los regímenes democráticos, amparados en la justicia social. Poniendo el ejemplo de los Estados Unidos, con la declaratoria de independencia: "todos los hombres son creados iguales, que han sido dotados de ciertos derechos inalienables, que entre ellos se hallan la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”. Aquí se establece una vinculación reciproca entre los derechos humanos y la democracia, pero también hay que darnos cuenta en la estructura desencadenante que tiene cada país para que las reglas de juego obedezcan a intereses colectivos del pueblo y no a interés subalternos o particulares de elites de poder. Utilizando el mismo ejemplo, particularmente “la búsqueda de la felicidad” conlleva una carga ideológica del Estado que esta naciendo, porque el Estado no garantiza la plenitud del individuo como visión y fin social, sino establece las rutas progresistas para que el individuo encuentre lo que necesite y no obtenga las oportunidades que merece.

En el Perú se tiene una democracia representativa, hasta se podría decir que los procesos electorales son por delegados de partidos políticos que cada cinco años se presentan a los comicios electorales, después de una ausencia funeraria de la opinión pública. Esta es una gran falencia que tenemos dentro del sistema de electoral, representativo y democrático del país, porque no garantizamos la legitimidad de las nuevas autoridades que ocuparan un cargo público en los diferentes niveles de gobierno, donde no hubo debate, no se construyeron alianzas, ni mucho menos se tuvo una agenda multipartidaria.

Entonces no se debería de apuntar a dar la legitimidad al proceso electoral en curso o futuros, sino a los espacios de participación vinculantes a la política ciudadana y partidaria, allí esta el problema de legitimidad, porque la empatía representativa de la ciudadanía con el candidato nace de una agenda pública, consensos con cabildos abiertos sobre demandas sociales claras y con propuestas articuladas en varios sectores de la sociedad, con un trabajo programático por etapas, consiguiendo victorias a partir de diferentes campos de incidencia.

Partimos que se tiene el derecho de elegir y ser elegido en sufragio universal y con igualdad de oportunidades para el desempeño de funciones públicas. Así ha sido el proceso de elecciones generales 2021 a presidente, vicepresidentes, congresistas y parlamentarios andinos en el Perú, con principios democráticos en las normas de manera clara y transparente, todo ello resguardado por las instituciones del proceso electoral. Garantizando el principio de legalidad y el Estado de derecho.

Justamente el proceso electoral revelo que la democracia representativa peruana pende de un hilo, porque desde los grupos de poder minoritarios pero que controlan diferentes actividades económicas y de comunicación social en el Perú, no tienen la necesidad de tener una agenda inclusiva para las regiones sino son bajo sus términos, no están dispuestos a reconocer la diversidad de sujetos, pueblos, orígenes y contextos que reflejen la variedad y riqueza de etnias, lenguas, perspectivas y culturas que constituyen el Perú en provincias.

 


La batalla perdida de la descentralización.

 

La batalla perdida de la descentralización.

Lucas Z. Granda

Terminando de escuchar “Discuerdos” un programa del “Circulo de Estudios Voces” que trataba sobre la reproducción de las clases privilegiadas en el Perú según los colegios donde se estudió, sin importar la ideología, derechas y/o izquierdas, se forman para gobernar el mundo. Confluyendo con la declaración de la sociedad civil organizada de la Provincia de Caylloma de manifestar “PERSONA NO GRATA” al gobernador Rohel Sánchez por delegar el proyecto de irrigación Majes Siguas II al gobierno central. Se verifica que ambos hechos sociales relatados se integran para quienes es útil la centralización, y quienes renuncian a procesos reformistas históricos, como el proceso de descentralización. Explicando a continuación que el proceso de descentralización, no solo es delegar grandes proyectos de inversión pública al gobierno central, sino es perder autonomía regional, tanto en competencias y funcionabilidad de la burocracia.

El proceso de descentralización como una demanda del interior del país desde 1990, con miras de largo plazo, permanente, por etapas y vinculante. Por lo que se entiende una política de Estado que fortalece la unidad de la nación al democratizar el poder y potenciar los territorios, ámbitos regionales y locales, dinamizando los seis espacios territoriales que se configuran en el país: macro norte, amazónico, macro sur, macro centro, centro andino y el de Lima y el Callao (Secreataría de Descentralización de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), 2016).

En el Perú este proceso inicia formalmente en el 2002 en el gobierno del presidente Alejandro Toledo, en el cual se estableció como una política de largo plazo y gradual. Así empezó en muchos países de Latinoamérica y del mundo. 

Empezando la discusión en que la participación de una red descentralizada es de mucha utilidad para mejorar procesos en la gestión pública, siempre y cuando no se convierta en un proceso difuso de agentes heterogéneos, con sus respectivas tácticas e instrumentos no exentos de contradicción entre sí (ministerios, agentes del gobierno regional, partidos políticos, empresas inmobiliarias, prensa local, grupos corporativos vinculados con el desarrollo inmobiliario, expertos locales, etc.) (Ganter & Matus Madrid, 2020).

El proceso de descentralización tiene que abarcar, lo que denomina Castells, la identidad, como funcionalidad de entender el entorno. Tiene su origen en la cultura y es reproducida, modificada y resignificada a través de ella (Silva e Sousa, 2011). Es un juego de ida y vuelta, dialectico capaz de dar sentido al mundo, de interpretarlo, y, a partir de tales interpretaciones, relacionarse con él.

El desplazamiento desde zonas rurales a la ciudad obliga a redefinirse socialmente en un nuevo contexto de interacción, tanto en los referentes culturales usados en la vida cotidiana como en los marcadores identitarios que son activados u ocultados en función del contexto de interacción impersonal de las relaciones, la sensación de inseguridad, el tráfico, las dificultades de acceso a la vivienda (Valcuende del Río, Vásquez Andrade, & Hurtado Landy, 2016). Se convierte como el primer alcance primogénito que tiene en sus manos el proceso de descentralización, el uso y distribución de la tierra. 

Entendiendo que hay una transformación de lo tradicional sobre todo en el migrante del campo a la ciudad, que progresivamente se va transformando en un traje de gala, por lo que se usa en los momentos de reafirmación identitaria (Valcuende del Río, Vásquez Andrade, & Hurtado Landy, 2016). Pasando por procesos de alienación y aculturación citadina, entonces la misma población sufre cambios en estos flujos poblacionales que pasan en el territorio.

La centralidad también se refiere a las funciones simbólicas, de gobierno, intercambio social, comercial y cultural que se desarrollan en el espacio (Delgadillo, 2012). En cierto sentido, la centralidad tiene que ver con el derecho a participar, dentro de un espacio polivalente, de la relevancia urbana (Pino Andrade, Mauricio Andrés, Aguirre Déleg, & Salazar Vintimilla, 2019). Justo es allí donde ya se van tocando ideas del derecho a la ciudad, donde se reclama la libertad de transformación del espacio urbano no solo como una acción sobre el espacio construido sino como una manifestación de la vida urbana y de la capacidad de organización social de sus habitantes (Hiernaux, 2013). De esta forma, existe una relación socio-espacial inmanente en donde es el sujeto (individual y colectivo) quien tiene la posibilidad de apropiarse del espacio y transformarlo material y subjetivamente. La producción del espacio urbano, entre materialidad y subjetividad (Pino Andrade, Mauricio Andrés, Aguirre Déleg, & Salazar Vintimilla, 2019).

Con el ánimo de ver procesos institucionalizados, citamos el país de Colombia, donde se fortalecen la fluidez de vías de conectividad y comunicación que permite la interacción entre sus gobiernos locales. Los municipios gozan de cierta autonomía, y es ahí de donde surgen los planes orientados a proteger sus bienes culturales (Nuñez Coronel, 2018). El gobierno respalda estas políticas y decisiones, permitiendo así que se realicen más planes de trabajo locales que, al mismo tiempo, estén dentro del Plan Nacional de Desarrollo. Esta descentralización del poder dinamiza el proceso de mejora de los centros históricos. En gran medida, el éxito de las gestiones realizadas en los centros históricos colombianos responde a la vinculación del ordenamiento territorial y el patrimonio cultural por encima de sus conflictos internos, siendo procesos vinculantes, no solo declarativos como es en el Perú.

También hay voces disonantes con el proceso de descentralización, citando a la historia, como el investigador Canedo (2019, p. 178) donde define que la municipalización de poblaciones sucedía en las provincias rioplatenses –alrededor de la década de 1850– implicó la asunción o delegación de funciones y prerrogativas al ámbito local al mismo tiempo que generó nuevas o reformuladas jurisdicciones en diversas esferas (territorial, poblacional, fiscal, educativa y sanitaria (Kozul, 2022). Donde la idea de municipalización del territorio quitaba poder en la administración de recursos en los niveles subnacionales primarios. Hasta hubo movimientos políticos de izquierda que no vieron estas reformas como alternativa de redistribuir el poder, porque en el siglo XX se tenía una izquierda estatista y no valoró la dispersión del poder; más bien, receló de la descentralización como un instrumento oligárquico al servicio de latifundistas que, mediante el clientelismo, controlaron los municipios. No obstante, los parlamentarios de centro (radicales y demócratas cristianos), al igual que muchos izquierdistas, calcaron las prácticas liberales-conservadoras de “gestionar proyectos” para “sus comunidades”, sin una visión de descentralización y creación de fondos autónomos (Valenzuela, Penaglia, & Basaure, 2016).

Volviendo a las grandes discusiones del proceso de descentralización, qué se tenía que descentralizar, bajo qué condiciones y reglas políticas. Como consecuencia de lo anterior, en las regiones crece un malestar social que se traduce en protestas y estallidos sociales, fenómenos que se han gestado en territorios postergados por el poder central (crisis de expectativas entre lo nacional y lo regional).

La descentralización no solo es un proceso para mejorar la administración pública de manera desconcentrada en los departamentos, sino es un forma de redistribuir el poder y empoderar a las autoridades de los gobiernos subnacionales, pero eso no sé mira, ni se quiere mirar, porque el brillo del dinero y la mercantilización de los recursos naturales opaca el verdadero debate en la agenda pública.