Derechos humanos extraviados en el Perú
Lucas Z. Granda
Se debe partir que no hay un reconocimiento a los
derechos sociales, económicos y culturales de parte de los Estados-Nación,
dejando una desprotección a la ciudadanía como individuo y a la sociedad civil
como colectivo. Por eso quiero dejar sentado en estas palabras que la
configuración de la nación en un territorio es un trabajo complejo, más aún si
hay muchas culturas aplicando la interdisciplina en sus formas de vivir y
pensar, siendo como único canal para ponerse de acuerdo la legitimación de un
poder supremo que es el Estado, imponiendo el imperio de la ley.
Teniendo el Estado un significado de legitimar la
violencia para la distribución de los servicios públicos e intermediación para
la regulación del mercado, no en el control de precios, sino para impartir
justicia transversalmente. Teniendo al hombre y la mujer como el centro de
referencia de la vida social.
Se cree que hay al menos dos tipos
de aportes provenientes de los sistemas internacionales de protección de los
derechos humanos que hay que tomar en consideración. Refiriéndose al Sistema
Interamericano de Derechos Humanos como al Sistema Universal.
Partiendo
de esa premisa se debe considerar el concepto de “garantías sociales”, eran
puramente programáticas, es decir, que eran normas dirigidas a habilitar la
actuación de los legisladores y de la administración, pero que no facultaban a
los titulares de esos derechos a formular un reclamo ante la justicia en caso
de incumplimiento.
Dicho
de otro modo, una precondición importante para desencadenar la maquinaria del
reclamo judicial es saber sobre la base de qué estándares estoy demandando en
la violación de un derecho, cuál es la conducta que debía haber asumido la
autoridad pública en el caso y cuál es la reparación que se pretende.
Para
lo cual el derecho que se reconoce internacionalmente, pero que no tiene un
mecanismo de protección, es un derecho imperfecto, ya que no existe ningún
proceso que garantice y reivindique su cumplimiento. La Organización de los
Estado Americanos-secretaria ejecutiva para el Desarrollo Integral establece un
trabajo cohesionado para analizar y sistematizar los “Indicadores de Proceso
para la Medición de Derechos Contemplados en el Protocolo de San Salvador.
OEA.2011”, con el motivo de verificar la protección del Estado en un territorio
sobre los derechos sociales, económicos y culturales.
Los
indicadores para los derechos humanos apuntan a verificar el nivel de
cumplimiento y efectividad de tales derechos y no se restringen solamente a
recaudar información sobre la situación económica y social de un Estado. Estando
los tipos de indicadores: estructurales, proceso y resultado. Los estructurales
se ramifican en los instrumentos jurídicos internacionales básicos para
facilitar la realización de un derecho humano fundamental. En cambio, los de
proceso buscan medir la calidad y magnitud de los esfuerzos del Estado para
implementar los derechos a través de las mediciones de alcance, la cobertura y
el contenido de las estrategias, planes, programas o políticas.
Esta
información tendría que promover espacios de diálogo, sensibilización, debates
y difusión, trabajando con alianzas, involucrando a una red de actores entre
los que destacan: los gobiernos locales que contribuyen, a través de la ley de
transparencia, con los datos anuales para mantener actualizado el observatorio;
las universidades y otras organizaciones que colaboran con la calidad de los
datos y el análisis de información.
Otras
organizaciones de la sociedad civil y los medios de comunicación que se
involucran en los procesos de difusión e incidencia. Los indicadores deben ser de conocimiento público, para
evidenciar y fomentar una ciudadanía activa.
Se
debe desconfiar de la inteligencia y de la conciencia, y poner toda nuestra fe
en los instintos, bueno así piensa un sentido común construido en la realidad
que son ambivalentes en su posición con respecto a los derechos humanos. Por
eso comprender una proposición o un comportamiento humano significa (incluso
etimológicamente) contenerlo, ponerse en su lugar, identificarse con él. Pero
sin dejar de desconfiar, pues, de quien trata de convencernos con argumentos
distintos de la razón, es decir de los jefes carismáticos: hemos de ser cautos
en delegar nuestro juicio y nuestra voluntad. Puesto que es difícil distinguir
los profetas verdaderos de los falsos. Es por eso que en Latinoamérica los
caudillismos primaron mucho en 1980 con los gobiernos dictatoriales, manejando
masas y promoviendo el miedo.
Por
eso una persona sin importar la profesión que tenga debe adquirir algunas
facultades para vivir con civismo, democracia, respeto a los derechos humanos,
justicia social y velar por un desarrollo sostenible en la sociedad.
El
Estado ha venido a constituirse en un requisito indispensable para el avance
del individualismo, cercenando los derechos (el gobierno de Dina Boluarte es el
mayor ejemplo en el Perú), incorporando el principio de legalidad para la
primacía del poder sobre la sociedad, agregaría hasta el mercado. Ejerciendo la
violencia legitima a los integrantes que viven en un territorio soberano. En
una vertiente estatal, nace el liberalismo, que conduce a la vertebración de un
Estado limitado en sus poderes (Estado de Derecho), así como en sus funciones
(Estado mínimo), y concede un lugar central a la protección de los derechos
individuales y al ejercicio del poder en el marco de la ley.
Para
lo cual se necesita una sociedad civil organizada que haga incidencia ciudadana
en el espacio público, estableciendo una relación de poder equitativo con el
Estado, haciendo vinculante la agenda pública con los gobiernos de turno, pero
sobre todo ciudadanos y ciudadanas que se informen, apostando por una cultura
científica y de conocimiento, construyendo metodologías de fortalecimiento del
colectivo de la sociedad civil, y sobre todo luchando por las reivindicaciones
sociales que hacen falta en la región más desigual del planeta tierra.

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