Pensamiento complejo
contra el facilismo.
Lucas Z. Granda
Las
permanentes noticias con temáticas geopolíticas armamentistas, avances
científicos, desastres naturales a causa de una ebullición climática inminente,
el programa farándula de la Foca farfán, pelea entre Yaco y la hija de Gisela
combinado con los rolex y pulseras de Dina Boluarte agobian a la gente en su día
a día, cada quien decide el público que quiere ser, donde cada persona se
aferra a cosas muy lineales y comunes, efímeras como diría Pepe Mujica.
Estableciendo su ámbito de intervención donde operativiza su vida cotidiana
entre su celular y sus obligaciones (estudiar, trabajar y cuidar), donde la
monotonía se interioriza, volviéndose una compañera durante muchas décadas,
dejando ir a amistades como es el sueño y la aspiración, y casi siempre con una
resignación basada en el libertinaje del derroche en dinero, la algarabía como
paliativo de no reconocer nuestros problemas y los festejos que van cercenando
el pensamiento crítico, complejo y la curiosidad, menciona Enrique Dussel, que como
seres humanos nos llevó a obtener un conocimiento que hoy se denomina
“evolución”.
Todo esto
solidifica la filosofía del ser humano, el pragmatismo como un enfoque solido
en la mente de la gente que basa su comportamiento en tener todo fácil,
instantáneo, el querer pagar para saltarse la parte administrativa por un
beneficio individual, teniendo una mirada antropocéntrica que se sigue
centralizando en nuestro ego y nuestro bienestar propio, a costa de malestares
colectivos y daños contra la naturaleza. La sociedad esta cambiando
conjuntamente con nuestras tradiciones y culturas, las generaciones que están
creciendo desconocen por opción personal el pasado y la historia,
identificándose de manera autoritaria en el tiempo presente y prospectiva a futuro
de los hechos sociales.
Manifestar
estas ideas es terrorífico para nuestra vida en comunidad, para generar
iniciativas de organización y para sostener el equilibrio de reciprocidad entre
individuos que vivimos en un mismo planeta, pero esto explica porque mas de
cincuenta muertes de manera extrajudicial en las protestas al inicio del
gobierno de Dina Boluarte no convulsionaron el juicio ético y moral de la
ciudadanía en su conjunto en el Perú, y si lo ha hecho escándalos de corrupción
por unos relojes de 25 mil dólares y pulseras de 50 mil dólares adicionales,
nuestro sentido de humanidad a cambiado, las cosas como se denominaban la
década pasada se están reconceptualizando.
Y en este
punto la croqueta del pensamiento se desmorona en nuestros valores democrático,
relaciones de confianza, naciendo posiciones de alinearse a sistemas
gerontocráticos por migajas que caen de la mesa del poder y resignarse a tener
un miedo inherente a poder organizarse para decir “basta”. Aquí citaremos al
maestro Edgar Morin filósofo y sociólogo francés, a quien se trata de rendir un
pequeño reconocimiento en estas palabras. En su obra “Introducción al
Pensamiento Complejo” en su octava edición publicada en el 2005, imprimiéndose
en Barcelona, manifiesta una tesis contestaria al pensamiento simplificante,
como el denomina.
Es que estamos
eludiendo como seres humanos la complejidad de las cosas, la
interdisciplinariedad de entender el porque de los hechos sociales, no todo es
blanco y negro, siempre hay una escala de grises en la interpretación de la
realidad. La disgregación como menciona Morin, es el mal endémico que tenemos
como sociedad, la constante desintegración de las especializaciones, problemas
y responsabilidades no llegan nunca a converger en un pensamiento complejo
efectivo para el ser humano, tomando el reduccionismo como un habito cotidiano,
imprimiendo nuestro parecer simplista como verdad absoluta y creando el dogma
del pensamiento, siendo peligroso para la replicación por mentes jóvenes que
escuchan estas estupideces.
En la
actualidad el progreso de la humanidad esta ligado a sectores que la van a
destruir, como armas termonucleares, manipulaciones en todo orden en la esfera
pública-política y desarreglos ecológicos, enterrando la auto-eco-organización
como un sentir autónomo como especie humana, dejando de percibir el objeto y el
sujeto como parte de un mismo ecosistema que se retroalimenta en la vida que
nos rodea.
El camino esta
en observar diferente, en regresar a concebir nuestras raíces como propias, no
incorporarnos a ideas hegemónicas y neocoloniales del saber y mucha menos de
sentir, a decirle no al consumismo y si a la diversidad en toda su complejidad
que nos ofrece el universo.

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