lunes, 8 de julio de 2024

Pensamiento complejo contra el facilismo.

 

Pensamiento complejo contra el facilismo.

Lucas Z. Granda

Las permanentes noticias con temáticas geopolíticas armamentistas, avances científicos, desastres naturales a causa de una ebullición climática inminente, el programa farándula de la Foca farfán, pelea entre Yaco y la hija de Gisela combinado con los rolex y pulseras de Dina Boluarte agobian a la gente en su día a día, cada quien decide el público que quiere ser, donde cada persona se aferra a cosas muy lineales y comunes, efímeras como diría Pepe Mujica. Estableciendo su ámbito de intervención donde operativiza su vida cotidiana entre su celular y sus obligaciones (estudiar, trabajar y cuidar), donde la monotonía se interioriza, volviéndose una compañera durante muchas décadas, dejando ir a amistades como es el sueño y la aspiración, y casi siempre con una resignación basada en el libertinaje del derroche en dinero, la algarabía como paliativo de no reconocer nuestros problemas y los festejos que van cercenando el pensamiento crítico, complejo y la curiosidad, menciona Enrique Dussel, que como seres humanos nos llevó a obtener un conocimiento que hoy se denomina “evolución”.

Todo esto solidifica la filosofía del ser humano, el pragmatismo como un enfoque solido en la mente de la gente que basa su comportamiento en tener todo fácil, instantáneo, el querer pagar para saltarse la parte administrativa por un beneficio individual, teniendo una mirada antropocéntrica que se sigue centralizando en nuestro ego y nuestro bienestar propio, a costa de malestares colectivos y daños contra la naturaleza. La sociedad esta cambiando conjuntamente con nuestras tradiciones y culturas, las generaciones que están creciendo desconocen por opción personal el pasado y la historia, identificándose de manera autoritaria en el tiempo presente y prospectiva a futuro de los hechos sociales.

Manifestar estas ideas es terrorífico para nuestra vida en comunidad, para generar iniciativas de organización y para sostener el equilibrio de reciprocidad entre individuos que vivimos en un mismo planeta, pero esto explica porque mas de cincuenta muertes de manera extrajudicial en las protestas al inicio del gobierno de Dina Boluarte no convulsionaron el juicio ético y moral de la ciudadanía en su conjunto en el Perú, y si lo ha hecho escándalos de corrupción por unos relojes de 25 mil dólares y pulseras de 50 mil dólares adicionales, nuestro sentido de humanidad a cambiado, las cosas como se denominaban la década pasada se están reconceptualizando.

Y en este punto la croqueta del pensamiento se desmorona en nuestros valores democrático, relaciones de confianza, naciendo posiciones de alinearse a sistemas gerontocráticos por migajas que caen de la mesa del poder y resignarse a tener un miedo inherente a poder organizarse para decir “basta”. Aquí citaremos al maestro Edgar Morin filósofo y sociólogo francés, a quien se trata de rendir un pequeño reconocimiento en estas palabras. En su obra “Introducción al Pensamiento Complejo” en su octava edición publicada en el 2005, imprimiéndose en Barcelona, manifiesta una tesis contestaria al pensamiento simplificante, como el denomina.

Es que estamos eludiendo como seres humanos la complejidad de las cosas, la interdisciplinariedad de entender el porque de los hechos sociales, no todo es blanco y negro, siempre hay una escala de grises en la interpretación de la realidad. La disgregación como menciona Morin, es el mal endémico que tenemos como sociedad, la constante desintegración de las especializaciones, problemas y responsabilidades no llegan nunca a converger en un pensamiento complejo efectivo para el ser humano, tomando el reduccionismo como un habito cotidiano, imprimiendo nuestro parecer simplista como verdad absoluta y creando el dogma del pensamiento, siendo peligroso para la replicación por mentes jóvenes que escuchan estas estupideces.

En la actualidad el progreso de la humanidad esta ligado a sectores que la van a destruir, como armas termonucleares, manipulaciones en todo orden en la esfera pública-política y desarreglos ecológicos, enterrando la auto-eco-organización como un sentir autónomo como especie humana, dejando de percibir el objeto y el sujeto como parte de un mismo ecosistema que se retroalimenta en la vida que nos rodea.

El camino esta en observar diferente, en regresar a concebir nuestras raíces como propias, no incorporarnos a ideas hegemónicas y neocoloniales del saber y mucha menos de sentir, a decirle no al consumismo y si a la diversidad en toda su complejidad que nos ofrece el universo.  



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