¿Democracia en el Perú?
Lucas Z. Granda
Escuchar a todos y todas significa un esfuerzo enorme de
quien coordina la reunión o está generando el consenso, cumplimiento un rol
articulador e interlocutor entre las partes que están reunidas, y están participando
en un espacio para poder resolver un problema o exigir alguna demanda al
Estado. La democracia no solo se caracteriza por establecer un contrato social
de convivencia pacifica y social entre pares, sino garantiza un modo de
desarrollo que debe generar bienestar en los territorios, en la distribución de
servicios públicos accesibles y de calidad, pero sobre todo garantizando los
derechos humanos.
Como diría un amigo, del dicho al hecho hay mucho trecho,
es cierto. El concepto de democracia se ha construido a partir de diferentes
convulsiones sociales, golpes de estado militarizados y oligarquías monopólicas
que ocuparon el gobierno. En el presente el concepto teórico tiene una línea
histórica consecuente y coherente con los diferentes hechos sociales que se
tuvo en Latinoamérica, pero la praxis de los principios democráticos ha
cambiado de acuerdo a los fenómenos sociopolíticos en la región, siendo
maleable en los diferentes países.
La democracia esta cambiando, como al inicio de los
párrafos con la tipología participativa del concepto, el último escalón para
poder establecer una cohesión social entre el Estado, mercado y la sociedad
civil organizada es una democracia participativa. Pero cae de maduro explicar
la democracia representativa que nos involucra a Latinoamérica y conjuntamente
a las crisis de legitimidad en la región.
Comenzaremos diciendo que la democracia necesita vincular
los derechos humanos a los diferentes procesos políticos. Para poder establecer
la solidez de la evaluación, integridad y legitimidad de los
regímenes democráticos, amparados en la justicia social. Poniendo el ejemplo de
los Estados Unidos, con la declaratoria de independencia: "todos los
hombres son creados iguales, que han sido dotados de ciertos derechos inalienables,
que entre ellos se hallan la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”. Aquí
se establece una vinculación reciproca entre los derechos humanos y la
democracia, pero también hay que darnos cuenta en la estructura desencadenante
que tiene cada país para que las reglas de juego obedezcan a intereses
colectivos del pueblo y no a interés subalternos o particulares de elites de
poder. Utilizando el mismo ejemplo, particularmente “la búsqueda de la
felicidad” conlleva una carga ideológica del Estado que esta naciendo,
porque el Estado no garantiza la plenitud del individuo como visión y fin
social, sino establece las rutas progresistas para que el individuo encuentre
lo que necesite y no obtenga las oportunidades que merece.
En
el Perú se tiene una democracia representativa, hasta se podría decir que los
procesos electorales son por delegados de partidos políticos que cada cinco
años se presentan a los comicios electorales, después de una ausencia funeraria
de la opinión pública. Esta es una gran falencia que tenemos dentro del sistema
de electoral, representativo y democrático del país, porque no garantizamos la
legitimidad de las nuevas autoridades que ocuparan un cargo público en los
diferentes niveles de gobierno, donde no hubo debate, no se construyeron
alianzas, ni mucho menos se tuvo una agenda multipartidaria.
Entonces
no se debería de apuntar a dar la legitimidad al proceso electoral en curso o
futuros, sino a los espacios de participación vinculantes a la política
ciudadana y partidaria, allí esta el problema de legitimidad, porque la empatía
representativa de la ciudadanía con el candidato nace de una agenda pública,
consensos con cabildos abiertos sobre demandas sociales claras y con propuestas
articuladas en varios sectores de la sociedad, con un trabajo programático por
etapas, consiguiendo victorias a partir de diferentes campos de incidencia.
Partimos que se tiene el derecho de elegir
y ser elegido en sufragio universal y con igualdad de oportunidades para el
desempeño de funciones públicas. Así ha sido el proceso de elecciones generales
2021 a presidente, vicepresidentes, congresistas y parlamentarios andinos en el
Perú, con principios democráticos en las normas de manera clara y transparente,
todo ello resguardado por las instituciones del proceso electoral. Garantizando
el principio de legalidad y el Estado de derecho.
Justamente
el proceso electoral revelo que la democracia representativa peruana pende de
un hilo, porque desde los grupos de poder minoritarios pero que controlan
diferentes actividades económicas y de comunicación social en el Perú, no
tienen la necesidad de tener una agenda inclusiva para las regiones sino son
bajo sus términos, no están dispuestos a reconocer la diversidad de sujetos,
pueblos, orígenes y contextos que reflejen la variedad y riqueza de etnias,
lenguas, perspectivas y culturas que constituyen el Perú en provincias.

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