lunes, 8 de julio de 2024

¿Democracia en el Perú?

 

¿Democracia en el Perú?

Lucas Z. Granda

Escuchar a todos y todas significa un esfuerzo enorme de quien coordina la reunión o está generando el consenso, cumplimiento un rol articulador e interlocutor entre las partes que están reunidas, y están participando en un espacio para poder resolver un problema o exigir alguna demanda al Estado. La democracia no solo se caracteriza por establecer un contrato social de convivencia pacifica y social entre pares, sino garantiza un modo de desarrollo que debe generar bienestar en los territorios, en la distribución de servicios públicos accesibles y de calidad, pero sobre todo garantizando los derechos humanos.

Como diría un amigo, del dicho al hecho hay mucho trecho, es cierto. El concepto de democracia se ha construido a partir de diferentes convulsiones sociales, golpes de estado militarizados y oligarquías monopólicas que ocuparon el gobierno. En el presente el concepto teórico tiene una línea histórica consecuente y coherente con los diferentes hechos sociales que se tuvo en Latinoamérica, pero la praxis de los principios democráticos ha cambiado de acuerdo a los fenómenos sociopolíticos en la región, siendo maleable en los diferentes países.

La democracia esta cambiando, como al inicio de los párrafos con la tipología participativa del concepto, el último escalón para poder establecer una cohesión social entre el Estado, mercado y la sociedad civil organizada es una democracia participativa. Pero cae de maduro explicar la democracia representativa que nos involucra a Latinoamérica y conjuntamente a las crisis de legitimidad en la región.

Comenzaremos diciendo que la democracia necesita vincular los derechos humanos a los diferentes procesos políticos. Para poder establecer la solidez de la evaluación, integridad y legitimidad de los regímenes democráticos, amparados en la justicia social. Poniendo el ejemplo de los Estados Unidos, con la declaratoria de independencia: "todos los hombres son creados iguales, que han sido dotados de ciertos derechos inalienables, que entre ellos se hallan la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”. Aquí se establece una vinculación reciproca entre los derechos humanos y la democracia, pero también hay que darnos cuenta en la estructura desencadenante que tiene cada país para que las reglas de juego obedezcan a intereses colectivos del pueblo y no a interés subalternos o particulares de elites de poder. Utilizando el mismo ejemplo, particularmente “la búsqueda de la felicidad” conlleva una carga ideológica del Estado que esta naciendo, porque el Estado no garantiza la plenitud del individuo como visión y fin social, sino establece las rutas progresistas para que el individuo encuentre lo que necesite y no obtenga las oportunidades que merece.

En el Perú se tiene una democracia representativa, hasta se podría decir que los procesos electorales son por delegados de partidos políticos que cada cinco años se presentan a los comicios electorales, después de una ausencia funeraria de la opinión pública. Esta es una gran falencia que tenemos dentro del sistema de electoral, representativo y democrático del país, porque no garantizamos la legitimidad de las nuevas autoridades que ocuparan un cargo público en los diferentes niveles de gobierno, donde no hubo debate, no se construyeron alianzas, ni mucho menos se tuvo una agenda multipartidaria.

Entonces no se debería de apuntar a dar la legitimidad al proceso electoral en curso o futuros, sino a los espacios de participación vinculantes a la política ciudadana y partidaria, allí esta el problema de legitimidad, porque la empatía representativa de la ciudadanía con el candidato nace de una agenda pública, consensos con cabildos abiertos sobre demandas sociales claras y con propuestas articuladas en varios sectores de la sociedad, con un trabajo programático por etapas, consiguiendo victorias a partir de diferentes campos de incidencia.

Partimos que se tiene el derecho de elegir y ser elegido en sufragio universal y con igualdad de oportunidades para el desempeño de funciones públicas. Así ha sido el proceso de elecciones generales 2021 a presidente, vicepresidentes, congresistas y parlamentarios andinos en el Perú, con principios democráticos en las normas de manera clara y transparente, todo ello resguardado por las instituciones del proceso electoral. Garantizando el principio de legalidad y el Estado de derecho.

Justamente el proceso electoral revelo que la democracia representativa peruana pende de un hilo, porque desde los grupos de poder minoritarios pero que controlan diferentes actividades económicas y de comunicación social en el Perú, no tienen la necesidad de tener una agenda inclusiva para las regiones sino son bajo sus términos, no están dispuestos a reconocer la diversidad de sujetos, pueblos, orígenes y contextos que reflejen la variedad y riqueza de etnias, lenguas, perspectivas y culturas que constituyen el Perú en provincias.

 


No hay comentarios:

Publicar un comentario