La Radiografía del Papel Higiénico por el Covid 19
La Organización Mundial de Salud
(OMS) declaro al coronavirus COVID-19 como pandemia, pidiendo que cada país toma
las medidas pertinentes para resguardar a la ciudadanía. En su mayoría se han
tomado las recomendaciones, pero también hay excepciones como México y Brasil. Manuel
López Obrador presidente del primer país mencionado, confía en el sistema
inmunológico que ha heredado de la cultura azteca, declarando que el avisara
cuanto estén en cuarentena obligatoria. En cambio, Jair Bolsonaro califico a la
pandemia como una “gripe” y no es necesario el aislamiento obligatorio,
consideradas medidas extremas las que han tomado sus vecinos latinoamericanos,
manifestando que el sector privado será el más perjudicado. Ambos presidentes
tienen posturas ideológicas diferentes, pero con medidas comunes en respuesta
al COVID-19. Son medidas validas, siendo el tiempo el indicador que evaluara si
la respuesta a esta crisis fue a favor o no en las próximas semanas.
Enfocándonos
en la mayoría de gobiernos que tomaron las medidas preventivas y ejecutivas a
las epidemias en sus propios países. Como por ejemplo en el Perú, ya se ha
hecho costumbre desde que empezó la cuarentena social obligatoria de los quince
días, ver al presidente de la república a medio día informar sobre las acciones
que están realizando como Estado para combatir al coronavirus, donde se conoce
el número de infectados a nivel nacional y como están distribuidos por
regiones, lamentando también los fallecimientos, la afectación al sector
productivo y el futuro de esta restricción al libre tránsito de la ciudadanía.
Reforzando cada día el involucramiento en la vida política al ciudadano de a
pie, renovando la confianza en nuestra institucionalidad y sobre todo en las autoridades
que resguardan el orden público.
Siguiendo
en la cadena de la organización gubernamental, uno de los más importantes son
los gobiernos locales. Siendo los que tienen mayor vinculación al ciudadano de
a pie, y que es un bastión indispensable de la cadena de prevención y lucha
sanitaria, como por ejemplo: se debe dotar de centros de abastos
descentralizados por cada distrito o localidades que tengan mayor cantidad de
población a los 5 mil habitantes, evitando la aglomeración; disponer una
cartera de productos de primera necesidad (atún, arroz, azúcar, leche, fideos,
harina y demás) que puedan estar al alcance de los consumidos y hogares; enviar
carros que puedan comercializar productos, con mayor importancia en los
perecibles (pescado, pollo, entre otros); seguridad ciudadana y el área de
limpieza pública son los servicios que no han parado.
La
institucionalidad del sector público se está elaborando el trabajo dentro de
las posibilidades presupuestarias, sanitarias y de realidad de cada una de las
localidades. Sabemos lo que ha hecho el Estado, y ahora nos toca agregar que ha
hecho o está haciendo la ciudadanía.
¿Cómo
ha actuado la ciudadanía en relación a la pandemia de coronavirus COVID-19? Sin
considerar al Perú o alguna región como ejemplo, porque el comportamiento ha
sido generalizado en todo el mundo. Los mercados, supermercados y centros de
abastos por los malls quedaron desabastecidos, apenas comenzaron los
comunicados oficiales, claro solo algunos días. ¿Las diferentes generaciones
que convivimos en los hogares alguna vez han estado en cuarentena social
obligatoria? ¿Se sabían los pasos para poder sobrevivir a una crisis viral?
Surgen muchas preguntas y pocas respuestas, claro está, pero siempre tratando
de manifestar un argumento sólido basado en la razón y el raciocinio del ser
humano ante este tipo de crisis. En este momento donde se puede medir la
evolución de la civilización que tenemos en todo el mundo.
Según
los comunicados, se tenían en cuenta que deberíamos ser estrictos con las
condiciones de salubridad, pero la razón no puede entender, ¿Por qué miles de
ciudadanos y ciudadanas compraron papel higiénico hasta que no quede ninguno?
Esto fue a nivel mundial. En twitter registraron un caso en Australia, donde la
pelea fue con cuchillo en un supermercado por un paquete de papel higiénico. Se
puede entender la compra de jabón líquido y alcohol desinfectante, para uso
individual o familiar de dos pomos por quince días, pero el comprar excesivamente
diferentes productos, costales y costales, cajas y cajas, por imitación o por
efecto borrego, revela la precariedad de respuesta a estas crisis.
¿Qué
fue lo que paso? ¿Por qué papel higiénico? Una explicación podría empezar a
gestarse en la analogía que se hace la pandemia con un estado de guerra, donde
la anarquía reine e impere la razón del más fuerte, donde las profecías
apocalípticas que tanto estamos acostumbrados después de muchas lunas se puedan
llevar a cabo, donde las series de televisión y películas del fin de mundo por
causa del ciclo natural de la tierra o por la mano del hombre culmine con su
ciclo de vida. Claro, para un cuento antes de dormir es bueno. Pero en un
análisis social se recurre a variables como el miedo y la histeria, cuando el
ser humano es orillado a tomar decisiones rápidas. Esta última variable está catalogada
como enfermedad nerviosa y el miedo es una angustia causada por la idea de
peligro real o imaginario, obligando en ocasiones a hacer cosas en contra de tu
voluntad, ¿Fue involuntario comprar papel higiénico?
La
razón nos diría que no, fue una acción interiorizada, pensada y sistemática
dentro las personas que decidieron comprar este producto. El papel higiénico es
una muestra de comodidad acostumbrada y cultural que no se quiere perder, un
resguardo del consumismo y materialismo humano, muy urbanizada, sino
preguntémosle a las comunidades campesinas rurales de Chumbivilcas como cubren
sus necesidades sanitarias e higiénicas. El papel higiénico es una muestra
cosmopolita y citadina, que difiere de las ciudades intermedias, localidades y
pueblos con poca presencia del mercado y Estado en la selva y sierra, clara
desigualdad socio económica. Y las redes sociales lo confirman, ¿Cómo pasas tus
días de cuarentena?, puedes ver en instagram como lo hacen otras personas,
mostrando salones luminosos y acogedores, donde las series de nexflit se
embellecen, teniendo piscinas y centros de recreación incorporados a su
vivienda. Sin dejar de pensar en el otro lado del lago, en aquellas familias
que están con sus agresores en casa hoy en día, no creo que el papel higiénico
ayude mucho en esta situación.
Después
de la tormenta no vendrá la calma. “Esta situación nos tendría que cambiar a
los que vivimos en mejor situación”, manifestaba Elvira Lindo columnista del
Diario El País, el efecto vacío que genera el papel higiénico, cuando no está,
genera vacío e incertidumbre en compradores, es este mismo vacío que deberíamos
poder repensarlos estos días en relación a nuestros problemas nacionales,
fomentando la solidaridad en relación afrontar nuestras desigualdades con algo
llamado comunidad y cohesión social.





