Toro y Gallo: “Tengo el mismo Derecho de Vivir con Dignidad”
El
18 de septiembre del 2018 más de 5 mil ciudadanos y ciudadanas interponen una
demanda de inconstitucionalidad a la Ley 30407 “Ley de Protección y Bienestar
Animal”, excluyendo la corrida de toros, pelea de toros, pelea de gallos y
demás espectáculos declarados de carácter cultural. A lo cual el Tribunal
Constitucional, máxima institución que se encarga de interpretar la
constitución del 1993 para salvaguardar los derechos de todas y todos los
peruanos, denegó la demanda con 4 votos en contra (José Luis Sardón, Augusto
Ferrero, Carlos Ramos y Manuel Miranda Canales.
¿Es
una manifestación cultural valida en nuestra sociedad peruana la pelea de
gallos y la corrida de toros? (la pelea de toros no acaba con la muerte de
ningún animal, ni se manifiesta ninguna acción de crueldad contra el animal),
teniendo como base que somos pluriculturales de norte a sur, a lo largo y ancho
del territorio nacional, creando pequeños regionalismos – chauvinistas discriminadores,
sectarios y divisionistas en nuestro Perú. Surgiendo hasta debates
conceptuales, ¿Qué es cultura? ¿La cultura de la mayoría debería tener límites
sobre la vida de otras especies, que son defendidas por las minorías? ¿La
violencia puede estar catalogada como cultura? ¿La cultura de las corridas de
toros y peleas de gallos educa a nuestras generaciones o son las causas de los
grandes problemas de inseguridad, enfermedades mentales y una sociedad
violenta, transgresora de las normas? Interrogantes que apertura el debate y
con la sentencia del TC dejan sentado un antecedente.
Rechazo
cualquier acto cultural o no, que involucre el espectáculo con la muerte,
violencia y crueldad de un ser vivo, no hay justificación social, económica,
costumbrista ni mucho menos educativa para conservar estas manifestaciones que
revelan el lado irracional del ser humano a favor de la violencia.
Incapacitándonos para tener empatía, compasión ni justicia hacia otro ser vivo.
Mostrando a continuación algunos argumentos trogloditas y de poder mediático
que tienen como objetivo generar conflicto en la opinión pública, sobre lo que
tendríamos que determinar cómo innegociables.
Rosa María Placidos es una periodista y abogada que
tiene atinados análisis políticos y sociales en la realidad peruana, pero en
este caso lamentablemente recae su postulado sobre la “equivalencia entre el animal y el torero en una plaza, bajo una
disputa equitativa digna de apreciar, a diferencia de la muerte que puede tener
en un camal”, hay una diferencia entre comer carne y disfrutar el
espectáculo violento de la muerte de un animal. La periodista recalca que “las condiciones de sobrevivencia del toro
aumentan, motivo por el cual el espectáculo es justo”, se nota la incoherencia
de la defender los derechos humanos para otras causas, sin saber que este
título no solo se refiere a la especie sino a todos los seres vivos. Alegando
ella: “voy vez al año, para ver la
verdad, con un animal de 500 kilos contra un hombre, y que un grupo minoritario,
como son los animalistas, no pueden prohibirle el derecho de poder tener este espectáculo”,
es la excusa encubrirse detrás del derecho de la libertad para poder permitir
una cultura de violencia.
El novel Mario
Vargas Llosa dice: “la corrida de toros
es igual de antigua que la cultura peruana y que poco ciudadanos son enemigos
de la corrida de toros, comparando
el espectáculo de la corrida de toros con ir al teatro o el ballet”, calificando
de fanáticos a los animalistas y los más de 5 mil ciudadanos que presentaron la
demanda ante el TC, pidiendo el novel la celebración del fallo a nivel nacional, donde
Mario intenta llamar a resguardar la democracia y la libertad. Recayendo en una
incongruencia, profesando en cada presentación de libro que va su ideología liberal,
sabiendo que la razón es el postulado primordial de esta, se contrapone a una
práctica porque no es cultura, replicadora de violencia, morbo y crueldad, que
las corrientes modernas las desacreditan.
Tampoco
hay que llegar al extremo de profesar mensajes de odio ni mucho menos
manifestar deseos de querer eliminar a las personas que encuentren sentido,
vitalidad y placer de las corridas de toros y peleas de gallos, sino porque
luchamos, si seguimos replicando violencia, contraponiendo ideas basadas en
conflicto, en confrontar, hay que establecer los límites claro está, ellos son
la vida y la naturaleza, y empezar un proceso de desaprendizaje social, para
empezar a valorar la sostenibilidad y la cohabitación de los ecosistemas de
manera horizontal entre las diferentes especies incluyéndonos.
Para
terminar Marianella Ledesma (Presidenta del Tribunal Constitucional) hace una
analogía importante de resaltar, manifestando que antes se sentía al toro como
una cosa, pero ahora es un animal que siente, respira y tiene el mismo derecho
de vivir en el planeta como la especie humana. Siendo la analogía, que los
patrones machistas siguen considerando a la mujer como un objeto doméstico,
familiar y sexual, que la modernidad y la democracia nos ha permitido romper
estos dogmas retrógrados y cavernícolas en pleno siglo XXI, hay infinidad de
temas atrapados o encubiertos por tradiciones y por el statu quo que tenemos
que empezar a combatir.

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