domingo, 21 de febrero de 2021

Hasta Pronto Scooby

                Ser estudiante agustino implica hacer universidad, con cajón y guitarra, no solo en las aulas, sino también en los espacios públicos dentro y fuera de los claustros universitarios. Se tiene que romper la educación básica regular que se hereda gratuitamente, hasta autoritariamente en la secundaria, queriéndola replicar en la universidad, llegando temprano para que no te cierren la puerta cuando hay catedra libre que debes hacer respetar, levantando la mano cuando llaman asistencia, venerar al docente por encima del conocimiento mismo, pero sobre todo negarse la oportunidad de sacarse la venda de los ojos, viviendo y sintiendo la realidad de la sociedad misma, eso represento Scooby para agustinos y agustinas, seamos de provincia, vivamos en la capital o seamos del extranjero.

               Mi primer vinculo contigo fue hace ocho años cuando concurría al comedor universitario, donde a la semana podíamos vivir con trece soles, un perro robusto con mirada fija al frente y tratabas a estudiantes como tus iguales, no entendía aún la dinámica universitaria, pero Scooby conocía las tres áreas de la universidad (biomédicas, sociales e ingenieras) como sus patas, incluyendo el rectorado por supuesto. Recuerdo que concurría como casero, no solo a las cocineras del comedor, sino también a los quioscos, tal vez a ello obedece el problema de colesterol que siempre sufrió, porque nunca le falto alimento al agustino más querido.

               Sus críticos y opositores preguntaban ¿Quién es ese perro feo que no tiene ni color? Mencionan los que no conocen, los que pasaban por la universidad por instrucciones para vivir y no por conocimientos por descubrir, los que pensaban en la zapatillas de 200 soles y en las fiestas de fines de semanas con marihuana negando su situación socioeconómica, apellido Mamani o Quispe y la carga familiar en casa, enajenados por el consumismo y la moda, renegados por no estudiar lo que querían sino a lo que pudieron alcanzar, matriculándose paralelamente a una universidad privada que podía complacerlos en sus caprichos ególatras, sintiéndose superiores a las personas que teníamos utopías de mejorar los servicios colectivos de nuestra universidad pública y gratuita, seguíamos peleando para que sea de calidad. Aquellos estudiantes en promedio leían 30 copias por semestre, por eso mencionamos al inicio que se tenía que hacer universidad, muchos estudiantes ingresan y nunca lo hacen, pero luego se arrepienten. Podríamos decir que es el legado de Scooby, aquellos que no fueron al comedor, los que no participaron en las manifestaciones, los que no tuvieron tertulias interminables debatiendo la realidad nacional y sobre todo no para cumplir una tarea, no compartieron noches culturales en los estacionamientos o losas deportivas, se arrepiente con la perdida de Scooby. Porque cuando ladro para que despertadas seguías pensando en la billetera de marca.

               En las primeras elecciones electorales que te enfrentas, en tu vida como ciudadano, son las universitarias, pero vas a ciegas, porque la política en pregrado era nula, la federación universitaria había sido disuelta, los referentes eran asociados como vagos o dinosaurios enquistados en la cúpula del poder universitario, teniendo como cereza del pastel la política nacional llena de casos de corrupción, desigualdades y centralismo, siendo una región del sur lo debemos de mencionar, entonces no había opción o afinidad por algún candidato. Pero cuando nos fijamos en las bambalinas, mosquitos (afiches de bolsillo) y campaña publicitaria en redes sociales, mencionaban a un candidato que nunca se presentaba, pero las encuestas lo daban como ganador indiscutible, postulando a consejero universitario o hasta al mismo puesto de rector, era nuestra causa Scooby.

               Algunos grupetes de izquierda como Juventud Socialista se colgaban de su fama para promover el voto nulo y viciado, tan ciego no estábamos para no darnos cuenta y poder distinguir las propuestas de los alarmistas y sensacionalistas sin argumento. El perro que nos acompañaba al comedor, dormía con nosotros en el parque de los asmáticos (solo un agustino sabrá el significado), estaba con nosotros en las pichangas, aniversarios de escuelas o facultades, eventos académicos internacionales (no fue ponente, pero tenía mucho que enseñar), cuando FBC Melgar fue campeón por segunda vez (faltaba que levantes la copa, nada mas), pero sobre todo en las huelgas y marchas en la defensa de los intereses de las y los estudiantes, siempre estuvo en primera línea, igual que un intensivista en la lucha contra la COVID-19, allí estaba Scooby. Moviendo su cola al compás de los tambores, vigilante siempre en las noches desde el edificio de Héroes Anónimos en la Av. Independencia con la Av. Paucarpata. Siempre fiel, siempre presente, hasta la muerte. 

               Ese era Scooby, no solo el candidato del pueblo agustino, sino el protector de sus intereses, referente de la política universitaria. Tenemos que recordar a Scooby como un símbolo de rebeldía ante la inercia y la injusticia, pero sobre todo a luchar por tus convicciones.

               Scooby y la UNSA son uno ahora, siempre recordare cuando visite tus cenizas, la utopía que mostrabas al romper las cadenas del statu quo, el poder seguir tus sueños que alguna vez tuviste, y que siempre habrá un tambor que suene para que te levantes y sigas luchando, porque las y los agustinos seguiremos tocando los tambores para puedas acompañarnos al frente ladrando.

Hasta siempre amigo.




La COVID se Lleva tu Recuerdo Abuelo

                Es difícil no sentir dolor por la provincia de Camaná, porque aquellas personas que migraron y regresaron después de 20 años siguen encontrando los mimos problemas que dejaron, solo utilizando el sentido común, sin utilizar instrumentos para comprender el estado real de la Villa Hermosa, no se ha generado una matriz productiva diversificada en los diferentes recursos hidrobiológicos, agropecuarios, flujos comerciales, formalización de la pequeña y mediana minera, infraestructura recreativa y de ocio, pudiendo explotar con responsabilidad social, sostenibilidad y sustentabilidad amigable con el medio ambiente.

               Y no son palabras bonitas en un manifiesto escrito aquí y ahora, sino hubieron horizontes de crecimiento económico no aprovechados para generar condiciones de desarrollo por las autoridades en distintos periodos de gestiones municipales, no hay una visión a mediano y largo plazo de planificación estratégica, no se ha logrado gestionar o cohesionar alianzas interprovinciales (por las identidades locales y chauvinistas). Todo lo positivo que se ha mencionado es realizable, la pregunta es ¿de quién parte el interés para poder gestar el cambio?

               Conversábamos con la promoción que egreso el 2011 de la I.E. Faustino B. Franco (El Agropecuario), cinco o seis personas que nacieron o migraron a Camaná y aprendieron a amarla, pero sobre todo en esta etapa de la vida, a luchar por la tierra que te vio crecer y le dieron tiempo para conocerla. Aquellas impresiones individuales conforman un proyecto político a largo plazo, con variedad de profesionales expertos en cada campo necesario para hacer las reformas que necesita la provincia. Sabiendo muy bien que las expectativas económicas que se tendrá de resultado no contribuirán a su erario personal y que tendrán que esperar la llegada de las canas para poder darle lo mejor a la Villa Hermosa.

               Se busca aquel reconocimiento que las y los abuelos tenían, a causa de su filantropía, oficio con el pueblo y sencillez al momento de conversar con cualquier poblador, será uno de los últimos suspiros que se anhela llevarse a la tumba, justo en aquel cementerio donde se manejaba bicicleta, querrán inmortalizar su nombre, no por lo que dirá la gente, sino por el bienestar que sentirán por las acciones y las obras realizadas.

               El verano para Camaná es la mejor época del año, la familia extensa se reencuentra para charlar, sacar a flote otra vez el dejo que se había perdido por la lejanía que estuvieron fuera de su tierra, el sonido de las gaviotas a cualquier hora, la música en las casas con la puerta abierta a causa del calor o fuera de la casa compartiendo sandias y regresa el acostumbrado “premo” a cualquier conocido, se vuelve otra vez tan coloquial la estadía, recreando un sentido de pertenencia.

               El turismo de verano se incrementa, dinamizando los circuitos económicos, sobre todo a los servicios relacionados con la playa, alquiler de sombrillas, venta de chupetes, ceviches, chilcanos en el mercado central y las personas que vienen a des estresarse.  

               Esta es una idea de la costumbre camaneja que ha transcurrido durante varias generaciones. Puede ser un progresismo inerte o felicidad complaciente en la consciencia del colectivo citadino que se establecieron en las personas que fueron llegando a hacer colonia en Camaná, hoy en día esta idea se está muriendo.

               Se desmorona la historia de Camaná, se pierde al final del túnel, reflejada en las personas adultas mayores que se van y mueren por la COVID-19, no quiero hablar de tecnicismo de la falta de pruebas rápidas, moleculares, antigénicas, balones de oxígeno, equipos de protección personal, camas hospitalarias, recursos humanos, infraestructura de salud y gestión territorial por las autoridades locales, sino mencionar lo que está muriendo en Camaná con el virus que nació en Wuhan (China). Aquello que muere en Camaná, hoy febrero del 2021, es aquel progresismo inerte, no se tiene las armas para luchar contra el enemigo invisible, el verano que llegue con la vacuna, será uno triste, porque no podremos festejar como se hacía antes, porque ya no habrá alguien que nos enseñe.

              

                                                                          A las y los abuelos de Camaná que ya no volverán a la playa a jugar con sus nietos.




Un Día en lo Público

                 Fue un mensaje que llego al imbox del Facebook una noche, estando en plena acción laboral en el distrito de Andagua, tierra de volcanes y tranquilidad, siendo la vida profesional tan efímera en algunos lugares o perenne en otros, llegan los retos y las decisiones no se hicieron esperar. Considerar el cambio de contexto rural, tranquilo, democrático y con una cohesión social, claro, dentro de las limitaciones que la accesibilidad a los servicios en la sierra y el territorio nacional significa, trasladarse al área urbana-costera, conflictos sociales con once años transcurridos, dirigentes oportunistas que no les interesa las causas comunes sino quien pague mejor por su silencio, una cultura de dadivas constituidas a partir del posicionamiento de las empresas privadas en los distritos de la provincia, cobrando valor el morbo más que la propuesta y las medidas equivocas que se toman para corregir los fenómenos sociales.

               Escoger el clima laboral dentro de un centro de trabajo es complicado, partiendo de que no lo escoges y si el contrato es para solucionar problemas que tengan que ver con el tema en discusión, aún peor, las cabezas no tienen la mínima voluntad de poder hacer caso a las recomendaciones técnicas o las habilidades blandas para poder solucionar temas personales, trascendiendo a lo institucional, ocasionando que la confianza se vaya perdiendo a medida que avanza la gestión del gobierno local de turno.

               Lo público tiene muchos encantos, entendiendo lo público, como las diferentes instituciones que están adscritas al Estado, la “hermosa” burocracia que debería generar eficiencia y eficacia en los procesos gubernamentales, pero genera lentitud y desconfianza. El encanto del sector está en el fin de los múltiples procesos, lo que en términos técnicos se conoce como valor público y lograr el cierre de brechas, en sencillo es mejorar la calidad de vida de la ciudadanía en los diferentes servicios públicos que les sea de utilidad a la sociedad, teniendo las oportunidades de acceder a una buena educación, teniendo una salud plena y generar bienestar social.

               El hecho de pasar tal vez no un día, pero si una temporada en el sector público te puede orientar a tomar dos caminos, a querer el espacio o aborrecerlo, el trabajo mecanicista y administrativo no cuenta en esta reflexión. Cobrando mayor preponderancia de los liderazgos, las llamadas cabezas que estén al frente, porque las reformas, cambios o revoluciones se darán por la famosa voluntad política, indispensable para definir con qué lado de lo público te quedas.

En aquel día que pases por lo público, no se debe reaccionar emotivamente a un conflicto personal, tienes que saber que las disputas entre poderes obedecen a una mala relación con los trabajadores subalternos, saber la jerarquía entre las diferentes gerencias, llamar la atención-sanción acabando con un consenso y reconciliación es mucho mejor que poner memorándum, aplicar descuentos o despedir personal, dependerá mucho de la falta administrativa en el centro laboral, pero tendrás que tener “muñeca” (aplicar instrumentos de diálogo político colaborativo), la habilidad de crear un espacio de consenso propicio para que la gestión se fortalezca con cada conflicto que pase, donde la política tendrá que ser utilizada para el bien común. 

               Guárdate tus pensamientos y prejuicios que podrían desequilibrar tu imparcialidad a la hora de servir a la ciudadanía en el puesto que te toque estar, y ahora ponte a trabajar.



viernes, 19 de febrero de 2021

La Facilitación Tarea de Todos

 

    Una persona sin importar la profesión que tenga debe adquirir algunas facultades para vivir con civismo, democracia, respeto a los derechos humanos, justicia social y velar por un desarrollo sostenible en la sociedad. Y en esta mirada estará nuestro comentario.

               La facilitación orienta las energías a reflexionar, la acción, promueve el encuentro en la persona misma, recupera y fortalece la identidad colectiva, nos enseña a vivir en comunidad, dotando las condiciones de un dialogo, en su diseño, generando compromisos en los diferentes encuentros donde se manifiestan relaciones de paz o de conflicto, pero sobre todo aplicando metodologías para poder llegar a acuerdos y conclusiones, ese es el proceso de la facilitación.

               Un facilitador tiene como función ser un académico, acercar a las partes, crear puentes de comunicación, cuidar la construcción de las relaciones, pero sobre todo no deben ser jueces, no reemplazar a las partes ni mucho menos dar soluciones. El facilitador invita a conocer las creencias profundas, los supuestos y los paradigmas de la pluralidad de las partes. Pero hay un función antes que debe hacer el facilitador, autocalificarse, diagnosticar sus virtudes-defectos, inconsistencia-coherencia, siendo el camino para mostrar un trajo ético e integral en el espacio de dialogo.

               Y justamente en el dialogo se manifiesta Paulo Freire, refiriéndose que no solo es el intercambio de ideas, sino tiene que haber amor en el mundo y por los hombres para que el dialogo se lleve a cabo. Donde los actores buscan un entendimiento por los objetivos, compartir conocimientos, relaciones, construir y fortalecer la confianza, el dialogo es de carácter polisémico es necesario conocer sus alcances, características, límites y atributos.

               Es por ello que el espacio de dialogo son procesos y funciones que permiten interactuar paradigmas, pensamientos, emociones y manifestaciones. Partiendo de la utopía del espacio, pero en el accionar no pueden ser solo un sueño.



El Inter-aprendizaje en el Diálogo Genuino

 

    Para poder tener un diálogo satisfactorio, dependerá del grado de instrucción y el grado de orientación hacia el entendimiento mutuo y/o el establecimiento de acuerdos. Este diálogo fortalece los vínculos y las relaciones porque están cargados de fraternidad y de diversos grados de afectividad. Este diálogo puede ser entendido como un medio para resolver una controversia o un conflicto, pero con respecto a la pregunta, se busca la especialización tanto del diálogo como de las condiciones específicas.

               Sentando el concepto del inter-aprendizaje, significa tener la humildad y valentía de reconocer que no necesariamente eres el dueño de la verdad y que aceptas que puedes aprender del otro, que estás dispuesto a participar creativamente en la búsqueda conjunta de campos compartidos de significación y de verdad buscando el interés general sobre los intereses particulares, ser permeable a nuevas perspectivas coherentes.

               La pregunta solo toma el inter-aprendizaje, pero también están las condiciones de diálogo: la predisposición al encuentro y la predisposición a remover ideas y discursos. La importancia del primero encuentra un primer contacto entre las partes del conflicto, sentando algunas condiciones necesarias para el inter-aprendizaje, como: no es solo mi razón la que cuenta, mi interlocutor también puede tener la razón, debo ser capaz de enfrentar mis propias creencias, es bueno para todos tener buenas perspectivas y es enriquecedor para todos mejorar la compresión mutua.

               Para poder configurar el otro concepto de la pregunta es el diálogo genuino, es tan importante como el valor de la palabra, se confunde antojadizamente la predisposición al diálogo como la claudicación de principios lo cual hay que diferenciarlo, entonces el diálogo genuino reconoce, valora y celebra al otro con su diversidad que ha capitalizado durante toda su vida e identidad.  Predisponerse al encuentro significa que reconoces y aceptas al otro, que reconoces su valía, su dignidad como persona humana independientemente de la posición que pueda tener.

               Cabe recalcar que hay un conjunto de elementos que propicien el espacio de diálogo: los atributos, resultados, condiciones y la oportunidad / pertenencia, justamente es esta multipolaridad de conceptos y praxis que nos conllevan a sentar conceptualmente los términos de la pregunta, para poder ahondar en su profundidad.

               Concluyendo, el inter-aprendizaje desprende a las partes de los prejuicios establecidos en la cultura, convivencia social, regionalismos, fetiches y terminología que puede restringir la interacción entre aprendizajes que contribuyan a un ambiente que propicie el diálogo. Entonces los actores muestran sus cartas que traen y las pones en la mesa, como una señal empática, reconocimiento de las partes y a la diversidad de opiniones. Esto es indispensable para poder tener un diálogo genuino y ver su causalidad con el inter-aprendizaje.



domingo, 17 de enero de 2021

Round Dos, COVID-19

               La falsa seguridad de que nada te pasará, la COVID-19 es un invento para dar miedo a la ciudadanía, si te contagiaste eres inmune, ya no se volverá a la cuarentena total, entre esas y otras frases se tiene presente por aquellas personas que se aglomeran en los centros de abastos, centros comerciales, van a lugares cerrados, visitan a familiares con adultos mayores en casa, no transitan con mascarilla y se quejan que el Estado es ineficiente para combatir la pandemia.

               Son justamente estas actitudes las que minan la moral y la motivación de todo el personal médico, ciudadanía responsable que aún cumple con los protocolos de bioseguridad, niñez que a través de dibujos trata de sensibilizar y autoridades que poco a poco se van quedando solos en esta lucha que no se sabe si estamos acabándola o en la mitad. Lo cierto es que la construcción de cementerios en todo el territorio nacional es una señal que muchos y muchas paisanas se están muriendo.

               En el mundo ya sobrepasan los 85 millones de personas infectadas por la COVID-19 y siguen en ascenso los 2.5 millones de personas que han perdido la vida. Los países que encabezan la lista de contagios son Estados Unidos, India y Brasil, en ese orden. El Perú se encuentra en el puesto diecisiete, sin vacuna hasta la fecha, con más de 50 mil muertos y 1.2 millón de infectados. Tal vez podríamos tener médicos como el argentino Fernando Polack que tiene contacto directo con la vacuna Pfizer, siendo uno de los primeros países que tendrá la inmunidad.

               En Arequipa, los molls son una prueba que la “SEGUNDA OLA”, que se dará en 15 o 20 días, es un hecho real, tomando como medida cuarentenas totales focalizadas, porque no guardan los protocolos de bioseguridad, la medición de la temperatura, el lavado de manos y el alcohol en gel es un saludo a la bandera, no hay diferencia con la Plataforma Ferial del Avelino Cáceres o el Centro de Abastos de Río Seco con Real Plaza, Moll de Porongoche o Parque Lambramani. Se concluye que así vivas en Yanahuara o Cerro Colarado tendrás el mismo factor de contagio, un miembro de tu familia extensa va a fallecer, más de 3 integrantes contagiados y espero que tengamos el oxígeno suficiente para la cuarentena.

               No hay que negar que estamos en un proceso electoral, este segundo domingo de abril iremos a votar, allí podremos escoger a nuestras autoridades que nos gobernaran para los próximos cinco años. Pero una campaña política en pandemia y en el Perú se complica mucho respetar los protocolos de bioseguridad. Tomando la campaña publicitaria en las redes sociales, las cuales empezaran a empoderarse si aún ya no lo habían hecho, pero las personas que no tienen acceso a este tipo de medios de comunicación como los adultos mayores y personas con nada de conectividad, como por ejemplo en las zonas rurales, se les quita su derecho a informarse, a tener un voto responsable, y esa tarea nos falta. En la línea de la pandemia sabemos que algunos candidatos y candidatas no respetan la situación de pandemia que estamos actualmente y se aventuran a realizar mítines, claro ejemplo fue Cesar Acuña en un mitin en el distrito de San Juan de Lurigancho semanas atrás, “pasamos de plata como cancha a muertes como cancha”.  

               El jueves 14 de enero del 2021 se tuvo una reunión con todas las autoridades de la provincia de Islay para tomar acciones en conjunto de cómo combatir la COVID-19 en la jurisdicción, a causa de este rebrote de la SEGUNDA OLA. Las noticias no fueron alentadoras, mueren en promedio 2 personas, se infectan 30 personas y 7 entran a camas hospitalarias cada día. La contención se está haciendo, pero la población se sigue contagiando a diario, porque tiene la falsa seguridad que la COVID-19 ya se acabó.



lunes, 21 de diciembre de 2020

¿Cómo te Hubiera Gustado Llegar al Bicentenario en el Perú?

 

La indignación se puede sentir en las calles, en cualquier espacio público, el pesimismo se ha imprimido forzosamente en la ciudadanía, solo basta prender la televisión, escuchar la radio o ver alguna red social, donde te llegue una noticia de un hecho o escándalo que te avergüence como ciudadano,  para que las ideas se junten con las palabras y creen las expresiones de: “más de lo mismo”, “todos roban”, “por algo lo hará”, entre otras. Estas frases han sido muy conocidas por nuestros padres y madres, y mucho antes por los abuelos y abuelas, cada generación se convenció que el poder corrompe, que los que están arriba no ayudan a los que están abajo, el conocimiento sirve a las grandes elites, el pueblo paga siempre los errores de los que mucho tienen, entendiendo la política como sinónimo de corrupción y no como un servicio desinteresado al bien común. Es está indignación que durante 200 años ha apoyado dictaduras, regresos a la democracia, siendo permisivos en algunos momentos a políticos disfrazados, por ejemplo, si había intereses nacionales en juego como el derrocamiento de la dictadura Fujimorista y la marcha de los cuatro suyos liderada por Alejandro Toledo para la recuperación de la institucionalidad en el país. Son estos apasionamientos que nos han tenido como un péndulo desde el 28 de julio de 1821, sirviéndonos para reflexionar a vísperas de llegar al número doscientos.

               Las frases manifestadas han sido muy comunes en noviembre del presente año, en las diferentes marchas que se produjeron para derrocar al usurpador Manuel Merino, donde lamentablemente hubo muertes, secuestros y desproporciones con la fuerza que utilizo la policía. Y es necesario comenzar con este acontecimiento, por el triunfo que le dio a la sociedad peruana, en hacerse presente en las calles y exigir sus derechos ciudadanos, dando un mensaje de rechazo total a la clase política vigente, donde la indignación de diferentes generaciones fueron vomitadas y alineadas en una sola voz, ya no se quedó en la noticia, en la conversación en el almuerzo o la charla con los amigos en una reunión, se marchó y se ganó. Recibiendo la denominación de la “Juventud del Bicentenario”, aquello no quiere decir que solo marcharon jóvenes, fueron diferentes grupos etarios, la política tradicional y las personas que viven de ello se confiaron que la pandemia ocasionada por la COVID-19 sería la cadena necesaria para poder coaccionar y prohibir a la población a que no pueda salir a las calles, bueno, se equivocaron.

               El cumulo de malestar por parte de la ciudadanía no es gratuito, de cara al bicentenario la reflexión es justificada, pero mirar hacia atrás para poder entender el presente de ahora es necesario. Comenzando con los problemas estructurales que tenemos en el Perú, todavía no resueltos que vienen desde la República o mucho antes que ella.

               Comenzar con la identificación de la población con el territorio y la idea de nación es una gran incógnita que tenemos desde 1821. Las grandes olas migratorias por los diferentes procesos históricos y fenómenos sociales acontecidos en toda la república han significado la apropiación de territorios, dinamismos económicos, explosión demográfica, nacimiento de costumbres y la conformación de identidades regionales. No habría problema con la multipolaridad cultural, si se hubiera forjado la interrelación entre estas y logrado una cohesión social para poder desarrollar un turismo sostenible, valores ciudadanos comunes y un enriquecimiento a los saberes ancestrales renovándose de generación en generación, en vez de ello surgieron los chauvinismos, la supremacía de las culturas e identidades regionales unas contra otras, una competencia desmedida basada en que parte del territorio nacional es mejor vivir, era mucho mejor el clima, condiciones laborales, oportunidades de desarrollo familiar, seguridad ciudadana, costumbres, entre otras. El sentido común podría decir: “bueno, nos llevamos mal entre nosotros, pero vamos, eso no ocasiona problemas estructurales”, en este último comentario hay pre-juicios, porque el statu quo de como entendemos el orden social en el cual vivimos y los diferentes roles asignados se entienden desde nuestros diferentes puntos de vista, desde nuestra propia identidad, donde hemos crecido, como nos han educado, cuáles son nuestras banderas, el nivel socioeconómico que representamos y la movilidad social que vamos haciendo en el tiempo que va transcurriendo. Y se vuelve una bomba de tiempo sino toleramos o tenemos empatía con la ciudadanía en una agenda en común, por ejemplo actualmente, la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (CONFIEP), el falso progresismo que embandera Cesar Acuña junto a sus universidades, el bloque moqueguano del expresidente Martín Vizcarra, el club de la construcción y partidos políticos en Lima, aquí había líneas de acción e identidades muy claras, plasmando intereses con un trasfondo cultural, hay que tener una carga valorativa para poder ingresar a estos grupos. Es por ello que la idea de nación es aún lejana.

               La indignación nos hace reflexionar también en el problema de la representación política, autoridades electas en procesos electorales e instituciones que nos gobiernan, es más se podría decir que el modelo democrático ha empezado a repensarse, y si queremos citar la historia, antes de ser llamados Perú discutíamos sobre republicanismo o monarquía como sistema de gobernabilidad. Y el problema de representación se cae del árbol de la identidad, creando conflicto, y hasta hace poco inercia por la ciudadanía, pero se ha pasado de un ciudadanía expectante a una participativa exigiendo espacios de participación donde se puedan legitimar sus derechos, una reforma política plural e igualitaria, donde se propuso de una manera populista en el 2018, llamando a referéndum, pero ahora se debe tomar con responsabilidad ciudadana todos los procesos electores para escoger a las autoridades que nos representaran en los cargos públicos, no podemos darnos el gusto de dejar libre ese campo, para que la improvisación y la corrupción siga replicando los modelos de dominación en la diferentes escalas del sector público.

               La anomia es un estadio de desgobierno, donde la cohesión social de la institucionalidad en un territorio no genera gobernabilidad, teniendo como apoyo a la desigualdad social en una región Latinoamericana la indignación y el pesimismo son las únicas herramientas que se tiene en el Perú para poder marchar y luchar por nuestros derechos. La planificación fallo, porque aún tenemos grandes brechas sociales abiertas,  las transformaciones de los nuevos tiempos se están dando pero de afuera para adentro del país, si estamos forjando una nueva ciudadanía pero lento, son grandes tareas que nos quedan de cara al bicentenario.

               La agenda del bicentenario se enmarca en imaginar, hacer y celebrar, bueno no se han hecho las tres cosas a largo plazo desde hace 200 años, pero coincidimos que ya no podemos dejar todo a las buenas intenciones.

               Si hay mucha indignación y pesimismo, pero como nos hubiera gustado llegar al 2021, como nos hubiera gustado llegar al bicentenario.