viernes, 19 de febrero de 2021

La Facilitación Tarea de Todos

 

    Una persona sin importar la profesión que tenga debe adquirir algunas facultades para vivir con civismo, democracia, respeto a los derechos humanos, justicia social y velar por un desarrollo sostenible en la sociedad. Y en esta mirada estará nuestro comentario.

               La facilitación orienta las energías a reflexionar, la acción, promueve el encuentro en la persona misma, recupera y fortalece la identidad colectiva, nos enseña a vivir en comunidad, dotando las condiciones de un dialogo, en su diseño, generando compromisos en los diferentes encuentros donde se manifiestan relaciones de paz o de conflicto, pero sobre todo aplicando metodologías para poder llegar a acuerdos y conclusiones, ese es el proceso de la facilitación.

               Un facilitador tiene como función ser un académico, acercar a las partes, crear puentes de comunicación, cuidar la construcción de las relaciones, pero sobre todo no deben ser jueces, no reemplazar a las partes ni mucho menos dar soluciones. El facilitador invita a conocer las creencias profundas, los supuestos y los paradigmas de la pluralidad de las partes. Pero hay un función antes que debe hacer el facilitador, autocalificarse, diagnosticar sus virtudes-defectos, inconsistencia-coherencia, siendo el camino para mostrar un trajo ético e integral en el espacio de dialogo.

               Y justamente en el dialogo se manifiesta Paulo Freire, refiriéndose que no solo es el intercambio de ideas, sino tiene que haber amor en el mundo y por los hombres para que el dialogo se lleve a cabo. Donde los actores buscan un entendimiento por los objetivos, compartir conocimientos, relaciones, construir y fortalecer la confianza, el dialogo es de carácter polisémico es necesario conocer sus alcances, características, límites y atributos.

               Es por ello que el espacio de dialogo son procesos y funciones que permiten interactuar paradigmas, pensamientos, emociones y manifestaciones. Partiendo de la utopía del espacio, pero en el accionar no pueden ser solo un sueño.



El Inter-aprendizaje en el Diálogo Genuino

 

    Para poder tener un diálogo satisfactorio, dependerá del grado de instrucción y el grado de orientación hacia el entendimiento mutuo y/o el establecimiento de acuerdos. Este diálogo fortalece los vínculos y las relaciones porque están cargados de fraternidad y de diversos grados de afectividad. Este diálogo puede ser entendido como un medio para resolver una controversia o un conflicto, pero con respecto a la pregunta, se busca la especialización tanto del diálogo como de las condiciones específicas.

               Sentando el concepto del inter-aprendizaje, significa tener la humildad y valentía de reconocer que no necesariamente eres el dueño de la verdad y que aceptas que puedes aprender del otro, que estás dispuesto a participar creativamente en la búsqueda conjunta de campos compartidos de significación y de verdad buscando el interés general sobre los intereses particulares, ser permeable a nuevas perspectivas coherentes.

               La pregunta solo toma el inter-aprendizaje, pero también están las condiciones de diálogo: la predisposición al encuentro y la predisposición a remover ideas y discursos. La importancia del primero encuentra un primer contacto entre las partes del conflicto, sentando algunas condiciones necesarias para el inter-aprendizaje, como: no es solo mi razón la que cuenta, mi interlocutor también puede tener la razón, debo ser capaz de enfrentar mis propias creencias, es bueno para todos tener buenas perspectivas y es enriquecedor para todos mejorar la compresión mutua.

               Para poder configurar el otro concepto de la pregunta es el diálogo genuino, es tan importante como el valor de la palabra, se confunde antojadizamente la predisposición al diálogo como la claudicación de principios lo cual hay que diferenciarlo, entonces el diálogo genuino reconoce, valora y celebra al otro con su diversidad que ha capitalizado durante toda su vida e identidad.  Predisponerse al encuentro significa que reconoces y aceptas al otro, que reconoces su valía, su dignidad como persona humana independientemente de la posición que pueda tener.

               Cabe recalcar que hay un conjunto de elementos que propicien el espacio de diálogo: los atributos, resultados, condiciones y la oportunidad / pertenencia, justamente es esta multipolaridad de conceptos y praxis que nos conllevan a sentar conceptualmente los términos de la pregunta, para poder ahondar en su profundidad.

               Concluyendo, el inter-aprendizaje desprende a las partes de los prejuicios establecidos en la cultura, convivencia social, regionalismos, fetiches y terminología que puede restringir la interacción entre aprendizajes que contribuyan a un ambiente que propicie el diálogo. Entonces los actores muestran sus cartas que traen y las pones en la mesa, como una señal empática, reconocimiento de las partes y a la diversidad de opiniones. Esto es indispensable para poder tener un diálogo genuino y ver su causalidad con el inter-aprendizaje.



domingo, 17 de enero de 2021

Round Dos, COVID-19

               La falsa seguridad de que nada te pasará, la COVID-19 es un invento para dar miedo a la ciudadanía, si te contagiaste eres inmune, ya no se volverá a la cuarentena total, entre esas y otras frases se tiene presente por aquellas personas que se aglomeran en los centros de abastos, centros comerciales, van a lugares cerrados, visitan a familiares con adultos mayores en casa, no transitan con mascarilla y se quejan que el Estado es ineficiente para combatir la pandemia.

               Son justamente estas actitudes las que minan la moral y la motivación de todo el personal médico, ciudadanía responsable que aún cumple con los protocolos de bioseguridad, niñez que a través de dibujos trata de sensibilizar y autoridades que poco a poco se van quedando solos en esta lucha que no se sabe si estamos acabándola o en la mitad. Lo cierto es que la construcción de cementerios en todo el territorio nacional es una señal que muchos y muchas paisanas se están muriendo.

               En el mundo ya sobrepasan los 85 millones de personas infectadas por la COVID-19 y siguen en ascenso los 2.5 millones de personas que han perdido la vida. Los países que encabezan la lista de contagios son Estados Unidos, India y Brasil, en ese orden. El Perú se encuentra en el puesto diecisiete, sin vacuna hasta la fecha, con más de 50 mil muertos y 1.2 millón de infectados. Tal vez podríamos tener médicos como el argentino Fernando Polack que tiene contacto directo con la vacuna Pfizer, siendo uno de los primeros países que tendrá la inmunidad.

               En Arequipa, los molls son una prueba que la “SEGUNDA OLA”, que se dará en 15 o 20 días, es un hecho real, tomando como medida cuarentenas totales focalizadas, porque no guardan los protocolos de bioseguridad, la medición de la temperatura, el lavado de manos y el alcohol en gel es un saludo a la bandera, no hay diferencia con la Plataforma Ferial del Avelino Cáceres o el Centro de Abastos de Río Seco con Real Plaza, Moll de Porongoche o Parque Lambramani. Se concluye que así vivas en Yanahuara o Cerro Colarado tendrás el mismo factor de contagio, un miembro de tu familia extensa va a fallecer, más de 3 integrantes contagiados y espero que tengamos el oxígeno suficiente para la cuarentena.

               No hay que negar que estamos en un proceso electoral, este segundo domingo de abril iremos a votar, allí podremos escoger a nuestras autoridades que nos gobernaran para los próximos cinco años. Pero una campaña política en pandemia y en el Perú se complica mucho respetar los protocolos de bioseguridad. Tomando la campaña publicitaria en las redes sociales, las cuales empezaran a empoderarse si aún ya no lo habían hecho, pero las personas que no tienen acceso a este tipo de medios de comunicación como los adultos mayores y personas con nada de conectividad, como por ejemplo en las zonas rurales, se les quita su derecho a informarse, a tener un voto responsable, y esa tarea nos falta. En la línea de la pandemia sabemos que algunos candidatos y candidatas no respetan la situación de pandemia que estamos actualmente y se aventuran a realizar mítines, claro ejemplo fue Cesar Acuña en un mitin en el distrito de San Juan de Lurigancho semanas atrás, “pasamos de plata como cancha a muertes como cancha”.  

               El jueves 14 de enero del 2021 se tuvo una reunión con todas las autoridades de la provincia de Islay para tomar acciones en conjunto de cómo combatir la COVID-19 en la jurisdicción, a causa de este rebrote de la SEGUNDA OLA. Las noticias no fueron alentadoras, mueren en promedio 2 personas, se infectan 30 personas y 7 entran a camas hospitalarias cada día. La contención se está haciendo, pero la población se sigue contagiando a diario, porque tiene la falsa seguridad que la COVID-19 ya se acabó.



lunes, 21 de diciembre de 2020

¿Cómo te Hubiera Gustado Llegar al Bicentenario en el Perú?

 

La indignación se puede sentir en las calles, en cualquier espacio público, el pesimismo se ha imprimido forzosamente en la ciudadanía, solo basta prender la televisión, escuchar la radio o ver alguna red social, donde te llegue una noticia de un hecho o escándalo que te avergüence como ciudadano,  para que las ideas se junten con las palabras y creen las expresiones de: “más de lo mismo”, “todos roban”, “por algo lo hará”, entre otras. Estas frases han sido muy conocidas por nuestros padres y madres, y mucho antes por los abuelos y abuelas, cada generación se convenció que el poder corrompe, que los que están arriba no ayudan a los que están abajo, el conocimiento sirve a las grandes elites, el pueblo paga siempre los errores de los que mucho tienen, entendiendo la política como sinónimo de corrupción y no como un servicio desinteresado al bien común. Es está indignación que durante 200 años ha apoyado dictaduras, regresos a la democracia, siendo permisivos en algunos momentos a políticos disfrazados, por ejemplo, si había intereses nacionales en juego como el derrocamiento de la dictadura Fujimorista y la marcha de los cuatro suyos liderada por Alejandro Toledo para la recuperación de la institucionalidad en el país. Son estos apasionamientos que nos han tenido como un péndulo desde el 28 de julio de 1821, sirviéndonos para reflexionar a vísperas de llegar al número doscientos.

               Las frases manifestadas han sido muy comunes en noviembre del presente año, en las diferentes marchas que se produjeron para derrocar al usurpador Manuel Merino, donde lamentablemente hubo muertes, secuestros y desproporciones con la fuerza que utilizo la policía. Y es necesario comenzar con este acontecimiento, por el triunfo que le dio a la sociedad peruana, en hacerse presente en las calles y exigir sus derechos ciudadanos, dando un mensaje de rechazo total a la clase política vigente, donde la indignación de diferentes generaciones fueron vomitadas y alineadas en una sola voz, ya no se quedó en la noticia, en la conversación en el almuerzo o la charla con los amigos en una reunión, se marchó y se ganó. Recibiendo la denominación de la “Juventud del Bicentenario”, aquello no quiere decir que solo marcharon jóvenes, fueron diferentes grupos etarios, la política tradicional y las personas que viven de ello se confiaron que la pandemia ocasionada por la COVID-19 sería la cadena necesaria para poder coaccionar y prohibir a la población a que no pueda salir a las calles, bueno, se equivocaron.

               El cumulo de malestar por parte de la ciudadanía no es gratuito, de cara al bicentenario la reflexión es justificada, pero mirar hacia atrás para poder entender el presente de ahora es necesario. Comenzando con los problemas estructurales que tenemos en el Perú, todavía no resueltos que vienen desde la República o mucho antes que ella.

               Comenzar con la identificación de la población con el territorio y la idea de nación es una gran incógnita que tenemos desde 1821. Las grandes olas migratorias por los diferentes procesos históricos y fenómenos sociales acontecidos en toda la república han significado la apropiación de territorios, dinamismos económicos, explosión demográfica, nacimiento de costumbres y la conformación de identidades regionales. No habría problema con la multipolaridad cultural, si se hubiera forjado la interrelación entre estas y logrado una cohesión social para poder desarrollar un turismo sostenible, valores ciudadanos comunes y un enriquecimiento a los saberes ancestrales renovándose de generación en generación, en vez de ello surgieron los chauvinismos, la supremacía de las culturas e identidades regionales unas contra otras, una competencia desmedida basada en que parte del territorio nacional es mejor vivir, era mucho mejor el clima, condiciones laborales, oportunidades de desarrollo familiar, seguridad ciudadana, costumbres, entre otras. El sentido común podría decir: “bueno, nos llevamos mal entre nosotros, pero vamos, eso no ocasiona problemas estructurales”, en este último comentario hay pre-juicios, porque el statu quo de como entendemos el orden social en el cual vivimos y los diferentes roles asignados se entienden desde nuestros diferentes puntos de vista, desde nuestra propia identidad, donde hemos crecido, como nos han educado, cuáles son nuestras banderas, el nivel socioeconómico que representamos y la movilidad social que vamos haciendo en el tiempo que va transcurriendo. Y se vuelve una bomba de tiempo sino toleramos o tenemos empatía con la ciudadanía en una agenda en común, por ejemplo actualmente, la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (CONFIEP), el falso progresismo que embandera Cesar Acuña junto a sus universidades, el bloque moqueguano del expresidente Martín Vizcarra, el club de la construcción y partidos políticos en Lima, aquí había líneas de acción e identidades muy claras, plasmando intereses con un trasfondo cultural, hay que tener una carga valorativa para poder ingresar a estos grupos. Es por ello que la idea de nación es aún lejana.

               La indignación nos hace reflexionar también en el problema de la representación política, autoridades electas en procesos electorales e instituciones que nos gobiernan, es más se podría decir que el modelo democrático ha empezado a repensarse, y si queremos citar la historia, antes de ser llamados Perú discutíamos sobre republicanismo o monarquía como sistema de gobernabilidad. Y el problema de representación se cae del árbol de la identidad, creando conflicto, y hasta hace poco inercia por la ciudadanía, pero se ha pasado de un ciudadanía expectante a una participativa exigiendo espacios de participación donde se puedan legitimar sus derechos, una reforma política plural e igualitaria, donde se propuso de una manera populista en el 2018, llamando a referéndum, pero ahora se debe tomar con responsabilidad ciudadana todos los procesos electores para escoger a las autoridades que nos representaran en los cargos públicos, no podemos darnos el gusto de dejar libre ese campo, para que la improvisación y la corrupción siga replicando los modelos de dominación en la diferentes escalas del sector público.

               La anomia es un estadio de desgobierno, donde la cohesión social de la institucionalidad en un territorio no genera gobernabilidad, teniendo como apoyo a la desigualdad social en una región Latinoamericana la indignación y el pesimismo son las únicas herramientas que se tiene en el Perú para poder marchar y luchar por nuestros derechos. La planificación fallo, porque aún tenemos grandes brechas sociales abiertas,  las transformaciones de los nuevos tiempos se están dando pero de afuera para adentro del país, si estamos forjando una nueva ciudadanía pero lento, son grandes tareas que nos quedan de cara al bicentenario.

               La agenda del bicentenario se enmarca en imaginar, hacer y celebrar, bueno no se han hecho las tres cosas a largo plazo desde hace 200 años, pero coincidimos que ya no podemos dejar todo a las buenas intenciones.

               Si hay mucha indignación y pesimismo, pero como nos hubiera gustado llegar al 2021, como nos hubiera gustado llegar al bicentenario.




martes, 25 de agosto de 2020

Karina

 

No diremos cuanto tiempo ha pasado desde que naciste, sino me cae en casa (jajaja), porque nublaría el mensaje que se trata que quede en la pantalla, sin el ánimo de buscar protagonismo o atención, acostumbrado en redes sociales, lo hago porque la pandemia no me enseño a quererte ni a extrañarte, pero si me negó el derecho a verte. Publicarlo es un acto de rebelión y de lucha, tus palabras favoritas, también porque quiero hacerlo, expresarme en estas letras, estando lejos de ti.

Con 17 años cumplidos, un joven tuvo que salir de su provincia para seguir escalando en la sociedad, la añorada movilidad social que se aprende en sociología, ese momento es imborrable para aquel migrante que deja su terruño. En este caso en particular, ese día no hubo palabras, ese día no hubo nostalgia, podría durar un año o cinco la aventura que comenzaba, lo que dura una carrera universitaria en el Perú tal vez, ya han pasado ocho años y la temporada más larga que he estado contigo después de ese día me la ha proporcionado el COVID-19, ganando algunas cosas en familia, hasta conversaba a medio día con mi viejito más seguido y las emocionantes peleas con el menor de la casa, una dulce compañía en la emergencia sanitaria, ninguna pulmonía me podrá quitar ello. Aquel día, el temple de una mujer en la puerta con la mano alzada, una mano estática, generaba confianza y daba a entender un pronto regreso.

Esa fortaleza es y ha sido coherente desde los primeros mata-moscas y cañas rotas. Podemos empezar justo aquí los debates epistemológicos de la educación coercitiva, dialogante o constructivista, queriendo conceptualizar cada uno de los roles de los miembros de la familia y poder decidir qué es lo mejor para las y los hijos, debates muy conocidos, de tardes enteras con galletas y cebada tostada en la mesa de la cocina, mencionar a una literata, académica o lideresa social opacaría solo la primera idea tuya del primer minuto de nuestra conversación. ¿Elogio? No, conocimiento de causa sí.

La ética y la integralidad no se enseña en las universidades, en la educación básica regular debería formar ciudadanos con valores, principios, identidad y empatía entre hombres y mujeres sin discriminación alguna. Cada vez que te escucho, en silencio y atentamente, observo la dedicación que le pones a cada estudiante que le enseñas en aulas, las pruebas diferenciadas que preparas, los nombres de cada uno y una, en donde han nacido y que piensan ser en la vida, yo, hoy 25 de agosto solo soy un canal de comunicación, que orienta todos los deseos de estudiantes, padres, madres de familia que te agradecen, que te dan las gracias, por todo el trabajo que haces. Porque formas ciudadanos y ciudadanas, exigiendo sus derechos, no discriminando y les enseñas a levantarse cuando la vida golpea. Educas revolucionarios y revolucionarias, ¿prueba de ello? Solo míralos volar.

He sentido el dolor de colegas que han perdido a su madre en esta pandemia, una pérdida irreparable, nos enseña que lo importante no es el dinero, o mucho menos el status que un cargo te puede dar, las personas estamos de paso, lo que importa es la vida y las personas que la acompañan. Soy afortunado porque todavía te tengo, todavía sigues en la tribuna, en primera fila, muy visible, dando ánimos, carajeando, dando las palabras exactas para momentos difíciles, yo creo que no es el papel de una madre hacerlo, pero eso hace una persona que te quiere.

Lo poco que he alcanzado te lo debo a ti madre, estas palabras solo son una brisa para lo que significas para mí, no hay ningún colega, jefe, amigo, funcionario o demás que me allá enseñado tanto como tú, y lo sigues haciendo.  Sé que cuando las chambas fueron cada vez más lejos de casa, nos volvimos más cariñosos, y él te quiero mucho se asoma al acabar cada llamada.

Bueno, hoy no estoy contigo, y tenemos que ser responsables para poder abrazarnos mañana. Hasta pronto ma.


sábado, 27 de junio de 2020

Grupos de Poder PÉ

Grupos de Poder PÉ

            Hay prácticas que hemos normalizado dentro de la sociedad, en el vecindario, la municipalidad, las ciudades, todo en relación a jerarquías de subordinación, antagónicas y tradicionales, considerando una pasividad en el sentido común de la población, sin agregar una carga positiva o negativa a las acciones cotidianas, mientras respete los cánones del conservadurismo y el ocultamiento, pero no para la opinión pública, verdugo de la ética social. Siendo abstracto en la última idea expuesta sobre la normalidad social, es necesario dar a conocer desde el inicio el pensamiento que gira esta opinión. ¿Hay grupos de poder en el Perú? ¿Qué es la variedad estándar? ¿Debemos vivir como nos digan o como queramos? ¿La educación adoctrina o libera?, son muchas interrogantes en nuestra sociedad, convivimos con ellas durante toda la vida y a veces morimos sin resolverlas.

             La polémica comenzó en un programa de “Aprendo en Casa”, haciendo referencia que “los grupos de poder imponen su cultura, su lenguaje y los estratos sociales”, video mostrado para las y los chicos de 5to de secundaria, siendo muy tibio en esa afirmación la plataforma virtual estatal, pero fue el primer paso para la polémica en la esfera pública, generando diversas opiniones a favor y en contra. Antes de entrar a desarrollar la pregunta ¿si existen o no grupos de poder?, siendo la pregunta ofensiva para las personas que sienten la desigualdad, la pobreza y la indiferencia de sus instituciones públicas día a día, debemos hacer el ejercicio de no descalificar a las personas que han elaborado el video, que lleva mucho tiempo por cierto, sin importar el cargo que ocupan, la ideología que tienen o el enfoque pedagógico que practican, la idea es no juzgar sino debatir argumentos científicos y lingüísticos sobre la variabilidad de los castellanos. Esa tarea es por supuesto para la ciudadanía en general, académicos y personas de a pie, porque no esperamos este cruce de ideas en medios radiales y mucho menos en medios televisivos. Marco Aurelio Denegrí, dejo un vacío en la televisión peruana irreemplazable.

            Durante treinta años han sido: el Grupo Romero, Breca, Credicorp, Intercorp (Rodríguez Pastor), Graña y Montero, Gloria (Rodríguez Banda), Telefónica, Cencosud, Falabella y BBVA, son los grupos de poder económico mejor posicionados en el Perú, agrupados por la CONFIEP (Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas). ¿Y han impuesto su cultura y estratificación social? No solo la han impuesto, sino la han transformado de acuerdo a las coyunturas que ha sufrido el país. Solo para citar algunos, en la hiperinflación de 1983 en el primer gobierno del suicida Alan García; la venta de las empresas estatales en 1990 por Alberto Fujimori; el financiamiento de la marcha de los cuatro suyos de Alejandro Toledo; el piloto automático como política de gobierno en el 2012, favoreciendo a las empresas privadas, en el mandato de Ollanta Humala; el financiamiento del plan de gobierno y la campaña presidencial de Pedro Pablo Kuczynski; y el financiamiento de las campañas del 2011 y 2016 de Keiko Fujimori, en plena investigación del Ministerio Público por presunta organización criminal el partido de Fuerza Popular. Nadie aquí duda las intenciones filantrópicas y humanistas que tienen los grupos de poder, transmitidos por su plan anual de responsabilidad social y comunitaria, nadie lo duda, es ironía por cierto. ¿Por qué establecer control y dominación en lo institucional, económico, político, social y cultural? ¿Por qué velan por el bien común? Apoyándonos en Slavoj Zizek, los grupos de poder desean la universalidad hegemónica, y ponen la palabra desean, porque es un anhelo interminable que no tiene límite en las generaciones, en la abundancia de dinero o los bienes que puedas acumular, sino buscan un contenido popular autentico y la distorsión creada por las relaciones de dominación y explotación, que nosotros como ciudadanía hemos normalizado y hasta naturalizado. Para poder cerrar los grupos de poder, Francisco Duran nos hace el alcance de incluir al poder político, agregaríamos la religión, para tener todos los frentes de los grupos de poder.

            Definida la existencia de los grupos de poder ¿Qué problema con los diferentes tipos de castellanos? Escuchaba a la arqueóloga y antropóloga Sofía Chacaltana, en el marco del programa de la historia del Perú, promovido por la Biblioteca Nacional, manifestando que “desde el incanato hubo territorios distintos, por consecuencia identidades diferentes”, son 300 millones de personas que hablan castellano en el mundo y ninguna lo habla de la misma manera, teniendo características propias, solo tienes que miran a los diferentes departamentos de nuestro país. Diferencias en: el vocabulario, la pronunciación, la entonación y la gramática, es más, hay diferencias entre grupos etarios: niños, adultos y ancianos. El castellano como lengua viva que es, dejara de usar algunas palabras prestigiosas e incorporará palabras nuevas.

            El problema es que hemos aceptado desde nuestro nacimiento la normalidad de las cosas que suceden en la sociedad, siendo impuestas por grupos de poder a través de la educación, adoctrinando a la población. La lingüista Liliana Sánchez menciona que “no hay idioma superior lingüísticamente hablando, pero las personas se lo creen y es la educación la que asume este poder homogeneizador, para ello se recomienda una educación intercultural, conociendo la variedad estándar para que sepan los procesos sociales reflejados en las lenguas”.

            Comenzamos esta opinión en el primer párrafo, diciendo que hay un verdugo de la sociedad, y es la opinión pública. Este debate ya se conoce, pero el conservadurismo de algunos periodistas que manipulan, porque eso es lo hacen, dicen que el MINEDU (Ministerio de Educación) envenena a los niños volviéndolos resentidos sociales, creando conflictos, y esa afirmación es una falacia, la educación no debe pintarte pajaritos en el aire sino mostrarte el mundo que te espera y que hay que prepararse para afrontarlo con educación intercultural y con valores ciudadanos.


jueves, 14 de mayo de 2020

La Confianza que Saldremos del COVID


La Confianza que Saldremos del COVID

Uno de los instrumentos habituales para las y los sociólogos son los talleres participativos que se realizan para entidades privadas, públicas, voluntariados y demás, considerando diferentes grupos de la sociedad civil organizada, es concurrente hacer preguntas de manejo de escenario, que te ayudan a conocer las percepciones de los asistentes, algunas podrían ser ¿quién confía en el Estado? ¿Y en el gobierno? ¿Confías en el Congreso de la República?, si la respuesta es un ¡NO!, rotundo, con carga de indignación y molestia. Podemos empezar a perfilar la idea que queremos dar a conocer, la fortaleza institucional de las entidades en el Perú, enfocándonos en algunas, por la coyuntura política y la gobernabilidad que se manifiesta en este estado de emergencia sanitaria, provocado por el COVID-19.

Otro gran instrumento es la matriz de involucrados que tiene cabida en proyectos de desarrollo social, delimitando el área de influencia y de estudio en un proyecto, para conocer actores que están a favor o en contra de una iniciativa. Bajo lo antecedido, es necesario establecer estos dos ejercicios, orientándolos a la educación ciudadana, que son: la matriz de involucrados y el sondeo de la opinión pública. Para poder configurar una visión informada y con argumento de base, sobre nuestra sociedad peruana. Y es en ese sentido que ira el análisis.

No, es la respuesta habitual cuando se conjugan las palabras confianza y Estado. Siendo una disyuntiva giratoria de muchos comportamientos de la población hoy en día, como la cuarentena, la informalidad o no tirar basura en la vía pública, pasamos a dar más luces en la explicación. El Estado es tan amplio y complejo, confluyendo muchas entidades públicas con diferente grado de institucionalidad. El Estado agrupa instituciones como: Congreso de la República, el Gobierno (el poder ejecutivo), el Poder Judicial, el Ministerio Público, la Contraloría General de la República, la Defensoría del Pueblo, el Banco Central de Reserva del Perú, entre otras más. Entonces cuando se dice que no hay confianza en el Estado, debemos conocer el funcionamiento orgánico y las ramificaciones de la estructura de cada entidad, para así poder determinar la confianza, que tiene que estar amparada en acciones verificadas y contrastadas que desacreditan o no, a las entidades públicas. Bueno, esa idea es una utopía en el sentido común de la población, porque la percepción de la coyuntura determina el grado valorativo de cada ciudadano y ciudadana con respecto al otorgamiento de la confianza, con un sesgo habitual, tradicional y transversal de los medios de comunicación de señal abierta.

¡Desconfía y acertaras! ¿Es el dicho no?, comencemos con la información que obtenemos de los diferentes medios de comunicación, esto no quiere decir que los análisis propuestos en los reportajes o notas periodistas estén errados, pero considerémoslo como insumos para definir nuestra percepción de confianza, ya que no podemos determinar esta como un ejercicio de elegir blanco o negro, hay matices, cosas relevantes, dignas de reconocimiento y otras rechazas, felicitando que sean denunciadas. Pondremos un ejemplo, en esta semana que se fue, tomaremos a la entidad del Congreso de la República del Perú.

El Congreso de la República acepto la renuncia de la Vicepresidenta Mercedes Aráoz, decisión respaldada por toda la población, ¿quedo demostrada la eficiencia del congreso? La polémica está presente siempre en política, pero esta vez en el ámbito normativo hay un vacío constitucional interpretativo con diversos escenarios posibles. El presidente no podría salir del país, porque las piezas de recambio se acabaron, y el presidente del congreso solo asume para convocar elecciones (una figura temerosa, si miramos en retrospectiva los últimos acontecimiento), y un funcionario público que no allá sido escogido por el pueblo en elecciones generales, no puede quedarse a cargo del despacho presidencial. Entonces hay muchos matices, ¿cómo determinas la confianza? ¿Y sobre que lo haríamos? El argumento, está bien o él está mal, queda reducido a una práctica que debe ser purgada en esta época de COVID-19.

Ya acercándonos a los sesenta días de cuarentena obligatoria, como país estamos viendo al desnudo la problemática real y diversa de nuestra configuración como país. Las críticas son muchas y vienen de todo lado, en muchos casos sin el ánimo de sumar sino de causar zozobra y temor en la población, pero las propuestas son pocas y no son consideradas, como por ejemplo la consulta a los gobiernos locales en sus acciones para contener las epidemias descentralizadas en el país, han sido silenciadas en un comienzo, ahora está mejorando la coordinación con el gobierno central.

El COVID-19 ha venido para quedarse un buen tiempo, así que nuestra cultura ciudadana tiene que cambiar, acostumbrada a un débil proceso de planificación, con deseo de resultados inmediatos, sin considerar las ventajas comparativas y competitivas de las acciones que se toman a diario por las autoridades. Recayendo en comportamientos como: no querer mantener los 2 metros de distancia, a no respetar la fila en el mercado, transitando sin una necesidad urgente, siendo vectores de contagios, y allí va nuestra solidaridad con nuestros compatriotas del norte, pero también acompañada a que respeten las normas, la institucionalidad del gobierno, confiando en las medidas que se han tomado, procurando que no nos convirtamos en un número más, sino ser parte de las y los que sobrevivimos para contarlo.