Grupos de Poder PÉ
Hay
prácticas que hemos normalizado dentro de la sociedad, en el vecindario, la
municipalidad, las ciudades, todo en relación a jerarquías de subordinación,
antagónicas y tradicionales, considerando una pasividad en el sentido común de
la población, sin agregar una carga positiva o negativa a las acciones
cotidianas, mientras respete los cánones del conservadurismo y el ocultamiento,
pero no para la opinión pública, verdugo de la ética social. Siendo abstracto en
la última idea expuesta sobre la normalidad social, es necesario dar a conocer
desde el inicio el pensamiento que gira esta opinión. ¿Hay grupos de poder en
el Perú? ¿Qué es la variedad estándar? ¿Debemos vivir como nos digan o como
queramos? ¿La educación adoctrina o libera?, son muchas interrogantes en
nuestra sociedad, convivimos con ellas durante toda la vida y a veces morimos
sin resolverlas.
La polémica comenzó en un programa de “Aprendo
en Casa”, haciendo referencia que “los grupos de poder imponen su cultura, su
lenguaje y los estratos sociales”, video mostrado para las y los chicos de 5to
de secundaria, siendo muy tibio en esa afirmación la plataforma virtual estatal,
pero fue el primer paso para la polémica en la esfera pública, generando
diversas opiniones a favor y en contra. Antes de entrar a desarrollar la
pregunta ¿si existen o no grupos de poder?, siendo la pregunta ofensiva para
las personas que sienten la desigualdad, la pobreza y la indiferencia de sus
instituciones públicas día a día, debemos hacer el ejercicio de no descalificar
a las personas que han elaborado el video, que lleva mucho tiempo por cierto,
sin importar el cargo que ocupan, la ideología que tienen o el enfoque
pedagógico que practican, la idea es no juzgar sino debatir argumentos
científicos y lingüísticos sobre la variabilidad de los castellanos. Esa tarea
es por supuesto para la ciudadanía en general, académicos y personas de a pie,
porque no esperamos este cruce de ideas en medios radiales y mucho menos en
medios televisivos. Marco Aurelio Denegrí, dejo un vacío en la televisión
peruana irreemplazable.
Durante
treinta años han sido: el Grupo Romero, Breca, Credicorp, Intercorp (Rodríguez
Pastor), Graña y Montero, Gloria (Rodríguez Banda), Telefónica, Cencosud,
Falabella y BBVA, son los grupos de poder económico mejor posicionados en el
Perú, agrupados por la CONFIEP (Confederación Nacional de Instituciones
Empresariales Privadas). ¿Y han impuesto su cultura y estratificación social? No
solo la han impuesto, sino la han transformado de acuerdo a las coyunturas que
ha sufrido el país. Solo para citar algunos, en la hiperinflación de 1983 en el
primer gobierno del suicida Alan García; la venta de las empresas estatales en
1990 por Alberto Fujimori; el financiamiento de la marcha de los cuatro suyos
de Alejandro Toledo; el piloto automático como política de gobierno en el 2012,
favoreciendo a las empresas privadas, en el mandato de Ollanta Humala; el
financiamiento del plan de gobierno y la campaña presidencial de Pedro Pablo
Kuczynski; y el financiamiento de las campañas del 2011 y 2016 de Keiko
Fujimori, en plena investigación del Ministerio Público por presunta
organización criminal el partido de Fuerza Popular. Nadie aquí duda las
intenciones filantrópicas y humanistas que tienen los grupos de poder,
transmitidos por su plan anual de responsabilidad social y comunitaria, nadie
lo duda, es ironía por cierto. ¿Por qué establecer control y dominación en lo
institucional, económico, político, social y cultural? ¿Por qué velan por el
bien común? Apoyándonos en Slavoj Zizek, los grupos de poder desean la
universalidad hegemónica, y ponen la palabra desean, porque es un anhelo
interminable que no tiene límite en las generaciones, en la abundancia de
dinero o los bienes que puedas acumular, sino buscan un contenido popular
autentico y la distorsión creada por las relaciones de dominación y
explotación, que nosotros como ciudadanía hemos normalizado y hasta
naturalizado. Para poder cerrar los grupos de poder, Francisco Duran nos hace el
alcance de incluir al poder político, agregaríamos la religión, para tener
todos los frentes de los grupos de poder.
Definida la
existencia de los grupos de poder ¿Qué problema con los diferentes tipos de
castellanos? Escuchaba a la arqueóloga y antropóloga Sofía Chacaltana, en el
marco del programa de la historia del Perú, promovido por la Biblioteca
Nacional, manifestando que “desde el incanato hubo territorios distintos, por
consecuencia identidades diferentes”, son 300 millones de personas que hablan
castellano en el mundo y ninguna lo habla de la misma manera, teniendo características
propias, solo tienes que miran a los diferentes departamentos de nuestro país.
Diferencias en: el vocabulario, la pronunciación, la entonación y la gramática,
es más, hay diferencias entre grupos etarios: niños, adultos y ancianos. El
castellano como lengua viva que es, dejara de usar algunas palabras
prestigiosas e incorporará palabras nuevas.
El problema es que hemos aceptado desde nuestro nacimiento la normalidad de las cosas que suceden en la sociedad, siendo impuestas por grupos de poder a través de la educación, adoctrinando a la población. La lingüista Liliana Sánchez menciona que “no hay idioma superior lingüísticamente hablando, pero las personas se lo creen y es la educación la que asume este poder homogeneizador, para ello se recomienda una educación intercultural, conociendo la variedad estándar para que sepan los procesos sociales reflejados en las lenguas”.
Comenzamos
esta opinión en el primer párrafo, diciendo que hay un verdugo de la sociedad,
y es la opinión pública. Este debate ya se conoce, pero el conservadurismo de
algunos periodistas que manipulan, porque eso es lo hacen, dicen que el MINEDU
(Ministerio de Educación) envenena a los niños volviéndolos resentidos
sociales, creando conflictos, y esa afirmación es una falacia, la educación no
debe pintarte pajaritos en el aire sino mostrarte el mundo que te espera y que
hay que prepararse para afrontarlo con educación intercultural y con valores
ciudadanos.

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