viernes, 18 de julio de 2025

Me preguntaron donde están los jóvenes en el APEC.


Me preguntaron en la radio ¿Dónde está la juventud que no se hace escuchar en las calles? ¿Dónde están los José Carlos Mariátegui? Es que el sistema neoliberal capitalista neocolonial desigual y mercantilista representado en las elites poder (político, económico y religioso) hizo sus tareas de manera programática muy bien, el pensamiento crítico y complejo se muere cada día cuando se censura la libertad de expresión, adelantando siempre opinión, antes de analizar los discursos de las personas que están dialogando.

Muchos de los jóvenes venimos de voluntariados, en mi caso vengo de la Red Interquorum Arequipa, soy migrante radicando en Arequipa, militó en las ideas de izquierdas, el paradigma de la social democracia, con una posición demócrata y siempre construyendo institucionalidad desde el Estado. Y hay que luchar contra algunos prejuicios, decir que uno es rojo, no es sinónimo de terrorista, sino los combate en el mundo de las ideas, uno paga sus tributos a la SUNAT, y no come caviar.

Desde la Universidad la juventud no tiene que estar de acuerdo con el proceso de enseñanza aprendizaje, teniendo que aprender a criticar con evidencia y con fundamentos teóricos la educación tradicional y vertical, pero sobre todo generar propuestas programáticas, no pragmáticas. No buscar un titulo universitario para mercantilizar la mano de obra calificada profesional, sino aportar a que la sociedad pueda resolver sus problemas históricos como la desigualdad, corrupción, vulnerabilidad, la pobreza, la descentralización y la idea de nación.

La juventud tiene que entrar y cerrar etapas en diferentes espacios de articulación ciudadana, siempre con una postura crítica y con pensamiento complejo hacerse presente en cualquier militancia, sin importar la trinchera política, evidenciando que el activismo, voluntariados y acciones de caridad tienen sus limitaciones. No busquemos ser mano de obra barata y explotada, no busquemos la foto con el gobernador, no busquemos conseguir un cargo político y cuando lo asumas, solo saber hacer lo que los dinosaurios de la política te dicen, me entristece aquella juventud, de corazón cerrado y de sonrisas vacías.

Algunos abrazan la academia como refugio y formación, como sinónimo de libre pensamiento y preparando cuadros para seguir tejiendo la cohesión social que hace falta en nuestra clase política, y algunos fracasamos en ese camino. Empezando a identificar que la universidad no resuelve los problemas de la gente, no tiene interés por el estudiante, no le importa, y se convierte en un reino de la gerontocracia. Luego viene el estadio de la melancolía y el conformismo del grado de “doctor”, quedando solo dos caminos, ser un militante legitimo del congreso actual en donde te toque estar y tu dicho es “dejas hacer y dejas pasar”, o el otro camino, generar posiciones con la voluntad de politizar todos los espacios y tener el coraje de morir con tus ideas, sim importar a donde te lleve.

La pluma, los discursos y la posición política programática con una ideología clara y que se sigue retroalimentando territorialmente tienen que guiar las herramientas, para luchar contra la cultura del espectáculo, el circo televisivo y la alienación de nuestra juventud, aquella que encuentra tibieza, personas eclécticas y claudicantes, y se adaptan y se rinden, se alienan, donde el neoliberalismo y el sistema capitalista no tiene que ser cuestionado, porque me garantiza un plato de lentejas. Esa es la juventud que no sale marchar, aquella que ni escribe un post critico en ninguna red social virtual en contra de este pacto mafioso en los poderes del Estado.

Uno tiene que respirar y hacer sentir sin miedo a morir sus ideas, lo que manifiesta, su coherencia, con la única convicción de transcender nuestro mundo terrenal, para el juzgamiento de la historia, tener una mirada intercultural de resistencia latinoamericana, entendiendo que los fracasos son naturales, y el cambio radical de nuestro sistema de acumulación, producción, relaciones interpersonales, nuestra tecnología y nuestro sentido de comunidad ya no son cosas lejanas.

No hay referentes para la juventud actualmente, la solución está en construirlos nosotros y nosotras. Como manifestaba Enrique Dussel, tenemos que regresar a la curiosidad, regresar a mirar nuestros horizontes culturales, todo hacia adentro. También lo dice Pepe Mujica con visión de austeridad, regresemos y capitalicemos a esa juventud de corazón abierto, que lo entregaba todo sin esperar nada a cambio.

Nada esta consumado, mucho menos para la juventud.





Somos analfabetos en ciudadanía digital


Se vive en una crisis multidimensional centro periferia en Arequipa, donde la pobreza y la desigualdad parte de una mirada neocolonial, condicionado por la pérdida de institucionalidad en el Estado, la mercantilización de la educación universitaria y la elevada aceptación a la violencia de género dentro de nuestras relaciones cotidianas dentro de los claustros universitarios, como en nuestra ciudad metropolitana.

Revelando que los mecanismos de organización de la sociedad civil organizada, sindicados y centros de estudiantes tienen nuevas dinámicas de articulación y manifestación a la opinión pública, incidencia ciudadana, defensa de los derechos humanos y contextualizar los deberes; considerando que la publicación de UNESCO “La ciudadanía digital como política pública en educación en América Latina” se centra en enseñar el funcionamiento y los principios del ecosistema digital, así como las implicaciones de las nuevas tecnologías. Reglamentando la big data, la inteligencia artificial y el internet de las cosas.

El mundo cambio, y es digital, no entenderlo en sus complejidades y sistematizar el pensamiento para ser crítico de las cosas que pasan, nos está dejando analfabetos en nuestra propia participación. Reconociendo que somos un país subdesarrollado.

Según el Decreto Supremo 157-2021-PCM la ciudadanía digital es la capacidad de las personas para desarrollarse a nivel integral en el entorno digital, lo que involucra desarrollar competencias digitales, realizar trámites con entidades públicas y organizaciones del sector privado, realizar operaciones financieras, vender o comprar productos o servicios a través del comercio electrónico, realizar actividades de entretenimiento, comunicarse mediante diversas plataformas o aplicaciones, buscar y obtener información en Internet.

El entorno de comprender las noticias como los hechos sociales desde cualquier parte del mundo, analizar los impactos económicos y políticos, producir contenido que influya en el morbo y en el humor con una mirada crítica y/o sentido común dogmático, todo se hace en base a la utilización del entorno digital de manera crítica, ética y creativa.

Considerando las habilidades que debe tener la ciudadanía organizada para no ser discriminada ni excluida en los espacios de participación contemporáneos, es indispensable plantear propuestas actuales, contextualizadas, sin olvidar el contenido de los procesos históricos de los fenómenos sociales que ameritan una explicación a través de la evolución del tiempo.

Mitchell Baker plantea la alfabetización digital, partiendo del consumo elegante, sumando al análisis el 42.1% de la población en el Perú no tiene ninguna capacidad para ejercer ciudadanía digital según la Encuesta Nacional de Hogares 2023 (ENAHO). Considerando que tenemos objetivos estratégicos dentro de la política como: Garantizar la disponibilidad de servicios públicos digitales inclusivos, predictivos y empáticos con la ciudadanía; y fortalecer el talento digital en todas las personas. Comprobando una incipiente, pero presente reglamentación de la alfabetización digital.

No entrar en el mundo de redes de información modernas no garantizara el impacto en los espacios públicos para hacer incidencia política, reclamar por la inseguridad ciudadana tenga efectos positivos, obligar al ministro del interior Santivañez (más incompetente que recuerde) a que renuncie y que Dina Baliarte sea expectorada 



Reuniones de lideres pirotécnicos y sin militancia programática.


Se congregan más de cien personas de sociedad civil organizada con representación o no, con legitimidad o no, ¿importa eso o solo que llenen la hoja de asistencia para manifestar el éxito de una congregación? ¿Cuándo la cantidad se convirtió en calidad para simpatizar a una cooperante? hasta se presentan algunas autoridades electas por voluntad popular que creen que están en campaña electoral, mientras hace agua sus gestiones dentro del Estado terminando el segundo año de gestión.

A las personas asistentes los une la indignación, ideas sistematizadas que no salen de la narrativa noticiosa del poder factico de los medios de comunicación, no hay análisis, no hay ideología, solo puro romanticismo de izquierdas o derechas (esa línea ni se tiene claro, porque no se maneja la teoría de ambas posiciones), pero sobre todo no militan en partidos políticos, ni mucho menos quieren entran a realizar política partidaria porque mancharían sus embestiduras, si es que tienen algo que arriesgar o manchar, que ya no este sucio. Son discursos y diagnósticos de realidades sectarias, con el interés de desahogarse de toda la mierda que vemos en los medios de comunicación y en nuestra clase política.

La pregunta surge, ¿nos merecemos la clase política que tenemos en el legislativo y el ejecutivo? Yo creo que sí, a pulso y con mucho esfuerzo se logró, hemos desmantelado todo nuestro pensamiento complejo y crítico de las cosas “cotidianas”, no nos importa la inseguridad ciudadana, siempre y cuando no me maten a mí, ni me extorsionen a mí, ni mucho menos me asalten a mí. No me importa que la educación este por el suelo en comprensión lectora y razonamiento matemático (solo para dar indicadores convencionales y efímeros), mientras mis hijos si tengan un buen profesor, o peor aún, que logren ir a un colegio de alto rendimiento, los famosos COAR, mientras el estudiante que no logran entrar a una educación de elite pública tiene que acomodarse o adaptarse a las nulas oportunidades que tiene el Estado para el o ella.

Por otro lado, tenemos a las personas que replican la revolución con dogmas de 1989, amparados en la URSS y la caída del muro de Berlín, no encuentran una explicación intercultural, contextualizada y con un tufillo europeo masticado, es un modelo reduccionista de las cosas, solo una mirada de la estructura y superestructura, aplicando puro materialismo histórico, sin pensar que el mismo Marx plantea la dialéctica como parte del avance científico, las verdades relativas dispuestas en la innovación y la tecnología, no nos dejemos que nos lleven de las narices personas que solo quieren candidatear a costa del romanticismo de la desigualdad y la pobreza.

¿Entonces a que se junta tanta gente a conversar? Hacer más diagnósticos, manifestar que hay una ruta, no, porque saben que no la puedan ejecutar, porque son solo aves de Coffe break, muy ricos, por cierto, aves de bocaditos deliciosos que auspicia las cooperantes, que gastan sus municiones en reuniones infructuosas, donde la juventud repele los espacios por los discursos ochenteros y nada contextualizados de los participantes. Sonara duro, pero la política no está podrida por las personas que ocupan cargos actualmente, porque seguiremos en la misma línea el 2026, sino por toda la masa que se acostumbró al populismo, la demagogia y los liderazgos mesiánicos caudillistas de los noventa con el Fujimorismo, eso es generacional señores y señoras, eso tiene que morir con las generaciones que entienden así la política peruana.

Tanta razón tiene hoy Manuel González Prada en estos espacios de participación ciudadana, parafraseándolo, “los viejos demagogos, caudillistas y lideres a la tumba y los jóvenes progresistas a la lucha”.

 


La combi que nadie quiere subirse.


¿Cuántas personas mueren a causa de accidentes de transito en el Perú por año? El año 2022 fallecieron 3328 personas, considerando los 83897 siniestros y 53552 lesionados; y en el 2023 fallecieron 3316 personas. Ahora analicemos que solo tenemos el acceso al transporte público, nunca hemos tenido la calidad del servicio, asimilamos que esta bien ir parado en la combi, asimilamos los baches de las pistas que tiene que pasar rápidamente la combi por estar en competición por el recojo de pasajeros, asimilamos que no se respete los paraderos para bajar y subir del vehículo, ya sabemos que nuestra capacidad de indignación se ha reducido a la mínima expresión, pero soportar pasivamente que nos quiten la calidad de vida ya hasta hemos perdido la capacidad de vivir, incorporando la inercia de la sobrevivencia.

Que imprudencia cruzar la calle sin mirar a los costados por parte de los peatones, que imprudencia no respetar la luz verde para poder transitar por las líneas peatonales, que desesperación por llegar a un lugar sin considerar lo que implica caminar y transitar en los espacios públicos inseguros y nada inclusivos para las personas con discapacidad y alguna condición mental. Muchas personas a diario pierden la vida por tomar malas decisiones relacionadas al transporte público, convirtiéndose en un número más por parte de la cultura de la normalización de las muertes, reflejadas en la frase “mientras no me pase a mí, no hay problema, cruza hijito”.

Hemos entrado en la indefensión total, donde nuestro sentido de comunidad y como especie humana se ha perdido. Las protestas en Lima, sobre la muerte diaria de transportistas y quema de vehículos del transporte público formal e informal no nos inmuta, considerando que las movilizaciones tienen como objetivo evidenciar que la vida en la ciudad capital no vale ni mierda, te pueden matar por cobro de dinero, por una bala perdida, o simplemente porque te toco o les dio la gana de matarte, tanto a los delincuentes de capucha como a los que vistes saco y corbata.

Si le hechas la culpa a la inseguridad ciudadana como fenómeno social y problema que tiene solución en sus propias causas, se esta equivocado, el paciente llamado Perú esta en cuidados intensivos porque no tenemos delante a una medica que sepa el tratamiento sino a alguien que lucra con las medicinas, porque le conviene que el paciente siga enfermo, ignorante y desorganizado. Tenemos a Dina Baliarte que no solo nos esta matando literalmente su gobierno, sino nos esta robando la esperanza de construir un mejor futuro para las nuevas generaciones, porque esta institucionalizando la cultura de inseguridad ciudadana recreada por el Estado para tener un mayor control social y reducir las protestas de la sociedad civil.

Mientras tanto la pobreza y la desigualdad seguirá subiéndose en la combi desde los distritos de Quequeña, Yarabamba, Mollebaya y Characato de 7:00 am hasta las 9:00 am como hora punta, arriesgando la vida. Las personas que vienen de provincias que solo tienen un acceso de salida y entrada a la ciudad, siendo la variante de Uchumayo la cual a colapsado, seguirán esperando como el tiempo se nos escapa de las manos.  



El joven universitario de octubre del 2024.


Muchos jóvenes vienen acompañados de su padre y madre en su primer día de clases a la universidad, algunos los siguen haciendo durante los dos primeros años aproximadamente, sus viajes de vacaciones se orientan a las playas de las provincias costeras de Camaná, Islay e Ilo, se independizan de la familia viviendo en cuartos cercanos a los centros de estudios, pero con el financiamiento tutelar del padre o la madre, en su defecto de ambos, en caso sean separados. No conocen las ocho provincias del departamento de Arequipa, ni tienen interés en hacerlo porque su horizonte de crecimiento material, no profesional, mira a Lima y al extranjero. No han escuchado hablar de Cotahuasi, la capital de la Provincia de la Unión, la más alejada de la provincia arequipeña, considerando que la ciudad concentra el 87% de la población total, tampoco han oído hablar de Puyca, siendo el distrito en el puesto 109 como el más pobre que tenemos en todo el territorio arequipeño. Estos datos y afirmaciones abren el cuestionar cuales son los dogmas y paradigmas de la juventud universitaria en nuestro tiempo.

El joven universitario la tiene clara, en promedio, no importa la carrera que estuve quiere una retribución económica, que le genere reconocimiento social (status) y tener más tiempo para actividades de ocio relacionadas a lo superfluo que genera el mercado, como compras, fotos como turista para alimentar el ego, fiestas con reels, ser opresor en determinados nichos de poder, cumplir el modelo hegemónico de éxito: Plata, sexo, drogas, viajes, tierras, alinearse a los grupos mas fuertes de poder y menospreciar la pobreza, y las personas que son pobres, tomando como slogan, “el pobre es pobre porque quiere y por flojo”. Y no está en disputa ideológica-teórica las narrativas de la juventud, son afirmaciones verídicas que se han impregnado como sanguijuelas en el sentido común de nuestra endeble juventud universitaria, muchas veces alimentada por los mismos docentes que les enseñan. 

La realidad no esta distinguiendo entre espacios urbanos y rurales de las personas que van a la universidad, por ejemplo, tenemos chicos, pero sobre todo chicas que vienen a estudiar sociología en la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa con procedencia de Chumbivilcas, Cotabambas, Langui, Moho, capitales de departamento de Puno, Cusco, Moquegua y Madre de Dios. Teniendo un interés espectacular por los cursos de gestión de conflictos sociales, relaciones comunitarias, promoción social, y cualquiera que tenga que ver con el posicionamiento de la sociología frente a las relaciones de producción y comportamiento en su área de intervención directa de cualquier proyecto minero y/o extracción de recursos naturales como son las Bambas, San Gabriel, Zafranal, Tía María, Cuajone, Toquepala, Cerro Verde, Chankas, Hudbay y las diferentes exploraciones que se dan en la macrosur del Perú. ¿Por qué pasan estos hechos? ¿se instruyen para cuestionar la ley de minería y extracción de recursos naturales? ¿quieren mejorar la distribución de las regalías y el canon de forma estructural para generar nuevas rutas de desarrollo, amparados en una nueva matriz productiva no contaminante? O ¿quieren lentejas, camionetas, departamentos, vivir en la ciudad, olvidando de donde son?

Cualquiera diría “tenemos que dejar que la juventud tenga empleo para que luego cuestione las reglas de juego, pero con seguridad alimentaria y profesional”, la pregunta que surge es ¿Cómo va a formar su pensamiento crítico y complejo cuando gane su sueldo contaminando ecosistemas y engañando a comuneros analfabetos con desconocimiento de los instrumentos de gestión? Arriesgando su vida por sus empleadores, añorando ser parte de los accionistas y planillas de las empresas para percibir utilidades, dinero fácil, porque es el único indicador de éxito que no ha cambiado por más universitario o académico que supongamos ser.

El poder y los privilegios nos distancian de la gente, nuestra tierra y lo que se necesita hacer para que no prospere individualmente sino colectivamente nuestro pueblo, por eso un profesional, sobre todo donde toda su formación educativa desde inicial hasta la universitaria fue pública tiene la obligación y el compromiso de luchar para que el analfabeto aprenda a escribir y leer, enseñar al poblador a organizarse para fiscalizar a las autoridades, construir propuestas reales y programáticas a los problemas estructurales de manera descentralizada, provincia por provincia, distrito por distrito, y porque no, anexo por anexo.

La universidad tiene una misión y visión humanística, donde el profesional y académico que egresa debe apuntar a trascender en la historia, romper con la cadena de la vulnerabilidad, pobreza, desigualdad y corrupción del modo operante del Estado peruano, romper con la frase “siempre se ha hecho así”, no, rompamos las cadenas del sentido común, el pragmatismo corrupto, rompamos aquello que está podrido, la educación tiene ese poder, pero tiene que estar acompañada de alimentación, evaluación, mejorar las condiciones económicas y productivas, no necesariamente de las familias, como dicen algunos gobernadores conservadores, sino en todo nuestro territorio de manera multidimensional. No creamos en ideas ni en personas mesiánicas, no bailemos al compás de la música que nos ponen.

A las personas que somos de provincia no olviden nunca la ilusión de niños y niñas de tener un mejor futuro, el futuro que un padre alcohólico y que su madre analfabeta quechua hablante no les puede dar en su presente por sus mismas condiciones estructurales de desigualdad y vulnerabilidad. No olvides los desayunos de pan con quinua y te filtrante para dos o tres hermanos que tiene que distribuirse para tener la fuerza suficiente para atender en el colegió.

No olvidemos que los privilegios adormecen nuestros sueños y mandan a invernar nuestro sentido de lucha, organización y cuestionamiento a todo el sistema donde vivimos. 



¿La estabilidad laboral universitaria sin importar nada?


Caminan mirando hacia arriba, porque nadie es digno de recibir una mirada frontal de su persona, nadie debe interrumpir su paso, porque eso quitaría su valioso tiempo, perjudicando los cambios estructurales que está creando en un proceso de investigación científica aplicada interdisciplinariamente, nadie debe hablar, ni pestañar, ni mantener ocupado a un “catedrático universitario” porque colinda con el pecado académico y estaría destinando a que la sociedad no encuentre soluciones de tan magnificas mentes superdotadas destinadas a la grandeza. Pamplinas, el mundo esta de cabeza, hay claustros universitarios llenos de sabios incompetentes, porque no generan pensamiento crítico y complejo en el alumnado, solo hacen terapia de tan grandiosa que es su vida y tan mediocre que puede seguir siéndola. El Estado con los impuestos de la ciudadanía no debe financiar ello.

Uno lucha siempre por la estabilidad laboral, el salario justo, el respeto de los horarios, el buen clima laboral, los ascensos, la meritocracia, entre otras cosas. No se puede estar en un trabajo dándolo todo, teniendo la inseguridad que tal vez el próximo año no este enseñando y/o laborando en una institución, las cosas deben estar siempre claras desde la transparencia de la institucionalidad. Seamos sinceros, la meritocracia, la ética y la defensa vehemente por un pensamiento disruptivo de las ideas y la razón se ha alejado de la academia, y actualmente tiene que jugar a las mismas reglas de un congreso mafioso y que cercena diariamente la irrisoria institucionalidad que nos queda, ¿Por qué?, por el pensamiento pragmático mercantilista e irracional que acompaña a los segmentos de poder, no importa si tu chacra es de un topo o una parcela, es tuya, y quien quiera venir a sembrar y cosechar tiene que ser bajo tus reglas.

No se crítica que se luche por una estabilidad laboral de personas que llevan fajándose décadas en los claustros universitarios sin estabilidad laboral institucional, manifiesto la institución porque esa “estabilidad” depende de la hipocresía con una secretaría, los favores con determinados directivos, y lo peor, comerse la dignidad de cada uno (a) y agachar la cabeza, claudicando a todo lo que diariamente manifiesta el docente universitario ante los ojos de admiración de estudiantes, el doble discurso. Siendo clave que un docente tenga convicción teórica y programática sólida, como un roble, para que el albergue el conocimiento de deseosos estudiantes que se acercan para aprender, se debe caminar como John Keating en la película la “Sociedad de los Poetas Muertos” porque la cuestión no es rebeldía en un cheque en blanco, es poner un alto y empezar a remar contracorriente, no correr el riesgo no significa que eres inteligente, sino que eres un cobarde acomodado.

Nos quieren silenciar, oprimir para obedecer, ordenar para alinear, todo en base a oponerse a un comportamiento divergente y contestario, el cual se piensa que debe ser eliminado. Hoy ya no solamente existe un pensamiento convergente en las personas que hacen o no academia, sino hay un clasismo oportunista que solo valora el salario, no piensa en la trascendencia de la formación humanística y social de profesionales y científicos para la sociedad. Se está enseñando a seguir las instrucciones de se dice, mueren y vivan cuando la ley y el orden reglamente, hay miedo a salir de la zona de confort

Nos entretenemos peleando entre nosotros y nosotras por las ideas, por intereses, por vacas sagradas del futbol y/o la política, mientras que los males que nos quejamos son sistémicos, son globales, son ideológicos, son epistemológicos, eso, eso es la lucha universitaria contemporánea latinoamericana, “no hay más” como diría mi querido Varguitas.

El mercantilismo de nuestras relaciones más cercanas es valorado de acuerdo que tanto suman económicamente, en el estatus o en ayuda académicamente para poder seguir escalando. Los sabios incompetentes ahora no solo se les dice a las personas que saben mucho en aulas universitarias y congresos internacionales, y no generan competencias en estudiantes, no abren el pensamiento complejo y crítico a las mentes de estudiantes deseosos y curiosos de no alinearse, proponer creativamente soluciones, no hacer infinidad de diagnósticos para decir que tan mal estamos, generar estrategias divergentes para salir de la corrupción, para implementar nuevos modelos de desarrollo, haciendo tangible la teoría a nuestros hechos sociales  

La hipocresía se convierte en la herramienta de tontos y oportunistas que creen que entre mas silencios individuales y colectivos se den más chance tendrán para alcanzar la estabilidad laboral universitaria.

Alguna vez le pregunte a un colega docente universitario cuando regresaba de un congreso en Uruguay, aparte de llenar su ego con todas las anécdotas y las vacas sagradas que conoció y dudo que haya criticado, manifestó que tenía la oportunidad de irse a estudiar un doctorado en Alemania, coincidimos que sería la mejor oportunidad de su vida profesional y académica, pero claudico a un nombramiento, claudico a una plaza permanente, claudico al temor y la escasa protección del conformismo, se contento con el caramelo y rechazo la aventura de la libertad de pensamiento.

Los caramelos son sistémicos y se dan a quienes se alinean, a quienes claudican en su pensamiento divergente, y silencia a docentes con una trayectoria de décadas, pero sin comprarse los problemas, dejar hacer y dejar pasar es el deporte que ahora se practica, hasta cariño les nace, parafraseando Adam Smith.



Arde la amazonia y la sierra mientras rendimos culto a un dictador.


El Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI) informo el jueves 12 de septiembre que hay seis personas fallecidas por los incendios forestales en la sierra y la selva peruana, donde las regiones mas afectadas es Ayacucho, Ancash, San Martín y Lambayeque. Perdiendo 1 370.71 hectáreas de cultivo y otras 1 100.86 afectadas gravemente, por parte de la cobertura natural, se ha perdido 1 997.96 hectáreas. Los incendios forestales están siendo investigados para encontrar la causa de su origen, pero se presume que por los vientos fuertes acompañados de la practicas culturas de quemar restos de cosechas anteriores, pensando que las cenizas fertilizaran mejor el campo y que el humo traerá las lluvias abundantes, reflejando una agricultura arcaica a favor de los monocultivos y con un beneficio individual, como lo viene hacer el propietario de la tierra, no hay ningún respeto al entorno natural que se nutre los sembríos.

La importancia por el ambiente, los ecosistemas, la fauna, la flora y toda nuestra biodiversidad amazónica y serrana esta muriendo, ahora por los incendios forestales como un tema urgente, pero viene muriendo desde hace mucho tiempo, porque tenemos un modelo de depredación y extracción de los recursos naturales para establecer una mirada antropocéntrica del ser humano, se talan árboles fuera de las concesiones madereras, como también se invaden zonas arqueológicas. No interesa como especie humana la belleza de la vida verde y azul, la del campo y la del mar. Nos interesa el bolsillo, que nos miren, nos hinchen el ego con adulaciones falsas, nos gusta el pragmatismo de la soboneria, nos gusta las mentiras de los medios de comunicación, nos gusta los Fujimori, nos gusta que nos den pan y circo en toneladas exorbitantes.

Habrá que preguntarnos porque los fenómenos ambientales y climatológicos que recae en muertes de nuestra biodiversidad no conmueve a la ciudadanía en general, a la academia, medios de comunicación (vendiendo su línea editorial obviamente) ni mucho menos los partidos políticos, y nos enfocamos en el funeral de un violador de derechos humanos y un confeso dictador. Siempre hay una explicación.

El medio periodístico la Encerrona mencionaba que hubo una estrategia para conservar el poder entre la alianza militar y el poder político de turno, se denominó el “Plan Verde” que se ejecutó en el gobierno del dictador Alberto Fujimori. Es irónico encontrar investigaciones de Fernando Rospigliosi revelando esas confabulaciones cívico-militares, porque hoy es un cabo de la guardia real del Fujimorismo que tanto dijo despreciar y añoraba su destrucción. Siguiendo con el “Plan Verde”, fueron estratégicas comunicacionales y militares para poder conservar el poder, hacer la comparsa a golpes militares, depredando el sector educativo y político, reduciéndolo a cenizas el pensamiento crítico y complejo que endeblemente se seguía gestando en el Perú en 1990. Así paso, el sentido común peruano en la actualidad es de obediencia y desosiego por los militares y por los corruptos que encarnan cargos de representación, no hay cambio posible, no ahora, porque se ha entendido que así se vive y hace patria en este país.

Por otro lado, Los hijos del dictador Fujimori en sus declaraciones frente al cuerpo inerte de su padre, mencionan algarabías y voces unísonas de fuerza para referirse que “no pudieron los adversarios con Alberto Fujimori”. Todavía tenemos los brazos firmes y listos para la lucha cultural y mediática que impregnaron durando más de treinta años. Y se equivocan, no hay odio, es que no hay olvido, como nuestra amazonia, la justicia llegara y construiremos un desarrollo basado en la justicia social, no ideológico como siempre siembran el terror de los medios de comunicación, sino con desarrollo institucional y de abajo hacia arriba.