El Instituto
Nacional de Defensa Civil (INDECI) informo el jueves 12 de septiembre que hay
seis personas fallecidas por los incendios forestales en la sierra y la selva
peruana, donde las regiones mas afectadas es Ayacucho, Ancash, San Martín y
Lambayeque. Perdiendo 1 370.71 hectáreas de cultivo y otras 1 100.86 afectadas
gravemente, por parte de la cobertura natural, se ha perdido 1 997.96 hectáreas.
Los incendios forestales están siendo investigados para encontrar la causa de
su origen, pero se presume que por los vientos fuertes acompañados de la
practicas culturas de quemar restos de cosechas anteriores, pensando que las cenizas
fertilizaran mejor el campo y que el humo traerá las lluvias abundantes,
reflejando una agricultura arcaica a favor de los monocultivos y con un
beneficio individual, como lo viene hacer el propietario de la tierra, no hay
ningún respeto al entorno natural que se nutre los sembríos.
La importancia
por el ambiente, los ecosistemas, la fauna, la flora y toda nuestra
biodiversidad amazónica y serrana esta muriendo, ahora por los incendios
forestales como un tema urgente, pero viene muriendo desde hace mucho tiempo,
porque tenemos un modelo de depredación y extracción de los recursos naturales
para establecer una mirada antropocéntrica del ser humano, se talan árboles
fuera de las concesiones madereras, como también se invaden zonas
arqueológicas. No interesa como especie humana la belleza de la vida verde y
azul, la del campo y la del mar. Nos interesa el bolsillo, que nos miren, nos
hinchen el ego con adulaciones falsas, nos gusta el pragmatismo de la
soboneria, nos gusta las mentiras de los medios de comunicación, nos gusta los
Fujimori, nos gusta que nos den pan y circo en toneladas exorbitantes.
Habrá que
preguntarnos porque los fenómenos ambientales y climatológicos que recae en
muertes de nuestra biodiversidad no conmueve a la ciudadanía en general, a la
academia, medios de comunicación (vendiendo su línea editorial obviamente) ni
mucho menos los partidos políticos, y nos enfocamos en el funeral de un
violador de derechos humanos y un confeso dictador. Siempre hay una
explicación.
El medio
periodístico la Encerrona mencionaba que hubo una estrategia para conservar el
poder entre la alianza militar y el poder político de turno, se denominó el
“Plan Verde” que se ejecutó en el gobierno del dictador Alberto Fujimori. Es
irónico encontrar investigaciones de Fernando Rospigliosi revelando esas confabulaciones
cívico-militares, porque hoy es un cabo de la guardia real del Fujimorismo que
tanto dijo despreciar y añoraba su destrucción. Siguiendo con el “Plan Verde”,
fueron estratégicas comunicacionales y militares para poder conservar el poder,
hacer la comparsa a golpes militares, depredando el sector educativo y
político, reduciéndolo a cenizas el pensamiento crítico y complejo que
endeblemente se seguía gestando en el Perú en 1990. Así paso, el sentido común
peruano en la actualidad es de obediencia y desosiego por los militares y por
los corruptos que encarnan cargos de representación, no hay cambio posible, no
ahora, porque se ha entendido que así se vive y hace patria en este país.
Por otro lado,
Los hijos del dictador Fujimori en sus declaraciones frente al cuerpo inerte de
su padre, mencionan algarabías y voces unísonas de fuerza para referirse que
“no pudieron los adversarios con Alberto Fujimori”. Todavía tenemos los brazos
firmes y listos para la lucha cultural y mediática que impregnaron durando más
de treinta años. Y se equivocan, no hay odio, es que no hay olvido, como
nuestra amazonia, la justicia llegara y construiremos un desarrollo basado en
la justicia social, no ideológico como siempre siembran el terror de los medios
de comunicación, sino con desarrollo institucional y de abajo hacia arriba.






