Una
mirada a “Napoleón: los imperios se construyen con sangre”
Lucas
Z. Granda.
La
gran impresión que me deja la película es sobre la estrategia de guerra que
utiliza Napoleón Bonaparte para persuadir al enemigo creyendo que ya están vencidos
antes de comenzar los enfrentamientos, haciendo que entren en un estado total
de confianza ante la posibilidad de éxito, adormeciendo sus fuerzas y
cometiendo muchos errores ingenuos en la guerra. Siendo un punto neurálgico para
que su legitimidad con las fuerzas armadas y las fuerzas políticas se rindan
ante él, convirtiéndose en el mejor estratega emperador que tuvo Francia, según
la óptica cinematográfica, siendo el mejor cuadro en un
espacio-tiempo-histórico, teniendo el deseo de conquistar todo Europa y Asia. El
cual se desvanecería con el pasar de los años.
La
pelota que me queda dando vote en la reflexión de la película es la
construcción del poder que tenía Napoleón, sus motivaciones a seguir buscando
enemigos en las fronteras, configurar compromisos de paz falsas para perseguir
intereses ideales de grandeza al quebrantarlos, ¿porque quería conservar tanto
el poder? ¿Creería que después del poder todo es ilusión?, como piensa la
política contemporánea, sintiendo el espejismo que no te garantiza nada en caso
no tengas el poder absoluto, donde sientes la marginación total de la sociedad
en su mas cruda expresión, donde las prostitutas y la monarquía están en las
mismas condiciones, luchando por sobrevivir; porque el poder termina
convirtiendo a la humanidad en lo que en realidad es, donde las escalas de
grises en la pulcritud de las apariencias desaparece, solo queda lo blanco y lo
negro que somos en verdad. Por eso tener el poder te garantiza los aplausos o que
te lancen tomates. Eso lo tenia claro Napoleón.
Por
eso el personaje principal nunca piensa en redistribuir el poder, como se lo
proponen al ser el tercer cónsul que administraría Francia, porque averiguo la
popularidad que tenia en las fuerzas armadas, en la cual no necesitaba la aprobación
popular absoluta, porque el poder la definía quien tenia la pólvora, los
cañones, el comercio y los navíos; lo cual era el ejército, tenia que ser un
líder autoritario para mantener el poder en el país, donde no obedecería a
ningún tipo de control, dejando todo al libre albedrío de Napoleón.
Napoleón
no quería el poder para ser un ladrón de gallinas como impera en la clase
política peruana en pleno 2024, ni llenarse los bolsillos con dinero que hacia
gordos y lentos a los gobernantes que lo antecedieron, el buscaba trascender
como el mejor estratega militar que consiguió y conservo el poder para abatir a
todos sus rivales dentro y fuera de los campos de batalla para Francia. Sus 61
victorias durante toda su vida lo demuestran.
Por
último, su gran amor, Josefina. Su amor por ella fue inconmensurable, dejando
campañas de guerras enteras por solo evidenciar las infidelidades de su querida
Josefina, pero sin cruzarse por su cabeza romper el vínculo que los unía,
porque no era un amor de propiedad, era un amor para trascender en el tiempo,
tratar de conseguir la inmortalidad de la historia.
Sus
ultimas palabras fueron: Francia, Ejercito y Josefina. Una cinta que refleja
que el poder tiene transversalidad en la vida pública de cualquier persona.
No hay comentarios:
Publicar un comentario