Necesitamos un
reinicio en el Perú.
Lucas Z. Granda.
Corremos tras
los tanques de agua con nuestros baldes hasta las primeras horas de la
madrugada, distribuimos nuestros baldes en la preparación de los alimentos y
para la limpieza del baño, no hay aseo ni lavado de ropa. La incomodidad de
poder trabajar es intensa debido a los olores desagradables que se siente en
los ambientes al no tener agua con la cual se logre limpiar. Este corte no fue
programado, las lluvias ocasionaron la activación de las quebradas “Mata Gente”
y “Teleférico”, buenos nombres para la radiografía sintomática que tenemos como
territorio, pero considerando que todos los años llueve, y la mayor intensidad
de las lluvias son en febrero, y siempre se desborda una torrentera, siempre
hay damnificados, siempre hay cortes no programados, siempre se les olvida o no
quieren hacer nada más las funciones mecánicas que les pertenece a las
instituciones estatales y privadas que conocen la problemática. Por eso no es
un problema de activación o desactivación de quebradas, esa es la narrativa que
justifica la inoperancia de un Estado que hace agua por todo lado, y ya no
soporta mas desastres. Ya no soporta la inercia de todas y todos.
La situación
anterior pasa en la ciudad de Arequipa, en otras partes del país se registran
olas de calor mayor a los 33°C, las intoxicaciones en piscinas por la baja
salubridad por parte de la administración, huaycos permanentes que penetran los
asentamientos humanos rurales (en mayor medida) y urbanos, la inseguridad
ciudadana deja sangre, dolor y balas en todos los departamentos del Perú. Solo
para contabilizar las urgencias tangenciales que sufrimos como ciudadanía.
Agregaría la crisis de confianza e institucional profunda, la cual no nos
garantiza ninguna protección estatal, donde prevalezca el individuo como
sobreviviente y no como parte de una comunidad ciudadana que se integra y no sé
cohesiona con las autoridades.
¿Acaso hay
capacidad de respuesta por Dina Boluarte?, acaso alguien cuerdo o loco se atrevería
solo pensar en el susurro que Dina Boluarte tenga las estrategias para paliar,
ojo, para paliar una problemática mencionada. No conciudadanos y conciudadanas,
estamos solos. Otarola ni Baliarte vendrán a mejorar las cosas, siendo dignos
representantes que este modelo organizativo entre ejecutivo, legislativo,
judicial y niveles subnacionales a concluido una etapa de nuestra vida
republicana como país. No podemos seguir viviendo de pan y circo de los medios
de comunicación, no podemos no darnos cuenta como vivimos, como nos destrozan
multidimensionalmente desde la problemática del transporte hasta los
condicionamientos de la liberta de expresión. No podemos seguir caminando sin
esperanza y cabizbajos, con el consuelo que todo cambiara algún día.
No tomemos la
coyuntura de la escasez del servicio de agua para no ver los problemas de
fondo. Julio Velarde el presidente del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP)
manifestaba semanas atrás que la reforma política y cambios constitucionales se
tienen que dar para dejar de reproducir todas las prácticas corruptas y
antidemocráticas que se nos ha hecho costumbre, “roba, pero hace obras”,
“trabaja con su 10%”; se esta articulando un consenso en el reinicio de la
República del Perú. Volver a comenzar con una nueva carta magna, donde ya no
tengamos más dinastías Fujimoris que mermen el desarrollo de los departamentos
y no prioricen agendas elitistas.
¿Seguiremos
recordando cada febrero de cada año con cortes de agua no programados,
corriendo con nuestros baldes? ¿seguiremos con la inercia ciudadana en relación
a los grandes debates de la agenda pública? ¿seguiremos diciendo “mientras no
me afecte a mí, no me importa?
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