lunes, 8 de julio de 2024

Liderazgos de fotos y sonrisas vacías

 

Liderazgos de fotos y sonrisas vacías

Lucas Z. Granda

Agradecer a las personas que nos abren las puertas, sobre todo para dejarlas abiertas, siempre es vital para construir procesos de articulación a largo plazo, en una sociedad que carece de organización y presume todo en base a la desconfianza y el individualismo. Por eso nuestros maestros y maestras que nos forman fuera de las universidades tienen un doble reconocimiento, porque luego de enseñar se pasa a articular, luego se consolida la discrepancia constante y por ultimo la camaradería.

Justo fue un viernes por la mañana cuando mi maestro me invito a una entrevista de algunos investigadores de ciencias sociales que vienen recorriendo las regiones del sur, para poder entender dos cosas, como se esta reconfigurando los liderazgos regionales y determinar las acciones programáticas luego de las protestas y asesinatos cometidos por el gobierno de Dina Boluarte. Cobrando relevancia el encontrar los cuellos de botella de la inercia ciudadana, porque la capacidad de indignación de la ciudadanía se ha reducido a miserables miradas de costado y hombros afligidos por el miedo, sin generar curiosidad y pensamiento crítico de los sucesos de perdida de derechos humanos cotidianos que pasa en nuestro entorno peruano. Justo en ese momento comienza la idea de este articulo de opinión, la temática giro en base al liderazgo y como se posicionan nuevos actores.

Desde el 2015 hasta el 2019 se articuló desde las juventudes representada en voluntariados, y fue una fase denominada “los activismos”, vital para la formación humanística, estando a favor de temáticas como el enfoque de género, derechos humanos, descentralización, vigilancia ciudadana, medio ambiente, campañas anticorrupción, movimiento por las diversidades, entre otras. Allí hubo un montón de actores que queríamos cambiar el mundo a punta de organización, queríamos transformar nuestro sistema republicano, anhelamos el desarrollo, reconociendo contemporáneamente que había mas ganas que ideas programáticas. También nos topamos con oportunistas que se camuflaban con los cánones de amistad, hasta la actualidad, siempre con agendas subalternas individuales y con apetitos egocentristas en redes sociales, difícil de confrontarles, porque desde el núcleo orgánico de la organización segregan pus e incoherencias que solo pueden tapar al momento de aparecer en fotos con sonrisas falsas y sin ninguna ideología, ni mucho menos pensamiento complejo.

El gran problema de los liderazgos de aquella generación que nos nutrimos y construimos mucho desde el ámbito público y privado, era que cuando se ponía a debate como ejercer nuestra posición política ciudadana y actuar en base a convicciones ideológicas los activismos se espantaban, porque se declaraban apolíticos, sabiendo que es tautológico, porque todo es político y todo tiene un vínculo con el ejercicio del poder. Dando como resultado una baja formación política al momento de afrontar grandes crisis de gobernabilidad, protestas por conflictos medioambientales y saber como proteger el espacio del voluntariado frente a una coyuntura electoral, ya sea de gobierno locales, regionales y hasta el mismo congreso de la república.

Por eso se observa que aquellos que compartimos luchas por el medio ambiente, asesoran actualmente a congresistas que están a favor de los monocultivos de la palma aceitera en la amazonia, solo para dar un ejemplo, porque aquellas que luchaban para la reivindicación del papel de la mujer y los feminismos, siembran a sus adversarios inventándoles denuncias de acoso y violencia de género. Y esa es la formación política que tienen los nuevos liderazgos regionales en la esfera pública, acompañado de muchas fotos que reflejan figuras vacías, inertes de ideas, que piden consejos a políticos tradicionales, es más, se vinculan emocionalmente para usufructuar de aquellas personas, y cuando aquellas personas piensan equivocadamente que utilitariamente no les sirven las multiplican por cero, y eso se conoce en los entretelones.

Me equivoco, no son la mayoría, solo son aquellas personas que salen en fotos, exigen entrevistas porque creen que se merecen la pleitesía y los aplausos de la ciudadanía por la envergadura del cargo que tienen, y no es cierto, se deben y sirven al pueblo, no están por encima de nada ni de nadie, eso se llama servicio público, eso se llama integridad, eso se le denomina formación política.

Por eso cuando me consultaban crees que tales jóvenes que están en la consejería, regiduría, medios de comunicación pueden ser los futuros gobernadores, alcaldes y congresistas, si seguimos pensando en caras bonitas, quien sale en fotos más seguido, quien se apega mas a las autoridades de turno, de repente cumple el perfil del político tradicional, aquel que algún día dijo que erradicaría, ahora tiene que actuar y sobrevivir en los cánones del populismo, la mentira, los banquetes del poder y los dobles discursos.

Si seguimos pensando solo en lo básico, tendremos liderazgos de fotos y sonrisas vacías.



 

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