El derecho a la ciudad combate la
inseguridad.
Lucas Z. Granda.
Se debe estructurar estrategias de intervención en los
espacios públicos en la provincia de Arequipa, para la recuperación de la
seguridad pública y garantizar la protección de la ciudadanía fuera de su casa,
considerando a la ciudad como el espacio donde los ciudadanos y ciudadanas
pueden ejercer libremente sus derechos, para cual se debe coordinar
interinstitucionalmente previniendo la inseguridad ciudadana en determinados
sectores de la ciudad, para combatir el delito, y donde el desorden reine, le
corresponda recuperarlo.
Citando a Borges, el menciona: “ La ciudad actual, es
tridimensional: su faceta compacta recuerda la ciudad histórica, lo local, la
ciudad del imaginario y del autogobierno; su faceta metropolitana recuerda en
la periferia la herencia de la sociedad industrial, donde la ciudad pierde a
veces su nombre y cuya deuda histórica se paga hoy con infraestructura,
transporte y espacio público; la última, su faceta regional, indica el
propósito de una ciudad de ciudades, articulada
por los medios de transporte y comunicación. En este contexto, las
ciudades, y más específicamente las políticas urbanas, tienen actualmente otros
restos: el de contrarrestar la exclusión social, impedir la
hiperespecializaciòn territorial y evitar las desigualdades entre los lugares y
las personas que la habitan”.
La ciudad tiene que reivindicarse políticamente y
culturalmente, de modo que pueda responder eficientemente a las necesidades de
expansión implique. Esta debe ser entendida como una institución en donde no
sólo tiene lugar el goce efectivo de los derechos, revelando una
responsabilidad compartida entre gobernantes y gobernados.
Para ello es necesario, además, contar con políticas públicas
coherentes que trasciendan las esferas de lo público en todos los niveles, que
impliquen cambios estructurales en la forma de gestionar el desarrollo urbano y
local. Teniendo en cuenta el papel que deben jugar las ciudades en la garantía
a todos sus habitantes, el goce colectivo de la riqueza, la cultura, los bienes
y el conocimiento. Este es el reto principal, para que la ciudad deje de ser
una noción política, se debe de adquirir una forma jurídica que integre en su
interior obligaciones justiciables y exigibles.
Después el derecho a la ciudad es parte de la consolidación
de la modernidad con la expansión de las nociones de progreso y de ciudadanía
universal (Devalle, 2004). Esa formulación implica el reconocimiento de la
existencia de un derecho al asentamiento. Esto es, insertarse dentro del
conjunto de soportes materiales que permiten la vida social aglomerada en
referencia a la reproducción de la población en las condiciones adecuadas de
tiempo y lugar.
Entonces en la ciudad converge en distintos tipos de derecho:
derecho a disponer y disfrutar de estos espacios; el derecho al tránsito y
movilidad de los transeúntes, residentes, turistas, entre otros; el derecho al
trabajo de la población de escasos recursos que utilizan dichos espacios para
el comercio informal. Enfatizando la recuperación de espacios públicos
antiguos, dándole su mantenimiento y aprovechamiento económico, social y
cultural. Construyendo el ideal de la vida social colectiva e identidad,
mejorando la calidad de vida, alejando la desconfianza y la inseguridad de la
convivencia cotidiana.
Por eso el derecho a la ciudad, como un derecho humano
emergente: ¿puede ser reconocido como un derecho fundamental dentro del sistema
jurídico, con el objetivo de promover el fortalecimiento del Estado de derecho
constitucional, democrático y de justicia social, inserta en un sistema
político liberal e igualitario? Ante este cuestionamiento, entrar en estado de
emergencia que piden los alcaldes de Arequipa es irracional, pragmático y no
ataca el problema de fondo.
Seguiremos investigando y retratando la problemática de
inseguridad ciudadana, con un enfoque territorial, con un enfoque de derecho a
la ciudad de toda la ciudadanía.

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