¿Cuándo nos hemos Dejado? Luchemos
Muchos
gobiernos autoritarios, democráticos, neoliberales, socialdemócratas, le han
declarado la guerra a un adversario en común, enemigo que no tiene cuerpo
físico, ni armas nucleares, tampoco realizo una carrera armamentista de años,
pero está devastando a muchas naciones, obligando a mandatarias y mandatarios a
declarar la cuarenta obligatoria en sus territorios, quebrantando sistemas de
salud enteros, negando el derecho al libre tránsito a la ciudadanía en el
mundo, batiendo record en la historia económica, política y social en las
crisis que ha tenido que afrontar la humanidad como especie.
Son
muchos los estragos que podríamos escribir en este espacio, porque para tener
ejemplos solo basta prender la televisión. Ya no es momento de problematizar la
dimensión de la crisis, menos aún si se busca crear miedo y zozobra en la
población. Los diagnósticos se realizan por horas, de ello no hay inconveniente
porque no se van a dejar de realizarlos, evaluando las medidas a implementar,
sin dejar de lado la investigación científica como brazo derecho para afrontar
la crisis, claro que la desigualdad aquí es abismal, considerando a la línea
ecuatorial como una referencia de los países que están por debajo y por encima del
desarrollo, multidimensionalmente desiguales. A pesar del contexto
Latinoamericano y en el Perú, se sigue firme en las medidas preventivas,
luchando por la vida.
Las
medidas tomadas por el gobierno son necesarias, es difícil de dirigir las
reglas para el sector informal y la ciudadanía en general que vive de las
ventas diarias o de lo que produce al día, pero es eso o exponerte a un
fallecimiento. Para poder generar algunos ingresos y satisfacer la demanda de
tapa-bocas por la población, que ahora puedan ser de tela, se ha aprobado el
protocolo para su elaboración por el Ministerio de Salud (MINSA), siendo una
buena noticia para los micro-comercializadores y artesanos locales que puedan
encontrar un ingreso al no recurrente antes de la cuarentena.
No, no se acaba el mundo, tenemos
que seguir firmes. Tal vez las actividades que se puedan recrear en el hogar ya
son rutinarias y generan un cansancio emocional, las conversaciones
interminables con diferentes miembros del hogar es una trinchera de lucha
inacabable. La calle era un desfogue para pensar, socializar y distraerse,
ahora hay que adecuar la casa y el espacio disponible, designando áreas de
esparcimiento y de descanso. Cada miembro del hogar tenía un ritmo de trabajo,
actividades y traslados, ahora utilicemos este periodo de tiempo para
reflexionar sobre lo que queremos ser, a donde queremos ir, como queremos
vivir, los sueños y las utopías deben ser el resguardo de no salir ni transcurrir
los espacios públicos.
Todas
las medidas sanitarias y de higiene se tienen que hacer obligatorias en los hábitos
del hogar, este punto en la guerra contra el enemigo es innegociable y tiene
que hacerse sin pestañar. Ahora, las actividades de ocio y de esparcimiento es
un problema que se puede agravar con los días de la cuarentena social
obligatoria, pero tenemos que hacerlo como sociedad, respetar la
institucionalidad y obedecer al mandato ciudadano.
Las
campañas publicitarias en todo el mundo se están realizando, con el único fin de
concientizar a la población que se quede en casa, a respetar el estado de aislamiento.
Por qué hay muchas anécdotas que se están yendo sin ser contadas, porque no hay
manos en los hospitales que sujeten a tu ser querido antes de que muera, porque
muchos nietos dicen adiós sin que sus abuelos los escuchen, porque no puedes
velar a nadie ni recordarlo en reuniones familiares. Nos estamos despidiendo y
sin poder hacerlo.
Que
difícil ha de ser estar en una cama sola y sola esperando que tu organismo
reaccione al tratamiento. Se puede ayudar a la lucha, todos estamos dentro de
la cancha, no sabemos cuánto durará el partido, vamos a seguir moviéndonos
dentro de nuestros hogares. #YoMeQuedoEnCasa.

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