La Educación Universitaria
Antes de cerrar el 2019 la Universidad Nacional de San Agustín
(UNSA) tuvo la noticia de ocupar el 4to lugar en avances de producción
científica de universidades peruanas licenciadas en Scopus. Es un indicador que
muestra los avances de la calidad universitaria, amparada en la investigación,
las publicaciones, entre otras cosas.
Este 2020 culminada la etapa de la educación básica-regular miles
de jóvenes en el Perú tendrán que tomar decisiones sobre lo que harán en el
futuro. El trabajo puede ser una opción, pero la educación le dará un valor
agregado a tu fuerza de laboral, ya sea a nivel técnico o universitario, en
instituto o universidad.
Luego de catorce años entre los niveles educativos de inicial,
primaria y secundaria se tiene un bagaje de diversos conocimientos y
experiencias. Pero el poder egresar teniendo una edad de 16 o 17 años implica
que la etapa de formación de la personalidad no está cerrada, y la actividad
que se escoja durante toda la vida es difusa aún, mucho menos saber cuáles
serán los instrumentos de trabajo que requerirás para la profesión y la vida.
Si escoges la universidad, también tendrás que elegir una carrera
profesional. “Cual sea” tiene que ser
la frase que no te lleve a tomar una decisión, para que después no te empecines
en acabarla en 5 años o más, y luego no te guste lo que estudiaste, y mucho
menos trabajar para lo que te formaste. Hoy en día la universidad significa
para la sociedad un ente de desarrollo, investigación, debate, formación de profesionales
y progreso para la ciudad, se le tiene que dar esos enfoques a la profesión que
se escoja.
¿Porque la universidad? Tal vez por estatus, por un reconocimiento
social, una jerarquía social, herencia familiar, pueden ser muchas las razones.
Es que la educación universitaria no es un colegio donde se matricula, se
asiste a clases y te sientas en una carpeta a recibir todo lo que te puedan
decir. La sociedad tiene a la educación universitaria como un empuje colectivo estigmatizado
como la resolución de los problemas individuales o colectivos, pensando que en
el plazo de 5 años se tendrá empleo seguro, estabilidad laboral y un estatus
social, pero eso es lo que el colectivo hace creer al individuo. Es cierto
todos pueden tener una educación universitaria, pero es el individuo el que
hará universidad aprovechando la oportunidad, de acuerdo a sus preferencias,
orientaciones y metas.
Desde la promulgación de la Ley N° 30220 “Ley Universitaria” en el
2014, con la finalidad de normar la creación, el funcionamiento, supervisión y
cierre de universidades, se ha empezado un trabajo frontal para erradicar la
baja calidad universitaria. Para ello no se puede dejar de mencionar la labor
titánica que está realizando la SUNEDU (Superintendencia Nacional de Educación
Universitaria) para poder establecer las bases de la calidad universitaria,
otorgando las licencias y denegándolas. Teniendo uno de los casos más
controversiales el haberle quitado la licencia de funcionamiento a la
Universidad Alas Peruanas (ALAS) con más de 60 mil alumnos a nivel nacional, en
la diferentes filiales en cada las regiones del país. Transmitiendo su
compromiso con la calidad universitaria y la ciudadanía peruana.
Este 20-20 se
vienen muchos retos para las autoridades y para la ciudadanía, uno de ellos es
considerar a la educación como un instrumento de revolución ciudadana a través
de la información, el conocimiento, la metodología, en las familias, en las
ciudades y en las comunidades.

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