¡LA DINASTÍA FUJIMORI NUNCA MÁS¡
“Caiga quien Caiga” es
una película de Eduardo Guillot, que está basada en la experiencia de la vida y
libro de José Ugaz, ex - procurador de la República del Perú, encargándose de
investigar a Vladimiro Montesinos Torres y Alberto Fujimori Fujimori en el
siglo pasado.
El capituló más triste de la
historia contemporánea que tiene el Perú nace en 1990, y nace con el gobierno
de Alberto Fujimori, siguiéndose imprimiendo capítulos en la actualidad sobre
la corrupción, populismo, autoritarismo, clientelismo y organización criminal, con
los protagonismos de sus hijos Keiko Fujimori y Kenyi Fujimori, como actores
principales.
Hay libros, películas, ensayos y
artículos científicos del dictador Fujimori en el Perú, lo que buscaremos con
estas frases es sensibilizar y dar un punto de análisis de la dinastía
Fujimori. Con el motivo de combatir ideológicamente a una organización criminal
que sigue en el pensamiento de muchos peruanos y peruanas.
Los atentados sucedidos en Barrios
Altos y La Cantuta, provocando el asesinando de estudiantes universitarios y
ciudadanos que realizan fiestas populares, a causa del grupo paramilitar
Colina, sentó la posición de un narco Estado, violador de derechos humanos y
asesino de toda aquella persona que piense diferente al gobierno. Pudo
corromper a las fuerzas armadas, se convirtió en exportador de armas a las
guerrillas colombianas, pacto con los narcotraficantes infiltrados en la
amazonia peruana, dándoles canales para que puedan exportar el clorhidrato de
cocaína, manipulo a la opinión pública con la compra de medios de comunicación
televisivos, radiales y escritos, instaurando la cultura del show y chicha en
el Perú, entre otros.
Se corrompió el concepto de la
política, utilizar el poder para generar un bien público a través de los
diferentes servicios estatales beneficiando a toda la ciudadanía, sin
discriminación de ningún tipo y priorizando los derechos fundamentales.
La política después de la
dictadura de Fujimorí es vista como un empleo lucrativo de enriquecimiento
ilícito a corto plazo, utilizar el poder en beneficio propio, sin ningún grado
de altruismo, empatía ni mucho menos bien público. Adquiriendo la corrupción
como un instrumento de dominación y de diplomacia entre las autoridades de los
diferentes niveles del Estado (distrital, provincial, regional, nacional y
congresal), utilizando el populismo para poder perpetuarse en el poder. Y palabras
como trabajo, honradez y dignidad, pasan a último plano, reemplazadas por la
frase “roba pero hace obras”.
Fujimori no solo violo los
pilares constitucionales de nuestra república sino implando un mecanismo de
dominación, segregación y estupidez de la ciudadanía. Refiriéndome a Fujimori
como a toda aquella personas pública que utiliza este apellido para hacer
política lucrativa en el Perú.
Porque hablar hoy 26 de diciembre
del 2019 de la Dinastía Fujimori. Hoy se ha vuelto a presentar acusaciones por
parte del Ministerio Público contra Keiko Sofia Fujimori, para un nuevo pedido
de prisión preventiva, atribuyendo asociación ilícita, organización criminal,
falsa declaración y fraude procesal.
Keiko, Alberto y Kenyi, en general los
Fujimori que hacen política en el Perú han comprobado y legitimado su concepto
del ejercicio político, recibiendo financiamiento de empresas y empresarios del
sector privado no declarados, comprobando la mercantilización de la política.
La Dinastía Nunca Más – “Un Pueblo
que olvida su historia está destinado a repetirla”.

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