miércoles, 20 de noviembre de 2019


LA CONVIVENCIA DEL LEÓN Y EL CÓNDOR EN AREQUIPA, SIN ELMER.


El cóndor es una de las aves más grande del mundo, símbolo nacional en algunos países de América del Sur, logrando medir hasta 3 m, pesando 15 kg y llegando a sobrevolar los 6000 m.s.n.m. Rasgo de identidad de la cultura andina, representando fortaleza, sabiduría y visión. El León, por el contrario, es un mamífero carnívoro que no habita en el Perú ni en Arequipa, sino en África, es el segundo felino más grande del mundo, pesa 200 kg y puede llegar a medir 2.10 m, representa hegemonía, autoridad y reinado.
¿Por qué la descripción entre ambos animales poderosos de la fauna terrestre? El 13 de octubre del 2019 en la incansable culminación de la Variante de Uchumayo, obra emblemática para la región de Arequipa, a la salida de la ciudad se encontraba la estatua de un inmenso cóndor andino, reemplazando al león que puso la gestión de Yamila Osorio. Abriendo el debate en los medios de comunicación y los diferentes espacios públicos de Arequipa. Indignando a la población por los 2 millones de soles que cuesta este capricho, acompañado de murales en toda la variante, donde fácil se hubiera promovido la cultura urbana de nuestra ciudad, con un convenio con los diferentes colectivos.

En la descripción de ambas figuras animales, hay rasgos culturales e identitarios, que la población que vive en la ciudad los asume como suyos. Como el León de Sur, caracterizado por mantener una posición contestaría a los golpes de Estado y decisiones de política nacional, con un tinte reflexivo y acertado con respecto a lo que significaba el Perú-Limeño (elitista, centralista, legitimando desigualdades y perennizando la falta de oportunidades), pero también hay que considerar que el león es una figura neocolonial que homogeniza el poder, porque en Arequipa no se cría, ni se reproducen, ni nacen leones. En cambio en cóndor, nace, se reproduce y muere en Caylloma, La Unión y sierra peruana, significando reivindicación, cultura andina y representando a una población que ha aprendido a vivir con poco y con muchas necesidades aún.

¿El hecho a analizar es porque el gobernador Elmer cambio la estatua y porque ahora? Pensar que hay un choque de civilizaciones y culturas en Arequipa, al menos, es tener una mirada subjetiva y embriagada de la realidad, una autoridad regional con esta visión de problematizar así Arequipa vivirá errada a las necesidades que tiene la población. Es clara la intención de la estatua del cóndor, el mensaje es que el poder ha cambiado de mano, el “poder está en el pueblo” como acostumbra decir Elmer, pero las diferentes migraciones y la expansión demográfica en la ciudad y todo el corredor minero que corresponde a la región se ha poblado, dando lugar al fenómeno del sincretismo, entre lo colonial-blanco y lo andino-olvidado, confluyendo en una visión de progreso, tal vez no colectivo sino individual, pero hay puntos de equilibrio.

Elmer, nacido en el distrito de Chivay, provincia de Caylloma, teniendo 46 años, arquitecto y gobernador de la región más importante del sur del Perú, Arequipa. No podría estar más solo, ni con los de arriba ni con los de abajo, solo donde está la coyuntura. No es catalogado como un representante de la izquierda en el sur del país, ya que en el conclave de Huancayo, donde asistieron: Veronika Mendoza, Gregorio Santos, Vladimir Cerrón, un representante de Aduviri, Zenon Cuevas y Luis Villanueva. No lo invitaron, porque en algo la derecha, la izquierda, los que van para adelante y los que van asía atrás se ponen de acuerdo, nadie sabe cuál es la bandera, ideales y principios del gobernador Elmer.

En una encuesta a mediados del 2019 se le catalogo como la persona más desestabilizadora del país y poderoso líder regional, llegando a transgredir la institucionalidad de la investidura del cargo presidencial, buscando polemizar con Martín Vizcarra. Pero la población en general no buscaba pelea, ni aplausos, ni mucho menos actos de vergüenza, sino se pedía respuestas y decisiones.
Antes del conflicto de Tía María, Elmer estaba perdido en un gobierno regional inmenso, con problemas profundos, sin capacidad de dialogo, carentes de personas técnicas que apoyen a la gestión. El conflicto no se ha resuelto en 10 años y no se va a resolver en los próximos 3 años que faltan de su gestión, así es y será el punto de apoyo del capítulo Elmer en el gobierno regional de Arequipa.

Para que no escojamos a un Elmer o con características similares en futuros procesos electorales y para que no seamos vergüenza nacional e internacional por actos cometidos como por ejemplo en el distrito de la Joya el 11 noviembre.

Hay que tener una identidad ciudadana, informarnos para fiscalizar, participar para contribuir y denunciar para progresar. Creo que el león y el cóndor coinciden en esto último.

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