viernes, 7 de octubre de 2022

Movimientos regionales se imponen a los partidos políticos

 

Este ultimo domingo 02 de octubre la ciudadanía escogió a sus nuevos representantes para las municipalidades a todo nivel y gobiernos regionales en todo el Perú. Renovando los valores democráticos que caracterizan a un modelo basado en la libertad de expresión, el imperio de la ley y el respeto a los derechos humanos. Pero la ciudadanía entiende que sufragar cada cuatro años y cada cinco años para las elecciones presidenciales y congresales no es suficiente, no lo es más si alguna vez lo fue, para legitimar un modelo democrático representativo vigente en la constitución de 1993. Surgiendo un deseo de insatisfacción constante con el sistema de representación.

Nadie pide un cambio constitucional, por lo menos en ninguna tienda política en la agenda pública del ejecutivo y legislativo para reanudar la reforma política. Para así, cambiar las reglas de juego y que el menú electoral promueva una mejor oferta al elector. Por consecuencia construir nuevos liderazgos dentro de los partidos políticos a nivel nacional con sedes regionales fortalecidas, legitimando los procesos electorales a todo nivel, fortaleciendo los procesos administrativos en el Estado y aumentando la confianza ciudadana en las instituciones públicas.

Entonces deberíamos hacernos preguntas como: ¿Habría candidat@s decentes postulando con nuevas reglas políticas de juego? ¿no hay gente decente que ha sido electa? ¿los movimientos regionales se agrupan bajo principios éticos y morales? ¿los movimientos regionales tienen como única ideología ganar elecciones en la mayoría de jurisdicciones? ¿Qué es lo que ha manifestado la voluntad popular este ultimo domingo 02 de octubre del 2022? Esta ultima pregunta vamos a contestarla en esta columna.

Este 02 de octubre hemos renovado nuestros votos a favor de la cultura del caudillismo popular permanente en cada elección, donde se impera el subconsciente del elector en cada feudo municipal, haciendo oído sordo al clamor de este “pueblo” pobre y organizado que grita revolucionariamente reivindicaciones multidimensionalmente. Hay que marcar la ironía en estas últimas palabras, para no dejar de lado a Pedro Castillo y sus investigaciones por el Ministerio Público.

La verdad era de esperar un resultado donde la figura individual de cualquier candidato iba a primar por encima de cualquier movimiento regional o partido político nacional. Claro ejemplo es Rohel Sánchez Sánchez, ex – rector de la Universidad Nacional de San Agustín, si hubiera ido por los movimientos regionales Revalora, Yo Arequipa (gano con este movimiento) o el partido político Juntos por el Perú donde estuvo en conversaciones previas a la carrera electoral, hubiera conseguido el mismo resultado, este 38.4% de arequipeños que lo hizo ganar en primera vuelta, considerando que muchas personas se acogieron en su liderazgo para ser autoridades este último proceso electoral.

El modelo de representación política esta con los movimientos regionales hoy en el país, se han hecho presente ganando la mayoría de regiones, con la excepción de la región Apurímac donde gana el Partido Frente de la Esperanza con 40.7%, La Libertad y Tumbes gana Alianza para el Progreso con 34.5% y 32.8% de los electores respectivamente, Loreto y San Martín gana el Partido Político Somos Perú con 32.6% y 40.9% respectivamente y en Madre de Dios Avanza País gana con el 31.7%.

Siendo estos movimientos regionales tiendas electorales que se forman cada cuatro años para las elecciones municipales y regionales, no tienen otro fin que capturar el aparato público en sus diferentes niveles para ejercer sus intereses a través del poder que se le ha delegado en las urnas. Unos creen que el gobierno regional es un trampolín para el 2026 para participar en las elecciones presidenciales y congresales, otros ya están más que contentos por a ver ganado la elección y otros no saben que van a hacer desde enero del 2023.

Como una remota idea se desprende de este panorama de movimientos regionales en poder construir partidos políticos nacionales desde la obtención de puestos de poder en diferentes partes del territorio nacional, en las mismas regiones. Teniendo la experiencia de la región Junín, con Perú Libertario, donde empezó a tener protagonismo Vladimir Cerrón, donde se transformó en Perú Libre, como ha terminado actualmente es otra historia. Como también lo fue Somos Perú partiendo de gobiernos municipales, en concreto de Lima Metropolitana, donde fue creado por Alberto Andrade, siendo dos veces alcalde en 1995 con el 52% y 1998 con 58.8% de los electores, las mas altas votaciones registradas en la jurisdicción.

Por otro lado, me mencionan la frase “el Perú nació un día que dios estaba enfermo”, extraída de conversaciones con sociólogas arequipeñas, haciendo alusión que en Lima hay una preponderancia por la vida política partidaria, que serían sus movimientos municipales geo territorializados en la ciudad más grande del país, donde la campaña electoral se transmitió por señal abierta en todos los medios de comunicación. Sobre todo, por la elección de Rafael López como alcalde de Lima. Siendo el alcalde con menos votación en la historia con 26.3%. Y con un Pedro Castillo que puede tomar esta coyuntura de personas independientes en la mayoría de regiones para poder dar un segundo aire a su alicaído gobierno.

Esto es lo que nos va dejando este domingo 02 de octubre que paso, como se dice “en octubre pasan cosas en el Perú”.



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