1. Introducción
Escuchar a todos y todas significa un esfuerzo enorme de
quien coordina la reunión o está generando el consenso, cumplimiento un rol
articulador e interlocutor entre las partes que están reunidas, y están
participando en un espacio para poder resolver un problema o exigir alguna
demanda al Estado. La democracia no solo se caracteriza por establecer un
contrato social de convivencia pacifica y social entre pares, sino garantiza un
modo de desarrollo que debe generar bienestar en los territorios, en la
distribución de servicios públicos accesibles y de calidad, pero sobre todo
garantizando los derechos humanos.
Como diría un amigo, del dicho al hecho hay mucho trecho,
es cierto. El concepto de democracia se ha construido a partir de diferentes
convulsiones sociales, golpes de estado militarizados y oligarquías monopólicas
que ocuparon el gobierno. En el presente el concepto teórico tiene una línea
histórica consecuente y coherente con los diferentes hechos sociales que se
tuvo en Latinoamérica, pero la praxis de los principios democráticos ha
cambiado de acuerdo a los fenómenos sociopolíticos en la región, siendo
maleable en los diferentes países.
La democracia esta cambiando, como al inicio de los
párrafos con la tipología participativa del concepto, el último escalón para
poder establecer una cohesión social entre el Estado, mercado y la sociedad
civil organizada es una democracia participativa. Pero cae de maduro explicar
la democracia representativa que nos involucra a Latinoamérica y conjuntamente
a las crisis de legitimidad en la región.
2. Fundamento de la Democracia Representativa.
Comenzaremos diciendo que la democracia necesita vincular
los derechos humanos a los diferentes procesos políticos. Para poder establecer
la solidez de la evaluación, integridad y legitimidad de los
regímenes democráticos, amparados en la justicia social. Poniendo el ejemplo de
los Estados Unidos, con la declaratoria de independencia: "todos los
hombres son creados iguales, que han sido dotados de ciertos derechos
inalienables, que entre ellos se hallan la vida, la libertad y la búsqueda de
la felicidad”. Aquí se establece una vinculación reciproca entre los
derechos humanos y la democracia, pero también hay que darnos cuenta en la
estructura desencadenante que tiene cada país para que las reglas de juego
obedezcan a intereses colectivos del pueblo y no a interés subalternos o
particulares de elites de poder. Utilizando el mismo ejemplo, particularmente “la
búsqueda de la felicidad” conlleva una carga ideológica del Estado que esta
naciendo, porque el Estado no garantiza la plenitud del individuo como visión y
fin social, sino establece las rutas progresistas para que el individuo
encuentre lo que necesite y no obtenga las oportunidades que merece.
En
el Perú se tiene una democracia representativa, hasta se podría decir que los
procesos electorales son por delegados de partidos políticos que cada cinco
años se presentan a los comicios electorales, después de una ausencia funeraria
de la opinión pública. Esta es una gran falencia que tenemos dentro del sistema
de electoral, representativo y democrático del país, porque no garantizamos la
legitimidad de las nuevas autoridades que ocuparan un cargo público en los
diferentes niveles de gobierno, donde no hubo debate, no se construyeron
alianzas, ni mucho menos se tuvo una agenda multipartidaria.
Entonces
no se debería de apuntar a dar la legitimidad al proceso electoral en curso o
futuros, sino a los espacios de participación vinculantes a la política
ciudadana y partidaria, allí esta el problema de legitimidad, porque la empatía
representativa de la ciudadanía con el candidato nace de una agenda pública,
consensos con cabildos abiertos sobre demandas sociales claras y con propuestas
articuladas en varios sectores de la sociedad, con un trabajo programático por
etapas, consiguiendo victorias a partir de diferentes campos de incidencia.
Partimos que se tiene el derecho de elegir
y ser elegido en sufragio universal y con igualdad de oportunidades para el
desempeño de funciones públicas. Así ha sido el proceso de elecciones generales
2021 a presidente, vicepresidentes, congresistas y parlamentarios andinos en el
Perú, con principios democráticos en las normas de manera clara y transparente,
todo ello resguardado por las instituciones del proceso electoral. Garantizando
el principio de legalidad y el Estado de derecho.
3. La Democracia en el Perú de Hoy.
La campaña ya culmino, se tuvo la fiesta democrática
ejercida por la ciudadanía responsable a la hora de votar en las urnas, los
resultados de las actas contabilizadas al 100% dan como vencedor al profesor
rural Pedro Castillo, para ocupar la presidencia de la República del Perú para
el quinquenio 2021-2026. Evaluar la representación democrática que tiene el
candidato electo es crucial para el sostenimiento de los derechos humanos en un
ambiente de paz social.
Justamente
el proceso electoral revelo que la democracia representativa peruana pende de
un hilo, porque desde los grupos de poder minoritarios pero que controlan
diferentes actividades económicas y de comunicación social en el Perú, no
tienen la necesidad de tener una agenda inclusiva para las regiones sino son
bajo sus términos, no están dispuestos a reconocer la diversidad de sujetos,
pueblos, orígenes y contextos que reflejen la variedad y riqueza de etnias,
lenguas, perspectivas y culturas que constituyen el Perú en provincias.
La
vocera a deslegitimar el proceso electoral es Keiko Fujimori, lapidando el
sistema de representación democrática que tiene el país, desprestigiando a las
instituciones que han resguardado el proceso electoral, con un discurso de odio
y desde el terrorismo mediático del grupo El Comercio, intentan promover un
golpe de Estado empresarial violando todo orden constitucional. Sembrando
diferentes bombas de tiempo para el futuro gobierno, rompiendo con todo tipo de
compromiso o carta que firmo en la campaña electoral, visibilizando una vez más
la postura mercantilista y populista que tiene el Fujimorismo con la política
peruana desde 1990.
Justamente
hay que reconocer la crisis en la que el Perú se encuentra, para poder fomentar
espacios de participación ciudadana, con una agenda programática y que está sea
vinculante a la que tienen las autoridades electas. Para que la legitimidad se
renueve constantemente en las y los tomadores de decisión.
Bibliografía
1. Mozina, J., & Pérez , C. (1995). Participación
Política y Derechos Humanos . Caracas : Universidad de Zulia.
2.
Thompson, J. (2002). Participación, Democracia y Derechos
Humanos: Un Enfoque a partir de los Dilemas de America Latina. . Italia:
Coferencia Internacional.

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